Regina Coeli (Reina del Cielo)

¿Por qué soy Católico?

Dios, una carta de amor del Padre para tí.

sábado 17 de mayo de 2008

Nota de los Obispos de la Iglesia de Castilla y León

NOTA DE LOS OBISPOS DE LA IGLESIA EN CASTILLA Y LEÓN
Sobre la Asignatura de Educación para la Ciudadanía


Los Obispos de la Iglesia en Castilla y León, reunidos en sesión ordinaria, nos dirigimos a los fieles de nuestras Diócesis para recordarles la Doctrina que la Conferencia Episcopal Española ha emitido en diversos documentos sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC):

1.- El Estado no puede imponer legítimamente una formación de la conciencia de los alumnos al margen de la libre elección de los padres, tal como tiene prevista la asignatura EpC y los Decretos que desarrollan la Ley, que pretenden formar con carácter obligatorio la conciencia moral y cívica de los alumnos.

2.- El derecho de los padres a elegir el tipo de formación moral y religiosa para sus hijos es primordial, insustituible e inalienable, como reconoce el artículo 27,3 de la Constitución Española: “Los poderes políticos garantizan el derecho de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones morales”.

3.- Las enseñanzas orientadas a la formación de la conciencia moral, tanto en el ámbito de la persona como en el de la sociedad, no son competencia del Estado. Son los padres y las escuelas, como colaboradores de los padres, quienes tienen el derecho y el deber de la educación de sus hijos.

4.- Los padres tienen derecho a poner objeción de conciencia a la enseñanza de la asignatura EpC, así como a la denuncia personal de esta Ley, como medios a su alcance para defender el derecho que les asiste de ser ellos quienes determinen la educación moral de sus hijos.

5.- Las diferentes administraciones educativas, así como los colegios públicos y concertados, deben respetar escrupulosamente las decisiones de los padres y no interferir en el ejercicio de sus derechos fundamentales, asesorando y acompañando convenientemente a todos aquellos que lo soliciten.

Los Obispos de la Iglesia en Castilla y León desean contribuir, con todo respeto, a la información de los padres sobre sus derechos, en espera de que la asignatura EpC no se aplique en nuestras Diócesis en forma que está programada y que ha sido ya desautorizada por las sentencias de varios tribunales civiles.


Valladolid, 6 de Mayo de 2.008

sábado 12 de abril de 2008

"No somos la oposición, sino la Iglesia de Jesús"

Fuente: http://www.larazon.es/32443/noticia/Religi%F3n/Monse%F1or_Sebasti%E1n%3A_%ABNo_somos_la_oposici%F3n%2C_sino_la_Iglesia_de_Jes%FAs%BB

Monseñor Sebastián: «No somos la oposición, sino la Iglesia de Jesús»

El arzobispo emérito de Pamplona - Efe

L. R. R. Madrid- El arzobispo emérito de Pamplona y obispo emérito de Tudela, monseñor Fernando Sebastián, ha inaugurado este fin de semana el «EncuentroMadrid 2008», celebrado en la Casa de Campo de Madrid con el lema «La verdad es el alimento de la vida». Durante la entrevista inaugural del evento, que le hizo José Luis Restán, director de contenidos de COPE, monseñor Sebastián afirmó que «hoy en España los católicos necesitamos tomar conciencia de que somos capaces de sostener un tu a tu con el mensaje de la cultura del actual partido socialista que pretende una revolución cultural», pero, recordó que «no somos la oposicion del PP sino la Iglesia de Jesús». El arzobispo emérito también destacó que «afortunadamente nuestra fe no depende de la política» y que una de las cosas que hay que hacer es poner a los políticos «en su sitio» y recordarles que no se puede legislar todo lo que se les ocurra.
Para monseñor Sebastián, «el mundo está regido por el principio del placer» y para hacerle frente y vivir en la verdad, hay que recuperar la mundanidad de nuestro sujeto, es decir, «no existimos solos sino existimos en el mundo». El origen de ello, subrayó, es «el no reconocimiento de Dios». Precisamente, consideró que «hace falta anunciar a Dios, recuperar la noción de creación». «No comprendo -concluyó el prelado- cómo se puede ser feliz sin poder asomarse al mundo entero».
La cita cultural de EncuentroMadrid 2008 ha acogido durante el fin de semana diversas actividades, conciertos y exposiciones, y ha contado con la intervención de personalidades como Carlos Espinosa de los Monteros, presidente de Mercedes-Benz España, el consejero de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty o el diputado del Congreso de Sao Paulo de Brasil Marco Zerbini. Hoy domingo, última jornada del encuentro, participarán el médico y profesor italiano Giancarlo Cesana; el presidente de Ediciones Encuentro, José Miguel Oriol; y el profesor ordinario de Teología de la Facultad San Dámaso, Javier Prades.

