lunes, 2 de julio de 2007

El Purgatorio

Fuente: www.arvo.net


"Para cuantos se encuentran en la condición de apertura a Dios, pero de un modo imperfecto, el camino hacia la bienaventuranza plena requiere una purificación, que la fe de la Iglesia ilustra mediante la doctrina del «purgatorio»"


Catequesis del Papa Juan Pablo II sobre el Purgatorio
El purgatorio: purificación necesaria para el encuentro con Dios
Miércoles 4 de agosto 1999


1. Como hemos visto en las dos catequesis anteriores, a partir de la opción definitiva por Dios o contra Dios, el hombre se encuentra ante una alternativa: o vive con el Señor en la bienaventuranza eterna, o permanece alejado de su presencia.

Para cuantos se encuentran en la condición de apertura a Dios, pero de un modo imperfecto, el camino hacia la bienaventuranza plena requiere una purificación, que la fe de la Iglesia ilustra mediante la doctrina del «purgatorio» (cf. Catecismo de la Iglesia católica, nn. 1030-1032).

2. En la sagrada Escritura se pueden captar algunos elementos que ayudan a comprender el sentido de esta doctrina, aunque no esté enunciada de modo explícito. Expresan la convicción de que no se puede acceder a Dios sin pasar a través de algún tipo de purificación.

Según la legislación religiosa del Antiguo Testamento, lo que está destinado a Dios debe ser perfecto. En consecuencia, también la integridad física es particularmente exigida para las realidades que entran en contacto con Dios en el plano sacrificial, como, por ejemplo, los animales para inmolar (cf. Lv 22, 22), o en el institucional, como en el caso de los sacerdotes, ministros del culto (cf. Lv 21, 17-23). A esta integridad física debe corresponder una entrega total, tanto de las personas como de la colectividad (cf. 1R 8, 61), al Dios de la alianza de acuerdo con las grandes enseñanzas del Deuteronomio (cf. Dt 6, 5). Se trata de amar a Dios con todo el ser, con pureza de corazón y con el testimonio de las obras (cf . Dt 10, 12 s).

La exigencia de integridad se impone evidentemente después de la muerte, para entrar en la comunión perfecta y definitiva con Dios. Quien no tiene esta integridad debe pasar por la purificación. Un texto de san Pablo lo sugiere.

El Apóstol habla del valor de la obra de cada uno, que se revelará el día del juicio, v dice: «Aquel, cuya obra, construida sobre el cimiento (Cristo), resista, recibirá la recompensa. Mas aquel, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego» (1Co 3, 14-15).

3. Para alcanzar un estado de integridad perfecta es necesaria, a veces, la intercesión o la mediación de una persona. Por ejemplo, Moisés obtiene el perdón del pueblo con una súplica, en la que evoca la obra salvífica realizada por Dios en el pasado e invoca si fidelidad al juramento hecho a los padres (cf. Ex 32, 30 y vv. 11-13). La figura del Siervo del Señor, delineada por el libro de Isaías, se caracteriza también por su función de interceder y expiar en favor de muchos; al término de sus sufrimientos, él «verá la luz» y «justificará a muchos», cargando con sus culpas (cf. Is 52, 13-53, 12, especialmente, 53, 11).

El Salmo 51 puede considerarse, desde la visión del Antiguo Testamento, una síntesis del proceso de reintegración: el pecador confiesa y reconoce la propia culpa (v. 6), y pide insistentemente ser purificado o «lavado» (vv. 4. 9. 12 y 16), para poder proclamar la alabanza divina (v. 17).

4. El Nuevo Testamento presenta a Cristo como el intercesor, que desempeña las funciones del sumo sacerdote el día de la expiación (cf. Hb 5, 7; 7, 25). Pero en él el sacerdocio presenta una configuración nueva y definitiva. Él entra una sola vez en el santuario celestial para interceder ante Dios en favor nuestro (cf. Hb 9, 23-26, especialmente el v. 24). Es Sacerdote y, al mismo tiempo, «víctima de propiciación» por los pecados de todo el mundo (cf. 1 Jn 2, 2).

Jesús, como el gran intercesor que expía por nosotros, se revelará plenamente al final de nuestra vida, cuando se manifieste con el ofrecimiento de misericordia, pero también con el juicio inevitable para quien rechaza el amor y el perdón del Padre.

