domingo, 30 de mayo de 2010

miércoles, 26 de mayo de 2010

Efectos del matrimonio (Matrimonio 4º parte)




Comprende el bien total de las personas, en un amor que fusiona lo humano con lo divino, conduciendo a los esposos a entregarse libre y mutuamente.


55. ¿Cuáles son los efectos más importantes del sacramento del matrimonio?

Los principales efectos del matrimonio son.[1]

. Una mayor gracia santificante cuando se recibe en estado de gracia. Antes del matrimonio es necesario recibir el sacramento de la Confesión cuando uno tiene pecados mortales.

. Una unión indisoluble del matrimonio. Un matrimonio ratificado y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano o por otra razón que no sea la muerte. La unión que es irrevocable origina una garantía del contrato por la fidelidad de Dios.[2]


56. ¿Hay alguna gracia especial que se adquiera con el sacramento del Matrimonio? ¿Cuáles son los efectos de esa gracia?

Hay una gracia especial del matrimonio que da al esposo y a la esposa poder sobrenatural para:[3]

. Ayudarse mutuamente a obtener la santidad en su vida matrimonial y procrear y educar a sus hijos.[4]

. Ser fieles mientras vivan.

. Cumplir con sus derechos y obligaciones matrimoniales.

. Soportar las faltas y defectos de la pareja, hasta la muerte.

. Perfeccionar el amor de uno por el otro. Es un amor eminentemente humano, porque está dirigido de una persona a otra a través de un acto de la voluntad. Comprende el bien de la persona total... Este amor, que fusiona lo humano con lo divino, conduce a los esposos a entregarse libre y mutuamente... Es un amor que comprende la entrega total de la persona. En este regalo se incluye la sexualidad total con su apertura a la transmisión de la vida.[5]



[1] Cf. C.I.C. 1134
[2] Cf. C.I.C. 1141 y C.C.C. 1640, 2382
[3] Cf. C.C.C 1641, 1642
[4] Cf. C.C.C. 2368 y G.S. 51
[5] Juan Pablo II, Address de octubre 24, 1988


Abreviaciones:


C.A.F

Carta a las familias, Ediciones Paulinas, México 1994
C.C.C
Catecismo de la Iglesia Católica, Ronma, Librería Editrice Vaticana, 1992. .
C.I.C
Codex Iuris Canonici (Código de Derecho Canónico) Ediciones Paulinas, México, 1983
D.E.
Directorio para el Ecumenismo, National Conference of Catholic Bishops (N.C.C.B)
(Conferencia Episcopal de los Estados Unidos), Origins vol 23, no. 9, julio 29, 1993
F.C.
Familiaris Consortio: El papel de la Familia en el Mundo Moderno. Juan Pablo II, Roma, Librería Editrice Vaticana, 1981
S.C.A.
Siga el Camino del Amor: Mensaje Pastoral para las Familias, N.C.C.B., Origins vol no. 25, 1993
G.S.
Gaudium et Spes, Concilio Vaticano II, 1985
G.E.
Gravissimum educationis, Concilio Vasticano II, 1965
H.V.
Humanae Vitae. Paulo VI. Librería Editrice Vaticana, 1968
L.G.
Lumen Gentium, Concilio Vaticano II, 1964
M.D.
Mulieris Dignitalis. Juan Pablo II. Roma, Librería Editrice Vaticana, 1988
N.C.C.B.
National Conference of Catholic Bishops of the United States (Conferencia Episcopal de los Obispos Católicos de Estados Unidos.
O.C.J.
One in Christ Jesus (Uno en Cristo Jesús): Toward a Pastoral Response to the Concerns of Women for Church and Society, por la N.C.C.B., Ad Hoc Committee for a Pastoral Response to Women"s Concerns, Origins vol 22; no. 29, 1993.
S.C.
Sacrosantum Concilium, Concilio Vaticano II, 1963

El sacramento del matrimonio (Matrimonio 3º parte)





El contrato matrimonial cristiano es diferente de cualquier contrato matrimonial civil.

Te quiero a ti,... como esposa —como esposo— y me entrego a tí, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.[1]


16. ¿Cuál es el concepto Católico del Matrimonio? ¿Es siempre un sacramento?

El matrimonio está formado por la alianza por la cual el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole.[2] Para una pareja bautizada, este contrato ha sido elevado por Cristo a la dignidad de Sacramento.[3]


17. ¿Qué quiere decir alianza matrimonial?

Toda la vida cristiana está marcada por el amor esponsal de Cristo y de la Iglesia. Ya el bautismo, entrada en el Pueblo de Dios, es un misterio nupcial. Es, por así decirlo, como el baño de bodas[4] que precede al banquete de bodas, la Eucaristía.[5]

Alianza o Contrato en el Antiguo Testamento se refiere a las promesas y acuerdos que Dios hizo principalmente a Abraham y a Moisés. Como el matrimonio es también un acuerdo que los esposos hacen con Dios para establecer una convivencia para toda la vida, no hay mejor palabra para definirlo.

El modelo para el santo contrato del matrimonio es la unión de Cristo y su Iglesia: un amor mutuo donde el esposo y la esposa están preparados para sacrificarse uno por el otro como Jesucristo se sacrificó por la Iglesia y como la Iglesia se sacrifica por ella misma para atraer las almas hacia El.[6]


18. ¿Es el contrato matrimonial cristiano diferente al civil?

El contrato matrimonial es diferente de cualquier contrato matrimonial civil. Este convenio no puede ser alterado o rescindido a voluntad por las dos partes contrayentes. Siempre hay una tercera parte involucrada, el autor del contrato, el propio Dios.[7]

Los contratos establecidos por acuerdo común de dos partes pueden ser alterados o rescindidos cuando ambas partes estén de acuerdo. Pero en el matrimonio hay tres participantes, y el tercer participante es el que decide absolutamente.[8] Cristo dijo: Lo que Dios ha unido el hombre no debe separarlo[9] y el que despide a su mujer, fuera del caso de infidelidad, y se casa con otra, es adúltero; y el que se casa con la divorciada es adúltero también.[10]


19. ¿Por qué la Iglesia Católica prescribe unas leyes que gobiernan el matrimonio?


La Iglesia Católica tiene el derecho de establecer leyes respecto a la validez del matrimonio porque para los católicos, el matrimonio es un convenio, pero también un sacramento. Y sólo la Iglesia Católica tiene la jurisdicción sobre los matrimonios, dejando a la competencia de la autoridad civil lo referente a los efectos meramente civiles. Nadie más tiene el poder o la autoridad para cambiar las leyes eclesiásticas.


20. ¿Cómo y dónde se celebra el matrimonio?


