martes, 4 de septiembre de 2007

Un mundo que ignoraba

Fuente: http://www.unav.es/capellaniauniversitaria/testimonios/mundoignoraba.htm

Un mundo que ignoraba

Todo empezó cuando tenía 15 años. En aquellos momentos ser cristiana para mí consistía en ir a misa los domingos y en rezar un Padrenuestro o un Avemaría cuando me veía en algún aprieto. Me estaba preparando para recibir el sacramento de la Confirmación en mi parroquia. No sentía demasiada ilusión e interés por las catequesis, y me fastidiaba mucho tener que perder una hora, la tarde de los sábados, pero no quería disgustar a mi familia y, además, alguna amiga mía iba también. En el segundo año, animada por el catequista encargado de mi grupo, empecé a integrarme más en la parroquia.

Un día alguien me invitó a asistir a la oración que, una vez a la semana, tenía un grupo de jóvenes. No sabía muy bien qué era aquello de hacer oración. Sin embargo, salí de allí con dos sentimientos en mi corazón: alegría y paz. Sin darme cuenta, ni ser consciente, Dios había salido a mi encuentro. Desde entonces iba todas las semanas a la oración de los jóvenes. Había nacido en mí un deseo de tener momentos de silencio, una gran atracción por la oración. Me encantaba ir a la iglesia y pasarme ratos largos delante del sagrario hablando con ese Alguien que de pronto había aparecido en mi vida. En pocos meses, mi vida había dado un giro grande: el cristianismo no era ya para mí una serie de normas que cumplir, sino una persona viva: Jesucristo; y la Eucaristía, a la que yo antes asistía con cierta desgana e indiferencia, era ahora un encuentro gozoso con Dios. Al año siguiente, me confirmé y empecé a dar catequesis a niños.

Dios era el amigo cercano que me hacía feliz y me llenaba. En COU conocí a tres religiosas de una Congregación de vida activa. Al ser jóvenes como yo, pronto nos hicimos amigas. Ante mí se abría un mundo del cual yo lo ignoraba casi todo: la vida religiosa. En nuestras conversaciones ellas me hablaban de su vocación, de su alegría por seguir a Jesús…, y entonces empezó a surgir en mi interior un interrogante: ¿No querrá el Señor que también yo le entregue mi vida por completo? La idea, lejos de repugnarme o asustarme, llenaba mi corazón de alegría. Y así, en ese verano del año 92, decidí que sería religiosa. Fui a compartir la noticia con uno de los sacerdotes de mi parroquia, que me aconsejó no precipitarme para madurar más mi vocación. Mientras tanto podría estudiar.

Comencé, pues, la carrera de Biblioteconomía y Documentación. El ambiente de la Facultad me gustaba y, además, compaginaba mis estudios con un trabajo que me permitía disponer de una pequeña cantidad de dinero para mis gastos y caprichos. Poco a poco se fue apagando en mí la ilusión por entregar mi vida a Dios. Empecé a pensar que la vocación religiosa, que veía tan clara pocos meses antes, había sido una simple ilusión. Me di cuenta de las renuncias que supondría para mí el seguir a Cristo y empecé a sentir miedo. Yo seguía entregada a mis compromisos en la parroquia, pero en mi interior yo me alejaba cada vez más de Dios. Llegué a dejar prácticamente la oración: pensé que, al abandonar el trato con Dios, la idea de la vocación religiosa se iría apagando hasta desaparecer totalmente. Pero yo cada vez me sentía más insatisfecha y más infeliz; había un gusanillo en mi interior que no me dejaba tranquila, y nada me llenaba… En esta situación me encontraba, cuando una religiosa me invitó a hacer Ejercicios Espirituales.

La idea, por un lado, me agradó: quería poner orden en mi vida y en mi relación con Dios. Por otro lado, me aterraba: no sé por qué, en el fondo de mi alma, intuía que el Señor aprovecharía la ocasión para proponerme de nuevo su proyecto sobre mí. Mis temores se confirmaron: otra vez sentí la llamada al seguimiento radical de Cristo, la convicción profunda de que mi vida sólo sería plena si se la entregaba totalmente a Dios. Recuerdo que derramé muchas lágrimas y que me enfadé mucho con Dios. Pero en lo profundo de mi corazón sentía una gran paz: Dios no se había olvidado de mí, ni me había dejado de amar. Al terminar los Ejercicios, le pedí al Señor que me ayudara a darle ese sí que me pedía, pues yo no me sentía con fuerzas.

Quedaba un punto por aclarar, ¿dónde me quería Dios? Un día conocí a dos religiosas de vida contemplativa que estaban en Salamanca, pasando unos días por motivos de salud. Eran clarisas y vivían en Villalpando. Me ofrecieron hacer una experiencia en su monasterio. Y así lo hice. Conviví un mes con las hermanas. La vida sencilla en el monasterio dedicada a la oración, al trabajo escondido…, me encantó. No añoraba nada de fuera. Y las hermanas no eran seres raros, sino personas muy sencillas y normales que irradiaban una gran alegría… Había encontrado mi sitio. Unos meses más tarde, dejé mi familia y mi hogar e ingresé en el monasterio para comenzar una vida nueva entregada a Dios. Había encontrado una perla de infinito valor. Estaba dispuesta a venderlo todo para poseerla plenamente.

María del Carmen de Arriba

jueves, 30 de agosto de 2007

Etapas de la vida de oración

Fuente: http://www.jesustellama.com
1ª ETAPA:

En esta primera etapa de oración el esfuerzo del orante se concentra más que todo -y así debe ser- en evitar el pecado, aunque no siempre logra vencer el mal.
Como principiante tiene un conocimiento rudimentario de sí mismo y de Dios. Poco a poco el Señor le va descubriendo sus defectos y, si en lugar de excusarse, responde generosamente a la gracia buscando corregirse, Dios le va develando al alma su miseria y su pobreza, haciéndoselas ver a la luz de Su Infinita Misericordia.

Aún ignora el amor propio y el egoísmo que hay en su interior y se rebela con frecuencia al tener una contrariedad o sufrir alguna corrección. No pocas veces ve estos defectos mejor en los demás que en sí mismo, confirmando la advertencia de Jesucristo: "¿Cómo es que miras la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo?" (Mt.7, 3).

Se puede decir que el principiante lleva dentro de sí un diamante envuelto todavía en otros minerales inferiores, y no conoce aún, ni el valor del diamante, ni la inferioridad de lo que lo cubre.

Su conocimiento de Dios es incipiente: quizá a través de la naturaleza o de las parábolas o de oraciones comunitarias o de la Liturgia. Aún no se ha familiarizado con los misterios de la salvación ni puede penetrar en el misterio de la Bondad Infinita de Dios.

Su amor a Dios es más bien un santo temor por miedo al castigo; posteriormente éste se convierte en miedo a ofender a Dios.

La oración del principiante es vocal, pudiendo ser de oraciones ya hechas u oraciones espontáneas, como una conversación con Dios. Poco a poco la oración se va simplificando cada vez más hasta intentar la oración de recogimiento. Si el alma va respondiendo generosamente a la gracia, el Señor suele enviar gozos sensibles en la oración o en la lectura de la Palabra.
En esta etapa existe el peligro de habituarse y complacerse demasiado en la gratificación que puede venir con la oración de recogimiento, como si lo sensible fuera un fin y no un medio. Se corre, entonces, el riesgo de caer en lo que San Juan de la Cruz denomina "gula espiritual", y también en un inconsciente orgullo sobre las cosas espirituales, al considerar inferiores a los demás.
Sin embargo, en esta etapa comienzan a brotar los primeros grados de humildad, que hace que desconfiemos de nuestras fuerzas y que confiemos en Dios.