El ofrecimiento de misericordia no excluye el deber de presentarnos puros o íntegros ante Dios, ricos de esa caridad que Pablo llama «vínculo de la perfección» (Col 3, 14).

5. Durante nuestra vida terrena, siguiendo la exhortación evangélica a ser perfectos como el Padre celestial (cf. Mt 5, 48), estamos llamados a crecer en el amor, para hallarnos firmes e irreprensibles en presencia de Dios Padre, en el momento de «la venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos» (1Ts 3, 12 s). Por otra parte, estamos invitados a «purificamos de toda mancha de la carne y del espíritu» (2Co 7, 1; cf. 1 Jn 3, 3), porque el encuentro con Dios requiere una pureza absoluta.

Hay que eliminar todo vestigio de apego al mal y corregir toda imperfección del alma. La purificación debe ser completa, y precisamente esto es lo que enseña la doctrina de la Iglesia sobre el purgatorio. Este término no indica un lugar, sino una condición de vida. Quienes después de la muerte viven en un estado de purificación ya están en el amor de Cristo, que los libera de los residuos de la imperfección (cf. concilio ecuménico de Florencia, Decretum pro Graecis: Denzinger-Schönmetzer, 1304; concilio ecuménico de Trento, Decretum de justificatione y Decretum de purgatorio: ib., 1580 y 1820).

Hay que precisar que el estado de purificación no es una prolongación de la situación terrena, como si después de la muerte se diera una ulterior posibilidad de cambiar el propio destino. La enseñanza de la Iglesia a este propósito es inequívoca, y ha sido reafirmada por el concilio Vaticano 11, que enseña: «Como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según el consejo del Señor, estar continuamente en vela. Así, terminada única carrera que es nuestra vida en tierra (cf. Hb 9, 27), mereceremos entrar con él en la boda y ser contados entre los santos y no nos mandarán ir, como siervos malos y perezosos al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde "habrá llanto y rechinar de dientes" (Mt 22, 13 y 25, 30)» (Lumen gentium, 48).

6. Hay que proponer hoy de nuevo un último aspecto importante, que la tradición de la Iglesia siempre ha puesto de relieve: la dimensión comunitaria. En efecto, quienes se encuentran en la condición de purificación están unidos tanto a los bienaventurados, que ya gozan plenamente de la vida eterna, como a nosotros, que caminamos en este mundo hacia la casa del Padre (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1032).

Así como en la vida terrena los creyentes están unidos entre sí en el único Cuerpo místico, así también después de la muerte los que viven en estado de purificación experimentan la misma solidaridad eclesial que actúa en la oración, en los sufragios y en la caridad de los demás hermanos en la fe. La purificación se realiza en el vínculo esencial que se crea entre quienes viven la vida del tiempo presente y quienes ya gozan de la bienaventuranza eterna.

El verdadero rostro del amor

Fuente: arvo.net




Un libro de Tomás Melendo que es bueno conocer. El autor ha consagrado más de 20 años a desentrañar, cincelar y perfilar - desbrozando las innumerables falsificaciones que encontramos en el mundo de ayer y de hoy -, el verdadero «rostro del amor».


«Engañarse respecto al amor es la pérdida más espantosa, es una pérdida eterna, para la que no existe compensación ni en el tiempo ni en la eternidad: la privación más horrorosa, que no puede resarcirse ni en esta vida... ¡ni en la futura!»


Con estas palabras de Kierkegaard, redactadas ya hace más de siglo y medio, comienza el nuevo libro de Tomás Melendo titulado El verdadero rostro del amor [1]. La rotunda afirmación de Kierkegaard impresionó tanto al autor que ha consagrado más de 20 años a desentrañar, cincelar y perfilar, desbrozando las innumerables falsificaciones que encontramos en el mundo de ayer y de hoy, el verdadero «rostro del amor».

En esta obra -que continúa su Introducción a la antropología -publicada en la misma colección-, lo dibuja en forma breve, clara y progresiva, profunda y sugerente. «Amar es decir que sí desde el fondo del propio ser y con todas sus consecuencias, a la persona querida; ayudar a descubrir y conquistar la plenitud que la hará feliz; y todo, mediante la entrega de todo lo que cada uno es, puede, tiene, anhela, sueña… y necesita».

