Funeral de mi
tía María Engracia García Gutiérrez (Graci)
02.10.2023
Paredes de Nava
Mi tía Graci ha tenido la capacidad
de hacerme sonreír en medio de este dolor. ¿Por qué os digo esto? Porque ayer
celebramos a Santa Teresa del Niño Jesús, la cual con su ‘Camino de infancia
espiritual’, se acercó a Dios con humildad y sencillez, con esa alegría de
servir a Dios y hoy es el día de los Santos Ángeles Custodios, y me estoy
imaginando, conociendo como conocía a mi tía, que les estará diciendo hoy:
‘Venga, vamos, a volar para subirme para arriba que me están esperando’.
Es cierto que esto no resta el dolor
de su pérdida así como por la angustia
de no poder de nuevo besarla, abrazarla, decirla ‘te quiero’, de disfrutar de
su presencia, de decirla ‘gracias por tantas cosas que me has hecho de un modo
tan desinteresado y por las infinitas dosis de cariño y de ternura que tú me
has dado y que en mi persona has regalado’. Pero el Señor Jesús nos dice que
‘esto no es una despedida, sino un ‘hasta luego’.
Lucio, Cipriano e Higinio, esta es
la segunda hermana que ha sido llamada ante la presencia de Dios; primero
Teodora y luego Graci, y antes vuestro padre Lucio y mi abuela, vuestra madre,
Engracia, y mi tío y padrino de bautismo, Pedro. Es cierto que la enfermedad y
las limitaciones de la edad ‘van haciendo mella’ en la salud y que constatamos
las limitaciones propias, e incluso a veces pensamos que lo que no queremos que
ocurra termine por suceder. Sin embargo hay algo que nunca podrá ser borrado:
la impronta, el sello potente de amor que ha quedado marcado a fuego en
nuestras almas. Somos lo que somos porque otros amándonos, del modo de cómo nos
han amado, nos han hecho llegar la ternura de Dios.
Olga y Rosana, es evidente la
abundante riqueza de amor y de ternura que habéis heredado de vuestra madre
Graci y de vuestro padre Lucio. Vuestros padres nos han querido mucho a todos. Yo
siempre que he ido a vuestra casa de Guardo me he sentido acogido y cuidado.
Recuerdo a vuestro padre sentado en aquel butacón charlando conmigo y a vuestra
madre con ese rostro alegre por tenerme en su casa. Tengo en mi mente
perfectamente todos los rincones de la casa de mi abuela Engracia y de cómo mi
tía Graci ayudaba a su madre aportando ese calor humano tan necesario en la
vida de las personas. Recuerdo a vuestra madre rodeada de amigas pasando muy
buenos momentos. Recordad que Dios nos revela su rostro amoroso en las personas
en medio de lo cotidiano.
Olga y Rosana, recordad que todo el amor, toda la
dedicación, toda la preocupación que habéis demostrado con vuestra madre tiene
un potente eco en la eternidad y una abundante gratificación en el cielo;
porque amando y respetando a vuestros padres habéis cumplido como hijas. Y esto
Dios lo tiene en cuenta porque comportándoos como buenas hijas habéis dado un
ejemplo edificante a todos. Cuando hacemos el bien a los demás, cuando somos
agradecidos y nos preocupamos por los otros, no solamente nos ayudamos a nosotros
mismos, sino que también educamos en el amor a aquellas personas que Dios nos
ha encargado en la tarea de educar.
Uno de los misterios mejor guardados
era su edad. De hecho no aparece en la esquela. No sé como lo hacía pero cada
año que cumplía, disminuía en edad: Pero eso formaba parte de ese torbellino de
vida que la caracterizaba. Era una de las tantas características que Dios había
concedido a mi tía, la alegría. Ella tuvo momentos muy duros en su vida y en
los que se tuvo que ausentar por algún tiempo, de su patria por motivos de
trabajo, pero siempre mantuvo vivas sus raíces paredeñas, de tal modo que ha
deseado que su cuerpo descanse en esta tierra de Paredes de Nava.
Estoy seguro que su querida Virgen
de Carejas la llevará de la mano para que, en la gloria del Padre Eterno, se
pueda reunir de nuevo con sus padres, su hermana, su esposo, con mi tío Pedro y
con todos aquellos familiares difuntos los cuales ha tenido siempre en su
recuerdo y en corazón. La ventaja que van a tener todos ellos ahora es que van
a poder disfrutar su ‘torbellino de alegría’ allá en el Cielo.
Dale Señor el descanso eterno… y
brille para ella la luz eterna.
Roberto García Villumbrales
02.10.2023
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