La
Eucaristía: Sacramento y Alimento Celestial.
El punto 1084 del
Catecismo de
«Sentado a la
derecha del Padre y derramando el Espíritu Santo sobre su Cuerpo que es
I.- La liturgia: Eco de la liturgia celestial presidida por
Jesucristo.
II.- La Gracia de Dios es derramada a su Cuerpo Místico por
medio de los Sacramentos
Cuando estaba Jesús en Palestina estaba
sometido a la condición humana corporal de estar en un lugar en concreto y
mientras vivía en Palestina no vivía en España y los indios de América, la cual
estaba aún sin descubrir, no estaban recibiendo directamente esa gracia de
Cristo. Sin embargo, ahora Cristo desde los Cielos
derrama su gracia sin la limitación que supone que la encarnación tuviera lugar
únicamente en un lugar histórico concreto, en un espacio y tiempo. Ahora
desde el trono del Cielo, el Cristo glorioso, no tiene limitaciones ni de
espacio ni de tiempo, su gracia la envía a los hombres de todos los tiempos y
lugares. Cristo, desde el Cielo, sentado a la derecha del Padre, derrama su
Espíritu Santo sobre este Cuerpo Místico que es su Iglesia. Ahora bien, derrama su gracia sobre el Cuerpo
Místico que es su Iglesia POR MEDIO DE LOS SACRAMENTOS. Los sacramentos
que Él instituyó cuando estuvo presente entre nosotros, y luego ascendido a los
Cielos los está de alguna manera utilizando.

IV.- La Imagen del Árbol: Relación entre Cristo y su
Iglesia (raíces, tronco, venas del tronco, frutos).
De una manera catequética la relación
entre Cristo,
V.- Dios se
adapta a nuestras ‘entendederas’.
Algo parecido de lo que hace el padre o
la madre cuando habla con un niño de unos meses o de un añito utiliza un
lenguaje y un tono de voz de niño; si esto se lo dijésemos a un adulto
estaríamos comportándonos de un modo bastante ridículo. Hablamos de esa forma
al niño porque nos hemos adaptado al niño y para hacer que el pequeño sonría,
pues eso mismo hace Dios con nosotros. Dios se adapta a nuestra capacidad de
entender en palabras y en signos visibles.
VI.- No sólo evoca, sino que lo
realiza realmente (foto de la persona amada y ya fallecida).
Pongo un ejemplo: Supónganse una persona viuda que está en el aniversario de su
matrimonio, y lógicamente echa en falta la presencia de su ser querido, y ese
día ante el cuadro de la foto de su boda enciende una pequeña vela. Es un
bonito signo que significa que aquella comunión de amor no ha terminado que,
aunque sea por la distancia del tiempo, etc., sigue agradeciendo a Dios que le
pusiese en el camino a aquella persona. Es un signo que significa, pero no
realiza. Es un signo que se limita a evocar, pero esa vela que ha puesto ahí no
me trae, no me vuelva a hacer aquí presente a mi ser querido que falleció.
Significa, evoca, pero no realiza.
Sin embargo, los sacramentos no sólo
significan, evocan, sino que también realizan, traen
real y verdaderamente eso que están significando. La diferencia entre
nuestros signos y los signos sacramentales es que los nuestros expresan un deseo,
pero no son una realización. Sin embargo, los signos sacramentales se
identifican con la realidad, lo que se evoca se realiza realmente en virtud de
la acción de Cristo y con el poder del Espíritu Santo.
Por ejemplo, en
¿Por qué el acontecimiento de Jesucristo en
el Calvario no ha sido absorbido por el pasado?; ¿Qué es lo que hace a este acontecimiento distinto? Lo que le hace
distinto a este acontecimiento es porque este acontecimiento lo estaba viviendo una persona divina,
era Jesús el que estaba ahí, era la segunda persona de
Imagínense un triángulo, desde
el Calvario pasó a la eternidad y desde la eternidad se va a realizar hoy en tu
parroquia/capilla/en tu templo, se va a actualizar el mismo sacrificio de Cristo,
pero de una forma incruenta porque no le vamos a matar de nuevo, ahora es de un
modo incruento. Por eso cuando vamos a
La
liturgia es al mismo tiempo obra de Cristo y acción de la Iglesia. En la
liturgia es
Cuando la
Iglesia perdona los pecados es Cristo el que está perdonando a través de la
acción de la Iglesia. Cuando
No se mueve una mano, no se mueve un
dedo en la liturgia de la tierra sin que se haya movido desde el Cielo. Cuando
uno va a una celebración litúrgica y se piensa equivocadamente que la liturgia
es una acción de los hombres está muy lejos de entender lo que allí está
ocurriendo. Ha habido muchas conversiones de personas al catolicismo,
especialmente de fieles protestantes, que se han acercado al misterio del
catolicismo a través de la celebración litúrgica.
