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jueves, 10 de noviembre de 2011

Exigen a Pepsi no utilizar en investigación células de fetos abortados

Exigen a Pepsi no utilizar en investigación células de fetos abortados

28-10-2011 | Agencias | 2

La denuncia de un grupo pro-vida, hizo que un accionista de PepsiCo presentara una resolución para que la compañía suprima esta práctica. La empresa ha respondido que las investigaciones darían como resultado productos "de gran sabor y con menos calorías".

La denuncia de un grupo pro-vida de que la empresa internacional de gaseosas PepsiCo estaría usando líneas celulares de fetos humanos abortados para la investigación y el mejoramiento de sus productos, hizo que uno de sus accionistas presentara una resolución para que esta compañía internacional suprima esta práctica.

En agosto de 2010 PepsiCo firmó un acuerdo de cuatro años con la compañía Senomyx para desarrollar endulzantes potenciados para sus bebidas. Por este trabajo PepsiCo pagó 30 millones de dólares por la investigación y futuras regalías de sus productos que en el futuro sean manufacturados con esta tecnología.

Muchas de las patentes de Senomyx involucran a la línea celular de fetos abortados con el código HEK-293, originada a partir de células de los riñones.

"Gran sabor y menos calorías"

El aborto provocado es la eliminación o asesinato de un ser humano dentro del vientre de la madre. La doctrina católica y la ley natural coinciden en que nunca tiene justificación pues nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de otra persona, menos la de los más débiles e inocentes, como los no nacidos.

El grupo pro-vida de Florida, Children of God for Life, escribió a ambas empresas en protesta por estas investigaciones. Senomyx no contestó, pero PepsiCo sí lo hizo, señalando que las investigaciones darían como resultado productos "de gran sabor y con menos calorías".

Ante esta situación, un accionista presentó una resolución ante la junta de directores de PepsiCo para adoptar una política que "reconozca los derechos humanos y utilice estándares éticos que no involucren usar los restos de seres humanos abortados en investigaciones privadas y compartidas así como en acuerdos de desarrollo".

Debi Vinnedge, director ejecutivo de Children of God for Life, señaló que cada accionista tiene "el derecho a saber la verdad sobre lo que PepsiCo está haciendo con sus ahorros duramente logrados".

"La falta de respeto de PepsiCo a la sensibilidad moral pública solo ha servido para avivar el fuego y las amenazas al valor de las acciones, las pensiones de jubilación y las inversiones", añadió.

También dijo que "no hay nada ético o apropiado en la manera en la que están explotando los restos de niños inocentes abortados".

Children of God for Life ha respondido a esta situación convocando a un boicot para dejar de adquirir los productos de PepsiCo.

Exigen a Pepsi no usar restos de bebés eliminados por el aborto

Exigen a Pepsi no usar restos de bebés eliminados por aborto

Escrito por ACI Prensa. Léelo en 3 minutos.
Lunes 31 de Octubre de 2011 16:41



La denuncia de un grupo pro-vida de que la empresa internacional de gaseosas PepsiCo estaría usando líneas celulares de fetos humanos abortados para la investigación y el mejoramiento de sus productos, hizo que uno de sus accionistas presentara una resolución para que esta compañía internacional suprima esta práctica.

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En agosto de 2010 PepsiCo firmó un acuerdo de cuatro años con la compañía Senomyx para desarrollar endulzantes potenciados para sus bebidas. Por este trabajo PepsiCo paga 30 millones de dólares por la investigación y futuras regalías de sus productos que en el futuro sean manufacturados con esta tecnología.



Muchas de la patentes de Senomyx involucran a la línea celular de fetos abortados con el código HEK-293, originada a partir de células de los riñones.

El aborto provocado es la eliminación o asesinato de un ser humano dentro del vientre de la madre. La doctrina católica y la ley natural coinciden en que nunca tiene justificación pues nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de otra persona, menos la de los más débiles e inocentes, como los no nacidos.

El grupo pro-vida de Florida, Children of God for Life, escribió a ambas empresas en protesta por estas investigaciones. Senomyx no contestó, pero PepsiCo sí lo hizo, señalando que las investigaciones darían como resultado productos "de gran sabor y con menos calorías".

Ante esta situación, un accionista presentó una resolución ante la junta de directores de PepsiCo para adoptar una política que "reconozca los derechos humanos y utilice estándares éticos que no involucren usar los restos de seres humanos abortados en investigaciones privadas y compartidas así como en acuerdos de desarrollo".

Debi Vinnedge, director ejecutivo de Children of God for Life, señaló que cada accionista tiene "el derecho a saber la verdad sobre lo que PepsiCo está haciendo con sus ahorros duramente logrados".

"La falta de respeto de PepsiCo a la sensibilidad moral pública solo ha servido para avivar el fuego y las amenazas al valor de las acciones, las pensiones de jubilación y las inversiones", añadió.

También dijo que "no hay nada ético o apropiado en la manera en la que están explotando los restos de niños inocentes abortados".

Children of God for Life ha respondido a esta situación convocando a un boicot para dejar de adquirir los productos de PepsiCo.

HazteOir.org, la plataforma ciudadana en España, ha hecho eco de esta convocatoria e informó que el boicot se extiende desde Estados Unidos a la península ibérica, Australia, Alemania, Irlanda, Escocia, Polonia y Reino Unido.

Ultima actualización ( Lunes 31 de Octubre de 2011 16:43 )

martes, 7 de junio de 2011

La tasa de abortos en Irlanda disminuye por noveno año consecutivo


Permalink: http://www.zenit.org/article-39394?l=spanish

La tasa de abortos en Irlanda disminuye por noveno año consecutivo


Un grupo pro-vida define esta tendencia como “extremadamente alentadora”


LONDRES, jueves 26 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Las últimas cifras sobre el aborto de Irlanda, publicadas ayer por el Departamento de Salud británico, muestran una disminución del número de mujeres irlandesas que viajan a Bretaña para abortar.

Las cifras han sido publicadas en el Summary Abortion Statistics of the Statistical Bulletin of England and Wales: 2010.

En 2010, 4.402 mujeres irlandesas viajaron a Bretaña para abortar, número que está por debajo de 4.422 que corresponde al año anterior. Es el noveno año consecutivo que los abortos irlandeses disminuyen después de más de una década de tendencia al alza. Esta cifra marca una disminución del 34% desde el máximo de abortos, unos 6.673, número alcanzado en 2001.

En respuesta a estas cifras, la doctora Ruth Cullen de Pro-Life Campaign dijo que su organización “acoge con satisfacción la continua tendencia a la baja en el número de abortos” y rechaza la idea de que la “reducción de los abortos sea resultado de que las irlandesas viajan a otros países a abortar y no a Inglaterra”.

“Esto es puramente anecdótico y no hay evidencias estadísticas que respalden estas afirmaciones”, dijo. “De hecho, cifras oficiales de países como Holanda muestran un claro descenso de abortos de extranjeras”.

Durante los últimos nueve años, ha habido un descenso del 34% de abortos en Irlanda.

“Es una tendencia extremadamente alentadora y debería ser acogida con alegría por los partidarios de ambas partes del debate del aborto”, dijo Cullen. Durante años, los partidarios del aborto decían que la tendencia al alza en abortos era inevitable. Estas afirmaciones han resultado ser falsas.

El porcentaje de abortos en Irlanda es ahora del 4'4 de 1.000 mujeres que residen allí, con edades de entre los 15 años a los 44, mientras que el de Inglaterra es del 17'5.

lunes, 5 de julio de 2010

Ahora me avergüenzo de ser español...

Editorial.
Nunca como ahora me he sentido tan avergonzado de ser español. Resulta en contrasentido después de tantos gritos de júbilo por las victorias de la selección española, sin embargo, yo deseo bajarme de este tren que genera sonrojo.
Cuando el sin sentido y el absurdo se aposentan en los gobernantes y gozan de inmunidad ante su enemigo la cordura, es entonces cuando hay que exigir que se pare este tren.
Si el precio de la democracia es la licitud del asesinato y entender el aborto como un derecho de las mujeres, yo señores, que me desapunten de la democracia.
No podemos sacrificar alegremente a seres humanos por un puñado de votos que chorrean sangre inocente.
Señores socialistas que siguen alzando el puño cantando ‘La internacional’, llegará algún día, cuando el pueblo español vuelva a resurgir de sus cenizas, que exigirá a los responsables actuales del gobierno socialista español, que sean juzgados por delitos de genocidio tal y como ha sucedido a lo largo de la historia con los tiranos.
Ustedes han confundido ‘la velocidad con el tocino’ ya que el olor suculento del poder les ha ofuscado la mente. Alucinan como alucinó Adolf Hither y todos aquellos dictadores crueles, los cuales ustedes también detestan.
No hay cosa más cobarde que matar a aquel que no puede ni emplear la palabra para defenderse.
¿No hay nadie que mande con una patada en el culo a la ministra de igualdad a la calle para que delire con una botella de alcohol en vez de en su despacho firmando sentencias de muerte?.