En el rito latino, la celebración del Matrimonio entre dos fieles católicos tiene lugar ordinariamente dentro de la Santa Misa, en virtud del vínculo que tienen todos los sacramentos con el misterio Pascual de Cristo.[11] (...) Es, pues, conveniente que los esposos sellen su consentimiento en darse el uno al otro mediante la ofrenda de sus propias vidas, uniéndose a la ofrenda de Cristo por su Iglesia, hecha presente en el sacrificio eucarístico, y recibiendo la Eucaristía, para que comulgando en el mismo Cuerpo y en la misma Sangre de Cristo, "formen un solo cuerpo"[12] en Cristo.[13]


21. ¿Qué disposición interior deben tener los que contraen matrimonio?

En cuanto gesto sacramental de santificación, la celebración del matrimonio... debe ser por sí misma válida, digna y fructuosa.[14] Por tanto, conviene que los futuros esposos se dispongan a la celebración de su matrimonio recibiendo el sacramento de la Penitencia.[15]


22. ¿Cuál es el elemento indispensable que "hace" el matrimonio?


La Iglesia considera el intercambio de los consentimientos entre los esposos como el elemento indispensable "que hace el matrimonio".[16] Si el consenti-miento falta no hay matrimonio.[17]


23. ¿En qué consiste el consentimiento?


El consentimiento consiste en un "acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente":[18] "Yo te recibo como esposa"— "Yo te recibo como esposo". Este consentimiento que une a los esposos entre sí, encuentra su plenitud en el hecho de que los dos "vienen a ser una sola carne".[19]

El consentimiento matrimonial define y hace estable el bien que es común al matrimonio y a la familia.[20] (...) Las palabras del consentimiento expresan, pues, lo que constituye el bien común de los esposos e indican lo que debe ser el bien común de la futura familia. Para ponerlo de manifiesto la Iglesia les pregunta si están dispuestos a recibir y educar cristianamente a los hijos que Dios les conceda.[21]


24. ¿Quién está capacitado para casarse?


El consentimiento debe ser un acto libre de la voluntad de cada una de las partes contrayentes, sin coerción y sin que surja temor grave por circunstancias externas. Ser libre significa:

No estar actuando bajo presión.

Sin impedimento de la ley natural o elcesiástica.[22]

Sólo aquellos que son capaces de dar consentimiento matrimonial válido pueden casarse: El matrimonio lo produce el consentimiento de las partes, legítimamente manifestado entre personas jurídicamente hábiles.[23]



[1] Ritual de matrimonios, Consentimiento, n. 94 (ed. 1970).
[2] Cf. C.I.C. 1055, 1 y C.C.C. 1601
[3] Cf. C.C.C. 1601
[4] Cf. Efesios 5, 26-27
[5] C.C.C. 1617
[6] Cf. C.C.C. 1617
[7] Cf. Vaticano II, G. S. 48
[8] Cf. C.I.C. 1056 y 1141 y C.C.C. 2364. La decisión para que un matrimonio se disuelva por inexistente sólo puede tomarla la Iglesia
[9] Cf. Mateo 19, 6
[10] Cf. Mateo 19, 9
[11] Cf. SC 61
[12] 1 Colosenses 10,17
[13] Cf C.C.C. 1621
[14] FC 67
[15] En un Apéndice se ofrece ayuda para hacer una buena confesión. Puede ser de utilidad para aquellos que se resisten a la confesión, leer: Pablo Arce Gargollo, La Confesión: guía práctica del sacramento de la reconciliación. Minos, México (más de 100,000 ejemplares publicados).
[16] C.I.C. 1057,7
[17] C.C.C. 1626
[18] GS 48,1; Cf. C.I.C. 1057,2
[19] C.C.C. 1627; Cf. Génesis 2, 24; Marcos 10,8; Efesios 5, 31.
[20] GS 50
[21] C.A.F. 10
[22] Cf. C.C.C. 1103 y Cf. C.C.C. 1625, 1628
[23] Cf. C.I.C. 1057.1 y C.C.C. 1626, 1628
[24] Cf. C.I.C. 1066


Abreviaciones:


C.A.F

Carta a las familias, Ediciones Paulinas, México 1994
C.C.C
Catecismo de la Iglesia Católica, Ronma, Librería Editrice Vaticana, 1992. .
C.I.C
Codex Iuris Canonici (Código de Derecho Canónico) Ediciones Paulinas, México, 1983
D.E.
Directorio para el Ecumenismo, National Conference of Catholic Bishops (N.C.C.B)
(Conferencia Episcopal de los Estados Unidos), Origins vol 23, no. 9, julio 29, 1993
F.C.
Familiaris Consortio: El papel de la Familia en el Mundo Moderno. Juan Pablo II, Roma, Librería Editrice Vaticana, 1981
S.C.A.
Siga el Camino del Amor: Mensaje Pastoral para las Familias, N.C.C.B., Origins vol no. 25, 1993
G.S.
Gaudium et Spes, Concilio Vaticano II, 1985
G.E.
Gravissimum educationis, Concilio Vasticano II, 1965
H.V.
Humanae Vitae. Paulo VI. Librería Editrice Vaticana, 1968
L.G.
Lumen Gentium, Concilio Vaticano II, 1964
M.D.
Mulieris Dignitalis. Juan Pablo II. Roma, Librería Editrice Vaticana, 1988
N.C.C.B.
National Conference of Catholic Bishops of the United States (Conferencia Episcopal de los Obispos Católicos de Estados Unidos.
O.C.J.
One in Christ Jesus (Uno en Cristo Jesús): Toward a Pastoral Response to the Concerns of Women for Church and Society, por la N.C.C.B., Ad Hoc Committee for a Pastoral Response to Women"s Concerns, Origins vol 22; no. 29, 1993.
S.C.
Sacrosantum Concilium, Concilio Vaticano II, 1963

El noviazgo (matrimonio 2ºa)



Lecciones


Entérate de cómo lograr un matrimonio feliz con buenas bases durante el noviazgo.


7. ¿Cómo lograr un buen noviazgo?

Prepararse para un matrimonio feliz es:

Buscar la compañía de personas sanas que compartan la fe y la moral católicas. En esta atmósfera de amistad sana, probablemente se encuentra el futuro cónyuge. Conviene buscar a una persona que sea católica en hechos y en verdad; que sea seria en cuanto a formar una buena familia y un hogar cristiano; responsable y que valore el trabajo; sincera y honesta; casta y que se preocupe por vivir la pureza.

Empezar a la edad adecuada. Es peligroso formalizar relaciones serias o compromisos demasiado pronto. Las relaciones que conducen al matrimonio requieren madurez: un grado de desarrollo mental y emocional. Los jóvenes que formalizan relaciones muy pronto pueden no comprender la dignidad, belleza, seriedad y desinterés del matrimonio. Cuando el noviazgo ha empezado a la edad adecuada, también existe el peligro de prolongarlo demasiado. Nuestra experiencia cultural nos ha enseñado que iniciar un noviazgo a temprana edad o "estar comprometidos" por mucho tiempo son invitaciones a la tentación y pueden prestarse a relaciones sexuales prematrimoniales, que destruyen el amor.