Una celebración litúrgica en la que han visto que lo que allí estaban
contemplando no era sino un eco
de lo que estaba sucediendo en el Cielo. Ellos han percibido que no era una acción de los hombres, sino
que esa acción, esa Santa Misa era un eco de lo que tiene lugar en el
Cielo.
Hay un libro que cuenta la conversión
de un protestante al catolicismo, que tiene como título ‘La cena del cordero’ que lo ha escrito Scott Hahn. En este libro él
cuenta su experiencia de haber asistido a
Por lo tanto, la liturgia es obra de Cristo y acción
de
La liturgia visibiliza, hace visible a
la Iglesia como un signo de la comunión entre Dios y los hombres. La liturgia
es un lugar donde se encuentran Dios y los hombres. Y
X.- La Liturgia nos hace entrar en conexión con toda la Iglesia
Peregrina, Purgante y Triunfante.
Damos un paso más: La liturgia introduce a los fieles
en la vida nueva de
San Agustín recoge un pasaje de su vida en el que él
no había discernido si debía de responder a esa vocación para el sacerdocio y
para el episcopado. Y nos cuenta San Agustín que, con sus dudas, entró en una
Iglesia del norte de África en el momento en el que
Lo que interesa es tener claro cuál es
nuestra fe, el cómo decirlo no es tan importante, ya que es el Espíritu Santo
el que se encarga de esta tarea. La liturgia bien celebrada es una escuela donde se aprende muchísimas
cosas. Donde se celebra muy bien la liturgia va saliendo vocaciones al
sacerdocio y a la vida consagrada. Es en esta liturgia bien celebrada donde se
va dando a los niños y a los jóvenes un contenido importante de fe. Esta
catequesis litúrgica lo que pretende es introducirnos en el Misterio de Cristo.
La liturgia bien celebrada es una auténtica escuela.
A esta catequesis que lleva en sí misma la liturgia se
denomina con una palabra griega: ‘Mistagogía’;
(procede de μυσταγωγός " catequista que explicaba los misterios sagrados, especialmente los santos
sacramentos) este término significa que a través de los signos visibles vamos a
lo invisible. A través de los signos vamos al significado, a través de los
sacramentos vamos al misterio que encierra.
La ‘mistagogía’
es una catequesis que va en
el sentido inverso al que recorrió el Señor para venir a nosotros. Si Él
vino de lo invisible a lo visible, si el Invisible se hizo carne en el seno
virginal de una hija de Sión, de
Estamos recorriendo en esta catequesis litúrgica el
mismo camino que Dios Padre recorrió en Jesucristo para llegar a nosotros; sin embargo,
nosotros lo recorremos, pero en sentido
contrario.
Es como si él hubiese tendido un puente colgante para llegar a
nosotros y Él atravesó ese puente para llegar hasta nuestra orilla; pues ahora
nosotros atravesamos también ese mismo puente para llegar a la otra orilla,
para llegar hasta Dios.
XIII.- Cristo convocó a su Iglesia cuando empezó a rodearse de
sus Apóstoles y Discípulos.
Estamos en el tiempo de la Iglesia. El día de Pentecostés la Iglesia se
manifestó al mundo, había sido convocada
por Cristo durante su vida. Cristo había ido convocando
a su Iglesia cuando se rodeó de los Apóstoles, cuando hizo tantos signos
que manifestaban una clara intención, por parte de Jesucristo de convocar a su
Iglesia, cuando les dice «haced esto en
memoria mía», «id por todo el mundo
bautizando». Cristo durante toda su vida fue convocando a
XIV.- Cristo es el cordero inmaculado que quita los pecados del
mundo.
La salvación
estaba ya realizada en Cristo. En
«Cualquier
otro sacerdote se presenta cada día para desempeñar su ministerio y ofrecer
continuamente los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados.
