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jueves, 1 de septiembre de 2011

Persecución anticatólica: la otra cara de las JMJ

PERSECUCIÓN ANTICATÓLICA: LA OTRA CARA DE LAS JMJ

Es la otra cara de la Jornada Mundial de la Juventud: el odio a la religión manifestado por algunos. Dos jóvenes sevillanos cuentan en ALBA los momentos de miedo y persecución. Es un reportaje de Marta Santín.

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Alejandro, de 35 años, es el coordinador de formación de jóvenes de una hermandad de Sevilla. Se desplazó a Madrid con un grupo de 55 chicos y chicas a su cargo para escuchar y acompañar al papa. Entre ellos estaba Manolo, de 17 años. Se inscribieron por la diócesis de Madrid y les asignaron la parroquia de Santa Eulalia en el barrio de Entrevías.

Los voluntarios así como el padre Edison (sudamericano) los recibieron con los brazos abiertos. “Desde el primer momento sentimos el calor de los peregrinos. El ambiente era increíble, una misma fe. Compartimos desayuno en la parroquia con 300 jóvenes polacos”, recuerda Manolo.

¡A por ellos!

El viernes 19 acudieron a las 10 de la mañana a una catequesis multitudinaria impartida por el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo. Cientos de jóvenes sevillanos se reunieron en una parroquia cercana al Retiro. Los testimonios de fe llegaron al corazón de todos. “Fue una experiencia única”, relata Manolo.

A las 12.20 horas se dirigieron al Paseo de Recoletos para ver los pasos del vía crucis. Después, almorzaron un bocata de calamares en el bar Postas de la Plaza Mayor y a las 17.30 ya estaban colocados en un buen sitio para disfrutar del vía crucis. “El Santo Padre pasó delante de nosotros. Fue una emoción indescriptible”, recuerda Manolo.

El grupo estaba pletórico, impactado, feliz. Pero minutos después experimentaría los momentos de mayor angustia de su vida. “Queríamos cenar. Toda la calle Alcalá, de Cibeles hasta Sol, estaba abarrotada de peregrinos. Encontramos un bar en una de las calles estrechas laterales de Gran Vía. Y a las 10.30 de la noche comenzó el horror”, recuerda Alejandro.

Y describe las escenas de pánico: “De pronto, escuchamos unos gritos estrepitosos. Vimos una marabunta de gente, una gran masa de personas que llenaba toda la Gran Vía. No eran peregrinos. Sus atuendos eran distintos: piercings, crestas, pelos rapados, etc. Portaban pancartas contra el papa. Esa manifestación laica o antipapa venía de Plaza de España. Se encontraron con un cordón policial brutal que los desvió. Y fue entonces cuando se toparon con nosotros, en la misma calle estrecha de Gran Vía. Había también muchos peregrinos y sacerdotes.

Esa gran masa, al vernos y al grito de uno, vociferó: '¡A por ellos!'. Eran unos 400. Venían a por nosotros. Sentimos pánico

Nos cruzamos con la Policía Municipal que nos espetó: “¡huir de aquí!”. Se mostraban violentos. Nos quitamos las camisetas de la hermandad que llevábamos todos iguales, plegamos la bandera y salimos corriendo”, relata Alejandro.

Manolo recuerda a muchos peregrinos corriendo, con miedo, pero sobre todo, no se olvidará de aquel sacerdote que temió por su vida:

“Vi a un sacerdote que se quitaba el clériman para no ser identificado. Me quedé impactado. Observé de cerca la persecución, la falta de libertad religiosa”

Los gritos de la marabunta de la gente iban en aumento. La bulla era espantosa. “Aceleraban contra nosotros. Yo iba a cargo de menores y temí que nos dieran una paliza. No era una manifestación pacífica porque los insultos eran tremendos. Nosotros nos pusimos a correr como locos. Los sacerdotes que había por esa calle también huían”, describe Alejandro.