El aborto es un asesinato en toda regla.
¿El precio de la libertad pasa por la sangre de los inocentes?. ¿Cómo se puede tener la cara dura de decir que se está apoyando y creando ‘nuevos derechos’ cuando se niega el principal que es el ‘derecho a nacer’?. ¿España se mueve a golpe de votos?. ¿Los que detentan el poder del gobierno español puede tornar lo injusto en justo, lo inmoral en moral, lo ilegítimo en legítimo?. Los mismos que están empecinados en quitar los crucifijos en los lugares públicos son los que están forzando a ejecutar una nueva mantanza de inocentes, salvo que ahora no es Herodes el que la manda, sino los que deberían de velar por los más indefensos, que amparándose en mayorías parlamentarias se llenan sus bolsillos con dinero manchado de sangre, tal y como hizo Judas Iscariote con Nuestro Señor Jesucristo. La historia constantemente se repite. Ejecutan a un preso en EEUU y todo el mundo se escandaliza... sale el presidente del gobierno español y sus ministros y ministras apoyando el aborto y pocos levantan su voz. Cada vez estoy más convencido que España se ha convertido en una república bananera. ¿Dónde está el pueblo español?. Yo solo oigo personas que corean los gritos de aquellos que tienen los magnetófonos en sus manos.

La ley natural existe y no se puede borrar del mapa la ley natural simplemente diciendo que es un invento del pasado. Lo que existe, simplemente existe y no se puede eliminar. Antes existía la esclavitud, más la sociedad fue desarrollándose y el cristianismo fue dando pautas de humanización importantes, para que todos fueran igualmente respetados. Ahora ya no existe la esclavitud, ahora existe otra cosa peor, potenciada y regada y bendecida por el gobierno socialista actual: Ha legalizado, aprobado la pena de muerte para los que están destinados a nacer.
Ahora entiendo el color rojo de nuestra bandera nacional: Son los ríos de sangre inocente que riegan nuestra tierra y que pedirán justicia cuando este país reine, de nuevo, la paz
; una paz cimentada en la auténtica justicia y no por los delirios del poder.

Aído defiende la Ley del Aborto

Aído defiende la Ley del Aborto
Aído defiende la Ley del Aborto


Aído es una «ley más segura que ofrece más garantías jurídicas tanto a mujeres como a profesionales, más ajustada a la realidad de la sociedad española, una ley que respeta la confidencialidad de los datos».


La ministra de Igualdad, Bibiana Aído ha dicho hoy que el Gobierno está plenamente convencido de la constitucionalidad de la Ley del Aborto que hoy entra en vigor, ya que "es una ley totalmente garantista que respeta plenamente los límites que se impusieron en su día por el Tribunal Constitucional".


Aído ha añadido, en declaraciones a la SER recogidas por EFE, que es una "ley más segura que ofrece más garantías jurídicas tanto a mujeres como a profesionales, más ajustada a la realidad de la sociedad española, una ley que respeta la confidencialidad de los datos" y con "más garantías en el acceso a la prestación".


La ministra ha explicado que la situación de las menores de edad (16 años) en el texto de la Ley del aborto mantiene que "la decisión final es de ellas", pero introduce que al menos uno de los representantes legales esté informado, pudiendo prescindir de esa información en casos de conflictos graves.


Aído ha dicho que uno de los objetivos es reducir el número de embarazos no deseados y el número de abortos que no ha parado de crecer en las ultimas décadas en España, y que espera que se puedan reducir de "una manera significativa", aunque "no se puede hablar de cifras".
La titular de Igualdad ha destacado de la nueva ley el capítulo relativo a la prevención de los embarazos no deseados, algo que hasta ahora, dice, "ha pasado desapercibido en el intenso y largo debate".


Además, otro capítulo se refiere a las acciones de información, sensibilización y formación de profesionales, que se enmarcarán dentro de la estrategia de salud sexual y reproductiva en la que está trabajando en Ministerio de Sanidad y Política Social con las comunidades autónomas.
La ley pretende dar respuesta a un problema que, según Aído, no satisfacía a nadie porque la realidad estaba caracterizada por un creciente número de abortos y de embarazos no deseados, y una inseguridad a la que se enfrentaban las mujeres que tomaban la decisión con miedo a que su expediente terminara en un juzgado.

La «ley Aído», la más radical de Europa

La «ley Aído», la más radical de Europa

Madrid- Aunque no es la única «ley de plazos» ni la única que permite abortar sin motivo, y las 14 semanas no es uno de los mayores plazos, la Ley del Aborto española será la más permisiva de Europa. La «letra pequeña» hará que, en la práctica, sea más fácil abortar en España. Y, además, gratis. Establece 14 semanas para abortar libremente y amplía el plazo a las 22 en una gama de supuestos asimilables a la ley anterior: malformaciones en el feto o riesgo para la salud física o psíquica de la mujer. España está entre los países con plazos más amplios, como Reino Unido y Holanda (24 semanas) o Suecia (22), pero además, la norma deja abierto un resquicio para abortar después de esta fecha, en la que, de acuerdo con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), ya hay viabilidad fetal. El resquicio son las «malformaciones graves o incurables», un concepto que no ha sido aclarado, que queda a criterio de los médicos, y que podría incluir, por ejemplo, un síndrome de Down. España se coloca a la «vanguardia» de las naciones abortistas: de los 27 de la UE, sólo 12 tienen una ley de plazos pura (no hay que justificar el motivo del aborto). En otros 13 las leyes sólo son de supuestos y en otros dos el aborto es ilegal. Tres de cada cuatro países reconocen la objeción de conciencia de los médicos y España le pone límites, establece requisitos. Además, en la Europa de los 15, es obligatorio un período de reflexión para las pacienes de alrededor de una semana. En España, será de sólo tres días.

OPINIÓN: El aborto no es una conquista de libertad

EL ABORTO NO ES UNA CONQUISTA DE LIBERTAD

4 Julio 10 - Mónica LÓPEZ BARAHONA

Directora del Centro de Estudios Biosanitarios

Desde el año 1985 en que nuestro país despenalizó el aborto en tres supuestos el número de vidas humanas eliminadas en su desarrollo embrionario según cifras oficiales supera el millón. Estas cifras muestran claramente que la ley despenalizadora vigente hasta ahora en nuestro país no es una ley respetuosa con la vida del nasciturus y que en su marco hemos acumulado un alto número de muertes inocentes.

Lamentablemente esta ley no se modificó ni derogó desde que se promulgó y ahora nos encontramos frente a la aprobación de una nueva ley reguladora de la práctica abortiva que convierte el aborto en derecho y que permite el aborto libre hasta la decimocuarta semana de gestación y el aborto en menores de edad sin conocimiento de sus padres. Esta nueva ley se aprueba sin escuchar al Consejo Fiscal, ni al Tribunal Constitucional, ni al Consejo de Estado, ni al propio Comité de Bioética de España.

Es un hecho incuestionable que desde el momento en que el espermatozoide fecunda a un óvulo se genera una nueva vida humana. Esta afirmación se sustenta en el dato objetivo de la ciencia. Por tanto, cualquier acción que suponga acabar con esta vida (que no interrumpirla) es una acción éticamente reprobable. En la práctica abortiva hay siempre -al menos- dos víctimas: el embrión o feto que muere y la mujer que decide acabar con la vida de su hijo. El aborto no es una conquista de libertad, sino una alienación para la mujer. Para que una mujer sea libre tiene que poder elegir. Si la mujer pudiera realmente elegir entre abortar o continuar su gestación apoyada social, económica, profesional y espiritualmente en la mayoría de los casos continuaría con su embarazo. Con los abortos que tenemos en España en quince días se podría cubrir la lista de adopción internacional de un año. La adopción respeta la vida del nasciturus, permite ejercer su libertad a la gestante y permite la llegada de una nueva vida a un hogar que la desea y puede cuidarla.

NOTICIA: Mons. Martínez Camino: "La Ley del Aborto es el mundo al revés"

La ley del aborto es el mundo al revés.