2ª ETAPA:

Así como los Apóstoles sufrieron la privación de la presencia física de Jesús durante la Pasión y en ese momento de profunda crisis lo abandonaron y Pedro llegó incluso a negarle, éste, por el fervor de su arrepentimiento "lloró amargamente" (Mt.26, 75), y no sólo recuperó la gracia perdida, sino que fue ascendido a un grado superior. El Señor lo curó de su presunción (cfr. Jn.13, 6-38) para que fuera más humilde, poniendo su confianza en Dios y no en sí mismo.
No siempre la segunda conversión viene precedida -como en el caso de Pedro- de una caída más o menos grave; podría venir en forma de una injusticia que se nos hace, una persecución que debemos sufrir, etc. En este caso, el Señor nos ayuda a perdonar al causante de nuestra situación. En el caso de la caída, nos hace crecer -como Pedro- en humildad. Podría venir también esta segunda conversión en ocasión de la muerte de un ser querido, de una desgracia o fracaso, o de tantas circunstancias que nos hacen ver la poca importancia de las cosas terrenas, frente al gran valor de las cosas de Dios. Cualquiera que sea la situación, si se aprovecha adecuadamente de acuerdo al plan de Dios, hace que el alma pueda ascender a una etapa superior de la vida espiritual.

Esta purificación, correspondiente a lo que San Juan de la Cruz denomina "Noche Oscura de los Sentidos", consiste en una aridez o sequedad y hasta dificultad para la oración, causadas precisamente por el Señor, con la privación del alma del gozo o fervor llegado a través de la mente o los sentidos, para introducirla en una nueva modalidad de la gracia, la cual no es captada al principio por el alma.

Viene luego, una especial efusión del Espíritu Santo, cuya influencia se nota en una mayor apertura y docilidad del alma a sus inspiraciones.
En esta etapa de purificación en la aridez es sumamente importante la perseverancia. Por encima de las apariencias Dios está presente y no debemos caer en la tentación de dejar la oración.

Después de la segunda conversión el alma comienza a adentrarse en los Misterios de la Salvación, que van desde la infancia del Salvador y su vida pública, pasando por la Pasión hasta Su Resurrección y Ascensión, culminando con Pentecostés. Estos Misterios se nos ofrecen en toda su riqueza a través del Rosario y del Vía Crucis. En esta etapa el Rosario ya no es una repetición mecánica de Ave Marías, sino la oportunidad para penetrar en los Misterios de la Infancia, de la Pasión y de la Gloria de Cristo. Se convierten así estas devociones en verdaderas prácticas de contemplación y de influjo del Espíritu Santo.

Los Misterios Gozosos nos muestran las verdaderas alegrías que no mueren: la Anunciación del Dios-hecho-Hombre, el Nacimiento del Salvador ... Los nuevos Misterios Luminosos nos remiten a los hechos más importantes de la vida pública de Jesús y nos invitan a seguirle, al responder a su predicación del Reino y el llamado a la conversión ...
Los Misterios Dolorosos y el Vía Crucis nos muestran el valor del sufrimiento y nos enseñan también a abrazar nuestra cruz, no sólo con resignación, sino con alegría ...
Los Misterios Gloriosos nos muestran, frente a la fragilidad e insuficiencia de las cosas terrenas, el camino que nos lleva a la perfecta felicidad en la eternidad.

En esta segunda etapa va recibiendo el alma nuevas luces que a veces no comprende, pero que la ayudan a penetrar más y más el espíritu del Evangelio. Comienza a hacer vida la Palabra de Dios y la Eucaristía; empieza a sentir como propia la vida de la Iglesia, formando parte de alguna comunidad eclesial.

En su oración, dentro de la aridez propia de esta etapa, pueden darse actos aislados de contemplación. Gran impedimento para progresar es la presunción por la que uno cree saberlo ya todo en la vida interior. Aunque las lecturas espirituales son muy provechosas y necesarias, no debe dejarse la oración por éstas. Dice un gran Doctor de la Iglesia, que más aprendió orando al pie de un Crucifijo o frente al Sagrario, que en los libros más sabios, pues en la oración íntima (Contemplación) está el Espíritu que vivifica y en un instante instruye con una luz que hace comprender y hace vida, ideas muchas veces leídas y escuchadas, pero no comprendidas plenamente.
Surgen en esta etapa otros frutos del Espíritu, como la magnanimidad, la paciencia, la mansedumbre, la afabilidad, la fidelidad o perseverancia, la templanza o dominio de sí. Se da, además, la entrega total del alma a la Voluntad de Dios, llamada por Sta. Teresa "desposorio espiritual".

Sin embargo, en esta fase no queda el alma aún libre de las interferencias de la sensibilidad de la carne y del mundo, por lo cual a veces puede perder la paz y hasta retroceder y caer.

CARISMAS o GRACIAS EXTRAORDINARIAS:
En esta segunda etapa y continuando en la siguiente comienzan a surgir los Carismas o Dones Carismáticos, llamados por los Místicos Gracias Extraordinarias, que son dados para utilidad de la comunidad, pues su manifestación está dirigida hacia la edificación de la fe y como auxilio a la evangelización (cfr. 1ªCor.12, 7). Los diferentes Carismas se describen también en 1ª Cor.12, 8-11 y 12, 28 - Rom.12, 7 - Ef. 4, 11.

Los Carismas son, pues, dones espirituales, gratuitamente derramados, que no dependen del mérito ni de la santidad personal, ni tampoco son necesarios para llegar a la santidad. Sin embargo, el ejercicio abnegado de ellos de hecho produce progreso en la vida espiritual por ser actos de servicio al prójimo.

3ª ETAPA:

La tercera conversión es semejante a la de los Apóstoles cuando, después de la Ascensión, se vieron privados totalmente de la presencia del Señor en la tierra.
Todavía quedan en el alma impurezas que le impiden la total unión con Dios, que es la característica de esta tercera etapa. Por ello debe pasar por la más difícil de las purificaciones.
San Pedro nos dice es "preciso que todavía seáis afligidos con diversas pruebas, a fin de que la calidad de vuestra fe, más preciosa que el oro perecedero, que es probado al fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor en la Revelación de Jesucristo" (1ª Pe.1, 6-8).

San Juan de la Cruz describe la Noche Oscura por la que el alma tiene que pasar para entrar en esta tercera etapa de unión con Dios como "la fuerte lejía de la purgación de esta noche del espíritu, sin la cual no podrá venir a la pureza de la unión divina". Esta tercera conversión o Noche Oscura del Alma -como la llama San Juan de la Cruz- no se trata de una aridez o sequedad, como en la segunda conversión, sino que es una verdadera desolación de orden espiritual: mientras el alma anhela a Dios, se siente abandonada de El.

Debe entonces el alma caminar a oscuras en pura fe. Tal como aconteció a los Apóstoles el día de la Ascensión del Señor. Hasta ese momento su intimidad con El iba siempre en aumento, pero ese día Jesús subió al Cielo, de modo que ya no le verían más en la tierra; les dejó privados de su presencia y de sus palabras que les daban vida. Y debieron sentirse muy solos y aislados, pensando en las dificultades de la misión que les había encomendado: la conversión de un mundo impío, sumergido en los errores del paganismo, y en las persecuciones y sufrimientos que les esperaban.Debieron recordar entonces las palabras de Jesús: "Conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Divino Consolador no vendrá a vosotros; mas si yo me voy, os lo enviaré" (Jn.16, 7). Es decir, convenía que les privara de Su presencia sensible, pues estaban aficcionados a la humanidad de Cristo y no podían elevarse al amor espiritual de Su Divinidad: no estaban aún preparados para recibir al Espíritu Santo.