“Fue una provocación enorme que esta marcha laica o como quieran llamarla, autorizada o no, discurriera por el centro de Madrid cuando estábamos allí miles y miles de peregrinos”, señala. Esos momentos de pánico se suavizaron imprevisiblemente con un encuentro inesperado. “Antes de irnos a la parroquia de Entrevías, nos topamos con la infanta Elena. Salía de un coche porque no podía pasar por las calles cortadas al tráfico. La saludamos, le dimos estampas de la hermandad y nos dijo: estad tranquilos y disfrutad. Fue gracioso”, comenta Alejandro.

Como en el 36

El sábado por la mañana después de la visita al Museo del Prado, la hermandad de Madrid los citó a las 6 de la tarde. La reunión finalizó a las 7 y les comunicaron que Cuatro Vientos estaba cerrado a más peregrinos. Por lo tanto, durmieron en la parroquia y se levantaron a las 5 de la mañana del domingo. Llegaron a Atocha a las 6.30. “En la vía 4 de cercanías vivimos otra situación de pánico. Nos topamos con un grupo de 5 antisistema, cuatro chicos y una chica, con la cabeza rapada y tatuajes. Vimos como rodeaban a un sacerdote de unos 70 años. Le empujaban e insultaban. Estaba pálido, asustado. Sentí un vuelco en el corazón, de rabia, indignación, miedo. Sufrí por el sacerdote. Cuando nos vio, se unió a nosotros. Fuimos su salvación”, recuerda Alejandro.

El grupo de cinco antisistema subía las escaleras de la estación, delante del grupo de los jóvenes sevillanos. De vez en cuando se volvían y los insultaban directamente. A pesar de ser cinco se mostraban violentos, sin escrúpulos. “Escupían odio. Nos amenazaban. Nosotros no respondimos. Teníamos miedo porque su porte, sus maneras y su vocabulario era de una agresividad que asustaba. Yo me preguntaba como en el siglo XXI pasaban estas cosas. El pánico, la rabia y la indignación discurrieron deprisa por cada uno de nosotros. Pensaba que estábamos en el 36, cuando nuestra Virgen de la hermandad fue una de las más perseguidas en aquellos años”, expone Alejandro.

Al final de la escalera, dos personas de seguridad de la estación de Atocha los protegieron. Arrinconaron a los 5 antisistema. Pero aun así, ellos prosiguieron con sus insultos. “Ya a unos cuantos metros de distancia y a pesar de que estaban retenidos por los de seguridad, vi como uno de ellos nos hacía el gesto de cortarnos el cuello. En ese momento sentí lástima por ellos”, dice Manolo. Recuerda algunas de las barbaridades que escuchó esos dos días: “Curas y monjas, chupan como esponjas”; “El papa nos come la po…”; “Esa mochila la he pagado yo”.

En aquellos momentos de pánico de la noche del viernes pensó que los violentos les habían chafado la JMJ. Pero no pudieron con ellos. Disfrutaron de la celebración de la eucaristía del domingo en Cuatro Vientos junto al papa.


domingo, 16 de mayo de 2010

¿A tí te afectan las bodas gay?


Por. Family Research Council. Al reconocer las uniones entre personas del mismo sexo como "matrimonios" ante la ley, se ha provocado que la sociedad en general se hable de ellos como algo normal, socialmente aceptable y moral. ¿Estarías de acuerdo que a tus hijos desde maternal les enseñen y les hagan aceptar a las parejas gay? Conoce el caso de la familia Parker.