En la actualidad sobreabundan los «fracasos» en el amor. Melendo apunta en la Introducción, deficiencias que constituyen como su caldo de cultivo:

- incapacidad de compromiso, infidelidades o falta de lealtad entre esposos, novios, amigos, colegas, vecinos, compañeros, profesionales de muy distinto tipo...;
- indiferencia, mutuo soportarse, divorcios, separaciones...;
- abandono de los abuelos en lugares donde «se les cuidará mejor que en la familia»; despego y desatención de los hijos hacia los padres y viceversa, y de los hermanos entre sí...; además, y esto resulta más determinante, en nuestros días parece haberse perdido el sentido mismo del amor, en su acepción más alta.

No sabemos lo que es amar. El propio término ha sido desvirtuado, prostituido. Hoy, aquello que se designa con el vocablo «amor» tiene a menudo como punto de referencia (y esto en los casos en que no debe hablarse de auténtica perversión):

* una suerte de sentimentalismo difuso y blando, incapaz de colmar siquiera las nobles ansias de un adolescente,
* o la pura biología, el trato meramente físico, como en la envilecida y desgraciada frase de «hacer el amor»... tan lejana de su significado primitivo de conquistar a una persona o cortejarla noblemente, o del maravilloso y más profundo sentido de edificar juntos y a diario -por ejemplo, en el matrimonio- el amor de toda una vida.

Semejante olvido de lo que el amor lleva consigo compone sin duda uno de los males más de fondo de nuestra cultura. Por eso, si aspiramos a construir la civilización del amor a la que nos impelen desde hace lustros las instancias más autorizadas, hemos de empezar por elevar la categoría humana del conjunto de la sociedad, aprendiendo nosotros mismos y cada uno de los restantes miembros, en la teoría y en la práctica, lo que significa amar.

Todos habremos de tener claro que,

* lejos de difuminarse en esos efluvios sentimentaloides a los que antes me refería,
* lejos de consistir tan solo en una función de pura fisiología o incluso de mera «química» (que sin duda intervienen a menudo en lo que hoy viene llamándose relación «de pareja», así como en las de amistad),
* lejos de reducirse a un mero estímulo para el placer o la autorrealización egocéntrica, en una suerte de «egoísmo a dos» aparentemente compartido,
* el amor está esencial (aunque no exclusivamente) constituido por un acto de la voluntad, hondo, recio y estable,
* que pone en fecunda tensión a la persona entera,
* y gracias al cual se descubre, elige, persigue, realiza y entrega el bien del ser querido.
* Tranquilidad.


Al final de cada capítulo y a pesar de la claridad de la exposición, el autor nos alienta sin cansancio con la siguiente consideración, muy de agradecer:


El conocimiento humano es progresivo. Normalmente no se comprende del todo lo que se lee por primera vez. Lo medio-entendido entonces prepara para estudiar lo que sigue, y el nuevo conocimiento aclara lo ya aprendido. A menudo es preciso «ir y venir», leer más de una vez lo mismo. Pero el resultado final suele provocar una notable satisfacción.
Ánimo.

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
1. QUERER EL BIEN PARA OTRO
1. Querer
a) La voluntad... y más
b) Querer querer
2. Querer el bien
a) Enseñar y facilitar el amor
b) La brújula de todo acto educativo
3. Querer el bien para otro... en cuanto otro
II. CORROBORAR EN EL SER
1. Que exista
a) Decir que sí
b) Y decirlo de manera absoluta
2. Comprobación positiva
a) «Quando m imnamoro...»
b) Los defectos del cónyuge
c) Nuestra propia mejora
3. Comprobación negativa
a) Amar es decir: «no morirás»
b) Una «fractura» en el ser
111. DESEOS DE PLENITUD
1. La aspiración esencial del amor
a) Querer a alguien es siempre querer-que-mejore
b) Ser, para el hombre, es vivir y perfeccionarse
2. ¿Es el amor ciego?
a) Descubrir la actual riqueza interior del amado
b) Y entrever la futura
3. Las amables exigencias del cariño
a) Avivar el proceso de mejora
b) Con manifestaciones muy concretas
c) Y el esfuerzo de la propia entrega
IV. ENTREGA
1. Donación personal y gratuita
a) «Tú, solo tú»
b) El sentido del regalo
2. La inclinación personal a darse
a) El hombre, un ser para el amor (y la felicidad como
consecuencia)
b) La fecundidad característica de la persona
c) La absoluta prioridad del otro
3. Fecundidad... de por vida