Al considerar esta privación de la presencia terrena de Cristo que precedió a la profunda transformación que los Apóstoles sufrieron en Pentecostés, podemos ver en qué consiste esta Noche Oscura y cuál es su finalidad: queda el alma envuelta en una verdadera noche espiritual al verse privada de las luces que hasta ahora la iluminaban, para luego experimentar una efusión especial de unión con Dios.

Sin embargo, explica San Juan de la Cruz, que esta oscuridad no es realmente tal, sino más bien luz excesiva que encandila al alma. "La Divina Sabiduría nos parece oscura por estar muy sobre la natural capacidad de nuestra inteligencia y, cuanto más nos embiste, más oscura nos parece".
En esta prueba, como en otras, debemos creer muy firmemente en lo que el Señor nos ha dicho acerca de la eficacia purificadora del sufrimiento y de la cruz, y esperar contra todas las apariencias, orando continuamente.

Siguiendo a San Pablo: "Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados. Llevamos siempre en nuestra persona el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra persona" (2ª Cor. 4, 8-12).

Puede ir esta Noche Oscura acompañada de grandes tentaciones, sobre todo contra la fe, como sucedió a muchos santos, entre ellos a Santa Teresita del Niño Jesús y San Vicente Paúl.
Así describe Santa Teresa de Jesús esta Noche Oscura del Alma: "¡Oh válgame Dios, y qué son los trabajos interiores y exteriores que padece un alma hasta que entre en la séptima morada ... Ningún consuelo se admite en esta tempestad ... En fin, que ningún remedio hay en esta tempestad, sino aguardar la misericordia de Dios, que a deshora con una palabra suya o una ocasión, le quita todo tan de presto, que parece no hubo nublado en aquel alma, según queda llena de sol y de mucho más consuelo!"

Esta tercera fase lleva a la unión total del alma con Dios, el más alto grado de unión con Dios posible en la tierra. Sta. Teresa la define como el "Matrimonio Espiritual". Es, según San Juan de la Cruz, "la transformación total en el Amado, en que se entregan ambas partes por total posesión de la una a la otra". Depende, entonces, de una perfecta donación del alma a Dios y de Dios al alma.

Por eso San Pablo describe esta etapa así: "Ya no soy yo quien vivo, sino es Cristo quien vive en mí" (Gal. 2, 20).

Relaciones sexuales prematrimoniales

Fuente: www.soloparajovenes.org


El regalo de tu virginidad.
La virginidad es el ideal del ser total y de la integridad. La entrega de nuestro cuerpo a alguien expresa un compromiso absoluto. Esta unión sólo es verdadera y significativa después de que estemos sacramental, legal, social, emocional y espiritualmente comprometidos en el matrimonio.

De manera que la pregunta es: ¿desean entregarle todo su ser a su futuro esposo o esposa? El matrimonio es como hacer un regalo.

Digamos que ustedes quieren regalarle un radio a su amigo el día de su cumpleaños, pero deciden quedarse con la bocina, así que antes de envolverlo abren la caja y sacan la bocina. Al día siguiente su amigo abre el regalo y le fascina el radio, pero descubre que le falta algo muy importante... la bocina. Su amigo se ve privado del disfrute del valor total del regalo.

Si abandonamos la castidad y renunciamos a nuestra virginidad antes del matrimonio, estamos defraudando a nuestro futuro esposo o esposa al no ofrecerle la entrega total de nuestro yo. A nosotros nos corresponde elegir.
Danos corazones y mentes limpias,
¡Oh Señor, para que podamos mirarnos a los ojos!.
Razones para esperar hasta el matrimonio.
Una sola vez es suficiente para quedar embarazada, para contraer una enfermedad venérea y para contraer el SIDA.
Tus años de adolescente.
Los años de la adolescencia pueden ser una época muy especial para aprender, estudiar y prepararse para lo que algún día se quiera lograr. Es un tiempo para forjar el carácter que necesitamos para alcanzar nuestras metas y también una gran oportunidad para hacer nuevos amigos. La naturaleza te regala este tiempo especial para descubrir y crecer en tu identidad.
En esta etapa descubrirás al sexo opuesto, pero sin tener que hacer frente a las consecuencias que implican las relaciones sexuales.
Para divertirte no es necesario tener relaciones sexuales. Incluso, éstas, a tu edad obstaculizarían tu proceso de crecimiento hacia la madurez y tu preparación para lograr metas.
La TV, algunas canciones y las malas compañías pueden presionarte para que creas y actúes de otra manera, induciéndote a relaciones sexuales prematrimoniales. No hagas caso. Te están mintiendo. No te conviene.
Todavía tienes mucho que hacer antes de poder comprometerte para toda la vida con una persona que te ame, respete y tenga salud física y mental.
Algunas preguntas que debes hacerte:
Hay muchas cosas que debes saber antes de decidirte a tener relaciones sexuales.
Las siguientes interrogantes te pueden ayudar a decidir qué es lo mejor:
· ¿Está de acuerdo con mis valores morales el tener relaciones sexuales?
· En toda relación sexual existe la posibilidad de un embarazo. ¿Podría en este momento darle a un hijo (a) el apoyo emocional y económico que se merece?
· ¿Si termino con mi novio(a) me sentiría bien de haber tenido relaciones sexuales con esa persona?
· ¿Estoy seguro(a) de que nadie me está empujando a tener relaciones sexuales?
· ¿Quiere mi novio(a) tener relaciones sexuales ahora?
· "Para hacer lo que quieres, debes saber lo que quieres."
Razones para posponer el inicio de las relaciones sexuales:
1. Nunca tendrás que preocuparte de un embarazo ni sentirás vergüenza por tener que decírselo a tus padres. El anuncio de un embarazo es una alegría pero dentro del matrimonio.
2. Nunca tendrás que preocuparte de contraer, por vía sexual, el SIDA y otras enfermedades; algunas de ellas incurables.
3. Aprenderás a practicar el autocontrol, lo que aumentará tu fuerza de voluntad y te sentirás mejor acerca de ti mismo (a) cuando no cedas a las presiones que te rodean.
4. Darás buen ejemplo. Así estarás contribuyendo a construir un mundo mejor.
5. Estarás protegiendo tu propia reputación. Para llegar algún día a conseguir un buen esposo o esposa necesitarás tener buena fama. Es tonto empeñar el futuro por ceder a impulsos momentáneos y presiones de los demás.
6. Sabrás con seguridad si de verdad te quieren o sólo quieren el placer que puede proporcionar tu cuerpo.
7. Podrás canalizar tus energías juveniles hacia actividades que contribuirán a tu desarrollo y madurez como son: los estudios, el deporte, la música, la lectura, la pintura, el servicio a los necesitados, asociaciones juveniles, escolares o comunitarias, etc.
8. Aprenderás a conocer el verdadero amor. Sabrás distinguir entre el amor verdadero y el impulso o atracción sexual. El acto sexual es algo espontáneo y breve (un encuentro de una noche). El amor necesita tiempo para crecer y durar para siempre, que es lo que todos queremos. El verdadero amor nunca es desesperado sino que sabe esperar.
Cómo decir "No"
¿Te es fácil? Te felicito...
A pesar de que algunos quisieran hacernos creer lo contrario, muchos adolescentes inteligentes han decidido no tener relaciones sexuales prematrimoniales. No es fácil pero tampoco lo es nada que vale la pena en la vida. Si quieres triunfar en tu vida, tus estudios, el trabajo, el deporte, en el dominio de un instrumento musical, debes esforzarte.
Decir "no" a las relaciones sexuales prematrimoniales vale la pena.
Podrías decir:
· "Me gustas mucho, pero realmente no estoy preparado(a) para tener relaciones sexuales".
· "No quiero tener relaciones sexuales hasta que me case. Prefiero esperar".
· "Disfruto de tu compañía pero no creo que tengo edad suficiente para tener relaciones sexuales".
· "No tengo por qué darte explicaciones de no querer tener relaciones sexuales. Es tan sólo mi decisión y de nadie más".
· "Decidí no tener relaciones sexuales, así que por favor no me presiones".
· "Si realmente me quieres, respeta mi decisión de esperar".
· ¿Cuál sería tu respuesta?.
· Piénsalo bien y actúa con madurez.
· "Guarda tu dignidad de persona... así podrás respetar la dignidad de otros".
Recuerda:
· "No hagas caso a las presiones de películas, novelas, música, amigos(as) que te inducen a las relaciones sexuales prematrimoniales".
· "No te engañes. Tu vida es muy preciosa para ti, para los que te quieren y para tu patria.
· No te dejes engañar para no caer en embarazos fuera del matrimonio, abortos,enfermedades de transmisión sexual o la enfermedad fatal del SIDA".
· En toda relación sexual existe la posibilidad de un embarazo. Esta responsabilidad no es para ti ahora.
· Este es un tiempo para formarte y terminar tus estudios.
· No caigas en trampas que comprometen tu futuro. Para escoger lo que quieras para tu vida necesitas ser libre.