viernes, 17 de octubre de 2008

Informe sobre la libertad religiosa de 2008

Informe sobre la libertad religiosa de 2008

Se ha presentado en Washington el Informe sobre libertad religiosa en el mundo que elabora todos los años el Departamento de Estado de Estados Unidos. Al presentar el documento, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, afirmó que la libertad religiosa era "la columna vertebral de nuestra nación". "Estados Unidos rechaza acciones que son ofensivas a tradiciones religiosas particulares (...) Eso solo debilita a las sociedades", aseguró.
También mostró preocupación de intentos de ilegalizar la crítica a cultos bajo el principio conocido como "difamación de religiones" que es patrocinado por países islámicos. "En vez de proteger la práctica religiosa y promover la tolerancia, este concepto busca limitar la libertad de expresión que podría minar los estándares internacionales de libertad religiosa", dijo Rice.
En el informe se denuncia que "para proteger las creencias y tradiciones de la mayoría o de la religión dominante", algunos gobiernos siguen haciendo proselitismo y durante el año pasado tomaron medidas "para restringir los derechos de los individuos".
El largo informe tienen secciones particulares que abordan a cada país por separado y cubre el periodo entre julio de 2007 y julio de 2008.
La situación de China
En China, el informe destaca la amenaza que sufre la población de Uighur, un grupo musulmán que vive principalmente en Xinjiang. La represión contra la libertad religiosa en algunas partes de China se ha intensificado en los últimos doce meses según afirma el informe anual del Departamento de Estado sobre libertad religiosa en el mundo. En él se critican las acciones del gobierno de Pekín en la provincia de Xinjiang y en Tibet.
"El gobierno continuó deteniendo a ciudadanos musulmanes de la etnia Uighhur por poseer libros religiosos no autorizados, apresándolos por actividades religiosas consideradas extremistas y evitando que observen ciertas tradiciones religiosas sagradas", afirma el informe.
También es crítico del manejo del gobierno chino de las protestas tibetanas el pasado mes de marzo, particularmente el uso de "campañas de educación patriótica" con el fin de diluir la disidencia.
Países particularmente preocupantes
El informe es usado para compilar una lista de "países particularmente preocupantes" que el Departamento de Estado da a conocer a finales de cada año.
El Gobierno estadounidense apuntó hoy a Birmania, China, Irán y Corea del Norte como los países que cometen "las mayores violaciones de la libertad religiosa", junto con Sudán, Eritrea y Uzbekistán, y denunció que en Latinoamérica Venezuela y Cuba practican "acciones restrictivas" en la materia.
Birmania está desde 1999 en la lista negra de Estados Unidos en la materia y tiene varias sanciones comerciales por la violación de los derechos humanos, incluida la prohibición de comprar armas al exterior.
En Corea del Norte "la libertad religiosa no existe y no hay ningún cambio en el respeto extremadamente pobre" a este derecho, hasta el punto de que entre 150.000 y 200.000 personas permanecen en prisión por razones religiosas "en condiciones extremadamente duras, donde son torturados y no reciben alimentos".
En el caso de Arabia Saudí, uno de los países más represivos, el informe señala que ha experimentado mejoras gracias a algunas reformas que está implantando el Gobierno, por ejemplo en educación, que "traerán mejoras adicionales en el futuro".
Por su parte Irán, cuya Constitución recoge la protección a las minorías, "en la práctica todos los que no son musulmanes chiíes son discriminados y las acciones del Gobierno crean un ambiente de miedo para algunas minorías". Estados Unidos, que no tiene relaciones diplomáticas con Irán, pidió a los países que tienen relaciones bilaterales que intercedan ante Teherán para que cumpla con la libertad religiosa, en especial hacia la comunidad judía iraní y a los cinco millones de fieles de la religión bahaí.
En Sudán, el documento diferencia entre el norte, de mayoría musulmana y donde los católicos sufren represión, y el sur, más permisivo. Sin embargo, es un país regido por la ley islámica (sharia) y todos los niños, aunque vayan a una escuela católica, deben estudiar el Islam. "Las restricciones en la libertad religiosa impiden que mejoren las relaciones entre EE.UU. y Sudán", sostiene el informe.
En Uzbekistán "la restrictiva ley religiosa hace difícil o imposible para muchos grupos obtener estatus legal y muchos líderes religiosos son arrestados y encarcelados", dice el reporte, que no obstante destacó que se están haciendo algunas mejoras.
Países en vigilancia
En esta categoría se encuentran, entre otros, Cuba y Venezuela, en los que, aunque sus constituciones reconocen el derecho a practicar cualquier confesión, sus gobiernos llevan a cabo "acciones restrictivas" en la libertad religiosa, según el informe.
El informe denuncia que en Cuba "la policía golpeó y detuvo a 18 personas en una iglesia católica que antes había participado en una protesta política". Además, recoge quejas de algunos presos porque "los funcionarios de prisiones hicieron caso omiso de repetidas peticiones por escrito para visitas religiosas". Por otro lado, todos los grupos religiosos deben registrarse obligatoriamente con el Ministerio de Justicia.
No obstante, advierte de "ciertas mejorías" ya que se "ha permitido a los grupos religiosos apolíticos que se reúnan en sitios aprobados por el Gobierno".
Estados Unidos instó al Gobierno cubano a "promover una rápida y pacífica transición a la democracia y el respeto de los derechos humanos, incluida la libertad religiosa".
En Venezuela los diferentes cultos también están obligados a registrarse para obtener el estatus jurídico de organización religiosa. El informe menciona "algunos esfuerzos realizados por el Gobierno, motivados por razones políticas, para limitar la influencia de grupos religiosos en ámbitos geográficos, sociales y políticos".
En este sentido critica los discursos del presidente venezolano, Hugo Chávez, contra la Iglesia católica y otros comentarios antisemitas "que han creado un efecto (negativo) en la sociedad". Asimismo, recordó la queja de un arzobispo católico sobre la reforma de la Iglesia Católica de Venezuela que, según denuncia, "se ha hecho para crear escisiones".