Tomás Melendo Granados es Catedrático de Filosofía (Metafísica) Director Académicos de los Estudios Universitarios sobre la Familia. Universidad de Málaga (UMA), España


tmelendo@eresmas.netwww.masterenfamilias.com

Examen de conciencia: 1ª Corintios 13

Fuente: iglesianavarrajoven.org



EL AMOR... Es paciente: Perdón, Señor por mis impaciencias contigo. Mis rebeldías contra tu Santa Voluntad. Mis impaciencias con los hombres. Mis impaciencias en la adversidad. Mi rechazo sistemático del dolor, del sufrimiento, de la incomodidad; mi tributo al hedonismo, mi búsqueda del placer.

Es servicial: Perdón, Señor, por no entender la vida como servicio a Ti en los hermanos. Por no poner mi talento y mis recursos a disposición de los demás. Por mi tacañería al dar mi tiempo, mi dinero, mis posibilidades. Por mi pereza, mi inactividad, mi falta de compromiso, mi deserción de la lucha en el momento crucial en que vivimos. Perdón por tantos pecados de omisión. Por mi falta de identificación con los necesitados, los marginados, con los que sufren en el cuerpo y en el espíritu.

No es envidioso: Perdón, Señor, por mi envidia, mi afán de compararme con los que tienen más. Mi dolor del bien ajeno. Mi empeño en ser más que los otros, en quedar mejor, en ser más estimado.

No es jactancioso: Perdón, Señor, por mi vanidad, mi presunción, mi vida de apariencias, mi superficialidad. Mis palabras altaneras, mi autoritarismo y despotismo.

No se engríe: Perdón, Señor, por mi soberbia, el culto a mí mismo, mi falta de humildad ante los hombres, ante Ti, por constituirme el centro de mi mundo; por tener en mí y no en Ti el centro de gravedad. Por no adoptar la postura auténtica de pecador necesitado de tu perdón y misericordia y deudor ante los hombres.

No busca su interés: Perdón, Señor, por vivir para mí mismo sin preocupación por los demás, por mi empeño desmedido en acrecentar lo mío, mis intereses, mi dinero, mi instalación en este mundo, mi placer, mi comodidad.

No se irrita: Perdón, Señor, por mi falta de mansedumbre, mis enfados, mis ataques de ira, mi falta de dominio y control, mis indignaciones, mis salidas de tono.

No toma en cuenta el mal: Perdón, Señor, por mi insistencia en fijarme en lo malo, en revolverme en el mal, manifestar los defectos ajenos, por las críticas, las detracciones, la calumnia, la exageración del mal ajeno, la propensión a admitir lo malo en los demás, a juzgar severamente, a condenar al hermano, a malinterpretar sus situaciones.

No se alegra de la injusticia: Perdón, Señor, por mi convivencia con el mal, por ceder cuando me conviene, por transigir por interés o comodidad, por mis pecados contra la justicia. No dar a cada uno lo suyo. No darte a Ti el puesto que te corresponde en mi vida, por mi falta de piedad, oración y práctica de sacramentos, por mi falta de respeto a lo ajeno, por mi falta del cumplimiento del deber.

Se alegra de la verdad: Perdón, Señor, por mis faltas de sinceridad. Mi hipocresía, mi falta de apertura a la verdad y a sus tremendas consecuencias, mis infidelidades a Ti y a los hermanos, mi falta de lealtad.

Todo lo excusa: Perdón, Señor, por mi resistencia al perdón, por mi rencor, mi recuerdo de los males recibidos, mis dificultades para olvidar.

Todo lo espera: Perdón, Señor, por mi falta de confianza y esperanza, por desconfiar en Ti, por desesperar de los hombres, por mis susceptibilidades, por mi facilidad de sentirme herido.
Todo lo soporta: Perdón, Señor, por mi cansancio, mi desgana, mi apatía, mi aburrimiento, mi decepción, mi desaliento, mi facilidad en desistir y ponerme de espaldas.

La caridad no acaba nunca: Perdón Señor, porque aún no hemos empezado a AMAR de verdad.