¡Nosotros esperamos...
y tú también puedes lograrlo!
Por Keith Kiser
Aunque suene extraño, Tami y yo éramos vírgenes cuando nos casamos. No fue fácil, permíteme decirlo; pero nos alegramos mucho de haber esperado.
Empezamos a salir en el noveno grado y continuamos haciéndolo por siete años antes de casarnos. A medida que nuestro amor y nuestra dedicación crecían, las tentaciones sexuales se volvieron una verdadera lucha. Ambos somos cristianos practicantes que querían obedecer a Dios, pero aunque Dios decía "no", nuestros cuerpos gritaban "si"… ¡y parecía que nuestros cuerpos gritaban cada vez más fuerte!.
Resistiéndose a las tentaciones sexuales.
Las hormonas estaban en competencia. Queríamos esperar, pero la carne nos decía "sigue adelante". La televisión, el cine y la música empeoraban las cosas. Sus mensajes nos estimulaban diciéndonos una y otra vez: "ten relaciones sexuales". Nuestra convicción de esperar se estaba debilitando. La impureza que lleva al acto sexual estaba destruyendo nuestra relación. El dolor, el pecado, la culpa y la confusión nos estaban separando.
Al borde del desastre, hicimos el compromiso de reservar las relaciones sexuales hasta el matrimonio y rezar juntos con regularidad. Reforzamos nuestra decisión median te la lectura de un libro acerca de mantener la pureza en una relación de noviazgo. Comprometidos con la castidad, nos ayudamos mutuamente en la lucha contra las tentaciones. Era difícil a veces, pero desarrollamos una gran disciplina y respeto mutuo. Una nueva apertura surgió y aumentó la confianza en nuestra relación. Nuestro amor floreció y se hizo más profundo.
Ahora podemos decir con gratitud que cuando finalmente nos casamos éramos vírgenes. No podemos expresar cuán maravillosa fue nuestra luna de miel. Sencillamente decimos que valió la pena esperar. Luchamos pero ganamos las batallas y ambos somos más felices, más fuertes y estamos más enamorados por haber esperado.
"Una sola carne."
¿Cómo es eso?. Tami y yo lo compartimos todo -nuestras posesiones, pensamientos, sueños, emociones, temores, sufrimientos y oraciones; todo lo que somos. Compartir nuestros cuerpos es la expresión física de la entrega total del uno al otro. Las relaciones sexuales no son solamente un signo de nuestro amor, también nos unen muy íntimamente, dándonos gracia y fortaleza para superar la adversidad.
Cuando una pareja se hace "una sola carne", éste es el conocimiento más íntimo posible. No solamente comparte usted su cuerpo, sino también sus emociones y su alma. Esta entrega de su yo más íntimo, y recibir el yo más íntimo de su cónyugue, es un privilegio maravilloso. Pero si uno de los dos puede "largarse", el don y el privilegio son abusados y despreciados. Amar significa desear lo mejor de lo mejor para una persona por toda la vida. Tener relaciones sexuales sin el amor comprometido del matrimonio hiere y habitualmente destruye la relación.
Las relaciones sexuales también crean niños, como signo del amor entre los esposos. ¿No es increíble que la unión espiritual y física del amor pueda crear una nueva vida? Imagínate esto: dos personas tan enamoradas que la entrega mutua crea un nuevo niño -una persona- un hijo o hija como tú y yo, con un alma que vivirá para siempre. (¡Qué belleza, ser co-creadores con Dios!)Y los bebés necesitan familias fuertes, con padres y madres amorosos. Esta es la situación ideal y es una razón por la cual Dios designó el sexo específicamente para parejas casadas. El acto sexual es para unir y para tener niños, y antes del matrimonio ambas cosas tienen dolorosas y graves consecuencias.
¿Qué hacer si ya has empezado a tener relaciones sexuales?.
Comprendemos que puedes estar ya teniendo relaciones sexuales y preguntándote por qué después de dar tanto de sí, tu relación está dando tropiezos. Sólo porque estés teniendo relaciones sexuales no quiere decir que ni tú ni él o ella estén dando "todo" de sí. Aunque dos personas digan que se aman, no han dado todo de sí mientras no hayan hecho públicamente votos de dedicar cada uno su vida entera al otro "hasta que la muerte nos separe".
Fuera del matrimonio, la intimidad sexual indica que por lo menos uno de los dos está actuando sin autocontrol de un manera egoísta y deshonesta. Esto destruye la relación convirtiéndose en una cuña y una piedra donde se tropieza en el desarrollo de un amor maduro. Las relaciones sexuales prematrimoniales te garantizan que tarde o temprano se romperá la comunicación.
Para restaurar tu relación actual y proteger tu futuro matrimonio necesitas suspender toda relación sexual inmediatamente, incluyendo todo lo que le precede. Dale a tu amor una oportunidad de hacerse más profundo y florecer. Puede parecer imposible al principio, pero puedes hacerlo. Tú y tu amada (tu futura esposa y tus hijos), estarán muy agradecidos de que hoy hayan hecho el compromiso de reservar las relaciones sexuales para el matrimonio. Y si ya han hecho ese compromiso, ¡felicitaciones!
Piensa en las consecuencias.
Si esperas hasta el matrimonio:
· Sabrás que la otra persona te quiere por lo que eres, no porque aceptas tener relaciones sexuales.
· Conservarás el respeto propio y el de los demás al permanecer firme y cumplir tu objetivo.
· Conocerás lo que es tener confianza, honestidad y paciencia.
· Experimentarás paz mental.
· Desarrollarás la verdadera intimidad.
· Tendrás una conciencia limpia.
· Tendrás unas relaciones sanas.
· Compartirás con tu esposa(o) un vínculo que nadie más ha compartido.
· Pondrás atención a las habilidades de comunicación y desarrollarás relaciones no sexuales.
· Tendrás un fundamento sólido cuando te cases.
· Podrás tener en el futuro una luna de miel muy especial.
Si no esperas, prepárate para...
El sufrimiento emocional:
· Culpabilidad
· Remordimiento
· Pérdida de autorespeto
· Depresión
· Pensamientos de suicidio
· Fracaso de las relaciones
· Ira

El embarazo:
· Matrimonio inmediato
· Adopción (dar tu bebé a otra familia)
· Madre o padre soltero
· El aborto y sus consecuencias.