Ultimatum a los cristianos: "Convertíos o marchaos"

Fuente: http://www.e-libertadreligiosa.net/index.php?option=com_content&view=article&id=302:ultimatum-a-los-cristianos-qconvertios-o-marchaosq&catid=38:libertadreligiosaextremooriente&Itemid=2

Ultimátum a los cristianos: "Convertíos o marchaos"

Borepanga. La familia de Solomon Digal fue convocada por sus vecinos a la plaza pública, frente al salón de té del pueblo. Se les ordenó que se pusieran de rodillas y se inclinaran ante el retrato de un predicador hindú. Se les dijo que entregaran sus biblias, sus libros de cantos y las dos imágenes de calendario de Cristo, de brillantes colores, que tenían colgadas en la pared. Después, Digal, de 45 años, cristiano desde la adolescencia, fue obligado a observar cómo sus vecinos hindúes echaban al fuego todos estos objetos. “Conviértete al hinduismo y tu casa no será demolida”, recuerda Digal que le dijeron ese miércoles de septiembre, por la tarde. “De otro modo, serás asesinado o expulsado del pueblo”.

India, la democracia más populosa del mundo, que oficialmente es un país secular, está hoy sacudida por una grave ofensiva contra una de las libertades fundamentales. Aquí, en el estado de Orissa, al este del país, agitado desde hace seis semanas por los enfrentamientos religiosos, las familias cristianas como los Digal dicen que están siendo obligadas a abandonar su fe a cambio de su seguridad.

130 iglesias destruidas

Las conversiones forzosas llegan entre ataques cada vez más amplios sobre los cristianos aquí y por lo menos en otros cinco estados en todo el país, mientras la India se prepara para las elecciones nacionales de la próxima primavera.

El enfrentamiento entre las distintas creencias ha sembrado el pánico y la destrucción en estas aldeas, antes tranquilas, cubiertas de campos de arroz y árboles frutales. Aquí, en Kandhamal, el distrito que ha sido testigo de la mayor violencia, más de 30 personas han sido asesinadas, 3.000 hogares incendiados y más de 130 iglesias destruidas, entre ellas el salón de oración baptista donde los Digal asistían a los oficios religiosos. Hoy es un montón de escombros en un campo devastado, donde las vacas pastan a su antojo.

En este escenario de destrucción están esparcidos los restos carbonizados de hogares de barro y paja. Los negocios de propietarios cristianos han sido sistemáticamente atacados. Banderas de color naranja (el naranja es el color sagrado del hinduismo) ondean triunfalmente sobre los tejados y las fachadas de las casas.

En India no es extraña la violencia religiosa entre cristianos, que suponen en torno al 2% de la población, y la mayoría hindú de este país de 1.1000 millones de habitantes. Pero el brote desencadenado en agosto tras el asesinato del líder hindú Laxmanananda ha sido el más grave en años.

Dos noches después de la muerte de Laxmanananda, una turba hindú del pueblo de Nuagaon apresó a un sacerdote católico y a una monja, les despojó de casi toda su ropa y les hizo desfilar por las calles.