jueves 10 de abril de 2008

La educación bien vale una carrera delante de un cocodrilo

Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/154395


Lo confieso, hay un grupo de personas cuyos posicionamientos encuentro difícil aceptar: los Afropesimistas. La gran mayoría de estos son personas muy bien formadas intelectualmente, algunos de ellos con experiencias en diferentes países y situaciones (no sé si en contacto real con la gente) pero con ideas y opiniones muy claras sobre la imposibilidad de que África salga adelante. Normalmente críticas de ese tipo se hacen repanchingado en un sofá ubicado en algún lugar de moda, saboreando una gélida cerveza y haciendo aros de humo con un cigarro o puro de calidad... me creería mucho más la crítica si se hiciera desde un bar de las polvorientas carreteras africanas, a la sombra de un camión o autobús que se ha estropeado o incluso debajo de un mango esperando que aparezca la comunidad que parece ser se ha puesto de acuerdo para llegar dos horas más tarde de la hora acordada...
Hoy tengo para los afropesimistas – y también, cómo no, para los que no pertenecen a esta cofradía – una noticia real que les dará una idea de lo arrojados que pueden ser los africanos cuando se encuentran con dificultades.
En Sahlumbe, un poblado perdido en la región de Zululand en Sudáfrica hay un poblado de 70 casas que vive enfrente de una escuela pública... el problema es que entre ese poblado y la escuela hay un señor río. Hace algún tiempo había una barca comunitaria que los locales utilizaban para pasar de un lado al otro de la orilla. Desgraciadamente, algún sinvergüenza la robó y desde entonces, unos 150 niños hacen el trayecto (que dura 10 minutos) nadando, sentados en neumáticos o incluso navegando en cubos. Para complicar la travesía, los niños llevan en la cabeza sus uniformes doblados y protegidos del agua para que no se mojen y lleguen inmaculados a la escuela.
La travesía no es lo que diríamos un trayecto idílico. El río, aparte de pescado, tiene cocodrilos y he aquí que los estudiantes crucen el río con un más que fundado miedo, un miedo compartido por sus familias que debido a la falta de medios y a la dificultad de construir un puente de tal envergadura no pueden hacer nada por cambiar la situación.
Hay que tener muchas ganas y motivaciones para desafiar un ancho caudal de agua evitando ser el desayuno de alguno de estos reptiles. Quizás a nuestros desganados y desmotivados estudiantes del mundo occidental merecería la pena exponerlos a una prueba así para que puedan experimentar en carne propia el arrojo y la decisión de otros niños como ellos que ponen su vida en peligro con tal de poder asistir a una institución educativa.
Creo que muchas personas que critican la presunta falta de desarrollo en África no tienen ni pajolera idea de lo que supone alcanzar ciertas metas en un ambiente tan diferente de las cómodas oficinas desde donde se desarrollan tantas teorías y especulaciones sobre el subdesarrollo.
A esos niños – aparte de amonestarlos por la temeridad que supone el cruzar así un río infestado de cocodrilos – habría que darles no la medalla del ministerio de Educación, sino la medalla al mérito civil ¿No creen? No se preocupen, esa noticia no saldrá en nuestros medios... hay que pescarla (como lo he hecho yo) de preciosos rincones donde salen a flote estas maravillosas historias humanas.
Por eso, hoy tomo la resolución de pagarle un pasaje a Sudáfrica y echar a ese río al próximo afropesimista que me encuentre en mi camino. Espero que entonces los cocodrilos puedan tener su festín y les aproveche.

lunes 17 de marzo de 2008

Ante el Viernes Santo...

