Una campana que
te “notifica” la vida:
Sanremo hace
sonar a diario la Campana de los Niños No Nacidos
A las 20:00, cuando medio mundo está cenando, terminando de estudiar o
mirando “un vídeo rápido” que acaba siendo el quinto, en Sanremo pasa algo muy
simple: suena una campana durante un minuto. No es un efecto especial ni
un reclamo turístico. Es una “notificación” distinta, de las que no se pueden
silenciar con un botón: una llamada diaria a la conciencia, a la oración
y a la misericordia por la vida naciente y por quienes quedan heridos
por el drama del aborto.
La campana tiene nombre: Campana dei Bimbi non Nati. Y tiene también
un lugar concreto: la torrecilla de Villa Giovanna d’Arco, sede de la Diocesi
di Ventimiglia–Sanremo. Detrás de la iniciativa está el obispo Antonio Suetta.
Una historia con fechas, no con ocurrencias
Esto no nace de una idea “para provocar” ni de un arrebato de última hora.
La campana fue fundida en el marco de 40 Giorni per la Vita (2021–2022)
como un signo visible y duradero de memoria y oración: “dar voz” a quien
no pudo tenerla y custodiar en el corazón de la Iglesia el recuerdo de los
niños no nacidos a causa del aborto.
Después llegó un momento clave: la campana fue bendecida el 5 de febrero
de 2022 en la Basilica Concattedrale di San Siro, durante una vigilia por
la Jornada de la Vida. Las obras en el edificio retrasaron su colocación
definitiva; y cuando por fin empezó a sonar cada día, se eligió una fecha
cargada de sentido: el 28 de diciembre, fiesta de los Santos
Inocentes. La idea es transparente: unir esa memoria litúrgica —niños
asesinados por la violencia del poder— con la memoria dolorosa de tantos niños
no nacidos hoy.
¿Por qué una campana?
Porque hay cosas que la sociedad aprende a “no ver”
Defender la vida de quienes todavía no han salido del vientre materno no es
solo una cuestión de argumentos. También es una cuestión de mirada. Y el
problema de nuestro tiempo es que, a fuerza de pantallas, prisas y ruido, lo
frágil se vuelve invisible.
Por eso un gesto así es importante: rompe la anestesia. Un minuto al
día no pretende resolverlo todo, pero sí puede lograr algo básico: que no nos
acostumbremos a mirar hacia otro lado. La campana funciona como un pequeño
“alto” cotidiano: invita al silencio, a la reflexión, a la compasión y a la
esperanza. Sin discursos. Sin pancartas. Sin humillar a nadie.
No es “contra” alguien: es “por” alguien… y con
misericordia
Aquí está el punto donde muchos jóvenes hacen clic (en el buen sentido): defender
la vida no es un concurso de pureza, ni una guerra de bandos, ni un “a ver
quién grita más fuerte”. Si se convierte en linchamiento moral, se traiciona a
sí mismo.
El enfoque de la iniciativa insiste en que el objetivo no es culpabilizar,
sino abrir un espacio de oración y conciencia que incluya también a las
madres: porque el aborto deja heridas profundas, y la respuesta cristiana
no puede ser la piedra en la mano, sino la verdad unida a la misericordia.
Decir la verdad no es aplastar; es ofrecer una salida. Y la misericordia no es
relativizar; es acompañar para sanar.
¿Por qué ha habido polémica?
Porque el aborto es un tema social hipersensible y polarizado. Un signo
público —aunque sea silencioso y breve— puede interpretarse como juicio.
Además, hoy hay asuntos que se han convertido casi en “tabú cultural”: tocar el
tema, aunque sea con un minuto de campana, provoca reacciones viscerales.
Pero aquí conviene una distinción sencilla: que algo sea polémico no lo
vuelve automáticamente injusto. A veces lo polémico revela que la
conciencia está dormida y alguien ha encendido la luz.
No es un gesto aislado:
tiene un horizonte más amplio
La diócesis ha querido enmarcar la iniciativa dentro de una tradición ya
recorrida en la Iglesia, con referencias a experiencias semejantes en distintos
países y al acompañamiento de asociaciones como Sì alla Vita. En ese mismo
horizonte se recuerda el impulso dado en ocasiones por el anterior Papa Francisco
y la difusión de noticias sobre campanas similares a través de Vatican News.