La enfermedades venéreas y otros problemas de salud:
· Sida
· Sífilis
· Gonorrea
· Herpes
· Clamidia
· Verrugas genitales
· Infecciones vaginales
· Riesgo de esterilidad
· Cáncer cervical
· Cáncer del seno
¡Advertencia!
Aunque uses anticonceptivos te arriesgarás a tener problemas, incluyendo el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual.
Soy una joven responsable...
· Mis besos valen más que una fiesta o un cine.
· Mi cuerpo es templo de Dios, no un juguete.
· El primer "no" resultará difícil, después se hace más fácil.
· La virginidad sigue siendo una virtud, la lujuria sigue siendo pecado capital.
· Mi manera de vestir, actuar y hablar pueden ser una tentación para mi novio.
· Observaré la modestia por el bien de los dos.
· Mis padres han hecho mucho por mí, me comportaré de modo que siempre se sientan orgullos de mí.
· Mi novio será también algún día esposo y padre de familia.
· Deberá ser un héroe a los ojos de su esposa e hijos. No haré nada por impedirlo cuando salgamos juntos.
· Quiero ser esposa y madre algún día, conservaré mi pureza y mi cariño para mi esposo e hijos.
· Si por mi debilidad llegara a quedar embarazada, no tomaré la vía fácil, no abortaré a mi hijo por nacer.
Soy un joven responsable...
· Los padres de mi novia han puesto su confianza en mí, no los defraudaré.
· Respetaré a mi novia como espero que otros hombres respeten a mi hermana.
· Respetaré su feminidad porque mi madre es mujer. Le pediré a mi novia que no haga algo de lo que pueda luego avergonzarme si mi madre llegara a enterarse.
· Mi novia me ha dado el honor y el placer de su compañía; no es correcto que yo espere más en pago por esta invitación.
· Mi novia será esposa y madre algún día.
· Ella deberá ser ejemplo para sus hijos y el orgullo de su esposo. La ayudaré a ser tan pura y decente como quisiera que fuese mi esposa.
· La hombría es entereza tanto de carácter como física.
· Perder el control de sí mismo es señal de debilidad, quiero que ella sepa que soy un hombre.
· Dios está en todas partes, lo ve todo, lo sabe todo. Las tinieblas podrán ocultarme del público, pero no de la vista de Dios.
· Si por mi debilidad llegara a dejar embarazada a una joven, no la presionaré para que se practique un aborto.
¿Es mejor vivir juntos antes de casarse para tener un buen futuro?:
En los últimos 30 años, el número de parejas que viven juntas y tienen relaciones sexuales prematrimoniales ha aumentado enormemente. Se dice que casi la mitad de las parejas que acuden a un sacerdote para casarse en la Iglesia Católica, están viviendo juntas.
¿Y tú piensas que el vivir con tu pareja antes de casarte es mejor para tener un buen futuro juntos? Si eso es lo que tú ya lo estás haciendo, es importante que estés consciente de los muchos y diferentes aspectos de esta decisión, así como de sus implicaciones para tu propio futuro.
Preguntas que debes hacerte:
1.- ¿Por qué decidiste vivir con tu pareja (esto es, por miedo a hacer un compromiso permanente, para probar la relación, por conveniencia, porque necesitabas compañía, por razones monetarias o para escapar de tu hogar)?.
2.- ¿Qué has aprendido de esa experiencia? ¿Cómo ha afectado esta tu relación?.
3.- ¿Qué o quién te está presionando para que te comprometas a casarte en este momento? ¿Existen presiones externas?.
4.- ¿Por qué has acudido ahora a la Iglesia Católica en lugar de a otra iglesia o a un juez de paz o notario para que te case?.
5.- Si tener la bendición de Dios es importante para ti, ¿no te preocupa el hecho de que al vivir con tu pareja antes de casarte estás violando los mandamientos de Dios?.
La mayoría de las parejas saben que la Iglesia Católica enseña que vivir juntos sin casarse es para la pareja un pecado grave, pero muchos no comprenden por qué esto es así. Hay tres áreas importantes a considerar con respecto al por qué la Iglesia se opone a que las parejas vivan juntas sin casarse:
1.- Es contrario a la ley de Dios.
2.- La falta de comunicación entre la pareja, la cual es una consecuencia de esta decisión.
3.- Su efecto social negativo en lo que concierne a la comunidad.
La Ley de Dios.
El matrimonio es un compromiso entre tres personas: un hombre, una mujer y Dios. Sin embargo, las Escrituras dicen que las relaciones sexuales prematrimoniales ofenden a Dios. "Que todos respeten el matrimonio y mantengan la pureza de sus relaciones matrimoniales; porque Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio" (Hebreos 13,4).
Cuando las parejas viven juntas sin casarse, han dejado a Dios fuera de su relación, pues no han hecho ningún compromiso ante Él. Al comenzar su vida juntos, sin incluir a Dios, la pareja establece un precedente de excluir a Dios de su relación.
Según las enseñanzas de la Iglesia Católica, las relaciones sexuales antes del matrimonio son un grave acto inmoral, que priva a la persona de la gracia de Dios. Por tanto, la pareja que vive en concubinato, no debe recibir los sacramentos de la Eucaristía o la Reconciliación (Confesión), hasta que deje de tener relaciones sexuales. Además, si la pareja no recibe el Sacramento de la Reconciliación (confesión) antes de casarse por la Iglesia Católica, no será bendecida con todas las gracias que provienen del Sacramento del Matrimonio. Sin embargo, si la pareja decide dejar de tener relaciones sexuales, puede volver a recibir los sacramentos, siempre y cuando reciba el Sacramento de la Reconciliación antes de comulgar.
Las relaciones sexuales en el matrimonio constituyen uno de los más grandes regalos de Dios. No son algo sucio ni causan culpabilidad. Sin embargo, un hombre y una mujer que están viviendo juntos sin casarse y conocen las enseñanzas de la Iglesia, probablemente sentirán culpabilidad. Esto les puede dar un sentido equivocado a las relaciones sexuales, e inclusive puede causar cierta culpabilidad una vez que ha tenido lugar el matrimonio. La pareja que no tiene relaciones sexuales antes de casarse o deja de tenerlas, de cierto tendrá una mejor luna de miel y una comprensión más fructífera después de casada, de la relación sexual matrimonial.
Comunicación.
El matrimonio es un compromiso serio. Las personas deben tomarse el tiempo suficiente para hablar, pensar y orar con calma y claridad. Si la pareja está viviendo una vida casta; es decir, se está absteniendo de tener relaciones sexuales, cada una de esas personas podrán pensar más objetivamente sobre el compromiso que van a hacer, sin ser excesivamente influenciadas solamente por la atracción sexual.
La comunicación no es igual entre las parejas que viven juntas, que entre las que no lo hacen. Las relaciones sexuales se pueden convertir en un modo de resolver los problemas en las primeras etapas de la relación, cuando en realidad lo que se necesita es el diálogo. El tener un período de abstinencia sexual le permite a la pareja estar consciente de la necesidad de tener intimidad emocional, no simplemente genital. La relación entonces puede crecer con respecto al respeto mutuo, la amistad y finalmente la confianza.
Hacer un compromiso con otra persona es hacerse transparente y vulnerable con respecto a las emociones y los sentimientos. Cuando esto ocurre en un espíritu de amorosa confianza, la pareja está lista para hacer un compromiso de por vida ante Dios, y finalmente, para disfrutar mutuamente de la intimidad sexual con su cónyuge.
Tu comunidad.
Cuando está planeando su boda, rápidamente la pareja se da cuenta, de que su casamiento involucra a otras personas también: sus padres, su familia, sus amistades y a toda la comunidad cristiana.
La Iglesia espera que sus miembros sean castos antes de casarse (es decir, se abstengan de tener relaciones sexuales). Si la pareja vive junta antes de casarse, la situación confundirá y escandalizará a la comunidad. La confundirá porque las personas se preguntarán si la Iglesia ha cambiado su enseñanza sobre las relaciones sexuales prematrimoniales. La escandalizará porque presentará un ejemplo a los miembros más jóvenes de la comunidad (hermanos, hermanas, sobrinos y sobrinas), haciéndoles creer que este es un comportamiento apropiado para un cristiano.
La decisión de no vivir juntos sin casarse le envía un mensaje a la comunidad, de que la pareja toma en serio su matrimonio y su relación con Dios. Es importante mencionar también que la mayoría de los padres prefieren que sus hijos no vivan con su pareja antes de casarse. Finalmente, la decisión de no vivir juntos sin casarse, es un ejemplo para futuros hijos y nietos, de que la pareja respeta a Dios y a Su Iglesia.
Estadísticas.
Aunque a nadie le gusta que lo consideren una estadística, podemos aprender mucho de las parejas que han vivido juntas sin casarse y de lo que ellas han aprendido.
Las parejas que viven juntas antes de casarse tienen una probabilidad de un 50% mayor de divorciarse, que las que no lo hacen (1).
El convivir antes de casarse debilita el compromiso de casarse porque produce actitudes y valores que aumentan la probabilidad de divorciarse (2).
El concubinato está relacionado con una menor exclusividad sexual después del matrimonio. (Es decir, el adulterio es más común.) (3)
Los que viven juntos sin casarse afirman que contraen matrimonios que son menos felices, tienen menos comunicación con su cónyuge y un compromiso menos fuerte con la institución del matrimonio que los que no viven juntos antes de casarse (4).
Las evidencias que proporcionan estas estadísticas claramente indican, que aquellos que deseen tener un matrimonio sano y duradero, no deben vivir juntos antes de casarse. Todas estas son las razones por las cuales la Iglesia Católica siempre ha enseñado que el concubinato es un pecado y además es malo para la pareja, inclusive después de su matrimonio. Por tanto, una persona honesta y sincera se dará cuenta de que ese comportamiento no es bueno para su futuro.
Vivir juntos no funciona.
Las investigaciones muestran que los matrimonios que empezaron "viviendo juntos" tienen una frecuencia de divorcio de un 50% mayor.

