miércoles, 22 de julio de 2026

Homilía del funeral de sor Benita de las Nieves Retortillo Moro

 

Homilía del funeral de sor Benita de las Nieves Retortillo Moro

+ 18.09.2025

19.08.2025, 11h Casa Provincial Noviciado de Palencia,

Misa de las Exequias

  

         Hermanitas de los Ancianos Desamparados, hermanos todos en Cristo.

         Como dice el salmista: «Mi alma espera al Señor más que los centinelas a la aurora», la Hermanita Sor Benita vivió exactamente esa espera. Como esos vigías que subían a lo alto de las torres para velar en la noche, ella se mantenía despierta y alerta mientras la ciudad dormía. Pero no esperaba enemigos; esperaba a su Amado.

Y esa madrugada, a las 3:30, cuando toda Palencia dormía en la oscuridad más profunda, cuando las calles estaban vacías y las ventanas cerradas, cuando parecía que faltaban horas para el amanecer... para ella comenzó el día más luminoso de su vida.

Mientras la ciudad seguía sumida en tinieblas, para la Hermanita Sor Benita aparecieron las luces que había estado esperando durante sus 75 años de vida religiosa; no las luces de los faroles de la calle, no el alba que vendría más tarde sobre los tejados de Palencia, sino la luz del encuentro definitivo con Aquel a quien había aguardado con la misma intensidad ansiosa del centinela que espera el día. ¡Que emocionante debe de ser encontrarse con Dios!

 

Nosotros formamos parte de esa heredad que el Señor se ha reservado para sí. Somos como parte de esa tribu de Leví que carecía de una herencia de unas tierras o de unas propiedades, sino que, su único gozo es estar con el Señor, tal y como lo canta el salmista: "El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano: me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad". Sor Benita ha elegido a Dios como su única herencia, como la parte que le tocó en la vida, y lo ha disfrutado en medio de sus Hermanitas en esta Congregación. Hay vidas que encuentran su razón de ser, y hay vidas que la buscan hasta el final. La Hermanita Sor Benita tuvo la fortuna de hallarla pronto; con sus 17 años salió de su pueblo natal Villaumbrales, para ingresar como postulante en Palencia. Cada amanecer junto al Señor era un día que valía la pena, cada entrega era tiempo sembrado en eternidad. ¡Qué regalo descubrir que caminar con el Señor no es tiempo perdido, sino la única manera de no desperdiciar la vida!

 

«El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres» (cfr. Sal 126, 3) y estamos alegres porque el Señor «grandes cosas ha hecho por nosotros». Y este salmo también se ha cumplido en Sor Benita porque ya fuera en Maracaibo (Venezuela), ya fuera en Colombia o en Puerto Rico, o ya fuera en nuestra Patria española vivió su vocación como esa lámpara de aceite contantemente alimentada por la oración y el servicio por los ancianos. Una vida así, sí que merece la pena ser vivida.  

La recuerdo con gran cariño en su carrito de ruedas con esa expresión que desbordaba bondad y ternura. Estoy seguro que ahora será ella la que tire de algún carrito de ruedas en la Patria del Padre Eterno.

Dale Señor el descanso eterno, y brille para ella la luz perpetua. Que su alma y las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz. Así sea.

 

        

 

 

 

19.09.2025, Casa Provincial-Noviciado de Palencia (España)

Roberto García Villumbrales

Capellán 

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