Aborto: Sangre inocente

Fuente: iglesianavarrajoven.org

En España se practica el aborto libre más agresivo del planeta. Lo de los tres supuestos de despenalizacion del aborto recogidos por la ley española es una uténtica tomadura de pelo. El 98% de los casos de aborto son justificado bajo el supuesto de "peligro para la salud de la madre".
Según Don José Ignacio Munilla Aguirre, Obispo de Palencia, "lo que a mi me sorprende es que algunos se extrañen de que hayamos llegado a estos extremos. ¿Pensaban acaso que se podía aplicar con equidad y justicia una ley profundamente inmoral?. El bien es difusivo, pero el mal no lo es menos. Por ello, es bastante difícil ser sólo "un poquito asesino". Si la vida deja de ser sagrada, si levantamos la veda, es imposible poner límites al egoísmo humano. El aborto introduce en las relaciones humanas la "ley de la selva" en un grado desconocido en el reino animal...] ...]"La diferencia está en esa "cortina" -el seno materno- que nos permite ignorar el drama sangriento que permanece oculto. Ojos que no ven, corazón que no siente, dice el refrán. Pero, en esta ocasion, el problema se ha originado por motivo de que en la cortina se marcaba demasiado el bulto en el que se clavaba la espada asesina. ¡Es una auténtica hipocresí escandalizarnos por los abortos de embarazos avanzados cuando ignoramos o minimizamos el drama del asesinato de un feto de tres meses!. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a los más de 80.000 abortos anuales en España?, ¿Cómo es posible que España se haya llegado a convertir en el paraíso abortista? ¿Es suficiente recurrir a la explicación del influjo de las ideologías marxistas y de la ideología de género?, para comprender el origen de tamaño letargo moral es necesario reconocer también el pecado de desidia de tantos católicos que se han replegado en sí mismos, renunciando a su deber de hacerse presentes en la vida pública y en la construcción del bien común. Ahora bien, dice el refranero popular que no hay mal que por bien no venga, y confío en que a veces es necesario conocer el rostro del mal en toda su crudeza (el caso de que en España se realicen abortos en el séptimo y octavo mes de embarazo) para reaccionar frente a él: ¡Amemos la vida! Declaraciones de Don José Ignacio Munilla Aguirre.
Obispo de Palencia.Delegación, Don José Ignacio Munilla

Drogas: Un drama creciente

Fuente: iglesianavarrajoven.org


El Gobierno revisará el plan antidroga por el "preocupante" aumento del consumo juvenil.

"Algo no funciona", dijo la ministra al comparecer ante la comisión mixta (Congreso-Senado) sobre drogas para exponer su política en esta materia y destacar que España es el país de la Unión Europea con mayor proporción de consumidores de cocaína, con cifras de consumo parecidas a las de Estados Unidos. "Me preocupa" afirmó Salgado que el consumo de cocaína se hay duplicado en los últimos 10 años y que un 36% de jóvenes entre 14 y 18 años hayan consumido cannabis en los últimos 12 meses, el doble que hace 10 años, lo que supone que más de 761.000 jóvenes han consumido esta droga en los últimos 12 meses. Más de 750.000 personas de entre 15 y 64 años han consumido cocaína en los últimos 12 meses en España, según expuso ayer la ministra de Sanidad. También manifestó su preocupación porque un 27% de jóvenes, entre 14 y 18 años, se hay emborrachado en el último mes, lo que supone un 31,8% más que hace 10 años.

Paro Juvenil

Fuente: www.iglesianavarrajoven.org


Que la elevada temporalidad constituye, con el paro, uno de los principales problemas del mercado laboral español es un diagnóstico en el que coinciden el Gobierno, los interlocutores sociales y los organismos económicos internacionales.

En este sentido, la temporalidad, muy centrada en los jóvenes, no se ve reducida por la cualificación de los candidatos a un primer empleo. El primer empleo del joven titulado universitario español es de carácter temporal en el 89,3% de los casos, tiene una retribución media de 690 euros y está mejor pagado si es un varón (un 21% más), según un estudio de la consultora Accenture sobre los jóvenes profesionals españoles. Tras tres años en el mercado laboral, las condiciones mejoran con la reducción de la temporalidad (de un 10,7% de contratos indefinidos en primer empleo se pasa al 34,6%) y un aumento significativo de los sueldos medios, que se elevan de 690 euros a 1.062 euros. Con estos datos, los jóvenes titulados españoles tienen una visión "moderadamente positiva" de su inserción en el mundo laboral y se muestran "preocupados" por la inestabilidad del mercado y las bajas retribuciones salariales. El estudio concluye también que casi la mitad de los titulados inició su actividad profesional el mismo año en que terminó sus estudios y que, prácticamente la mitad de ellos (48%) eligió el primer empleo "porque fue el primero que le ofrecieron". Los resultados de este informe, denominado Cumplimento de las expectativas de los titulados universitarios tras su insserción laboral, vienen a contrastar los obtenidos en el anterior estudio, Expectativas de los estudiantes universitarios ante su inserción laboral, realizado en el 2001. En este sentido, la imagen que tenían de la empresa antes de su inserción en el mundo laboral (3,86 en una escala de 1 a 7 puntos) empeora y se sitúa en 3,74 puntos en la misma escala.