domingo, 26 de agosto de 2007

Testimonio de Karen

Fuente: http://www.vidasiempre.com/vidasiempre/artman/publish/article_306.php

Testimonio de Karen

En la adolescencia si tu fe no es fuerte es fácil tomar caminos equivocados hasta que llega un momento en el que volteas y ya no alcanzas a ver más que tinieblas, miras de frente y ves lo mismo.
"Tenía 17 años cuando me alejé del camino de Dios hasta perderme. Amaba intensamente a ese chico, hasta el punto de hacer cualquier cosa por él, cuántas veces mis padres se desvelaron esperando mi llegada tardía a la casa, era joven y creí poder hacer todo por mi cuenta, inconsciente, irresponsable y grosera me volví, el "enemigo" supo bien por donde atacar y por ocho años viví sumergida en el pecado, en esos años mis objetivos fueron solo el trabajo, el dinero y la diversión mal sana, mi novio era una persona que mis padres jamás aceptaron -y ahora entiendo que fue con justa razón- esa persona era el centro de mi vida y quería vivir lo antes posible con él, así que hicimos -a pesar del desacuerdo de mis padres- los preparativos para casarnos, ¡aaaah! pero eso sí queríamos casarnos por la Iglesia Católica, pretendíamos que después de tanto mal que hicimos Dios nos diera la bendición sin estar arrepentidos de los daños y ofensas hechos a El y a nuestras familias.
Faltaba poco tiempo para la boda cuando tuve una discusión muy fuerte con mi prometido y me agredió física y verbalmente de una manera tan horrible que de verdad jamás alguien que te ama puede decir las palabras tan hirientes que él dijo esa noche, en ese momento es cuando toqué fondo, mi mente no podía entender lo sucedido, me sentí peor que nada, me desvanecí en un sofá arrepentida de haber ofendido a Dios con mis acciones, fue ahí cuando con una fe tan grande supliqué al Señor mi Dios no casarme con ese hombre, fuerza para poder romper ese compromiso, dejarlo y alejarme de la vida que llevaba hasta ese entonces. Dios que es grande y misericordioso se apiadó de mí y me perdonó.
Esa noche salí de ese lugar para no volver a regresar, mi vida cambió criatura nueva soy, no crean que fue fácil el darme cuenta que amé más a un hombre que a Dios y recordar el mandamiento "Amarás a Dios sobre todas las cosas", créanme nada ni nadie merece más amor que Dios. Mi fe me salvó de un infierno terrenal, no quiero volver a ofender a Dios, ha pasado casi año y medio de esa situación y cada día me siento más fortalecida por Dios, es un camino difícil pero vale la pena recorrerlo, cuando Dios está en nuestras vidas todo es mejor y más fácil de hacer y de llevar.
A las pocas semanas de mi encuentro con Dios me detectaron un virus posible a desarrollarse como cáncer pero gracias a una cirugía se eliminó de mi cuerpo y hoy gozo de mejor salud, me hicieron cirugía de mis ojos y recuperé el 98% de mi vista, tengo el amor y confianza de mi familia, se me han abierto oportunidades de desarrollo profesional, tengo muchos amigos que me quieren y lo más importante tengo paz en mi corazón. Asistí a "Talleres de Oración y Vida" y aprendí a comunicarme de diversas maneras con Dios, ahora experimento situaciones bellísimas que jamás antes viví, no he visto a Dios pero les aseguro que lo siento, sí, siento su presencia y a diario me dice de diferentes formas cuanto me ama. No teman alejarse del pecado, no será fácil pero con la ayuda de Dios saldremos victoriosos."
BENDITO Y ALABADO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR.
KaryFuente: www.jesustellama.com

Amistad, noviazgo y alegría

Fuente: http://www.vidasiempre.com/vidasiempre/artman/publish/article_314.php?menu=76