Cristo, por el contrario, no ofreció más que un sacrificio por el pecado, y
está sentado para siempre en la derecha de Dios. Únicamente espera a que Dios
ponga a sus enemigos como estrado de sus pies. Con esta única oblación ha hecho
perfectos de una vez para siempre a quienes han sido consagrados a Dios». (Hebreos 10,
11-14)
Jesucristo es
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Anualmente iban los
judíos, conscientes de su pecado, a ofrecer toros, machos cabríos y animales
sin defectos. El cabeza de familia, agarrando al animal y acompañado por una
oración del sacerdote del Templo traspasaba sus propios pecados y los pecados de
la familia al animal. Y en un altar preparado se sacrificaba al animal creyendo
que su sangre derramada por el altar del sacrificio borraba los pecados
cometidos. Pero como dice
«Estos
sacrificios hacen patente cada año la memoria de los pecados, porque es
imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados». (Hebreos 10, 3-4).
Ahora bien, del mismo modo que los
corderos eran sacrificados en el marco de la fiesta pascual judía, también el
Hijo de Dios, “como cordero llevado al
matadero, como oveja ante el esquilador”, tal y como profetizó Isaías, fue
cruelmente sacrificado al ser cosido y colgado en el madero de la cruz. Cristo
al ser sacrificado en la cruz derramó su preciosísima sangre y todos nuestros
pecados fueron purificados en su santísima sangre. La sangre de Cristo fue
derramada para el perdón de nuestros pecados. Derramando su sangre en
«Por haber cumplido la voluntad de Dios,
y gracias a la ofrenda que Jesucristo ha
hecho de su cuerpo una vez para siempre, nosotros hemos quedado consagrados a
Dios». (Hebreos 10, 10).
Jesucristo, cuando dio el último suspiro en la cruz
para entregar su espíritu al Padre, e inclinó su cabeza porque había fallecido,
tuvo lugar un hecho sin precedentes: se rasgó el velo
del Templo, y de este modo se dejó muy en claro que la antigua alianza con sus
sacrificios había caducado, habían prescrito, ya no servían para nada, ya que
Cristo lo había superado y con creces.
En el momento en que la Iglesia se manifiesta, en la
medida en que finalizan los Evangelios y comienza los Hechos de los Apóstoles,
es en PENTECOSTÉS. En
Pentecostés comienza la manifestación. Las velas de la
barca, el cual representa a
En Pentecostés se inaugura un tiempo nuevo; es el tiempo de la dispensación, se comienza repartir el
Misterio de Cristo. Jesucristo había realizado
XVI.- El camarero (la Iglesia) y el cocinero (Jesucristo).
La Salvación estaba realizada
en Cristo, pero ahora
se está dispensándose, ahora se está repartiendo esa Salvación: Es como
la diferencia que hay entre el CAMARERO y el COCINERO.
El cocinero es el que prepara la comida, es verdad,
pero luego hay que repartirla. Ya sabemos que es más importante el cocinero que
el camarero, sin embargo, el camarero es necesario, porque de otro modo ¿qué
vamos a hacer que todos los clientes vayan a la cocina a comer junto a los
fogones, sartenes y cazuelas? El camarero hace una función muy importante que
es sacar la comida al comedor, distribuirla… Esa es
La Salvación fue
realizada por Cristo y ahora es dispensada, ahora es repartida, ahora es
llevada a todo el mundo por la Iglesia a partir de Pentecostés por medio de los
sacramentos.
Hay que distinguir entre la realización de la
redención y la dispensación de la redención. Se entiende que en el ejemplo del
camarero y del cocinero, cómo el cocinero intenta representar a Cristo y el
camarero es
Ahora estamos en el TIEMPO DE
Es importante que tengamos en cuenta que este tiempo
en el que
Cuando venga Cristo en Gloria el tiempo de
los sacramentos habrá concluido, habrá
terminado y
El fin no es
Como una madre gestante que lleva en su seno
durante nueve meses a su hijo y que lleva
a su hijo unido por el cordón umbilical y por ese cordón se intercambian
sustancias nutritivas y necesarias para el niño.