Buscar el consejo de los padres y del confesor o director espiritual. Ellos tienen la experiencia, así como la gracia de estado para ver la voluntad de Dios en tu vida. La decisión es, siempre, personal, pero es absurdo no pedir consejo en asunto de tanta importancia.

Estudiar y comprender el concepto adecuado del matrimonio. Preocuparse por adquirir una conciencia bien formada. Al igual que en el caso de otras vocaciones y profesiones, el matrimonio requiere de conocimientos especiales. Conviene pedir al sacerdote instrucción sobre el matrimonio. Pedirle que nos recomiende libros adecuados y documentos de la Iglesia sobre la naturaleza y los propósitos del matrimonio.

Casarse no sólo por la propia felicidad sino por la felicidad del cónyuge y de los hijos. La felicidad verdadera les llega a los que son generosos. Ellos quieren dar sin esperar nada a cambio. Se sacrifican ellos mismos en cualquier aspecto por las personas que aman y de quienes son responsables. Amar significa dar y sacrificarse, sin pensar en uno mismo o en su propio bienestar.

Tener la intención correcta. El objetivo del matrimonio también es crear un hogar cristiano, es decir, tener hijos, educarlos en la fe cristiana y conducirlos al cielo.

Tener seria intención de contraer matrimonio válido.Es necesario recordar que sólo existirá una unión total cuando la persona está casada de acuerdo con las leyes de la Iglesia. Las relaciones sexuales deben reservarse para el matrimonio. Las condiciones y gracias adecuadas para empezar una familia sólo se encuentran en el matrimonio. Ceder a la tentación antes del matrimonio indica egoísmo, el cual es un detrimento serio para un futuro matrimonio. Además, ceder a la tentación oscurece el enlace de unidad que debe provenir del acto marital. Cuando se tienen relaciones sexuales prematrimoniales se corre el peligro de tener solo un "amorío" y elegir el compañero equivocado para el matrimonio.

Ser comprensivo, Hay que ponerse en los zapatos de la pareja. Conviene ser positivos y ponerse de acuerdo en las opiniones.

Vivir una buena vida católica. Se necesita la gracia de Dios como base para el futuro matrimonio. Conviene participar en la Santa Misa y recibir la Sagrada Comunión todos los domingos y lo más frecuentemente posible. También confesarse con regularidad.

Rezar juntos por un matrimonio santo y feliz. Al final de la vida Dios mismo pondrá en la balanza la forma en que se ha vivido la vida matrimonial. Hay que considerar el matrimonio a la luz de la eternidad del juicio de Dios y buscar su ayuda cuando se responde a esta vocación. Encomendarse particularmente a la Santísima Virgen María y a San José, quienes formaron la Sagrada Familia con Jesús, nuestro Salvador.


8. ¿Cuáles son las manifestaciones naturales del amor durante el noviazgo?


El noviazgo es el tiempo en el que se aprende si un hombre y una mujer están preparados para el matrimonio. Las manifestaciones de amor y afecto durante el noviazgo son puras, sinceras y alegres cuando hay respeto mutuo, comprensión y renunciación. Esto no quiere decir que no habrá tensiones y desacuerdos. De hecho, la forma en que éstos se resuelven pueden indicar si hay capacidad para hacer sacrificios.

El amor se demuestra básicamente en el esfuerzo por negarse a uno mismo para buscar el bien de la persona amada. Pedir pruebas de afecto específico para "demostrar" si hay amor, es egoísmo que demuestra que el amor no es sincero y alegre. En tal caso, nunca se comprenderá la dignidad del matrimonio.

Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia (...). Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestraciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en castidad.[13]

Si se tienen dudas específicas sobre las manifestaciones de afecto entre los novios (besos, abrazos, etc.) será conveniente consultarlo con el confesor y lograr así una formación de la conciencia.


9. ¿Qué es lo que hace el amor humano puro, sincero y alegre?

Vivir la santa pureza durante el noviazgo tiene como efecto una profunda alegría y es la prueba de carácter, necesaria para un matrimonio feliz. El matrimonio es sagrado; por tanto, la preparación que lo precede debe ser pura.

Nada que se oponga a la ley de Dios puede ser natural. Quien no practique la pureza no puede desarrollar adecuadamente el amor y el respeto, pues las cualidades del amor verdadero se fincan en un corazón puro.

Mientras transcurre esa etapa, un hombre y una mujer deben tener presente el designio de Dios para demnostrarse el afecto que se profesan entre sí. El noviazgo no puede ser simplemente una aventura de amor romántico en la cual se deja a un lado la pureza sexual. La castidad es una preparación para el matrimonio porque un hombre y una mujer, que tratan de vivir en la pureza, adquieren un amor puro, sincero y alegre. Se garantiza que realmente se está buscando el bienestar de la otra persona.

Cuando el amor es degradado, se convierte en una pasión sensual impura. Deja de ser amor y se convierte en placer egoísta por medio del cual una persona usa a otra. Este amor impuro obviamente no puede ser sincero y verdadero.


10. ¿Por qué la práctica de la virtud de la castidad es una afirmación alegre de nuestro verdadero amor por Dios?

La práctica de la virtud de la castidad es una afirmación alegre de nuestro verdadero amor por Dios porque:

- Es la forma más importante de glorificarlo al compartir su poder creativo divino de acuerdo a Su Voluntad.

- Cuando practicamos la castidad, somos más imagen y semejanza de Dios.[14]

- Nos permite sentir la mano paternal de Dios en nuestra vida.

- Es un signo de que somos hijos de Dios.

- Cuidamos el curpo como Templo que es del Espíritu Santo.

- Nos da la libertad para servir a otros.

Castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biológico, se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y la mujer.

La virtud de la castidad, por tanto, entraña la integridad de la persona y la integridad del don.[15]


11. Si el amor verdadero es darse uno mismo, ¿Podemos decir que el amor verdadero está principalmente en la voluntad? ¿No está determinado por los sentimientos? ¿Es ciego el amor?


Algunas personas afirman que estar enamorado es todo lo que importa y que justifica cualquier cosa. Sin embargo, construir el amor en afectos que hacen que uno viole la ley de Dios pone en peligro la esencia de cualquier relación.

Lo que parece amor, con frecuencia no alcanza al verdadero significado del amor. El amor no es simplemente una atracción mutua y emocional, ni sólo un producto de nuestros sentimientos. El amor es más. Es darse uno mismo personalmente y ser espiritualmente uno con la persona amada. Por esto, se necesita la voluntad para amar.

El amor verdadero se demuestra en los hechos y no sólo en el afecto, promesas o palabras dulces. El verdadero amor humano se basa en el amor de Dios que implica el deseo de cumplir sus Mandamientos.[16]

¿Cómo puede este amor generoso crecer y ser la base para un futuro matrimonio? Por supuesto que no puede ser sólo producto de las emociones o sentimientos de la persona —llamado amor ciego—, el cual es un impulso ciego de pasiones. Tiene que ser un amor espiritual probado y demostrado, en el cual se unen las mentes.

Las pasiones no controladas pueden conducir fácilmente a la lujuria y a la impureza. La impureza nunca trae la verdadera felicidad. Crea un amor sensual que buscará otros compañeros sensuales en el futuro. Mina a la unión espiritual necesaria en el matrimonio y lo convierte simplemente en coincidencia accidental de deseos.

Por otro lado, cuando el amor se basa en la razón, se aprende a aceptar y hasta a amar los defectos del futuro cónyuge, ayudando a la persona amada a corregirlos. El amor generoso da motivos para la unidad, que siempre pesa más que cualquier motivo para la división.


12. ¿Necesita el amor de las relaciones sexuales antes del matrimonio?

Hay un tiempo y un lugar para cada cosa. Para el sexo, el tiempo y el lugar es dentro del matrimonio, el cual da la gracia a los esposos para amarse en caridad cristiana.

Durante "el compromiso", se da una revelación gradual de la verdadera persona para con el otro. Sólo dentro del matrimonio alcanza la sexualidad humana su sentido completo y la perfección que sirve como vehículo para un amor mutuo, exclusivo, permanente y de entrega entre un hombre y una mujer. El sexo no puede ser una manifestación de amor si viola el plan de Dios. Las parejas que se acercan a la Iglesia para solicitar el sacramento del Matrimonio están rechazando muchas de las nociones limitadas de la sociedad sobre la sexualidad.

Cuando una sociedad permite que el comportamiento sexual rompa sus ataduras en el amor humano y en el matrimonio; cuando trata al sexo como un mecanismo de placer personal, ésta fomenta una mentalidad destructiva y disminuye el valor del compromiso personal y de la propia vida humana.[17]


13. ¿Cuál es el plan de Dios para el sexo? ¿Cuáles son las diferencias básicas entre sexo y amor?


El propósito del sexo es la procreación y la unión conyugal entre esposo y esposa. Entre la importancia unificadora y la procreadora del acto matrimonial hay una conexión inseparable, establecida por Dios, que el hombre no puede romper por su propia iniciativa.

El acto marital al mismo tiempo une al esposo y a la esposa en la más estrecha intimidad y, juntos, los hace capaces de generar nueva vida. Esta unión fomenta la entrega mutua de los esposos. Por medio de esta entrega recíproca que es propia y exclusiva de ellos, el esposo y la esposa tienden hacia esa comunión de sus seres, donde se ayudan uno al otro para llegar a la perfección y así colaborar con Dios al engendrar y crear nuevos seres.[18]

La Iglesia enseña que esos dos aspectos de las relaciones maritales —el fortalecimiento de la unidad interpersonal entre los esposos y la procreación de la nueva vida— son dos bienes inseparables. Son inseparables, no en el sentido de que deben lograrse ambos en cada acto de la intimidad conyugal, sino en el sentido de que uno no puede deliberadamente actuar contra cualesquiera de estos bienes en un acto marital.[19]

Por estos motivos, el sexo sin matrimonio va contra el plan que Dios puso desde el principio, Sólo en el matrimonio el esposo y la esposa tienen las condiciones y la gracia necesarias para empezar una familia.

La sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan el uno al otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biológico sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo verdaderamente humano solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte.[20]

La entrega física total sería una mentira si no fuera un signo y el fruto de una entrega personal total en la cual está presente toda la persona, incluyendo la dimensión temporal: si la persona retuviera algo, o se reservara la posibilidad de decidir otra cosa en el futuro, por este solo hecho, él o ella no se darían totalmente.

Las relaciones sexuales fuera del matrimonio demuestran el egoísmo contrario al plan de Dios. El sexo se ve, no como la entrega de una persona, exclusivamente y para siempre al otro, sino como la satisfacción de una urgencia o necesidad momentáneas, no más significativo ni más importante que la misma urgencia o la necesidad. Esto es, obviamente, incorrecto. Sin embargo, el acto sexual entre esposo y esposa, cuando se hace de acuerdo con el plan de Dios, es sagrado. Usado correctamente, el sexo se convierte en una afirmación jubilosa del verdadero amor entre esposo y esposa.


14. ¿Por qué el placer del sexo antes del matrimonio conduce a una frustración egoísta que destruye al verdadero amor? ¿Cuándo son las expresiones del afecto una manifestación de amor?

Cuando es impuro, el amor es sofocante, ciego y dudoso: ¿Realmente me amas? o ¿Me estás usando? ¿En realidad ves mi verdadero yo o sólo el placer que obtienes de mi? Estas preguntas revelan un amor que ya ha empezado con el pie izquierdo. La respuesta es obvia. La falta contra la pureza se centra en uno mismo y en una búsqueda de placer sin compromiso ni responsabilidad. El amor que existió al principio puede convertirse en amargura y sentimiento de culpa. La unión de amor y compromiso, que debió haberse contruído, ahora está roto.

Durante el noviazgo, un cristiano se comporta con moderación y dignidad, poniendo un alto precio por sí mismo: el precio que Cristo pagó por cada persona con su propia sangre redentora.

¿Queremos una prueba de amor verdadero y serio? La mejor prueba es la pureza heróica durante el noviazgo, mientras se está conociendo y evaluando al posible compañero. Las muestras de afecto entre las personas no casadas son correctas y buenas cuando están de acuerdo con las demandas de modestia y son signos verdaderos de amor puro. No deben ser acciones que despierten pasiones.

Un hombre y una mujer que se aman y que dicen no a sus pasiones, reservándose para el matrimonio, se están diciendo uno al otro: Ves cómo te quiero realmente. Deseo honrarte y respetarse. Quiero demostrarte que te pertenezco. Un compromiso valiente entre la pareja es un compromiso que Dios ayuda y bendice con su propio amor. Si lo pueden tomar en serio, pueden pensar: Nos respetaremos y honraremos uno al otro. Ella será mi esposa, la madre de mis hijos; él será mi esposo, el padre de mis hijos.

Un director espiritual personal y el sacramento de la Confesión pueden ayudar a los que tienen dudas sobre su comportamiento concreto en el noviazgo. Dios conoce las debilidades humanas y las presiones de la cultura moderna. Además, un signo de madurez y de preocupación por el futuro cónyuge es admitir las debilidades y buscar el perdón y el consejo para poder superarlas.


15. ¿Cuáles son los valores y las virtudes cristianos que deben adoptarse durante el noviazgo? ¿Cómo puede desarrollarse la vida espiritual y qué medios sobrenaturales deben aplicarse?

Aparte de las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— y de las virtudes morales infusas (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) hay virtudes humanas. Estas desarrollan la personalidad de cada individuo. Junto con la pureza, éstas ayudan a poner los cimientos sobre los cuales se construyen las virtudes sobrenaturales. El matrimonio perfeccionará la vida de los esposos, si ellos saben cómo desarrollar las virtudes cristianas desde el principio de cualquier relación afectiva. Cada una de estas virtudes está potencialmente dentro de todas las personas llamadas al matrimonio.

Algunas de las virtudes humanas son:

Generosidad. Olvidarse de uno mismo. Buscar el bienestar, la felicidad y la vida espiritual del otro. Evitar el egoísmo y hacer cosas sólo en beneficio de uno mismo.

Modestia y decoro. Cuidar los sentidos. Comportarse correctamente para evitar las tentaciones o ser ocasión de pecado para otros. No hay que dejar que el ambiente ejerza una influencia equivocada.

Sinceridad. Ser sincero con uno mismo y con el otro. No tratar de justificar lo que es incorrecto. Llamar al pan pan y al vino vino.

Lealtad a los compromisos. Tener fe en la otra persona. Ser modelo de una relación cristiana. Evitar lo que nos avergonzaría ante Dios, los padres o la familia.

Hacer buen uso del tiempo. El ocio es la primera fuente de tentación y puede evitarse planeando y usando el tiempo que se pasa juntos sabiamente.

El principal desarrollo de la vida espiritual de los futuros esposos se basa en estar concientes que Dios está presidiendo sus corazones. El crecimiento y el progreso espiritual, para que sea eficaz, puede alcanzarse por medio de los siguientes medios sobrenaturales:

. Recibir los sacramentos: Confesión y Comunión.

. Orar: pedir las gracias necesarias para comportarse como un hijo de Dios.

. Renunciación especialmente a los sentidos y a la imaginación.

. Devoción a la Santísima Virgen María: Permíteme un consejo, para que lo pongas en práctica a diario. Cuando el corazón te haga notar sus bajas tendencias, reza despacio a la Virgen Inmaculada: "mírame con compasión, no me dejes Madre mía": y aconséjalo a otros.[21]


[13] Cf. C.C.C. 2350
[14] Cf. Juan Paulo II. M. D. (Boston, MA. St. Paul Book and Media, 1988), 14
[15] Cf. C.C.C. 2337
[16] Cf. Juan 15, 14-20
[17] Committee for Pro-life Activities, N.C.C.B., Julio 15, 1993
[18] Cf. C.C.C. 2360-2363 y Paulo VI. H. V. 15
[19] Cf. C.A.F. 12 y Committee for Pro-life Activities, N.C.C.B., julio 15, 1993
[20] Cf. C.C.C. 2361 y F.C. 11
[21] Josemaría Escrivá. Surco, (Editora de Revistas, México, 1987), n 849.


Abreviaciones:


C.A.F

Carta a las familias, Ediciones Paulinas, México 1994
C.C.C
Catecismo de la Iglesia Católica, Ronma, Librería Editrice Vaticana, 1992. .
C.I.C
Codex Iuris Canonici (Código de Derecho Canónico) Ediciones Paulinas, México, 1983
D.E.
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(Conferencia Episcopal de los Estados Unidos), Origins vol 23, no. 9, julio 29, 1993
F.C.
Familiaris Consortio: El papel de la Familia en el Mundo Moderno. Juan Pablo II, Roma, Librería Editrice Vaticana, 1981
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G.S.
Gaudium et Spes, Concilio Vaticano II, 1985
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H.V.
Humanae Vitae. Paulo VI. Librería Editrice Vaticana, 1968
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Lumen Gentium, Concilio Vaticano II, 1964
M.D.
Mulieris Dignitalis. Juan Pablo II. Roma, Librería Editrice Vaticana, 1988
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O.C.J.
One in Christ Jesus (Uno en Cristo Jesús): Toward a Pastoral Response to the Concerns of Women for Church and Society, por la N.C.C.B., Ad Hoc Committee for a Pastoral Response to Women"s Concerns, Origins vol 22; no. 29, 1993.
S.C.
Sacrosantum Concilium, Concilio Vaticano II, 1963


El aprendizaje en el amor (matrimonio 2º parte)

El Matrimonio en el plan de Dios (Matrimonio 1º parte)

I. Matrimonio en el plan de Dios

martes, 25 de mayo de 2010

¿Adónde va el dinero de la Iglesia en España?

Anuncio X tantos 2010 (Iglesia católica)

Ovación al Sacerdote D. Jesús Vigo

OVACIÓN AL SACERDOTE DON JESÚS VIGO

15 de mayo, San Isidro, Día del Mundo Rural:
Jóvenes y pueblo: un mismo futuro

Presente, ¿y...?

En el mundo rural, la Iglesia comparte algunos de los retos de las comunidades situadas en ciudades y pueblos más grandes. Por ejemplo, conseguir implicar a niños y jóvenes, más allá de la Primera Comunión. Pero el problema crece cuando esos chicos se cuentan con los dedos de una mano.

Uno de los motivos para marcar la X en la Declaración de la Renta esgrimidos el pasado 5 de mayo en la rueda de prensa de presentación de la Campaña 2010 de la Conferencia Episcopal Española es «que en ámbitos rurales siga habiendo ayuda sacerdotal». Al hablar de la Iglesia y el mundo rural, se suele olvidar, sin embargo, que el esfuerzo del sacerdote que recorre kilómetros de carreteras secundarias para atender pastoralmente pequeños pueblos dispersos será inútil si, en esas poblaciones, llega algún día a faltar la gente. Por eso, el tema del Día del Mundo Rural que, unido a la fiesta de San Isidro, se celebra el próximo domingo -Jóvenes y pueblo: un mismo futuro- subraya la necesidad de un relevo generacional que, en estos momentos, parece casi imposible.
En la diócesis de Palencia, el padre don Jesús Vigo recoge en su propio coche a los adolescentes que se preparan para la Confirmación en la unidad pastoral de la que es sacerdote. Hay dos grupos, los dos de menos de cinco miembros. Lo mismo ocurre con los niños de Primera Comunión. Don Jesús Vigo es responsable de diez parroquias en torno a Bustillo de la Vega, que oscilan entre la veintena y el centenar de habitantes. Don Jesús ha implicado a todos los chicos como monaguillos y, para las chicas, está intentando crear una asociación de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón. Con ello, les ha dado «un motivo para que continúen en la parroquia después de la Primera Comunión», y también espera que estas actividades les permitan ampliar horizontes fuera del pueblo. Para esto último, cuenta con la ayuda de la diócesis y de sus actividades para jóvenes y para niños, aunque estas últimas «están aún en los comienzos».

Pocos, y además dispersos

Junto a la falta de jóvenes, la dispersión complica mucho la organización de actividades. Lo sabe bien don Rubén Pulido, que en los concejos asturianos de Ponga, Amieva y Onís, tiene a su cargo 52 aldeas. Su trabajo, que no le falta, se centra sobre todo «en los ritos religiosos y el acompañamiento a los mayores». Los pocos jóvenes que hay, implicados en tareas ganaderas, viven tan separados que es difícil que participen en las actividades de la parroquia, y mucho más en citas para un ámbito más amplio, como el diocesano. Su principal esperanza para que se avive la vivencia de la fe en la zona, que «no es muy profunda», es el testimonio ocasional de misioneros como los de la organización Juventud y Familia Misionera, que visitaron la zona la pasada Semana Santa, y, en el día a día, los niños. Para ellos, además de actividades en las fiestas y alguna excursión, el sacerdote ha ideado un «sistema de puntos por las cosas buenas que hacen, con lo que se logra que buena parte de ellos se mantengan en la parroquia después de la Primera Comunión». Sin embargo, desde Palencia, don Jesús Vigo cree que «nuestra labor pastoral es de presente» y no se hace muchas ilusiones respecto al futuro, pues «la mayoría de los jóvenes piensa en marcharse en cuanto pueda. Quedarse aquí no tiene para ellos ventajas; ni para relacionarse, ni para formarse, ni en la vida cotidiana». Él procede de Galicia, y percibe que la mentalidad de un sitio y otro es distinta: «Allí la gente tiene más gusto por el campo, y viven en él aunque trabajen en núcleos más grandes». Por el contrario, de sus palabras se desprende que, en sus pueblos castellanos, la mentalidad es urbana.

María Martínez López

Una madre que fue más fuerte que todo el odio del mundo (testimonio)


«Sí, ¡valió la pena!»

Fue violada por su padrastro, y después por un novio, que la dejó embarazada. El chico se desentendió; su familia también, y se vio durmiendo en la calle... Las penas se le quitaron al ver a su hija. Quiso para ella otra clase de vida, sin mezquindades, y cuando la niña cumplió los tres años, se la llevó consigo a África, voluntaria en una ONG. Es hoy una feliz abuela. «Cuando echo la vista atrás y recuerdo mi pasado, no me queda ni tristeza ni rencor en el corazón. Cuando te entregas a los demás y sanas sus heridas, las tuyas también se sanan». No hay odio en el mundo que pueda con el impresionante testimonio de esta mujer...

Soy una asidua lectora de Alfa y Omega. Vivo en Madrid y tengo 56 años. De un tiempo a esta parte veo que están tratando el tema del aborto y son unos de los artículos que más me impresionan por los testimonios que allí se reflejan. Creo que, por la solidaridad hacia aquellas personas que se encuentran ante la encrucijada de decidir qué hacer ante un embarazo no deseado, debo contar con mi experiencia.
A mis diez años, sufrí abusos sexuales por parte de mi padrastro. A partir de este momento, no consentía que ninguna persona del sexo opuesto me tocara, e incluso se me erizaban todos los pelos del cuerpo cuando tenía a hombres cerca. Yo pensaba que, cuando el amor llamara a mi puerta, se me pasaría esta fobia, pero no fue así. A los veintidós años me enamoré de un chico y nos hicimos novios, pero yo no me dejaba besar ni tocar. Entonces un día, harto de mi resistencia, me tomó por la fuerza y me violó mientras me decía: «Lo que no me quieres dar por las buenas, lo tomo yo por las malas». ¡Me sentí tan sucia, tan traicionada, tan desesperada...! Parecía como si yo no tuviese valor a los ojos de nadie, como si fuera un objeto de uso y disfrute, sin alma. Y lo peor de todo es que me culpabilizaba de todo lo ocurrido por haber hecho resistencia.Poco después descubrí que estaba embarazada. Fue un golpe tremendo para mí, pues aún seguía muy traumatizada por lo que me pasó. Le di la noticia al padre de la criatura y la única respuesta que obtuve fue: «Pues aborta».
Yo no estaba dispuesta a matar a una criatura inocente por muy mala que hubiera sido mi experiencia y decidí que lucharía por ella costase lo que costase. Su padre se desentendió del problema y se marchó a Francia para acabar sus estudios. Yo dejé los míos, mis amistades y la ciudad donde vivía y volví a Madrid. Aquí me encontré con el rechazo de mi familia al completo. No querían enfrentarse al qué dirán de la sociedad. No les importó que hubiese sido víctima de una violación. No intentaron sanar mis heridas (las del alma). Sólo se preocuparon de alejarme de su vida para que no empañara su buen nombre.
Fui llamando de puerta en puerta a las casas de mis amigas de infancia, pero los prejuicios de sus padres me las cerraron. Busqué trabajo, pero en cuanto se percataban de mi estado, me despedían. También me echaron de la pensión para chicas donde fui a vivir por la misma razón que los demás. Así me encontré durmiendo en un banco de la calle, y sin tener ni siquiera un pedazo de pan que llevarme a la boca. Pero no desesperé. Yo confiaba en el Amor de mi Padre Dios y me repetía una y otra vez: «El Señor es mi pastor, nada me faltará, aunque ande por valles de sombra de muerte no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me sostienen».

¡Se hizo la luz!

¡Y por fin se hizo la luz! La hermana casada de una amiga me acogió en su casa (ella no tenía prejuicios). Una chica que vivía en la pensión donde estuve un tiempo viviendo me llevó a trabajar con ella; y así, poco a poco, me fui recuperando.
A medida que se iba acercando el momento del alumbramiento, me acechaban más y más temores. Pensaba: ¿Nacerá sana? ¿En qué medida le habrá afectado tanta necesidad? ¿Cómo será mi vida con un bebé en los brazos habiendo sufrido tanto rechazo cuando aún lo llevaba dentro? ¿Podré sacarlo adelante?
Cuando nació mi niña, tan sana y bonita, se me olvidaron todas las penas y calamidades por las que pasé, aunque era consciente de que aún me quedaban muchas cosas por pasar. Viendo cómo me trató la sociedad civilizada, no me resigné a vivir una vida egoísta y monótona. Mientras trabajaba y cuidaba de mi bebé, retomé los estudios, entré en una ONG y, cuando mi niña cumplió los tres añitos, me fui con ella de voluntaria a África.Yo me realicé como persona, y ella creció sana, alegre y generosa. Cuando volvimos a Europa, estudió enfermería y ahora se dedica a sanar y reconfortar enfermos. Se casó felizmente, y me ha dado una nietecita preciosa que ya tiene ocho años.Cuando echo la vista atrás y recuerdo mi pasado, no me queda ni tristeza ni rencor en el corazón. Cuando te entregas a los demás y sanas sus heridas, las tuyas también se sanan. Pero, sobre todo, pude superar todo lo que me pasó, porque sentí que el Señor fue realmente mi (nuestro) Pastor. Me agarré a Él y no le solté.
Si después de haber leído mi testimonio alguien se queda aún con la duda, yo le digo con el corazón en la mano: Sí, ¡valió la pena!.
A.L.S.

sábado, 22 de mayo de 2010

Día del Monaguillo en el Seminario Menor de Palencia





Con el lema Habla Señor, que tu siervo escucha” (1 Sm 3, 10) el pasado sábado 22 de mayo acogió el Seminario Menor Diocesano el encuentro de monaguillos. En una jornada festiva se congregaron 21 monaguillos de edades comprendidas de 8 a 14 años. Jugaron, rezaron y renovaron sus compromisos como monaguillos con la alegría característica de aquellos que están dispuestos a servir a Jesús en las celebraciones con responsabilidad, ilusión y cariño. Ellos están dispuestos a ir aprendiendo más para desempeñar su tarea como Jesús espera de ellos.



domingo, 16 de mayo de 2010

¿A tí te afectan las bodas gay?


Por. Family Research Council. Al reconocer las uniones entre personas del mismo sexo como "matrimonios" ante la ley, se ha provocado que la sociedad en general se hable de ellos como algo normal, socialmente aceptable y moral. ¿Estarías de acuerdo que a tus hijos desde maternal les enseñen y les hagan aceptar a las parejas gay? Conoce el caso de la familia Parker.

Amor y sexualidad: 15 preguntas sobre sexo.

Los transexuales no existen

Los transexuales no existen

Para las personas que no están a gusto con su sexo, para aquellas que dicen que están en el cuerpo equivocado, se ofrece la cirugía. Una vez intervenidos quirúrgica y plásticamente, los hombres se vuelven mujeres y viceversa. Pero este cambio es solamente relativo: su real sexo no ha cambiado.

¿Por qué no han cambiado de sexo, si tienen ahora apariencia del otro sexo, y hasta senos y vaginas o penes artificiales? Porque los cambios son estéticos, y en parte hormonales, pero su sexo sigue siendo el mismo. Son personas mutiladas, con implantes, pero esencialmente con el mismo sexo natal.

La esencia de la sexualidad está en los genitales, pero en ellos fundamentalmente en los órganos que producen uno de dos elementos: espermatozoides u óvulos. Mientras un individuo tenga testículos y una próstata que produzcan semen y testosterona, ese individuo seguirá siendo varón. Si le son extirpados los testículos, entonces quedaría relativamente asexuado, pero eso no lo convierte en mujer. ¿Conserva la próstata y/o no tiene ovarios? Es varón, mutilado, pero varón.

Al revés, una mujer a quien le desaparezcan los senos, la vagina y la vulva en particular, aunque le injerten prótesis que simulen dos testículos y un pene, seguirá siendo mujer, en tanto tenga ovarios que producen óvulos y estrógeno. Si éstos le son extirpados, sería también relativamente un ser asexuado, pero eso no la convierte en varón: no tiene testículos, es mujer con apariencia masculina.

Los tratamientos hormonales que reciben los varones que desean ser mujeres, junto con los implantes para hacer crecer los senos y las caderas, redondear las piernas y eliminar vello masculino, no convierten a nadie en mujer. Se trata de un varón con elementos femeninos artificiales. Si le retiran los testículos y el pene, y le hacen un hueco simulando vagina y vulva, seguirá siendo varón con apariencia de mujer: sólo parece mujer.

En resumen de lo anterior: la sexualidad física esencialmente está determinada por la presencia de órganos que producen uno de los dos gametos: espermatozoides u óvulos. La producción de hormonas sexuales puede inhibirse.

Hay otros elementos físicos diferenciales que no se cambian y que difieren entre los sexos, como es la estructura ósea, distinta para hombres y mujeres; un esqueleto puede ser identificado como el de un hombre o de una mujer. No hay cirugía que cambie o modifique esto. Las cuerdas vocales son distintas y cambiarlas de sexo está más que en chino. Esa “manzana de Adán”… delata.

Pero hay algo esencial en la diferencia de sexos, que nadie, ningún cirujano plástico, puede cambiar, y que hace permanente la esencia de ser varón o mujer: el ADN. Veamos una cita del texto “ADN Y MEDICINA FORENSE, Diez años de Experiencia”, escrito por Rosario Alicia Sotelo Lago, Graciela Eleta y Carlos Gatti, de Argentina:

“El ADN es el componente fundamental de los cromosomas y contiene la información hereditaria requerida para transmitir, de padres a hijos, similitudes y diferencias.

“El número de cromosomas de la especie humana es de 46, los cuales se agrupan en 23 pares: 22 de ellos llamados ‘pares autosómicos’ no presentan diferencias de acuerdo al sexo; el restante, el par 23, ‘par sexual’, tiene características diferentes determinadas por cada uno de los sexos. Los 23 pares de cromosomas están contenidos en el interior del núcleo celular”.

Todos sabemos que el ADN, la “huella digital genética” de la persona, se determina en el momento de la concepción y permanece invariable a través de la vida, conservándose en los restos humanos también permanentemente. Por eso, la medicina forense tiene en el método del ADN un aliado excelente.

Supongamos que un cirujano logra implantar funcionalmente a un supuesto transexual los necesarios ovarios o testículos, los del nuevo sexo (que serían ajenos). El testarudo ADN se mantiene en el sexo original. La psique es también muy necia: no cambia, sólo se adapta parcialmente. De hecho, el cerebro tiene algunas características sexuales. Así, el cambio sigue siendo relativo, aunque sea satisfactorio para el paciente y su médico (y su cuenta de cheques).

Bajo estos argumentos, la transexualidad verdadera no existe. Quienes dicen haber cambiado, transmutado su sexo al contrario, de varón a mujer o viceversa, lo han hecho solamente en algunos elementos corporales, pero la esencia de su sexo no ha cambiado; su ADN así lo confirma y su incapacidad de producir los gametos contrarios, espermatozoides u óvulos, les impide cambiar de sexo.

Con un sexo se nace y se muere, aunque se modifiquen las anatomías en buena parte y se produzcan cambios a base de hormonas; las propias, por cierto, seguirán produciéndose en el cuerpo modificado, en tanto permanezcan ovarios o testículos y no sea inhibida su función. La nueva sexualidad relativa solamente puede mantenerse en lo que fue logrado por cirugía, con tratamientos hormonales de por vida (las hormonas naturales son muy tercas).

Quienes se han sometido a las intervenciones plásticas para “cambiar” artificialmente de sexo, pueden estar muy satisfechos(as) con su nueva anatomía, y hasta obtener legalmente su cambio de nombre y sexo, y ser socialmente aceptados(as) en su nueva personalidad, pero no han dejado, esencialmente, de ser lo que nacieron: varones o mujeres.

Todo esto es importante para nuestra sociedad, pues la promoción del argumentado “derecho” a cambiar de sexo, es solamente el apoyo al cambio de partes de la anatomía, sin poder modificar la esencia sexual, con el ADN a la cabeza de todo ello. Hace más o menos felices (¿felices?) a algunos, pero también frustrados de por vida a otros, los tardíamente arrepentidos.
Fuente: Yo influyo.com
Autor: Salvador I. Reding Vidaña

Harto de la Iglesia...que sale en los medios.

Harto de la Iglesia católica...que sale en los medios.

Sí... estoy harto de la Iglesia Católica como me la presentan últimamente los medios de comunicación.


Harto de que me muestren una caricatura de sacerdote que no es sino un homosexual empedernido, un pedófilo enmascarado o un amigo del buen vivir. ¿Es que ya se acabaron los sacerdotes que sean "hombres" normales?