La monja dijo a la Policía que había sido violada por cuatro hombres, una acusación que la Policía dice que fue confirmada por el reconocimiento médico. Pero nadie fue arrestado por este caso hasta cinco semanas más tarde, después de una intensa cobertura mediática. Hoy día, cinco hombres están arrestados por incitar a los disturbios. La Policía dice que están intentando encontrar a la monja y traerla para que identifique a los que la atacaron.

Libres en teoría

Subash Chauhan, el líder de más alto rango de Bajrang Dal, un grupo radical hindú, en este estado, cuando se le dio la oportunidad de explicar las recientes explosiones de violencia, las describió como una “reacción espontánea”. Afirmó en una entrevista que la monja no había sido violada, sino que había mantenido relaciones consentidas.

Preguntado sobre si se permitiría a los cristianos de Orissa que fueran libres de adorar al dios que ellos eligieran, Chauhan respondió: “¿Por qué no?”. Pero advirtió que no era realista esperar que los kandhas permitieran cortésmente que sus enemigos, los Pana, vivieran entre ellos como seguidores de Jesucristo. “¿Quién soy yo para asegurar eso? ¿Los que han explotado a los kandhas dicen que quieren vivir entre ellos?”, añade bruscamente. Además, dice, “Son hindúes de nacimiento”.

Cabezas rapadas

Es imposible saber cuántos cristianos se han reconvertido al hinduismo tras la última oleada de violencia. A pocos pasos de donde fue atacada la monja en Nuangaon, cinco hombres, con la cabeza recién afeitada, salen de una tienda de campaña en un campo de refugiados para cristianos que huyen de sus casas.

Estos hombres también fueron convocados a una reunión del pueblo a finales de agosto, donde cientos de sus vecinos se encontraban en pie portando machetes y emitieron una orden tajante: afeitaos la cabeza e inclinadla ante nuestros dioses o abandonad este lugar.

Temblando de terror, Daud Kayak, de 56 años, se sometió al afeitado, un signo hindú de sacrificio. Bebió, según se le indicó, un vaso de estiércol de vaca diluido, un brebaje considerado purificante.

A los ojos de sus vecinos se convirtió en un hindú. En su corazón no pudo soportarlo. Los cinco hombres relatan que huyeron al día siguiente con sus familias. Se niegan a volver.

Los maoístas prendieron la mecha

El conflicto étnico-religioso más grave de los últimos años se desencadenó a causa del asesinato, el 23 de agosto, de un carismático predicador hindú, conocido como el Swami Laxmanananda Saraswati, que durante 40 años había animado a la gente de la zona a abrazar el hinduismo frente al cristianismo. La Policía atribuyó el asesinato a las guerrillas maoístas de Orissa, que lo reivindicaron en TV el 5 de octubre.

Pero los radicales hindúes siguen culpando a los cristianos. En las últimas semanas han empapelado estos pueblos con truculentos carteles del cadáver acuchillado de Laxmanananda. En los pósters se pregunta “¿Quién le ha asesinado? ¿Cuál es a solución?”

El conflicto entre Panas y Kandhas, una compleja mezcla de motivaciones raciales, económicas y religiosas

Detrás de estos enfrentamientos hay tensiones que vienen de antiguo entre grupos igualmente empobrecidos: los Panas y los Kandhas. Los dos grupos de habitantes originarios de la zona, adoraron durante años a los mismos dioses. A lo largo de las últimas décadas, los Panas se hicieron en su mayor parte cristianos, cuando llegaron misioneros baptistas y católicos hace más de 60 años, seguidos más recientemente de los pentecostales, que han hecho proselitismo agresivamente.

Mientras tanto, los Kandhas, en parte gracias a las enseñanzas del Swami Laxmanananda, abrazaron el hinduismo. Los hombres se ciñeron al sagrado lienzo blanco hindú alrededor del torso; sus mujeres se embadurnaron la frente con brillante bermellón rojo y surgieron templos por todas partes.