Una vez que llega el momento del parto se corta ese cordón umbilical y ese hijo ‘se da a luz’. Así también
El fin esta gestación es ‘darle a luz’, no es estar
toda la vida en el seno y también este cordón umbilical se cortará y se nos
‘dará a luz’ para un encuentro con Dios, no ya a través de una economía
sacramental, sino a través de un encuentro directo con Dios cara a cara.
XVIII.- Las tres
formas de presencia del Señor.
Cristo en este tiempo VIVE en
A los Apóstoles, esos cuarenta días antes de la
ascensión, se les haría muy raro, Jesús estaba resucitado, pero no podían
controlarle, no sabían en cada momento donde estaba. Ahora bien, también
nosotros nos tenemos que acostumbrar a esta nueva forma de estar presente
Cristo entre nosotros, de un modo sacramental. A esto se llama ECONOMIA SACRAMENTAL.
Recapitulemos: Cristo tiene tres formas de presencia y
las tres igual de reales. Una Primera Forma de Presencia cuando estaba con
la Sagrada Familia en Nazaret, en todo el transcurso de su vida pública, cuando
anunciaba la buena noticia con las parábolas y confirmaba su Palabra con los
milagros, cuando estaba con los Doce y les iba, poco a poco, instruyéndoles…y los
Apóstoles estaban pendientes de Él.
Una
Segunda Forma de Presencia cuando resucita del sepulcro hasta que asciende a la
diestra de Dios Padre Todopoderoso, y es cuando se producen las apariciones y
tienen lugar escenas tan entrañables como el encuentro con María Magdalena que
le confundió en un principio con el hortelano, el encuentro con el incrédulo
Santo Tomás, cuando se hace el encontradizo con los Discípulos de Emaús y
aquella conversación tan entrañable entre Jesús Resucitado con Pedro cuando por
tres veces le pregunta a Pedro si le ama, en reparación de las tres negaciones.
Aquí los Apóstoles no le podían controlar ni saber en cada momento dónde se
encontraba el Maestro.
Y por fin se da Una Tercera Forma de Presencia, que es la propia
de este tiempo: LA PRESENCIA SACRAMENTAL. Ahora tiene una forma nueva de estar
presente Jesucristo en medio de nosotros, una nueva forma de dispensarse, una
nueva forma de darse a través de los sacramentos.
XIX.- La Liturgia es obra de la Santísima Trinidad.
La liturgia es una
obra de la Santísima Trinidad. La
liturgia no es una obra de los hombres. La iniciativa de hacer gestos
litúrgicos parte de
Todo el contenido de la liturgia es un contenido
revelado por Dios al hombre. Una pequeña explicación siguiendo con el ejemplo
puesto antes del cocinero y del camarero. ¿Qué sería de un camarero que sale
con la bandeja de la cocina con todo aquello que ha sido cocinado y por el
camino va cambiando, quitando o poniendo eso que le han dado a él en la cocina?
Ese camarero estaría siendo un traidor, estaría deformando. En la liturgia no
somos sus dueños. La liturgia es una obra de
XX.- El fin de
la Liturgia y de la Eucaristía es transmitirnos su esencia para que seamos
santos como Él es santo.
La Santísima Trinidad es fuente y fin de la
liturgia. San Pablo cuando escribe a los
Efesios les ilustra con este precioso himno:
«Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda
clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha
elegido en Él antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en
su presencia, en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de
la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado». (Ef 1,3-6).
En este texto nos dice que Dios tiene
un plan para nosotros. Nosotros no somos fruto ni del azar ni de la casualidad;
Dios tenía un plan, desde el principio, con nosotros. Dios no tenía ninguna
necesidad ni obligación de habernos traído, sin embargo, lo hizo por amor,
libre, conscientemente y porque tenía un plan. Somos hijos plenamente deseados
de Dios. No estamos aquí en esta vida porque sí, sino que somos hijos
plenamente deseados de Dios.
El texto de
Efesios nos dice que estamos aquí por una decisión totalmente libre de Dios y
no seremos jamás lo suficientemente agradecidos para decirle a Dios: “Gracias
por mi existencia”.
Somos fruto de
un plan de amor de Dios. Este texto de Efesios es potentísimo porque nos
descubre la razón de nuestra existencia. Mucha gente se pregunta qué pinta en
esta vida, qué sentido tiene mi existencia… hay personas que no encuentran el
sentido de su vida y sufren demasiado; pues bien, aquí se nos está descubriendo
esto en este texto. Yo formo parte de un plan de Dios, y dando un paso más
descubrimos que ese plan es en Cristo. O sea, que Dios nos ha elegido en
Cristo. Esto quiere decir que cuando Dios nos ha dado un plan no nos ha
proporcionado un plan diferente al que Él tiene.