En estos días también se ha citado un mensaje papal dirigido a la March for
Life en Washington, D.C., animando especialmente a los jóvenes a trabajar para
que se respete la vida humana en todas sus etapas, como base de una sociedad
verdaderamente sana.
Y la idea ha encontrado eco: se ha contado el ejemplo de una parroquia en Modena que decidió hacer sonar también su campana a las 20:00 como gesto de solidaridad y sensibilización.
Cronología en 6 hitos (2021–2026)
1.
2021: se impulsa el proyecto y se prepara la campana en el marco de los “40
días” diocesanos.
2.
28 dic 2021 – 6 feb 2022: ciclo de oración y sensibilización al que queda vinculada la campana.
3.
5 feb 2022: bendición en la Concatedral de San Siro, durante la vigilia por la
Jornada de la Vida.
4.
28 dic 2025: inauguración e inicio del toque diario a las 20:00, en la fiesta de los
Santos Inocentes.
5.
4 ene 2026: comunicado de agradecimiento y aclaración del sentido: oración,
contemplación y testimonio por la vida.
6.
enero 2026: expansión del debate y referencias a un marco más amplio, con llamadas a
los jóvenes a proteger la vida humana.
Preguntas y respuestas para lectores no creyentes
o con otro modo de sentir
1) ¿Qué es exactamente la “Campana de los Niños No Nacidos”?
Es una campana instalada en la sede diocesana de
Sanremo (en la torre de Villa Giovanna d’Arco) que suena cada día a las 20:00
durante un minuto, como invitación a la reflexión y a la oración por la vida
naciente y por quienes sufren a causa del aborto.
2) ¿Por qué suena a las 20:00? ¿No
es una provocación?
La intención no es provocar ni “señalar” a nadie,
sino proponer un gesto diario que llame al silencio interior: conciencia,
compasión y esperanza.
3) ¿De dónde sale esta iniciativa? ¿Es un “invento” reciente?
No. La campana se fundió en el marco de “40 Días
por la Vida” 2021–2022, fue bendecida en 2022 y comenzó a sonar al instalarse
definitivamente en 2025, tras obras en el edificio.
4) ¿Por qué el 28 de diciembre fue una fecha importante?
Porque en la tradición cristiana ese día se
celebra a los Santos Inocentes, niños asesinados en tiempos de Herodes. La
diócesis quiso unir esa memoria litúrgica con la de los niños no nacidos de
hoy.
5) ¿Esto es “política” o
“religión”?
Se plantea como un gesto pastoral y cultural, no
como un acto partidista. Además, el valor de la vida humana no se reduce a una
creencia confesional: se apoya también en la razón y en la idea de ley natural.
6) ¿La campana está “en contra de las mujeres”?
No. Se insiste en que el aborto deja heridas
profundas y que la respuesta cristiana no puede ser el linchamiento, sino la
verdad unida a la misericordia, incluyendo a las madres entre quienes necesitan
consuelo y acompañamiento.
7) Si la intención es buena, ¿por
qué hay polémica?
Porque el aborto es un tema social muy sensible y
polarizado. Un signo público como una campana puede interpretarse como juicio,
aunque sus promotores lo presenten como oración y llamada a la conciencia.
8) ¿Qué pretende lograr? ¿Cambiar
leyes? ¿Convencer a todo el mundo?
Se pone el acento en lo inmediato: memoria,
oración y misericordia; y, a la vez, una invitación a reflexionar sobre el
valor de cada vida. No es un “atajo” para resolver el debate social, sino un
recordatorio diario que abra preguntas.
9) ¿Hay precedentes de campanas
similares?
Sí. Se señala que en varios contextos
internacionales estas campanas se han convertido en símbolo de oración y
esperanza por la vida naciente.
10) Si yo no soy creyente, ¿qué
puedo hacer con esto?
Puedes leerlo como un gesto de memoria por vidas
truncadas y como una invitación a una conversación más humana: apoyo a la
maternidad, acompañamiento a situaciones difíciles, prevención de soledad y
presión, y cuidado de quienes cargan heridas.
Recuadro final: frases clave del obispo para citar
- “Un minuto cada tarde para la conciencia, la oración y la
misericordia.”
- “No buscamos polémica: queremos contemplación y oración común.”
- “Dar voz a quien no pudo tener voz.”
- “La respuesta cristiana pasa por amor, acogida y verdad.”
- “Que cada comunidad sea un lugar de esperanza y defensa de la vida.”