Amistad, noviazgo y alegría

La amistad y el noviazgo son relaciones maravillosa si el objetivo es conocerse, y compartir momentos y aficiones, sin olvidar que lo más fácil es enamorarse; y lo más difícil, permanecer enamorados.
Una cosa es que tu cuerpo ya esté preparado para tener relaciones sexuales, y otra cosa es que tu mente lo esté. ¿Quieres mucho a tu novio (a)? Pídele que te respete porque tú no eres objeto de placer. Pídele que te cuide, y que se cuide él, porque las relaciones sexuales prematuras bajan la autoestima.
La sexualidad humana es un tesoro porque transmite el bien más grande: la vida humana. No tengamos miedo a decir que las relaciones sexuales entre adolescentes deben esperar para realizarse dentro del matrimonio, que es el ámbito adecuado para que nazca y se eduque un ser humano. Las relaciones íntimas serán buenas en la misma medida en que se «integren» en el matrimonio.
Los adolescentes sexualmente activos admiten que viven con culpas. Cuando deciden vivir castamente, se sienten como nuevos y crecen como personas; además, mejoran su potencial intelectual, artístico y social. Con el sexo no se juega. Cuando alguien te presione, piensa en lo que vas a responder:
“Sólo te lo pido una vez, y no insistiré más” / “Eso es justo lo que me preocupa. Prefiero conservarme para alguien que me va a querer toda la vida”.
El novio que ama a su novia, sabe esperar, y no pide una prueba de amor, cuando él no puede ofrecerle un matrimonio con la misma prisa con la que él pide la prueba de amor.
Algunas mujeres ceden y dan la prueba de amor para complacer al amigo. Esas mujeres demuestran una gran inseguridad personal y creen que si no acceden, van a perder al novio, cuando en realidad pasa lo contrario: Cuando se acaba el misterio, viene el tedio, el aburrimiento. Otras personas tienen relaciones sexuales por debilidad, porque no tienen fuerza de voluntad para decir “¡no!”. Una vez que empiezan con besos y caricias, con frecuencia no pueden frenarse. El sexo no es pecado, es un don valioso que se debe cuidar para darlo a la persona elegida, en el momento adecuado.
Si la gente joven tiene relaciones prematrimoniales se predisponen a sufrir más cuando viene la separación, porque las relaciones sexuales son vinculantes: unen física y espiritualmente, y no se olvidan. Además, existe una estrecha relación entre la vida casta y la honestidad.
Si los muchachos empiezan a probar caricias y besos es difícil que se conozcan, pues se engolosinan, y aquello ya no es una relación libre, sino viciada, porque las caricias íntimas te atrapan. Ya eres cómplice. Algunos creen que tienen mucho en común, cuando quizás apenas tienen nada. Otros se dejan llevar por las pasiones y, cuando se conocen en profundidad, se desencantan. El que un adolescente sea casto es absolutamente esencial para su felicidad.
El ser humano no puede vivir sin amor. Su vida no tiene sentido si no se encuentra con el amor, pero con el amor verdadero, capaz de sacrificios. El sexo es como el fuego: consume todo lo que hayas edificado hasta ese momento. “¿No vales tú la pena para que esperen por ti?”. No abarates tu cuerpo. ¡Tú, vales mucho!
¡Valórate!
Marita Vértiz.
http://www.vidasiempre.com/ (Fotocópialo y pásalo. Gracias).

La tolerancia necesaria.

Fuente: http://www.nortecastilla.es/prensa/20070826/palencia/tolerancia-necesaria_20070826.html

La tolerancia necesaria

En esta sociedad llamada de la comunicación, en que nos aturden por las cuatro esquinas mensajes publicitarios de todo tipo, que solicitan noche y día nuestra atención, por obra de la radio y de la televisión, no faltan quienes se quejan de una Iglesia afónica, de la que apenas se escucha su voz en la opinión pública de este país, ni siquiera en los temas más suyos, los de la religión y la moral. Sobre todo, cuando con una cierta premura y contundencia se pretenden afrontar hoy algunas materias muy delicadas como la Educación para la Ciudadanía, que está poniendo en pie de guerra a muchos hombres y mujeres de este país; cuando un montón de cuestiones quieren someterse a una profunda revisión, en función de diferentes principios culturales que discrepan frontalmente con la institución eclesial, por esa actitud laicista que reina.
Pero, al margen del análisis del fenómeno, más complejo y multicausal de lo que parece, lo cierto es que muchos creyentes en su círculo de relaciones humanas, de trabajo, de barrio, de influjo social, no se hacen notar demasiado. Les ronda un miedo cerval, casi el pánico, ante cualquier proselitismo activo o pasivo o ante las respuestas «me estás comiendo el coco» o «te estás quedando conmigo». Y tal vez sea por lo del apostolado que suena un poco anticuado. ¿Toma! Como que cuenta con más de veinte siglos largos a sus espaldas y proviene de los primeros heraldos del Evangelio. Eso sí, buenos cristianos que no depositen en nadie, ni siquiera por asomo, la antorcha olímpica de la fe no suelen darse en un estado perfecto, químicamente puro.
Ciertamente, en una sociedad de estas características, democrática y pluralista, donde la libertad religiosa es un postulado esencial, lo que supone el respeto de las creencias o no creencias recíprocas, se incurre con frecuencia en una confusión lamentable. Del respeto a lo ajeno, no sigue en absoluto disimular o callar lo propio y, menos aún, renunciar a difundirlo.
Es más, nuestra Constitución defiende la libertad de religión, sin imponerla, y respetando el orden público. Y de esa libertad reconocida abusan grupos con el objetivo de seducir a gentes incautas, sin capacidad de reflexión, y sin defensas. Pero, ¿la usan los cristianos, los comprometidos con el mensaje de Jesús de Nazaret? Del respeto constitucional se está pasando al respeto humano, de la discreción al silencio sistemático, y de esta manera, poco a poco, va desapareciendo Dios y lo trascendente del horizonte, y hasta de nuestro propio lenguaje.
Esta postura de la Iglesia es la que desean, sin duda, algunos sectores políticos y sociales, cuando menos esto es lo que vienen manifestando día tras día. Una Iglesia a la que quisieran mantener siempre callada y amordazada por lunática contempladora de un numen divino distante por principio de los asuntos de los hombres.
Respeto y coherencia
Sin embargo, en estos momentos se me antoja que el respeto a la coherencia interior de los cristianos tiene que llevarles a defender abiertamente por todos los medios legítimos el valor supremo de la vida humana desde su fase embrionaria hasta su fin natural; a acoger de forma generosa a los hombres y mujeres que llegan a esta tierra buscando casa y trabajo; a luchar por una recta educación moral de los jóvenes principal fundamento de la familia, raíz del bienestar y de la paz social, única solución de fondo para determinadas amenazas contra la salud pública.
Cuando las tensiones políticas pueden alcanzar niveles excesivos, conviene recordar que la conciencia cristiana obliga a todos, y especialmente a los dirigentes políticos, a buscar el bien común de la sociedad, con honestidad y verdad, sin anteponer jamás los objetivos partidistas a los bienes irrenunciables de la seguridad y de la libertad de los ciudadanos, el respeto a la autoridad legítima y a las leyes vigentes como garantías para la convivencia en paz y libertad.
La fe cristiana es maestra de convivencia, progreso y colaboración, a pesar de que muchos no lo quieran ver o estén empeñados en que no lo sea.

sábado, 25 de agosto de 2007

Un resto que se esfuerza para salvarse salvando.

Fuente: http://www.iglesianavarra.org/04liturgia4.htm

Autor: Comentario litúrgico
D. Félix García de Eulate, párroco de San Miguel, Pamplona


SALVARSE SALVANDO

La vida es un camino para la salvación. Se parece al camino que hizo el pueblo de Israel desde el destierro de Babilonia hasta Jerusalén. Babilonia representa lo que es: ausencia de Dios, esclavitud, pecado, vicio, prueba, purificación. Jerusalén, (ciudad de paz) en cambio, es la suma de todas las bendiciones cumplidas. Vivimos lejos de nuestra patria, la Jerusalén celestial, que es el cielo. Para llegar a la salvación caminamos ilusionados y unidos superando las dificultades. Los cristianos, como aquellos israelitas, somos un resto que se esfuerza para salvarse.