Este lunes es una fecha triste, muy triste para la vida, la familia y la maternidad. El presidente del Gobierno ha logrado sacar adelante una ley injusta para con la vida y los más débiles, a los que su Ejecutivo asegura proteger. Sus acciones expresan lo contrario, por lo que miente, una vez más. Sobre las tremendas consecuencias que esta nueva Ley del Aborto va a tener en la sociedad, "La Tarde con Cristina" ha hablado con Mons. Juan Antonio Martínez Camino, Obispo auxiliar de Madrid y secretario general de la Conferencia Episcopal.
Monseñor Martínez Camino ha destacado que el aspecto "más preocupante" de la nueva Ley del Aborto que ha entrado en vigor este lunes es que con ella "parece ser que es el mundo del revés" porque "no tiene en cuenta para nada la realidad más importante que está en juego: el ser humano distinto de los demás, inocente, cuya vida está a disposición de otros, y ante esa realidad, el derecho de cualquier país civilizado o el derecho simplemente no puede cerrar los ojos".

El Obispo auxiliar de Madrid ha asegurado entender que puede haber dificultades durante un embarazo, pero ha destacado que, ante todo, "hay que tener en cuenta ese derecho de la vida de un ser humano distinto, que está en el mundo". También ha hablado sobre los casos dramáticos, pero ha recordado que "no son muchos en proporción a las decenas de miles de abortos que se practican, sino son situaciones de falta información, ligereza, no sólo de la mujer implicada, sino de la sociedad, de su ambiente... y el resultado es, al final, un ser humano cuyo derecho a la vida es ignorado y pisoteado".

El secretario general de la Conferencia Episcopal ha sido claro sobre la supuesta solución que ofrece el aborto: "Un drama no se puede solucionar cargando sobre la propia conciencia la elminiación de la vida humana. Lo que tiene que quedar claro es que una conciencia humana sana no puede solucioanr un problema cometiendo un crimen de este calibre".

Por desgracia, la actual ley es muda con relación a las medidas a favor de la vida: "Esto es uno de los aspectos tristes del ordenamiento jurídico, no sólo de esta ley, que facilita el aborto" ha explicado monseñor Martínez Camino, sino que "el sistema de producción social es muy deficitario en este campo. Hay que proteger la maternidad y la paternidad en un país que envejece a ojos vista. No sólo no se pone solución sino que vamos en dirección contraria de ella".
"Aquí lo serio es que seamos conscientes de lo que significa una vida humana indefensa, inocente, a merced de quienes, de su entorno próximo, pueden pasar por encima de ella. Pero es un ser humano. Una sociedad que elimina a sus propios miembros no puede hablar de solidaridad", ha aseverado el Obispo auxiliar.

Por supuesto, también ha habido lugar a un mensaje de esperanza, para aquellos que puedan pensar que la lucha por la vida se ha perdido: "Los tiempos políticos y humanos son limitados, las leyes son reversibles, se puede legislar en otra dirección, se debería legislar no en contra de la mujer sino a favor de una sociedad sin abortos, y si los hay sea realmente con desaprobación social. La sociedad con estos debates, que son actuales, ayudan a la gente a comprender lo que está en juego y a tomarse en serio las cosas. No hay que desanimarse ante una legislación injusta como esta. Debemos encomendar al Señor estos dramas que van a suceder, pero al mismo tiempo mantener la esperanza y fortaleza de que es posible cambiar las cosas".

martes, 4 de mayo de 2010

12 razones para la vida (Revista NUESTRO TIEMPO) Universidad de Navarra.

12 razones para la vida

Texto Rocío García de Leániz [Com 11] y Javier Marrodán [Com 89] Fotografías Manuel Castells [Com 87] y Dpto. de Ginecología de la Clínica Universidad de Navarra.

Hay pocos debates con posiciones tan previsibles y rocosas como el del aborto. Los argumentos antropológicos, morales o médicos se pierden con frecuencia en el fondo de una sociedad adormecida por sus propios hábitos. Por eso, las mejores razones en favor de la vida hay que buscarlas muchas veces en los quirófanos, en las farmacias, en la puerta de una clínica abortista o en el cuarto de estar de una familia que afronta un embarazo inesperado.


Fotografía: Manuel Castells.

1. “Han pasado 19 años desde que aborté y todavía lloro por aquel hijo”

Esperanza Puente. Madre que abortó.

Cuando aquel test de embarazo dio positivo, yo me encontraba muy sola. Era la época de la movida madrileña, tenía 25 años, había aterrizado en la capital dispuesta a comerme el mundo, y el padre de la criatura desapareció de mi vida en cuanto le comuniqué la noticia. Me sentía abandonada, tenía miedo al desprecio de la gente, y tomé una decisión que hoy me parece inimaginable: abortar. Fue algo casi instintivo, ni siquiera sospechaba que pudiese haber alternativas. Fui a una clínica donde sabía que no iba a tener problemas. Pagué por adelantado lo que me pidieron —una cantidad generosa— y me senté en la sala de espera. Nadie hablaba en aquella estancia. Algunas mujeres murmuraban algo y sus acompañantes les tranquilizaban con expresiones del tipo “No va a pasar nada”. Me hicieron una ecografía, pero apenas pude verla. Creo que es parte de su protocolo. Hablé con el psicólogo, firmé los papeles que me pusieron delante y me dejé llevar. Era como si me diese igual lo que hicieran conmigo, como si hubiera perdido el rumbo.

En el quirófano cometieron un error. Ya me habían operado y yo respiraba lentamente con los ojos cerrados. “No ha pasado nada”, me repetía a mí misma, tratando de convencerme. Cuando abrí los ojos vi que se habían dejado en la sala los restos de mi hijo. Fue una negligencia médica del centro, pero a mí me sirvió para caer en la cuenta de lo que había hecho. Es una imagen que se me quedó grabada para siempre.

Una vez me preguntaron qué diferencia había entre el dolor de abortar y el de dar a luz un hijo. Es algo muy fácil de explicar para quien ha pasado por ambas experiencias. En el parto, los dolores que sufres son intensos, pero momentáneos. Sabes que hay que sufrirlos, pero también sabes que después te espera una recompensa muy feliz: la de ver la cara de tu hijo. Cuando abortas, el dolor te deja una sensación de vacío. También parece entonces que te están arrancando los intestinos, pero esta vez no hay recompensa: al quirófano entran dos personas y sólo sale una. Ese vacío es un dolor que se queda para siempre. Han pasado 19 años desde que yo aborté y todavía lloro por aquel hijo.

2. "El embrión y la madre mantienen una comunicación desde el primer día de vida"

Natalia López Moratalla. Catedrática de Bioquímica Biología Molecular.

Desde el primer día de vida, el embrión y la madre mantienen una comunicación. Un diálogo molecular que inicia el embrión al enviar moléculas que reciben los receptores específicos de la madre. En respuesta, ella produce sustancias que permiten el desarrollo del embrión, le inyectan vitalidad, le indican el recorrido que debe seguir y el lugar donde debe detenerse para anidar.

Con esta comunicación, el embrión, mitad materno y mitad paterno, anida en una atmósfera de tolerancia inmunológica que hace que la madre le perciba como algo no propio y, sin embargo, sin señales de peligro que activarían las defensas y lo rechazaría. Algunas células madre de la sangre del feto pasan a la circulación materna, se almacenan en la médula ósea y se dispersan en los órganos de la madre, los rejuvenecen y colaboran en la regeneración de su corazón, hígado, etcétera.

La neuroimagen ha permitido observar cómo con el embarazo el cerebro de la mujer cambia, estructural y funcionalmente, al responder a las consignas básicas que recibe del feto. Se crea en el cerebro materno, de forma totalmente natural, el vínculo de apego, que la inclina a comprender, cuidar y proteger a los hijos.

3. "Lo único que necesitaba aquella mujer era alguien que le ayudase, y bastó conmigo: un cualquiera de 21 años"

Javier López. Voluntario provida.

Se bajó de un coche negro que se había detenido junto a la puerta. Tendría unos 35 años. Yo sólo disponía de cinco segundos para acercarme a ella y para tratar de convencerle de que no entrase. Era muy poco tiempo. Menos aún si se tiene en cuenta que en aquel momento yo era un cualquiera de 21 años que había terminado 3º de Publicidad y Relaciones Públicas en Pamplona y que llevaba sólo unos días en Nueva York. Pero había que intentarlo. Por eso, Ignacio y yo fuimos rápidamente a su encuentro.

La mujer estaba ya en la primera puerta cuando llegamos a su altura y empezamos a decirle todo lo que se nos pasaba por la cabeza: “Tenemos ayuda gratis”, “Tú no quieres esto para tu bebé”, “No es tu última opción”, “El niño te querrá”... Eran más o menos los argumentos que nos habían repetido en Expectant Mother Care (EMC), la organización provida con la que acabábamos de empezar a colaborar. Ella continuó hacia la segunda puerta como si no nos escuchara. Nosotros insistíamos, aunque pensábamos que no había mucho que hacer.

Cuando ya tenía agarrado el pomo de la puerta, se detuvo mirando al suelo, dubitativa. Después levantó la vista y nos miró a nosotros. Luego a la puerta. Y se puso a llorar. “¡No entres!”, le pedimos. Se quedó inmóvil, llorando. Estuvo así durante casi diez minutos, hasta que soltó el pomo y vino hacia nosotros.

