¿Castiga Dios enviando desgracias, guerras o sufrimientos cuando los seres humanos se apartan de Él? Este breve audio se detiene en una de las escenas más difíciles de la parábola del banquete de bodas (Mateo 22,1-14) para comprender qué significa el lenguaje bíblico del castigo divino. La imagen de la ciudad destruida no tiene por qué presentarnos a un Dios que añade dolor para vengarse, sino que puede ayudarnos a reconocer algo mucho más cercano y exigente: nuestras decisiones producen consecuencias, y el egoísmo, la violencia, la injusticia y el rechazo de la fraternidad terminan dañando a personas y pueblos enteros. Una reflexión para distinguir entre la acción de Dios y las consecuencias del mal humano, y para descubrir la responsabilidad que tenemos en la construcción de un mundo más pacífico y fraterno.
La viña vuelve
Ya no somos solo jornaleros: la parábola nos introduce en la casa y nos coloca ante el Padre como hijos.