UN RESTO

Vivimos en medio de una civilización paganizada, desconocedora de un Dios que es amor, Padre bueno, creador, providente. Una sociedad indiferente ante la redención de Cristo. Insensible y egoísta ante el sufrimiento de los pobres, dedicada a todo lo que hay a ras de tierra: materialismo, consumismo, placer, poder. Muchos creyentes judíos se plegaron a las costumbres babilónicas. A ellos se sumaron las generaciones nacidas allí, que no fueron iniciadas en el conocimiento de Dios y asumieron el ateísmo como algo corriente. No asimilaron los valores que cantaban sus mayores suspirando por Jerusalén al son de sus citaras y plañideras. Pero un resto se mantuvo fiel y estuvo siempre inquieto, esperanzado, suspirando por recuperar su identidad nacional y religiosa. Nos situamos en actitud de “resto”, con la humildad de los pecadores. Esto significa que siempre descubrimos zonas “tocadas” de paganismo en nuestro corazón.

QUE SE ESFUERZA

Para purificar esas zonas dañadas necesitamos ante todo identificarlas. Y lo hacemos con el examen de conciencia al confesarnos y con los avisos que nos vienen de fuera. Alguien tiene que ayudarnos a darnos cuenta de las imperfecciones y los pecados que tenemos. Aquí interviene la corrección fraterna, que pide humildad y buen propósito para aceptar los fallos y ponerles remedio. Dice el adagio: “Si no tienes un amigo que te corrija paga a un enemigo para que lo haga.” Esta buena disposición es la forma de progresar en la vida cristiana. Hay que esforzarse, dice Jesús, para llegar a la vida eterna. Existe una especie de adormecimiento o atontamiento espiritual como el de aquellos que se dejan llevar. Lo produce la cantidad de información incontrolada que bombardea las mentes. Se deja entrar por todos los sentidos la indiferencia, el aburrimiento, el sinsabor de la vida. Esto anula la capacidad de vivir la vida en tensión hacia metas cada vez más altas.

PARA SALVARSE

La más grande de todas, a pleno plazo es la salvación. Ésta es un asunto personal y comunitario. Es cierto el dicho: “El que te creó sin ti no te salvará sin ti “(San Agustín). Pero también es cierto que nos salvamos como comunidad. No podemos desinteresarnos de la suerte de los demás porque vamos unidos haciendo el mismo camino. Salvarse salvando. No te salvas solo, o te salvas con otros o no te salvas. Ya están viniendo los otros “de oriente y de occidente del norte y del sur y se sentarán en la mesa del Reino de Dios.” Entonces no valdrá decir: Aquí se recibió primero el evangelio, nosotros, misioneros, lo llevamos a todos los rincones de la tierra. Sólo valdrá esforzarse para entrar por la puerta estrecha.

viernes, 24 de agosto de 2007

Esclavitud Infantil: 400 millones de niños esclavos.

Fuente: http://www.iglesianavarrajoven.org/v3/article.php3?id_article=452

Esclavitud Infantil:
Existen actualmente 400 millones
de niños esclavos en el mundo.

Más de 1.000 niños fueron secuestrados en varias provincias chinas -especialmente en Henan- y vendidos en la de Shanxi para trabajar como esclavos en fábricas de ladrillos, según informó ayer el Diario del Pueblo, órgano oficial del Gobierno.

Algunos habían estado aislados del mundo exterior durante siete años, recibieron palizas y resultaron mutilados por intentar escapar. Los vigilantes también les quemaron las espaldas con ladrillos ardiendo", afirman algunos padres en una carta, citada por el diario.

Los chicos eran vendidos por 500 yuanes (unos 50 euros). Unos 400 familiares han buscado ayuda en Internet, después de haberse gastado sus ahorros intentando encontrar a sus hijos, en la mayoría de los casos sin éxito. Los chavales trabajaban 14 horas al día, recibían poca comida y eran golpeados con frecuencia, según ha publicado el periódico en su página web en chino. Algunos incluso fueron enterrados vivos cuando sus heridas empeoraron.

Los padres procedentes de Henan -una de las regiones más pobres y pobladas del país- "se gastaron todo el dinero que tenían y arriesgaron sus vidas para adentrarse en las montañas en busca de sus hijos", pero sólo lograron rescatar a 40, señala el diario. Porque salvar a los chicos, que se encontraban en poder de "matones" y guardas, no era fácil, según sus familiares. Los padres han denunciado que la policía "no sólo no les ayudaba, sino que incluso les impedía" liberarlos.
Tras ser puesta en marcha la campaña de petición en Internet, la policía de Henan urgió a la de Shanxi a que participara en el rescate. Los niños -el menor de ellos de ocho años- solían ser secuestrados cerca de las estaciones de tren o de autobuses. Después, eran llevados a ciudades como Yuncheng, en Shanxi, de gran tradición en la fabricación de ladrillos. La noticia se produce después de que la prensa china publicara la semana pasada que habían sido rescatados en la misma provincia 31 obreros que vivían desde hacía un año en condiciones de esclavitud en una fábrica de ladrillos, propiedad del hijo del secretario local del Partido Comunista.

Los trabajadores sólo recibían pan y agua, y no eran pagados. Ocho de ellos estaban tan traumatizados por la experiencia que sólo eran capaces de recordar sus nombres. Tenían quemaduras, llagas y heridas por todo el cuerpo, porque eran obligados a caminar en el horno descalzos y a transportar ladrillos que aún no se habían enfriado. Vigilantes y perros impedían que huyeran.

Estos casos de esclavitud revelan hasta qué punto el meteórico proceso de reformas económicas que ha experimentado China en las tres últimas décadas ha creado una tremenda fractura social. Mientras en las grandes ciudades, los nuevos ricos rivalizan por conducir potentes automóviles y vestir las mejores marcas para mostrar su éxito, en el campo -donde vive el 70% de la población-, decenas de millones de personas se han visto obligadas a emigrar debido a la pobreza. A menudo, para tener que trabajar en condiciones de explotación, con jornadas interminables y apenas sin descanso. Las desigualdades, el culto al dinero y la corrupción son tales que el Gobierno -preocupado por su propia continuidad- está tomando medidas para disminuir la brecha e intentar recuperar la moralidad perdida.

El lunes pasado, las autoridades tuvieron que poner en marcha una investigación para responder a las acusaciones de que cuatro empresas proveedoras oficiales de artículos para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 explotan a sus trabajadores y han empleado mano de obra infantil. Playfair 2008, una agrupación internacional de organizaciones sindicales y de defensa de los derechos de los trabajadores, asegura que encontró empleados en estas compañías que eran obligados a trabajar 15 horas diarias, siete días a la semana, y ganaban la mitad del salario mínimo, que es de unos 70 euros. Una de las factorías utilizó a niños de 12 años. Las cuatro empresas, que fabrican, entre otras cosas, material de papelería, gorras y bolsos, negaron en un principio las acusaciones; pero una de ellas -la firma Lekit, situada en la ciudad de Dongguann (provincia de Guangdong)- reconoció ayer que una de sus subcontratas empleó a niños de 12 y 13 años. Pero dijo que no trabajaban con productos relacionados con los Juegos Olímpicos. Cobraban 20 yuanes (dos euros) al día.

El trabajo infantil -ilegal en China- es denunciado regularmente por las organizaciones de defensa de derechos humanos.


Autor: solidaridad.net- Fecha: 2007-07-05