Esclavitud sexual: Un desafío para la vida religiosa


Fuente: www.iglesianavarrajoven.org


Según Eugenia Bonetti, misionera de la Consolata. Las nuevas esclavas del siglo XXI son las mujeres y las niñas -sobre todo extranjeras- explotadas sexualmente.



"La pobreza más humillante para la mujer, señaló, es la de ser víctima del tráfico, la de ser vendia o comprada para ser utilizada como mercancía", afirmó la religiosa, que es la responsable del sector de trata de mujeres en la Unión de Superioras mayores de Italia (USMI). "La trata de seres humanos, particularmente de mujeres y menores, se ha convertido en un auténtico negocio mundial que produce un volumen de negocios que llega hasta los ocho mil millones de dólares, según cálculos de la Organización Munidal de las Migraciones (OIM)". "La prostitución no es un fenómeno nuevo, lo que es nuevo es este comercio global y complejo, que abusa de la situación de pobreza de muchas mujeres inmigrantes, las nuevas esclavas del siglo XXI" añadió. Para la religiosa, esta realidad es un "gran desafío para la Iglesia misionera, en particular, para las congregaciones religiosas que tienen como carisma específico la atención a la mujer marginada". Para Bonetti, "los religiosos podrían formar a jóvenes e intentar contactar y "recuperar" a los clientes que también son "víctimas de un sistema de vida consumista". La religiosa recordó por último que los monasterios de clausura están implicados en la situación que sufren estas mujeres explotadas y explicó que apoyan con la oración, "así como con la ayuda fraterna, ofreciendo ayuda financiera a comunidades de acogida".


Delegación, Sor Eugenia Bonetti

domingo, 1 de julio de 2007

Fin de curso

Fuente: www.iglesianavarrajoven.org


El fin de curso ha llegado atrás quedan nuevo largos meses de estudio, trabajo, nervios...y resultados estos últimos seguro que no han sido al gusto de todos y dependiendo de ellos pues el verano se vera de una manera o de otra o mas bien se vivirá. Unos lo harán descansando y otros pensando que tienen una nueva oportunidad en septiembre y que no deben descuidarse mucho. Un final de curso intenso y que algunos ya van con las fuerzas justas y ya piensan en las vacaciones como un bálsamo que les mitigue los esfuerzos de los meses anteriores. Los finales de curso suelen ser un buen momento para hacer balance de lo realizado y no solo me refiero a nivel académico sino también a nivel pastoral las parroquias, grupos y otros movimientos eclesiales acaban sus actividades y en algunos casos ya se preparan para las de verano. Pero antes de sumergirse en campamentos, colonias....que son unas actividades mas veraniegas conviene repasar y analizar las actividades realizadas y si se han cumplido los objetivos señalados al principio de curso, es un buen momento este para también comenzar a planificar el curso siguiente, nunca nos pesara prepararlo con tiempo. Unas actividades que nos tienen que acercar a Dios a nosotros y los destinatarios de las mismas. En esa revisión del curso saldrán los buenos momentos vividos y también los no tan buenos. Aspectos que han salido bien y otros que tendremos que mejorar de cara a otras ocasiones, una revisión hecha en equipo es muy enriquecedora y nos abre muchas posibilidades, cada uno aporta - o al menos debería hacerlo- su grano de arena en forma de opinion , de aportación... y así se enriquecen los demás con tus aportaciones y los demás con las tuyas. Final de curso es motivo también de dar gracias a Dios por tantas cosas que nos han sucedido, también de pedir perdón por las faltas que hemos podido cometer y de también seguir ofreciéndonos al Señor de una forma desinteresada para ser transmisores de la Buena Nueva. Un final de curso que se puede concluir celebrando la eucaristía, poniendo sobre el altar nuestros trabajos, anhelos y esperanzas del curso.