Sus ojos eran un poema, suplicaban ayuda. Ella sabía que en su interior había un niño, pero estaba sola, desesperada, sin dinero. Nos abrazó mientras reía y lloraba a la vez. Lo único que necesitaba era alguien que le ayudase, y bastó conmigo: un cualquiera de 21 años. Nuestra jefa en EMC la llevó a una casa de maternidad, y después supimos que esperaba gemelos y que estaba muy feliz, que sólo la desesperación le había llevado hasta la puerta de aquella clínica.

Cuando me confirmaron que no iba a abortar, en vez de sonreír de oreja a oreja me quedé aturdido: un tío de 21 años, que sale tres veces por semana, que aún estudia en la universidad, que lo único que quiere es irse con los colegas, que es más vago que nadie, había conseguido que una mujer no abortara.

Uno piensa que una historia así es algo que sucede en las películas; que hay unos pocos “elegidos” por ahí que se encargan de ayudar a los demás. Y de elegido nada: un chico de 21 años se puso delante de una chica y le dijo unas pocas palabras. Eso era todo lo que ella necesitaba en aquel momento.

4. "Estaba operando a una embarazada de veinte semanas y la niña tuvo fuerza suficiente como para darme una patada en la mano"

Carlos Larrañaga. Ginecólogo.

Durante el embarazo, las mujeres gestantes pueden padecer una complicación que se denomina “incompetencia cervical”. Consiste en que el cuello del útero se dilata sin contracciones. Es un fenómeno que se suele producir cuando aún faltan muchas semanas para el parto. Antes, cuando ocurría esto, el embarazo se abandonaba a su suerte. Se administraba a la mujer alguna medicación, pero la eficacia del tratamiento era muy relativa. Hace unos años, algunos ginecólogos pensaron que el problema se podría afrontar mediante un cerclaje de urgencia: se trataba de reintroducir la bolsa amniótica en el útero y cerrar a continuación el cuello del útero con una especie de cinta. Es una técnica que en su momento fue calificada de “heroica” por algunos profesionales de la ginecología. Nuestro grupo aprendió el procedimiento y hemos realizado ya bastantes cerclajes de urgencia. La operación le supone a la madre un ingreso prolongado y mucha medicación. Algunas mujeres tienen que hacer después rehabilitación. En una ocasión, yo estaba practicando una de estas intervenciones. Era un embarazo de unas veinte semanas. Cuando separaba las membranas para llevar a cabo el cerclaje, la niña tuvo la fuerza suficiente como para proporcionarme una patadita en la mano. Fue como un escalofrío que viajó desde mis dedos hasta la columna. Nunca olvidaré la chispa de vida que tiene un feto de veinte semanas.

5. "Decidimos que íbamos a dar a nuestros clientes argumentos comprensibles, y que les íbamos a sugerir otras alternativas"

Rocío Moncada. Farmacéutica.

Hace un tiempo entró a nuestra farmacia un chico joven. Estábamos en el mostrador mi auxiliar y yo. El chico se acercó a la auxiliar y le pidió varias cosas. Ya al final, añadió: “Y déme también una caja de la píldora del día después, por favor”. Mi auxiliar le dio todo, incluidas las píldoras. Yo había asistido a la escena e intenté hacerle al chico alguna pregunta de tipo “disuasorio”, pero mi auxiliar cerró rápidamente la venta y el chico se marchó.

El caso ilustra algunos de los problemas de conciencia que se nos plantean en las farmacias desde que la ley nos obliga a ofrecer la píldora del día después. La pregunta que a veces hacen los clientes ya no es: “¿Qué me ofrece para evitar un embarazo?”, sino otra un poco más sutil: “Puede que mi relación termine en embarazo, ¿tiene algo para evitarlo?”.

Ocurre además que para trabajar en equipo en una farmacia ha de haber una unidad de acción. Si tenemos un excedente de un jarabe contra la tos, todos nos pondremos de acuerdo para recomendar ese producto y no otro. Con la píldora del día después debería pasar lo mismo, pero se añade un problema de conciencia.

Después de la visita de aquel chico, me dediqué a buscar información para hablar de la “ética de la vida” tanto a mi auxiliar como a otros clientes que pidieran lo mismo. Quería argumentos sólidos, pero explicados de forma sencilla y breve, algo que pudiese transmitir a un cliente en dos o tres minutos. Lo que tenía claro es que no podía limitarme a decir: “Mire, no voy a venderle la píldora por mi objeción de conciencia”. Lo que buscaba era darle a las personas que demandan la píldora una atención farmacéutica adecuada, algo que les ayudase a reconducir su salud. Pretendía proporcionarles alternativas a la píldora: que dispusieran de otros recursos y de otras posibilidades. El que pide la píldora está pidiendo algo que va contra la apertura a la vida. No podemos considerarlo una terapia puesto que esa persona no está enferma, no ha perdido la salud.

Hablamos de todo esto en nuestra farmacia y vimos que podíamos apoyarnos unos a otros, de modo que los clientes no se fuesen acto seguido a otra farmacia en busca de la píldora del día después. Decidimos que nos iban a encontrar siempre dispuestas a atenderles: que les íbamos a dar argumentos comprensibles y que les íbamos a sugerir otras alternativas en su relación con las chicas.

El chico del que he hablado al principio volvió pocos días después de su compra. Hablamos con él y decidió devolver la caja que había comprado y plantearse de un modo distinto su trato con las chicas. Ahora es un cliente habitual.

6. "Enseñé una ecografía de pocas semanas a quienes me habían aconsejado abortar, pero no quisieron verla"

Isabel Roa. Madre soltera.

Han pasado poco más de dos años, y mi vida, desde que confirmé que estaba embarazada, ha experimentado un cambio vertiginoso. En principio, el mundo se me vino encima, mis planes de futuro se desmoronaron. Todo eran dudas. ¿Cómo iba a decirlo en casa? Soy la segunda de diez hermanos y me preocupaba el mal ejemplo que daba a los pequeños. Cursaba entonces 5º de Ingeniería Industrial y busqué apoyo en mis compañeros, pero mi angustia aumentaba con sus comentarios: con un niño no iba a terminar la carrera, no iba a encontrar trabajo, mis padres me darían la espalda... La solución que me proponían era abortar. Me ofrecían dinero, nadie se enteraría. El círculo se iba cerrando y yo me ahogaba, no quería matar a mi hijo. Había vivido con ilusión los embarazos de mi madre desde el primer día y no me convencían sus argumentos, aquellas células eran una vida humana, eran mi hijo. Me di cuenta de que cinco años de noviazgo se esfumaban y que tendría que asumir yo sola la responsabilidad de mi hijo. Necesitaba ayuda para seguir adelante y se lo conté muy pronto a mi madre. Una de mis mayores sorpresas fue que quienes pensé que me iban a apoyar me rechazaron y, en cambio, me ayudaron no sólo mis padres y mis hermanos, que ya lo esperaba, sino también muchos amigos suyos y la directora y compañeras de la residencia de Oscus donde vivía desde hacía unos meses. Mi preocupación era ilusionarme con mi hijo. Enseñé una ecografía de las primeras semanas a los que me aconsejaban abortar. Se notaban sus bracitos, sus piernecitas, pero ellos no miraban porque no querían ver. Si no tenía sentimientos —decían—, daba igual matarle. Eran ellos los incapaces de sentir nada, de emocionarse ante una nueva vida, yo lo iba logrando poco a poco, a pesar del miedo. Cuando tuve a mi niña entre mis brazos me di cuenta de que tenía que esforzarme, porque su futuro dependía de mí. Cuando Elena tenía cuatro meses empecé a trabajar de programadora y terminé Ingeniería Superior. Elena está rodeada de cariño y llena mi vida de risas. Con dieciocho meses, habla a media lengua y, mientras escribo estas líneas, corre con mis hermanos contando hasta ocho y diciendo: “Toca a mí”. Es cierto que me gustaría formar una familia con muchos hijos, pero no le doy vueltas a la cabeza porque, de momento, mi futuro es mi hija y vivo para ella.

7. "En un Estado de Derecho, la personalidad de cualquier 'viviente humano' no debe otorgarse arbitrariamente sino protegerse respetuosamente"

Rafael Domingo. Catedrático de Derecho Romano.

Conceder el estatuto jurídico de persona sólo a partir del nacimiento es tan cómodo para los legisladores como injusto para la humanidad. Tuvo su lógica, decenios atrás, cuando poco se conocía del desarrollo humano en su fase embrionaria. El argumento jurídico que se esgrimía entonces para negar la personalidad al nasciturus era su falta de identificabilidad.

En nuestros días, sin embargo, los legisladores han de dar un paso más, en la medida en que los embriólogos son ya capaces de identificar plenamente la existencia de un viviente humano desde la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, así como de controlar escrupulosamente su evolución desde la fase de segmentación, formación del blastocisto, implantación, periodo embrionario, fetal, etcétera, hasta su nacimiento.

Por eso, en un Estado de Derecho consolidado, la personalidad de cualquier “viviente humano” no debe otorgarse arbitrariamente, sino más bien reconocerse respetuosamente. Aquí se funda el concepto jurídico de dignidad humana, centro de todas las constituciones avanzadas. Actuar de otra forma supone abandonar a quien no puede protegerse por sí mismo. Y esto es contrario al más elemental principio de solidaridad, que ha de informar toda sociedad democracia en el siglo XXI.

8. "Cuando rompió a llorar, supimos que la vida que latía en su interior estaba salvada"

María Garay Bascarán. Voluntaria provida.

Se llamaba Magdalena, era dominicana y tenía 31 años. Cuando apareció en la oficina del South Bronx donde Mercedes Robles y yo colaborábamos como voluntarias, se había sometido ya a cinco abortos. Tenía además una hija de siete años. El lema de Expectant Mother Care es “Free Abortion Alternatives” y algunas mujeres creen que la organización ofrece abortos gratuitos. Quizá fue eso lo que creyó Magdalena. Mientras rellenaba el formulario pertinente, ya nos dimos cuenta de que el suyo era un caso complicado. A pesar de todo, le hicimos la pregunta: “Esto... Usted..., ¿sabe qué es el aborto?”. La cara con que nos miró lo decía todo. ¡Cinco abortos! Le pusimos un vídeo que se titula La dura realidad. Es un documental en castellano que llega hasta lo más hondo del corazón. O eso pensábamos Mercedes y yo. Magdalena, sin embargo, lo vio sin inmutarse. Continuamos hablando con ella y, al cabo de unos minutos, no sé si por algo que le dijimos, rompió a llorar como si nunca antes lo hubiera hecho. Y en ese mismo instante supimos que la vida que latía en su interior estaba salvada.

Le enseñamos fotos, le dimos información y le explicamos todas las ayudas que tenía a su disposición. Me dejó muy pensativa algo que nos comentó ella: “En este lugar hay algo especial. Aquí hay demasiada alegría como para que esto esté relacionado con algo tan malo como el aborto. La verdad es que no sé cómo he acabado aquí”. Liz, nuestra jefa, le dijo: “Tendrás a alguien allí arriba que cuida de ti”. La cara de Magdalena cambió entonces por completo, su mirada se iluminó: “Claro que sí. Mi mamá está allí arriba y me está haciendo ver que ya basta de hacerme daño”.

Aquella escena permanece muy grabada en mi memoria. Creo que es una de esas experiencias que de alguna manera marcan tu vida. De todos modos, nunca pensé que el final feliz de la historia de Magdalena fuese un trabajo mío. Yo simplemente tuve la suerte y la oportunidad de estar precisamente ahí.

9. "Álex nos ha enseñado a ser mejores personas, a ver la vida como nunca antes la habíamos imaginado"

Anna Oromí. Madre de un niño con síndrome de Down.

Nuestra vida ha cambiado en muchos aspectos desde el día en que el ginecólogo, en una visita rutinaria, nos comentó que Álex, el hijo que esperábamos, podía tener síndrome de Down. Fue un choque seguido de una sensación de incertidumbre: no sabíamos qué podía pasar, cómo sería el futuro. Teníamos ya otro hijo, Marc, de tres años. En aquellos días, mi marido y yo rezamos y pedimos luces para saber qué hacer en cada momento. Nos pusimos además en contacto con familias que tenían un hijo con síndrome de Down y que habían pasado por tanto por la misma situación. Nunca olvidaré la felicidad que descubrí en las caras de aquellas personas. Algunas nos acogieron como si nosotros también formáramos parte de su familia. Fue algo que nos ayudó muchísimo.

El embarazo transcurrió bien. Nos dedicamos a leer libros sobre el síndrome de Down para recibir a Álex lo mejor posible. Tuve que hacer algunas visitas al cardiólogo, ya que el niño tenía un problema de corazón. Comentamos la noticia con amigos y conocidos y surgieron conversaciones que creo que nos hicieron reflexionar a todos.

Y llegó el nacimiento. Álex llenó de felicidad nuestras vidas desde el primer momento. Nos ha enseñado muchas cosas, es una personita muy especial, de la que aprendes continuamente. Lo principal es que nos ha enseñado a ser mejores personas, a ver la vida como nunca antes habíamos imaginado.

Como madre, creo que no tengo ningún derecho de privar a un hijo de vivir su vida. Tengo que darle la oportunidad de que tenga una vida plena y feliz, con limitaciones, sí, ¿pero quién no las tiene? Los padres no elegimos niños a la carta sino que, cuando llegan, los aceptamos como son. ¿Acaso no querríamos igual a un hijo que ya tenemos si se quedara en silla de ruedas? ¿Lo íbamos a matar por ello? Quizá lo que ocurre es que acabamos pensando demasiado en nosotros mismos: nos planteamos si seremos o no capaces de tirar adelante, y eso nos preocupa más que la vida de una persona minúscula y desprotegida que, sin embargo, es nuestro hijo.

10. “No hay nada que enriquezca tanto la vida como tus hijos: tú cambias y evolucionas con ellos”

Mercedes Donoso. Madre de una niña con síndrome de Down.

No puedo decir que el 15 de octubre de 2007 fuera uno de los días más felices de mi vida. Yo había esperado con tranquilidad el nacimiento de Teresa, nuestra sexta hija, y la noticia de que tenía síndrome de Down fue un auténtico mazazo. Nunca me había hecho la amniocentesis, creo que no es justo realizar un proceso de selección sobre tu propia descendencia. Cualquier hijo es recibido en nuestra casa, aunque eso no significa que deseemos que los peques vengan con dificultades. Aquel 15 de octubre fue el único día de mi vida en el que he necesitado una pastilla para dormir.

Han pasado dos años, y qué diferente es la realidad de ahora de los miedos de entonces. Hemos conocido a profesionales que nos han ofrecido ayuda y consuelo. Hemos descubierto un mundo que existe, que está ahí fuera, lleno de padres y madres que un día vieron cómo sus expectativas de ampliar la familia volaban por los aires, y que sin embargo están orgullosos de estas criaturas que nos enseñan que el esfuerzo tiene siempre una recompensa. De estas criaturas que proporcionan alegrías impagables.

Después de Teresa tuvimos otra hija: Reyes. Mucha gente me preguntó si me iba a hacer la amniocentesis, y algunas personas hasta me dijeron que era una irresponsable por no querer saber. Siempre contestaba lo mismo: “¿Cómo se puede pensar que voy a interrumpir un embarazo por tener otro hijo con síndrome de Down?, ¿qué les digo a mis hijas?, ¿cómo les explico que he eliminado al bebé de mi tripa porque era igual que Teresa?”. Ellas, con toda la lógica del mundo, me habrían preguntado: “¿Y qué tiene de malo Teresa?”.

Los hijos te complican la vida. Y un hijo con discapacidad, aún más. Pero no hay nada que enriquezca tanto la vida como los hijos. Tú cambias y evolucionas con ellos. Y si ves que uno tiene una dificultad añadida, y que se esfuerza por superarla, luchas junto a él. Y eso hace que los pequeños logros se conviertan en grandes triunfos, y que todo merezca la pena.

En nuestra familia, Teresa nos ha enseñado a todos a ser más tolerantes, más respetuosos con el prójimo. Nos ha hecho más conscientes de las dificultades que tienen tantas personas. Es indignante mirar el rostro de nuestra hija, ver cómo se esfuerza por dar sus primeros pasos, observar cómo juega con sus hermanas, escuchar cómo balbucea unas pocas palabras, admirar su sonrisa, su deseo de agradar y de ser querida, y saber a la vez que está incluida en un listado de una absurda ley que la presenta como material de desecho.

11. “Quizá tardemos en verlo, como tardamos en ver la abolición de la esclavitud, pero en ambas coyunturas está en juego qué significa ‘ser humano’”

Jaime Nubiola. Profesor de Filosofía.

Hay quien ha buscado paralelismos entre la superación del aborto en el siglo xxi y la abolición de la esclavitud a lo largo del siglo xix. No es una comparación exagerada. Todos los que hayan visto la estupenda película de Michael Apted Amazing Grace habrán pensado probablemente en el parentesco que une ambas tropelías. En medio de la opulencia del Imperio Británico de finales del siglo xviii, cuya riqueza se basaba, al menos en parte, en el tráfico y posesión de esclavos, sólo unos pocos alzaron su voz en favor de la abolición de la esclavitud. Nuestra avanzada sociedad occidental —que se enorgullece legítimamente de sus formidables logros democráticos— pone ahora toda su maquinaria legal e institucional en favor del aborto y son sólo unos pocos quienes dicen que se trata de un trágico error.

España fue lenta en la abolición de la esclavitud. Hubo que esperar hasta 1880 —¡hace sólo 130 años!— para su prohibición en Cuba. De hecho, uno de los argumentos esgrimidos por los norteamericanos para su intervención en 1898 fue el de la efectiva liberación de los esclavos de la isla. Hoy nos llama la atención que nuestros tatarabuelos —sólo cinco generaciones— fueran tan ciegos para lo obvio: nadie tiene derecho a tener esclavos.

Algo parecido ocurre en el presente. El núcleo del problema es el embarazo no deseado, el hijo no deseado, que es visto como un intruso y que, como es el más débil, es legalmente eliminado. Habría que poner, en cambio, toda la maquinaria del Estado al servicio de las mujeres embarazadas que no quieren recibir a la criatura que se está gestando en sus entrañas. Habría que darles motivos (y también recursos económicos) para que desearan seguir adelante con su embarazo, y para que —si no lo quisieran o no lo pudieran recibir— entregaran después en adopción a sus hijos a tantas mujeres que querrían ser madres y no pueden. De todos modos, cuántas veces es el padre de la nueva criatura quien la rechaza, y la mujer recurre al aborto para no ser a su vez rechazada. Al menos en estos casos, está claro que ese supuesto derecho al aborto es la culminación del viejo machismo represivo.

Algunos gobiernos quieren universalizar un supuesto “derecho al aborto” en favor de todas las mujeres, independientemente de su edad, condición y recursos económicos. Sin embargo, así como nadie tiene derecho a tener esclavos, nadie tiene derecho a matar la vida que germina en el seno de una mujer. Quizá tardemos en verlo, como tardó la abolición de la esclavitud. En ambas coyunturas está en juego qué significa “ser humano”.

12. “La paradoja es brutal: la más refinada cultura de los derechos humanos convive hoy con la mayor matanza de la Historia”

Alejandro Navas. Profesor de Sociología.

Cuando se debatió en el Parlamento alemán la legalización del aborto, el diputado socialista Adolf Arndt advirtió de que esa medida equivalía a la capitulación del Estado de Derecho, que había consistido precisamente en el sometimiento voluntario del más fuerte al imperio de la ley. En todo grupo humano, pequeño o grande, surge algún tipo de gobierno, si es que el colectivo aspira a durar en el tiempo. Si el grupo se abandona a la espontaneidad natural, se impone el más fuerte, que fácilmente puede tender a oprimir a los demás. Durante siglos de evolución social y política hemos ido generando procedimientos para regular tanto el acceso como el ejercicio del poder, de modo que se someta a reglas y se asegure la protección de los débiles. Esta evolución culmina en el Estado de Derecho: elección democrática de los gobernantes, separación de poderes, imperio de la ley. Ya no estamos sometidos al capricho del soberano, pues también este debe cumplir con el ordenamiento legal. Supuesto que se admita —lo que es mucho admitir— que entre la madre y el feto se da un insuperable conflicto de intereses, no deja de ser terrible que la solución sancionada por la ley sea la muerte de la parte más débil, el feto, a manos justamente de aquellos a cuyo cuidado está entregado. El seno materno, lugar acogedor y seguro por excelencia, se convierte así en una trampa mortal. El aborto ya es hoy la primera causa de muerte en el mundo. La paradoja o incoherencia resulta brutal: la más refinada cultura de los derechos humanos y del aprecio a la dignidad de todos va de la mano con la mayor matanza de la Historia —en torno a mil millones de abortos en el mundo en el último siglo—. Los débiles vuelven a quedar a merced de los fuertes en este retorno imprevisto de la ley de la selva.


Fuente: http://www.unav.es/nuestrotiempo/es/temas/12-razones-para-la-vida

domingo, 13 de diciembre de 2009

Y después ¿qué?. El síndrome posaborto (SPA)


Pasadas las vacaciones estivales no tardaremos mucho en volver a retomar el debate sobre la reforma de la Ley del Aborto. Uno tiene la sensación de que se banaliza en exceso todo lo concerniente a esta ley. Ya se dijo en números anteriores como se había huido de un debate amplio y profundo sobre el tema, como estaba sesgada la famosa comisión de expertos y como se había impedido la escucha y participación de los científicos del “Manifiesto de Madrid”.

Se les llena la boca a nuestros políticos y a ciertos grupos sociales cuando hablan de la ley como una necesidad para la defensa y libertad de la mujer. Pero y después ¿qué? La sociedad científica, ante la evidencia de una variedad de trastornos, comienza a admitir la existencia de secuelas tras abortos voluntarios. E incluso, en declaraciones recientes de feministas, Paternidad Planificada – que como sabemos es el mayor proveedor de abortos de los EE.UU. – ha confirmado la incidencia del síndrome postraumático tras el aborto; y diversas organizaciones abortistas han confeccionado sus propios programas para responder a esta necesidad real y utilizan ejercicios “bioenergéticos” y de grupo, como los que emplea el movimiento de la Nueva Era.

En 1973 se publicó un artículo en el Journal de la Asociación Médica Nacional de EE.UU. que afirmaba “hay que alertar a los médicos sobre la necesidad de un seguimiento de todas las pacientes que abortan”.

Ya entonces se preveía que se podían presentar secuelas orgánicas o psicopatológicas por la IVE (interrupción voluntaria del embarazo). Fue en el año 1973 cuando Norma Mc Corvey bajo el seudónimo de Jane Roe logró que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, legalizara el aborto, con la ayuda de jóvenes abogados. Treinta años después, es ella misma, la feminista Norma Mc Corvey, quien se ha embarcado de nuevo en una batalla legal para revertir la histórica sentencia del Supremo. Desde hace aproximadamente una década se ha convertido en una activista pro-vida y actúa como protagonista de una ofensiva ahora en contra del aborto. Su
argumento es que las interrupciones voluntarias del embarazo suponen más daños físicos y psicológicos que beneficios para la mujer.

Su querella presentada ante los tribunales federales de Dallas, ha sido avalada por 4.500 páginas en que evidencia estos daños y centenares de testimonios de mujeres que abortaron y ahora lo lamentan.

Uno de los estudios recientes, de agosto del 2000, realizado por un equipo de investigadores dirigidos por la Dra. Brenda Mayor y publicado en la revista Archives of General Psychiatry, señala un total de 500.000 mujeres con SPA entre los 40 millones que se practicaron el aborto en EE.UU. desde 1972.

Consecuencias psicopatológicas más frecuentes que acontecen en la mujer tras un aborto provocado. 1

Todo aborto es un acontecimiento traumático para la mujer y como tal origina una serie de secuelas – psicopatológicas – que se han agrupado en el denominado síndrome post-aborto (SPA)2.

El aborto tiene consecuencias graves en las dimensiones biológica, psicológica y espiritual de la mujer o de toda aquella persona que haya colaborado en un aborto que no está exenta de sufrir el SPA. Hay un proceso de dolor con muchos síntomas, que la mayoría de las veces enmascara un SPA. Entre los síntomas que se dan: baja autoestima, angustia, depresión, ideas de suicidio, aislamiento emocional, evitación de recuerdos, sentimiento de letargo, culpabilidad y vergüenza. Se ve también ira contra todas las personas involucradas, trastornos del sueño (pesadillas, sueños recurrentes). Se pueden iniciar problemas con el alcohol, drogas y fármacos.

Como se sabe, es un cuadro muy discutido, pero cada vez más aceptado por la comunidad científica dada la evidencia de secuelas que produce. Los autores que más han estudiado este SPA son: Speckhard Rue 1992; Ney Wickett 1993; Cassa-dei 1996, que describen una serie de síntomas señalando como más frecuentes:

 Trastornos emocionales o afectivos.
 Los cuadros depresivos.
 Sentimiento grande de culpa.