El odio también ha sido alimentado por las tensiones económicas, ya que el Gobierno ha asignado distintas categorías a cada grupo y les ha otorgado privilegios diferentes. Los Kandhas han acusado a los Panas de hacer trampas para obtener preciadas cuotas de puestos de trabajo estatales. Los Panas cristianos, a cambio, dicen que sus vecinos están resentidos porque ellos han estudiado y han prosperado. Estos agravios han provocado enfrentamientos esporádicos a lo largo de los últimos 15 años, pero estos estallidos han cobrado más virulencia desde el asesinato del Swami Laxmanananda.





martes, 3 de julio de 2007

La prueba de la verdad (Educación para la ciudadanía)

Fuente: www.abc.es

POR OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL

EL proceso de modernización de España ha llevado consigo mutaciones profundas en las actitudes personales y en los comportamientos sociales. Al salir de una dictadura tuvimos que repensar los problemas del orden político, moral, social. Desde el punto de vista religioso el Concilio Vaticano II fue la preparación providencial de las conciencias para discernir cuales eran las formas auténticas de cristianismo, de la vida eclesial y de la vida política. Tal reflexión preparó a los católicos para actuar coherentemente en el orden político, laboral, sindical. Así, por ejemplo, el «Decreto sobre la libertad religiosa» se convirtió en una palanca liberadora de ideas y grupos, a la vez que subversiva del régimen de Franco.

Hoy todavía estamos ante nuevas tareas de ordenación democrática, de convivencia religiosa, de educación cívica. En esta última perspectiva el problema viene de lejos. En 1976 al salir del régimen anterior y eliminar de la universidad la asignatura «Formación del espíritu nacional», siendo ministro de Educación Aurelio Menéndez, se pensó colaborar a que los españoles adquiriesen actitudes y hábitos democráticos, proponiendo una asignatura que se llamaría «Lecciones para la convivencia». La caída de aquel gabinete ministerial acabo con el proyecto. En años posteriores y contexto bien distinto el ministro Mariano Rajoy pensó en una materia que se llamaría «Educación en valores».

El hecho de que la Unión Europea haya vuelto sobre el problema revela que existe en Europa una insatisfacción respecto de la formación que reciben los alumnos en temas como la convivencia, la aceptación del prójimo diverso, la apertura a los valores de la diferencia diverso y el respeto del ordenamiento jurídico. Sobre ese doble trasfondo hay que situar la asignatura que el gobierno socialista ha impuesto: «Educación para la ciudadanía». El hecho de que no sea la primera vez que se piensa en algo semejante revela que hay algo común a diversas ideologías y programas políticos, que merece ser pensado y resuelto. Ahora bien, si esto es así, ¿por qué ha surgido tanta discordia?


Antes de responder a esta pregunta me gustaría subrayar que estamos cayendo en una trampa: esta asignatura se está convirtiendo en el velo que oculta los gravísimos problemas de la educación a los que no se entra: el fracaso escolar, la violencia en las aulas, la caída de nivel formativo, el desaliento y desmoralización del profesorado, la diferenciación hasta la contraposición entre la historia que se enseña en distintas laderas de España... Esos son los reales desafíos comunes, que hay que afrontar, sin sucumbir al señuelo de un trapo político como de hecho nos está aconteciendo.

Ante todo hay que establecer una distinción: una cuestión es la asignatura como tal en sus intenciones fundamentales (fin) y otra el programa completo que ha publicado el Ministerio (medios). El juicio sobre una y otro es distinto. Yo creo que el gobierno tiene legitimidad para proponer esa materia, respondiendo a los problemas enumerados e indicaciones de la Unión Europea. La dificultad comienza cuando se ve ese programa concreto y la forma en que este Gobierno la quiere instaurar, que no es similar a la de otras naciones de Europa. Aquí un programa de partido particular rezuma sobre un programa impuesto a todos los españoles. En una amical conversación con Gregorio Peces Barba, al concluir nuestras sesiones de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, éste me confesaba que solo un tres por ciento del programa del partido había pasado al de la asignatura. No es cuestión del tres o del noventa; aquí es donde todo hombre libre, por principio, tiene que rechazar de plano que el Estado o un partido se proponga formar su conciencia e imponerle valores e ideales que son particulares.