Ante el Viernes Santo...

San Agustín te dice: ‘El que te creó sin ti, no te salvará sin ti’. El que te creó sin ti, no te salvará sin ti. ¿Qué quiere decir eso?. Quiere decir que para venir a este mundo Dios no nos ha pedido permiso, ha sido una decisión libre suya. Pero para ir al Cielo, para ir a la Vida Eterna, Dios sí nos pedirá permiso: Eso tendrá lugar con tú colaboración, sin ella no puede ser. ¿Qué es lo que enfatiza?, ¿qué es lo que subraya esta frase de San Agustín?. Quiere decir que la salvación requiere nuestra conversión. Uno no puede ir al Cielo, uno no puede salvarse sin convertirse, sin responder personalmente a la llamada de Dios. ¿Y esto por qué?. Esto es porque ir al Cielo no es como si Dios metiese a uno en un cuarto especial, como si hubiera dos cuartos, uno es el del cielo y el otro fuera el del infierno. Como si estuviésemos pidiendo a Dios que nos metiese en ese cuarto, en esa habitación del cielo, como si fuese estar en un sitio. Pero es que resulta que el Cielo no es estar en un sitio, no es estar en un cuarto especial. El Cielo es un estado de amistad con Dios. Y la amistad no se te puede imponer, tienes que ser tú libremente el que la acojas. No se puede ser amigo a la fuerza. Es que tú libremente tienes que aceptar una amistad. Por tanto, tú al Cielo no puedes ir si libremente tu no cooperar a ello. Por eso dice San Agustín: ‘El que te creó sin ti no te salvará sin ti’. Ir al Cielo supone tu colaboración. Dios necesita tu cooperación en tu salvación. La salvación no es llevarte a un cuarto; es tener amistad con Dios y uno no puede ser amigo a la fuerza, uno no puede amar a la fuerza, tiene libremente que hacerlo. Por eso la conversión es necesaria para la salvación, sin ella es imposible compartir la intimidad de Dios en el Cielo. Dios respeta nuestra libertad, el que nos ha creado libres respeta nuestra libertad y espera nuestra conversión. Sin esa conversión no podemos recibir ese don de la salvación. Si tú no te dejas perdonar, Dios no te puede perdonar. Si tú no te dejas amar tú no puedes ser amigo a la fuerza.

Por eso es importantísimo que todos reconozcamos que necesitamos conversión, es importantísimo que todos sepamos que somos pecadores. Porque lo peor que nos puede ocurrir es que tengamos la ceguera de considerarnos justos y de considerar que yo no necesito conversión. Eso sería una desgracia. Pero atención, que esa desgracia no está tan lejos de nosotros, ya que estamos en una cultura en la que muchas veces se escucha eso de ‘que yo ni mato ni robo’, ‘que yo soy una persona justa’, ‘que yo soy un hombre de bien’. Yo cuando escucho estas frases son verdaderamente deprimentes. Es muy triste el que nos consideremos justos con esa ligereza. Esto tiene tantas reminiscencias esa forma de pensar con aquel pasaje del Evangelio de Lucas 18 en el que había un fariseo y había un publicano. ¿Se acuerdan de este texto?. Y el fariseo estaba en el Templo en la primera fila diciendo: ‘te doy gracias Señor porque soy un hombre justo, porque yo tal, porque yo cual, …’. – Y en la última fila estaba el publicano que no se atrevía ni alzar los ojos al Cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: ‘perdón Señor, ten compasión de mí que soy un pecador’. Y dice el Evangelio que aquel hombre que estaba en la última fila salió del Templo justificado y el que estaba en las primeras filas diciendo que yo soy bueno, que yo soy justo salió de allí sin ser perdonado por Dios. Es que resulta que lo primero es reconocerse pecador.

El mundo no se divide, como se creía en el Antiguo Testamento que establecía esa frontera entre puros e impuros, entre buenos y malos. El mundo no se divide entre puros e impuros, entre justos y pecadores. El mundo se divide entre pecadores que se creen justos y pecadores que se creen pecadores, que se reconocen pecadores. Y esto es básico. El mundo es mentira que se divida entre buenos y malos. Eso es un simplismo, ya que aquí todos somos malos, aquí todos somos pecadores. El mundo se divide en malos que se creen buenos y malos que nos queremos reconocer pecadores y pedimos perdón. Que aquí todos somos pecadores. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, y tranquilos que no nos va a caer ninguna. Tranquilos que no nos van a caer ninguna.

Esa escena en la que Jesús muere en la Cruz con dos ladrones, el uno a su izquierda y el otro a su derecha, es una imagen gráfica. En esos dos ladrones está representada toda la humanidad. Usando la imagen bíblica del ladrón, aquí todos somos ladrones. Ahora bien, hay ladrones que además de ser ladrones, encima todavía, se endurecen y se rebotan y todavía parece que buscan alivio en machacar al otro cuando están sufriendo lo que ellos mismos han provocado. Sus pecados han provocado su desgracia y en vez de ser humildes, pues todavía a rebotarnos contra Dios, contra los inocentes y a pagarla con la gente que tenemos a nuestro alrededor. Y terminar pagándola con los vecinos, con los familiares, hasta con Dios. Y esto es lo que hacía el mal ladrón. El mal ladrón se rebotaba y le insultaba a Jesucristo. Y es que resulta que a este le están crucificando por ser un ladrón, pero él además de ser un ladrón lo que hacía era organizar el follón. Sin embargo el otro ladrón le dice al otro: ‘Mira tú, que tú y yo tenemos lo que nos merecemos, tú y yo sufrimos lo que hemos merecido. Pero en cambio éste, este ¿que mal ha hecho?. Lo sorprendente es que sufra éste, porque éste no ha hecho ningún mal, éste es santo y tu y yo somos pecadores’. Este es el razonamiento del buen ladrón.
Este pasaje es un pasaje paradigmático porque ahí está representada toda la humanidad. Los que se creen buenos y los que se saben pecadores. Y por eso el buen ladrón le dice al Señor: ‘Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino’.

En resumen, el abc, es reconocerse pecador, reconocerse necesitado de la misericordia, reconocerse mendigo de la gracia.
En el momento en que vemos la herida del pecado, también vemos la medicina. Es decir: vemos las dos cosas. Si Dios da la luz para ver el pecado, al mismo tiempo da también la gracia para recibir la misericordia. Una cosa va ligada a la otra. Aprovechemos todos los medios que nos ofrece la Iglesia, entre ellos la oración, la lectura frecuente de la Palabra de Dios, la Eucaristía, el sacramento del Perdón, la lectura para formarnos… todo eso para un único objetivo: Cuidar nuestra relación personal con el Señor. Así sea.

Ante el Jueves Santo...

Ante el Jueves Santo...

En nuestro país tenemos la suerte de poder tener una seguridad social y un sistema de medicina apropiado, aunque siempre mejorable. En nuestras facultades de medicina se afanan los universitarios para aprender el funcionamiento de nuestros órganos y de los diferentes sistemas de nuestro organismo para dar solución a las diferentes enfermedades y mejorar la calidad de salud de la gente a la que serán enviados. Por ello y para ello, nosotros, como contribuyentes colaboramos para que el sistema universitario y educativo funcione lo mejor posible.