Dios no nos ha dado un plan
independiente o distinto al que Él tiene en el seno de
Nos creó para participar de la
bendición del Padre al Hijo. Y como el Padre bendice al Hijo, también nos
bendice a nosotros como si fuésemos su Hijo. Y nos ha creado para participar
del amor del Padre y del Hijo que es el Espíritu Santo. Y resulta que antes de haber sido creados hemos sido pensados y amados por
Dios: Dios nos pensó y nos amó desde toda la eternidad e incluso antes
de crear el mundo. Es más, el mundo lo creó pensando que ibas a venir tú. Es
como cuando viene un niño preparamos la habitación, compramos la cuna y
adornamos la casa porque va a nacer el niño. Dios también creó el mundo y lo
preparó pensando en que ibas a nacer tú. El plan de Dios es que fuésemos
creados para gloria de Dios, es decir, que fuésemos creados para manifestar el
amor de Dios y sabiendo que la gloria de Dios coincide con el bien del hombre.
Gloria de Dios y bien del hombre es una sola cosa.
Por eso Dios nos quiere santos y por
eso el plan de Dios era
hacernos santos e inmaculados. Dios quiere transmitirnos no solo su existencia,
sino también su esencia y su esencia es el amor y la santidad es el modo de
participar del amor de dios. nosotros glorificamos a dios siendo santos.
XXI.- María,
Arca de la Nueva Alianza.
María
es la primera creyente. Los evangelistas lejos de hacer consistir la grandeza
de María en luces excepcionales, la muestran en su fe, sometida a las mismas
oscuridades, al mismo proceso que el más humilde de los fieles.
Desde
la anunciación se ofrece Jesús a María como objeto de su fe, fe que es
iluminada por mensajes enraizados en los oráculos del Antiguo Testamento. Ella
atenta a la palabra de Dios, la acoge, aun cuando trastorne sus proyectos y
haya de sumir a José en la ansiedad (cfr. Mt 1, 19-20).
Sus
respuestas a los llamamientos divinos, visitación, presentación de Jesús en el
Templo, son otros tantos actos por lo que Jesús obra a través de su madre: santifica al Precursor, se ofrece a su Padre.
María, creyentes y fiel, lo es en silencio cuando su Hijo entra en la vida
pública; y así permanece hasta la cruz.
María
era una mujer que a pesar de los sufrimientos y preocupaciones que pudiera
tener siempre mantenía ardiente la alegría en el
interior de su corazón. Esa alegría era al amor de su Hijo, Nuestro
Señor. En ella residía el Amor.
Si
el amor no está en ti, no te lo puedes inventar. Imagínense un matrimonio en el
que el marido ya no ama a su mujer. Aunque le traiga regalos y flores todos los
días, un abrigo de visón, eso no sustituye al amor. El amor o se tiene o no se
tiene. Y el amor se nota perfectamente. Y todos los moralismos en el amor no
sirven para nada, por mucho que te comprometas y hagas propósitos no valen para
nada. ¿Es que uno no se puede comprometer a amar? El amor se tiene o no se
tiene. ¿Y qué es el cristianismo? El cristianismo es el amor.
Dios
nos elige a cada uno y depende de la respuesta que cada uno de nosotros le
demos nuestra vida irá por un camino o por el contrario. La respuesta a la
Palabra de Dios es diferente en cada uno de nosotros. Hay quien escucha como el
que oye llover y hay quien escucha con amor y entonces la Palabra actúa en él.
En
María la Palabra actuó en toda la plenitud porque ella escuchó con toda su
atención; y cuando oía algo que no entendía nunca lo rechazó, sino que lo
acogió en su corazón y la fue meditándola en el tiempo para poder descubrir la
riqueza insondable que permanecía dentro de esa Palabra. Ella acogiendo esa
Palabra y aceptando la voluntad de Dios actuaba el Señor en ella como si fuera
un arca, el Arca de la Nueva Alianza.
Viva Jesús Sacramentado… ¡viva y siempre
sea amado!