¿No es posible ponernos de acuerdo en un conjunto de normas de educación y de convivencia concordes? ¿No hay unos valores universales, háblese de derecho natural o de derechos humanos? Por supuesto que los hay y en una sociedad más serena que la nuestra no habría problema ninguno. Pero aquí hay razón para la sospecha. ¿Por qué? Porque el programa de esa asignatura surge cronológica y genéticamente de los mismos grupos que a la vez hacen el Manifiesto del partido socialista donde se acusa, por ejemplo, a la religión de ser incapaz de vivir en democracia y se identifican los monoteísmos con los fundamentalismos. A la vez se prepara en Fundaciones, instituciones y universidades afines al partido, a los profesores que darían esa asignatura. ¿Es que las demás universidades no están cualificadas para tarea semejante? ¿No hay en ellas profesores libres? ¿O es que solo la manera socialista de concebir la ciudadanía permite comprender esa asignatura y enseñarla? ¿Solo ella es moderna, ilustrada, europea? El socialismo español, ¿ha hecho respecto de la religión, la revisión crítica que hicieron la Alemania de Merkel, la Francia de Sarkozy y la Inglaterra de T. Blair? Estos son los hechos que generan preocupación y rechazo.


A ello hay que añadir que el programa es ambiguo y oceánico. Los textos previstos o ya publicados poco se parecen entre sí. Conozco varios: desde la intención primordialmente jurídica del de Espasa, la orientación de ética social de SM a la primacía pedagógica de Santillana, para no mencionar el estilo burdo y ofensivo de otras publicaciones, que más bien son panfletos. Esa ambigüedad llevará consigo que en poco se parecerán los contenidos de esa materia en cada una de las autonomías, aumentando así la ceremonia de la confusión.


En esta misma página mostré en su día (16 de noviembre 2006) y luego en el Congreso de Valladolid (11 de mayo) mi apoyo explícito a la materia. Afirmé que sus contenidos deberían ser el estudio de la Constitución Española y las Declaraciones internacionales de derechos humanos. Solo éstos son universales. Cualquier otra cosmovisión sea ética, antropológica o religiosa es particular. Ningún Estado puede decir a un ciudadano cual es el sentido último de la vida humana, de su cuerpo, de su afectividad y sexualidad. En este sentido no hay una ética universal. Por eso me parece un engaño e inmoralidad contra la que protesto que el colectivo: «Cristianos socialistas en el PSOE» en su «Manifiesto de apoyo a la asignatura» (23 de junio) respondiendo a la Declaración de los Obispos, utilice mi nombre para defender la asignatura, silenciando mi actitud crítica ante el programa, a la vez que mi propuesta alternativa.


Estamos ante un problema moral gravísimo. La Iglesia tiene que reconocer la legitimidad del Estado en este campo. El Gobierno tiene que aceptar sus límites y renunciar a cualquier intento de dominación ideológica, al que lo es y al que lo parece. Que además desde la más alta magistratura se amenace a quienes disienten y sin el diálogo necesario se imponga la materia contra la mitad de los españoles, me parece un pronunciamiento, que en el siglo XIX tenía un nombre y no por estar hecho desde la democracia tiene la legitimidad moral, que es siempre necesaria, además de la jurídica. Tal empeño nos llevaría a un enfrentamiento que dividiría de nuevo a la sociedad y a la Iglesia. La objeción de conciencia es un arma legítima pero en este campo difícil de manejar. La iglesia deberá ser muy cauta al aceptarla, ya que se le puede volver contra ella misma, incluso en materia de religión en colegios católicos.


De nuevo estamos ante una exigencia moral para el gobierno y para los ciudadanos que reclaman libertad en este orden. Que la Iglesia no protestara contra la «Formación del espíritu nacional» con Franco no es razón para que ahora guarde silencio sino para que, como todos los demás ciudadanos, hable siendo democráticamente libre y responsable. Una imposición total y un rechazo total serían igualmente mortales. ¿No es la hora de que el Gobierno cambie el programa y en la Iglesia se acepte la asignatura? El programa tiene que ser universal, abierto y concorde (en las grandes naciones de Europa, política exterior y educación son cuestión de Estado y no de partidos). Esas características las tienen la Constitución y las Declaraciones aludidas; ofrecen el marco necesario y suficiente para responder a los problemas planteados por una formación cívica a la altura de nuestro tiempo. Esta es la prueba de la verdad para todos.

OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL
de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas