TEODORA GARCÍA GUTIÉRREZ, 79 años
26 de abril de 2016
Parroquia de Santa María de
Paredes de Nava
Estamos tristes porque hoy ha partido hacia la casa
del Padre una de esas personas extraordinarias que dejan una bella huella en
nuestro corazón. Realmente Dios nos pone a personas en nuestras vidas para que
le reconozcamos de un modo u otro.
Teodora era una mujer cristiana. De esas mujeres
castellanas que han sacado adelante junto con su esposo a unos hijos siempre
apoyándose en su fe y en la confianza de Nuestra Señora
Santa Teresa de Jesús, en una de sus poesías nos dejó
escrito lo que sigue:
«En la
cruz está la vida
y el
consuelo,
y ella
sola es el camino
para el
cielo.
En la
cruz está el Señor
de cielo
y tierra,
y el
gozar de mucha paz,
aunque
haya guerra.
Todos
los males destierra
en este
suelo:
y ella
sola es camino
para el
cielo.
(Sigue la poesía y concluye con estos
versos…)
Después
que se puso en cruz
el
Salvador,
en la
cruz está la gloria,
y el
honor; y en el padecer dolor,
vida y
muerte, vida y consuelo,
y el
camino más seguro
para el
cielo»
Realmente la Palabra dada por Jesucristo siempre se
cumple: «Yo os aseguro, que el grano de
trigo seguirá siendo un único grano, a no ser que caiga dentro de la tierra y
muera; sólo entonces producirá fruto abundante», dice el Señor (Jn 12, 24).
Teodora es una de esas mujeres, que de un modo muy discreto, pasando
desapercibida, han ido muriendo a sí misma, renunciando a muchas de sus cosas
pensando primero en su esposo y en los hijos, para que los demás nos pudiéramos
enriquecer con su trabajo, con su presencia, con su cariño y sacrificio. Con su
trabajo callado iba levantando su hogar, iba dando un testimonio creyente a sus
hijos y nietos. Muchas veces la entrega constante y cotidiana pasa
desapercibida, pero cuando uno lo hace junto con Jesucristo, esa entrega
constante y cotidiana es el camino acertado para santificarse en el amor.
Antes de ayer, 24 de abril, en casa de mis primos
estuvimos comiendo. Yo tenía a mi tía a mi derecha. Parece que el Señor
quisiese, que del mismo modo se despidió de sus discípulos en una cena, también
se despidiese nuestra hermana Teodora en una comida. Al poco rato de dejarles
para irme a Palencia, me pone un mensaje de texto mi prima a mi teléfono
diciéndome que a su madre le estaban trayendo en ambulancia a Palencia. Tan
pronto como puedo voy al hospital y me la encuentro en el BOX de UVI de
Urgencias del Hospital Río Carrión. Inconsciente, en estado de coma. Acompañada
de sus hijos le administré la Unción de los enfermos y la impartí la Bendición
Apostólica. Dios le estaba llamando para tenerle junto a su lado. Y así fue, ya
que su partida hacia el Padre tuvo lugar durante la noche de ayer. Realmente tengo una profunda pena en mi alma
porque se ha ido una persona muy amada. Mas tengo un consuelo, alzar la mirada
al Cielo y allí poderla abrazar de nuevo.
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