1 Gómez Lavín, C. Congreso Cáceres “Mujer y realidad del aborto”. marzo 2007
2 Gómez Lavín, C. y Zapata, R.: Categorización diagnóstica del síndrome post-aborto. Actas
Esp. Psiquiatría 2005-(4): 265-272

Desde esta realidad, el COF de Palencia en colaboración con el obispado de la ciudad organizó el pasado mes de julio un seminario sobre “El síndrome postaborto” (SPA). Al curso, que fue impartido por Dña. Emilia Ros Berrueco, psicóloga clínica, asistieron 37 profesionales: médicos, enfermeros, psicólogos, orientadores y terapeutas de familia, sacerdotes y personal relacionado con los Centros de Orientación Familiar, entre ellos dos profesionales del COF de Alcalá. En él se debatió sobre el SPA y se dieron las técnicas adecuadas para su abordaje, que necesariamente pasan por una intervención psicológica (trastornos emocionales y afectivos, síntomas depresivos y ansiosos etc.) y por una sanación espiritual (reconciliación consigo misma, con los demás y con Dios para curar los intensos sentimientos de culpa y remordimiento y satisfacer así los deseos tan grandes de reparación). Desde la experiencia de muchos profesionales se ha comprobado que la sanación pasa necesariamente por abordar el SPA desde esta doble dimensión.

miércoles, 12 de marzo de 2008

El aborto no es un derecho

Fuente: www.partidofamiliayvida.es

14 de Febrero de 2008


Sr. Director:

Ayer en EL PAIS volvió a salir otro artículo defendiendo a las mujeres que al parecer cometieron un delito de aborto en las clínicas abortivas que están siendo investigadas, pero, una vez mas, dice nada amas iniciarse este una verdad que nadie pone en duda; el trauma sufrido por esa mujer al someterse al aborto. No voy a enjuiciar ni valorar ahora dicha conducta. Quiero detenerme en lo único en que estamos de acuerdo los que estamos contra el asesinato de los seres humanos no nacidos y los que aún lo defienden, ya sea como un supuesto de despenalización o incluso por quines se atreven a decir la barbaridad que es “un derecho”; que siempre es un trauma para la mujer que aborta. Pues, si es así, ¿por qué desde los poderes públicos no se hace absolutamente NADA por ellas?.

Ayer en EL MUNDO nos dice que el ministro de Justicia –que escandalosamente se sentó hace poco con los empresarios del negocio abortero- se ha gastado más de 200.000 e en reformar una vivienda para él. Y digo ¿en qué país vivimos cuando un ministro se gasta esa barbaridad y no se ha preocupado ni un solo segundo por el trauma de las madres que abortan?. A su vez, oigo por la radio que Dª Ana Pastor –de triste memoria para los embriones humanos, seres humanos- propone en nombre del PP que sea gratis la salud bucodental de los niños de este país. No voy a criticar dicha medida como tal pero ¿dónde esta la sensibilidad del PP que no nos propone ni un solo euro para las citadas madres traumatizadas?. ¿Es que nadie en su sano juicio -¡que cosas digo!- se ha parado a pensar en la posibilidad de ayudar a quienes se ven exclusivamente abocadas al aborto cuando se encuentran con un embarazo no deseado? ¿No cabe otra opción? Tras los no se cuántos millones de árboles que nos han prometido plantar el PSOE y el PP –sin mencionar el coste de ello- ¿No queda ni un duro para unos seres humanos llamadas “madres embarazadas”? ¿Sólo es posible apoyar económicamente a dichas clínicas? De las innumerables, miles de partidas presupuestarias para todo tipo de cosas y fines, de la administración central de la autonómica, de la municipal ¿no es posible destinar dinero en apoyo de estas madres para que se les pueda ofrecer otro tipo de salidas a su traumática situación, para evitarles ese trauma en el que estamos todos de acuerdo?.

Algunos sabemos que sí es posible, que este Gobierno que dice tener superávit, sí tiene dinero y que por lo tanto lo que tenemos es una dejación manifiesta y expresa hacia este colectivo de madres por parte de los poderes públicos. No hay voluntad política a favor de la Vida por ninguno de los dos principales partidos de este país.


Rafael Llorente Martín Partido Familia y Vida


Contact info: C/ Bronce 11, 1ºC – 28045, Madrid
Dirección electrónica: info@partidofamiliayvida.es

Teléfono: + 34 902 88 92 18 Fax: + 34 902 88 92 19
http://www.partidofamiliayvida.es/

lunes, 2 de julio de 2007

Aborto: Sangre inocente

Fuente: iglesianavarrajoven.org

En España se practica el aborto libre más agresivo del planeta. Lo de los tres supuestos de despenalizacion del aborto recogidos por la ley española es una uténtica tomadura de pelo. El 98% de los casos de aborto son justificado bajo el supuesto de "peligro para la salud de la madre".
Según Don José Ignacio Munilla Aguirre, Obispo de Palencia, "lo que a mi me sorprende es que algunos se extrañen de que hayamos llegado a estos extremos. ¿Pensaban acaso que se podía aplicar con equidad y justicia una ley profundamente inmoral?. El bien es difusivo, pero el mal no lo es menos. Por ello, es bastante difícil ser sólo "un poquito asesino". Si la vida deja de ser sagrada, si levantamos la veda, es imposible poner límites al egoísmo humano. El aborto introduce en las relaciones humanas la "ley de la selva" en un grado desconocido en el reino animal...] ...]"La diferencia está en esa "cortina" -el seno materno- que nos permite ignorar el drama sangriento que permanece oculto. Ojos que no ven, corazón que no siente, dice el refrán. Pero, en esta ocasion, el problema se ha originado por motivo de que en la cortina se marcaba demasiado el bulto en el que se clavaba la espada asesina. ¡Es una auténtica hipocresí escandalizarnos por los abortos de embarazos avanzados cuando ignoramos o minimizamos el drama del asesinato de un feto de tres meses!. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a los más de 80.000 abortos anuales en España?, ¿Cómo es posible que España se haya llegado a convertir en el paraíso abortista? ¿Es suficiente recurrir a la explicación del influjo de las ideologías marxistas y de la ideología de género?, para comprender el origen de tamaño letargo moral es necesario reconocer también el pecado de desidia de tantos católicos que se han replegado en sí mismos, renunciando a su deber de hacerse presentes en la vida pública y en la construcción del bien común. Ahora bien, dice el refranero popular que no hay mal que por bien no venga, y confío en que a veces es necesario conocer el rostro del mal en toda su crudeza (el caso de que en España se realicen abortos en el séptimo y octavo mes de embarazo) para reaccionar frente a él: ¡Amemos la vida! Declaraciones de Don José Ignacio Munilla Aguirre.
Obispo de Palencia.Delegación, Don José Ignacio Munilla

miércoles, 27 de junio de 2007

"Cuando se llevaron el bote con los restos de mi hijo sentí que me arrancaban la vida".

Fuente: ALBA // Del 19 al 25 de febrero de 2005


Mª Esperanza Puente abortó hace años en Dator y denuncia la desinformación médica sobre el síndrome postaborto


“Cuando se llevaron el bote
con los restos de mi hijo
sentí que me arrancaban la vida”


“Estás muy sola, tienes mucho miedo, y como te ofrecen esto, te lo empiezas plantear”
Esperanza Puente lleva diez años sufriendo en silencio el síndrome postaborto. Pero su tiempo de silencio ha finalizado.
“Aborté hace diez años. Era bastante joven, estaba sola, sin nadie a quien acudir. Tenía miedo, y como te ofrecen esto, pues te lo planteas.” Son palabras de Mª Esperanza Puente Moreno, portavoz de la Asociación Víctimas del Aborto, dedicada a ayudar a las mujeres que sufren el síndrome postaborto y de las que el mundo se olvida tras pasar por caja y por el quirófano.

JESÚS G. SÁNCHEZ-COLOMER
“Soy portavoz de las Víctimas del Aborto porque soy víctima. Nunca nadie me informó de las consecuencias psicológicas que iba a sufrir tras abortar”. Éste es el comienzo del relato de Mª Esperanza Puente, que cuenta a ALBA los recuerdos de la que ha sido la experiencia más dura de su vida: el aborto de su segundo hijo hace ahora diez años.
Lo cuenta para que otras mujeres no cometan el mismo error. Es un testimonio doloroso, desagradable, pero, no podía ser de otra manera, es un relato que rebosa Esperanza, para muchas mujeres y para sus hijos.

La situación
“Te voy a explicar por qué soy víctima. Yo era joven y estaba sola. No tenía nadie a quien acudir. Tienes un problema importante, estás sola, llena de miedo, y como te ofrecen esta posibilidad, te lo empiezas a plantear. El tiempo aprieta cada día que pasa y tú sigues sola. Así que llamé por teléfono a la ‘clínica’ Dator. Yo estaba de tres meses y me dieron cita para el día siguiente, como con prisa, lo cual es normal, porque cuanto más tiempo tengas para pensar, para reflexionar, menos les conviene a ellos”; no en vano, los abortistas viven, y muy bien, del drama de estas mujeres.
“Al día siguiente fui a la clínica. Es algo extraño porque tú no quieres ir, pero la soledad te lleva, no te queda otra, es lo único que te ofrecen. Yo esperaba algo de información, y lo que me encontré en la Dator fue una situación surrealista. Allí no hay una mirada amable por ningún sitio, hay mucha frialdad.
En la gente, en el ambiente. Ni una sonrisa. Te pasan a una sala de espera en la que sólo se oyen murmullos, y se tiene una visión tétrica: las caras de las mujeres que allí estamos. Esas caras no se me olvidan nunca.”