Los que tenemos la suerte de ser cristianos, de haber renacido por medio de las aguas bautismales, a parte de cuidar nuestra salud corporal también tenemos que cuidar nuestra salud espiritual; o sea, nuestra vida espiritual. Enseguida acudimos al médico cuando sentimos un dolor en el estómago, o nos cuesta respirar o cuando sentimos cualquier tipo de dolencia. Y esto es así porque valoramos nuestra salud y tenemos experiencia de la gran pérdida que supone el no tenerla y lo mal que lo pasamos cuando estamos enfermos y nuestro cuerpo no responde correctamente.

Pero, sin embargo y por desgracia, no solemos dar tanta importancia a la salud espiritual. Como en la salud espiritual no podemos ponernos el termómetro de mercurio para conocer cual si tenemos más de 37 grados centígrados… y como no tenemos analgésicos ni antibióticos y no nos duele nada… pues parece que todo marcha con normalidad. Pero muchas veces resulta que damos poca importancia a lo que debería ser lo más importante. ¿Saben ustedes cuál es lo más importante para nuestras vidas?: LA AMISTAD CON JESUCRISTO.

Estoy totalmente seguro que ustedes cuidan mucho el tema de la limpieza en sus casas, el asunto de las compras de los alimentos y medicinas, el asunto de cumplir correctamente para con sus vecinos, el ser buenos ciudadanos, y en ello invierten tiempo y esfuerzo. Y esto es digno de alabar. Sin embargo ustedes… ¿cuánto tiempo al día dedican a la oración?, ¿cuántas veces a lo largo de esta semana o de la semana pasada han abierto el libro de la Biblia para leerlo con serenidad?, ¿cuántas veces han rezado ustedes el santo Rosario?, ¿cuántas veces a lo largo de este mes han acudido al sacramento de la reconciliación o del perdón?, ¿cuántas veces han faltado a la Eucaristía dominical?, ¿cuántas veces el mal genio y el temperamento desbocado han dañado a la gente cercana que ha tenido junto a usted?. Les comento todo esto para que caigan en la cuenta que es PRECISO CRECER EN NUESTRA VIDA ESPIRITUAL, no podemos ser como agua estancada, pútrida e insalubre. Que esto de la fe y de la oración no se trata de cuestiones de los niños de primera comunión. Que esto de la fe, que esto de la amistad con el Señor nos toca de lleno a nosotros, es algo que nos afecta totalmente a nosotros.

Y Cristo nos lo dice con toda la claridad del mundo. ¿Por qué creen ustedes que Jesucristo instituyó el sacramento del Orden Sacerdotal y de la Eucaristía?. Los creó como unos medios importantísimos y fundamentales para que cuidásemos, con gran esmero, nuestra salud espiritual, nuestra vida espiritual, nuestra relación de amistad con Él, nuestro estar en Estado de Gracia.

Cuando uno está enfermo en su vida interior, en su vida espiritual no le vale ni termómetros, ni medicinas… porque estos medios no lo van a detectar. ¿Cómo sabe uno que anda “más verdes que las lechugas” en su trato de amistad con el Señor?. La respuesta es demasiado evidente: Cuando uno vive como si Dios no existiese. Cuando uno no reza, cuando uno no se confiesa, cuando uno no participa en la Eucaristía, cuando uno no se interesa por su formación cristiana… cuando uno no pone en práctica los medios que nos plantea, que nos ofrece nuestro Dios y Señor.

Cristo va a morir crucificado por nosotros, y lo hace porque nosotros le importamos muchísimo. Es más, aunque solamente existiera usted en toda la tierra a lo largo de todo el tiempo, por usted, solamente por usted, hubiese venido Cristo y hubiera derramado su sangre en el madero de la cruz. Nosotros le importamos muchísimo a Dios. Pero nosotros… ¿acaso vivimos como si Él no existiese?.

Paradojas de nuestro tiempo...