¡No quiero!
Esperanza asegura que incluso después de tanto tiempo, “tu mente guarda recuerdos” que crees olvidar, “impresionantes”, pero “tu conciencia humana natural te indica que no está bien lo que has hecho. Eso está ahí y por un motivo sin determinar, salta en tu cabeza en un momento dado”. Entonces comienza el mayor sufrimiento psicológico al que se puede enfrentar una mujer: el síndrome postaborto, el hecho de asumir la muerte no natural de su hijo en su propio seno. “No necesitas ser creyente ni nada. Es algo irreversible que has hecho, que queda ahí para siempre, latente, pero que salta algún día. Lo has hecho, no tiene remedio y eso es algo que no te cuentan en ningún sitio. Por eso soy víctima.”
Esperanza ha contado esta historia varias veces en los últimos meses, y aun así tiene que recuperar el aliento para enfrentarse al relato, porque espera que ayude a muchas mujeres, y cuya parte más dura comienza en un primer reconocimiento.
“El médico no te dice absolutamente nada. Mientras te examina, por supuesto tú no ves la pantalla del ecógrafo. Verifica una serie de cosas y te mandan de vuelta a la sala. Tú miras las caras. Las chicas más jóvenes recuerdo que lloraban bajito, sin hacer ruido. Nadie comentaba nada con nadie y reinaba el silencio, cuando en tu interior gritabas muy fuerte: ¡no quiero! Pero son gritos ahogados, que no escucha ni quien tienes al lado, sólo los oyes tú. Entonces pasas al psicólogo y esperas que te diga algo, y no te dice nada. Quieres que te digan que no lo hagas. Pero al revés, te dicen que no pasa nada, que es algo muy sencillo, muy fácil, y que cuando acabes, te vas a casa como si nada, cuando la realidad llega después. La cosa es que el psicólogo te descuadra todo, porque esperas una mínima explicación, y allí no te dan ninguna.”
Esperanza aún se muestra sorprendida, diez años después, al recordar el trato de un psicólogo únicamente preocupado en que pasara al quirófano para poder cobrar, sin importarle su situación, ni las consecuencias ni nada de lo que rodea a una mujer que, bajo tanta presión, se somete a un acto tan duro.

Luego se olvidan de ti
“Te pregunta qué tal estás, que con la cara que llevas no hace falta ni que contestes, y te dice que tienes que firmar un consentimiento informado.”
Este documento es de obligado cumplimiento cada vez que una persona se somete a una intervención. La vigilancia y el interés que se pone en este documento es extremo, pues de él depende que una persona acepte o no el someterse a una intervención médica, sabiendo siempre sus posibles consecuencias. Para ello la información médica ha de ser rigurosa, transparente y completa, “algo que no se da en el abortorio, porque no te explican nada sobre las consecuencias psicológicas que se pueden dar. Al revés, se da por hecho que tú quieres abortar, que no vas a sufrir consecuencias negativas psicológicas.
Ni se preocupan por eso, y eso es real. En el documento escrito que te dan no dice nada de las consecuencias psicológicas o de los posibles traumas que pudieran darse, ni siquiera lo menciona como posibilidad. Te dicen que no pasa nada, que es muy rápido y que en cuanto acabe, te vas a casa, como si nada. En ese momento te sientes totalmente ida, desamparada. No eres persona. No te preguntan por qué puede suponer un mal para ti el seguir adelante con tu embarazo, que se supone que es el supuesto al que te acoges. Te informan menos que cuando te vas a sacar una muela. Te lo hacen y se olvidan de ti. Y tú apáñatelas como puedas.

La intervención
“Tras hablar con el psicólogo te vuelven a pasar a la sala. Estás desorientada. Al rato te vuelven a llamar y te dicen que te desnudes, sin pudor alguno; no te dan una bata ni nada, y vas desnuda hasta la camilla, y una vez que te colocas igual que si fueses a dar a luz, entra el médico. Recuerdo que tras ponerme una anestesia local, me dijo que como no me tranquilizase, íbamos a estar hasta mañana, y que me iba a doler más. Hizo la intervención. Es rápida y muy molesta. Yo estaba mirando al techo gritando ¡pare!, pero sin gritar. Quería salir corriendo de allí, pero no puedes. Es tan duro asumir lo que está pasando como la manera en que está pasando. Al tiempo que el médico hace su trabajo, las enfermeras tienen una conversación paralela. No están pendientes de ti.”
Esperanza, mientras se acerca a esta parte de su relato, ya no puede contener las lágrimas, y a duras penas prosigue con lo más atroz del aborto, que fue ver los restos de su hijo metidos en un bote: “Lo echan en un recipiente de cristal y se queda ahí, apartado en un lado. Tú lo ves. Es curioso cómo antes del aborto no te dejan ver la pantalla del ecógrafo por si te arrepientes, pero una vez que estás en la camilla, les das igual. Lo dejan allí apartado, lo ves. Si estás de tres meses, no ves sólo líquido. Yo vi trocitos de carne. Luego una enfermera se lleva el bote. En ese momento es como si te arrancasen con él la vida. Lo sientes aquí dentro”, dice Esperanza golpeándose el pecho, “tu vida se va tras el recipiente, y ya no vuelves a ser la misma nunca. Te han arrancado de cuajo tu personalidad, tu vida, tu integridad. Lo notas salir de dentro. Y se lo llevan como el que carga un saco de patatas. Esa imagen no se te borra de la mente en la vida.”
Esperanza continúa con el testimonio sin parar, porque si para, se viene abajo. Se lo sabe casi de carrerilla de haberlo repasado quién sabe cuántas veces en su memoria. “Te vistes como puedes, sola, nadie te ayuda, y pasas a una salita diferente a la anterior, porque no permiten que las chicas que están esperando vean cómo te sacan de allí. Al final aparece una enfermera, te pregunta si te mareas, y si le dices ‘no’, te contesta: ‘Pues hala, ya puedes irte a casa’.”

En la calle
“Quieres salir a ver si te da el aire, pero dentro te has dejado algo, no estás entera, y se te cae el mundo. No sé ni cómo llegué a casa. Era viernes y estuve los tres días metida en la cama, sin levantarme ni para comer ni para ir al baño. Pero llega el lunes. Así que te levantas, te vistes, y te vas a trabajar. Como si nada. Eres otra, pero la gente no lo sabe. Es imposible llevar algo así.”
Sobre el síndrome postaborto, Esperanza apunta como factor determinante el “no poder perdonarte. De las chicas con las que he hablado yo, les pasa de todo. Algunas ven a lo mejor un niño de cuatro años, que es la edad que debería tener su hijo, y se echan a llorar. Es algo que puede salir enseguida, a los cinco años o a los veinte, por un programa de TV, o por algo que cuenta una vecina. Eso está latente ahí, y un día salta. Entonces prepárate, porque en España nadie da ayuda para superar esta patología. Estás sola.

Manipulación
“Los médicos del Estado no ofrecen ayuda, el Estado no informa, los medios de comunicación manipulan. Te lanzan el mensaje de que abortar es libertad, es progreso, de que no pasa nada. Por lo que no puedes contar tu caso, porque te tratan como si fueses rara. Te hacen un juicio. Pero los medios de comunicación deben informar. ¿Por qué no se televisa un aborto?. Hemos visto imágenes de todo tipo, pero jamás hemos visto un aborto. Nadie dice qué es lo que pasa allí. Hablan del aborto como si no fuese nada, como si fuese normal, y eso te hace daño; lo que dicen respecto al aborto el Estado y los medios es todo mentira. Por favor, que empiecen a hablar, a decir la verdad. A llamar al pan, pan.
Que sean valientes. Hoy te venden que tienes que ser joven, divertirte, que cómo vas a atarte con un hijo... ¡Ahí se habla de hijo! Ésa es la manipulación. Si es hijo para atarte, es hijo también para hablar de abortar, guste o no guste. Los conceptos hay que aclararlos, porque no tenemos ni idea.”
Esperanza ha terminado el testimonio de algo que le sucedió hace ya diez años. En este tiempo ha solicitado ayuda médica, y nadie se la ha dado excepto la Asociación de Víctimas del Aborto de la que ahora es portavoz, una asociación que “sí es feminista, porque el aborto es algo que nos afecta a todas las mujeres, ya que es en nosotras en el lugar donde se transmite la vida, o donde se elimina”. Lo dice una víctima que se ha atrevido a contar los que casi nadie dice: el aborto es un mal; posiblemente, el mayor de todos. Por darnos tu valiente testimonio, gracias Esperanza.
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