Harto de oír hablar de la rodilla de un Sumo Pontífice que parece llevar a cuestas no sólo su dolor, sino el cúmulo inmenso de los chismes y las habladurías que su enfermedad genera en el mundo de los medios. Tal parece que algunos sólo buscan el escándalo y lo sensacional para hacerla noticia y pasto de quienes se regocijan con el pesar ajeno.

Harto de escuchar las así llamadas luchas de poder que generan el supuesto vacío de autoridad en el que se halla la Iglesia Católica. ¿Qué saben ellos del arte y del amor de dirigir la Iglesia Católica cuándo la encajonan y la etiquetan como una empresa multinacional?

Harto de ver películas como "Priest" en dónde el sacerdote es un obispo déspota, un párroco concubinario o un joven coadjutor homosexual. ¿Es que sólo existen sacerdotes de ese tipo?

Harto de no ver ni oír por ninguna parte la noticia sensacional de tantas monjas que entregan su vida día a día en la luminosa claridad de un convento de clausura desgranando sus vidas frente al sagrario para pedir precisamente por quienes más calumnian a la vida consagrada.

Harto de que no se haga escándalo ni noticia internacional de las almas consagradas, hombres y mujeres, que pasan largas horas hablando con los encarcelados, con los drogados, o limpiando pacientemente las heces que los enfermos psicóticos dejan como estelas en los hospitales para enfermos mentales, verdaderos lugares alucinantes.

Harto de que el África con sus miles y miles de escuelas y hospitales regenteados por sacerdotes y religiosas quede siempre relegado al más profundo silencio, olvidado a pasar sus días en el polvo dorado de la sabana, escondido a los ojos del mundo, debatiéndose siempre en profundas y cruentas guerras civiles cuyos heridos y muertos son siempre cuidados por sacerdotes y monjas.

Harto de ver a una Saffira que a punto de ser lapidada por el Islam levanta olas de estupor e indignación mundial, mientras que a un obispo ruso le es negada, en flagrante violación a las leyes internacionales, el retorno a su lugar de trabajo sin que ninguno de los comités de los así llamados "derechos humanos" abogue por él o sea capaz de alzar su voz un centímetro en los medios de comunicación. Y ni qué decir de tantas mujeres adúlteras como Saffira que todos los días reciben la extraordinaria noticia del perdón de Dios de manos de un sacerdote católico. De esto no hay noticia.

Harto de que los medios presenten las escenas de quienes por defender una ballena gris o azul o amarilla se lanzan a los mares en balsas maltrechas, se encadenan a ferrovías, mientras que un grupo de monjes franciscanos en Belén arriesga su vida por un puñado de palestinos sin conmover a la opinión mundial.

Harto de que muchos católicos, como camino y coartada fácil a su falta de celo apostólico o su indiferencia religiosa digan con despecho frente a esta conjura de los medios: "No quiero oír hablar de la Iglesia Católica".

Harto de ver cómo la fe de tantas y tantas personas humildes, sencillas y buenas puede quedar lastimada de por vida, tal y como sucedió en la España de los años ochentas en donde a base una persuasiva y feroz propaganda destruyeron la fe de muchas personas, minando el aprecio y la estima por el sacerdote, precisamente a partir de calumnias, tal y como lo están haciendo ahora.

Pero estoy seguro que de esta persecución la Iglesia Católica, nuestra Iglesia Católica saldrá victoriosa como siempre ha salido, pues a semejanza de los primeros tiempos, son estas persecuciones las que como un bautismo de sangre permiten que se vigorice y se renueve en sus hijos fieles, amantes y siempre leales.

Germán Sánchez Griese | Fuente: es.catholic.net

sábado, 15 de mayo de 2010

Joven! , Jesús eucaristía tiene algo que decirte

Tú puede ser Sacerdote

Vidas Gastadas - Ser Sacerdote Hoy

Por que te has fijado en mi

Querer mucho a los sacerdotes

San Isidro Labrador Película 11 Final.flv

San Isidro Labrador (10ma Parte).

San Isidro Labrador (9na Parte).

San Isidro Labrador (8va Parte).

San Isidro Labrador (7ma Parte).

San Isidro Labrador (6ta Parte).

San Isidro Labrador (5ta Parte).

San Isidro Labrador (4ta Parte).

San Isidro Labrador (3era Parte).

San Isidro Labrador (2da Parte).

San Isidro Labrador (1era Parte).

"DE QUE COLOR ES LA PIEL DE DIOS" VIDEOCLIP OFICIAL DE MANUEL ALEJANDRO ...

Apuntes breves sobre la Ideología de Género

APUNTES BREVES SOBRE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO.


Un lector o una lectora, en la entrada titulada EL CRISTIANO ANTE EL AMOR, parte 11, (sobre la Virginidad) me planteó una cuestión muy interesante y acertada. Y el objeto de esta entratra es dar respuesta a dicha cuestión.


Jesucristo nos enseña a amar a la persona por lo que es en sí misma, con sus virtudes y defectos. Él redescubre una dignidad en las personas que nada ni nadie se lo podrá jamás arrebatar. La Iglesia Católica se mantiene totalmente fiel al mensaje del Señor Jesús.


Lo que me estás planteando en el fondo de la cuestión es el tema de la IDEOLOGÍA DE GÉNERO. Se pretende hacer desaparecer la propia distinción que hay entre el ser hombre y el ser mujer.


Para la ideología de género no existe nada natural, no existen dos sexos, lo que existen (para los que apoyan esta ideología de género) sin más son unos productos culturales creados para que el varón ate a la mujer para relacionarla únicamente a lo que se llama función reproductiva, es decir a que tengan hijos para el varón. Esto es lo que piensan los que apoyan esta ideología de género, y por tanto para ellos la mujer quedará liberada en el momento que se liberen de la función de la maternidad.


Para los que sostienen esta ideología nada es natural y todo es cultural, cada uno se construye libremente lo que ellas denominan tu orientación afectiva/sexual, es decir la dimensión sexual de su personalidad. Y como para ellos es una construcción autónoma la orientación afectivo/sexual todas las orientaciones afectivo/sexuales son igualmente valiosas: heterosexualidad, homosexualidad, lesbianismo, transexualidad o bisexualidad, para ellos son todas igualmente valiosas y no se puede hacer distinción entre unas y otras. Y para ellos cualquier persona que afirme que una orientación afectivo/sexual es más valiosa que otra cualquiera o diga que una orientación afectivo/sexual es mala… se convierte en un homófogo, que es el término inventada por la ideología de género para descalificar y limitar la libertad de expresión de todas aquellas personas que no opinamos con las categorías de la ideología de género.


Por este rechazo de lo específico de la feminidad y a la distinción entre hombre y mujer toda la ideología de género está muy transida de verdadera fobia a la maternidad y la liberación de la maternidad es el objetivo último de la liberación de la mujer, y por lo tanto todo esto está totalmente transido de una verdadera fobia al matrimonio que es, según esa forma de ver las cosas, sería la institución que hemos inventado los varones para esclavizar a la mujer en su condición femenina al servicio de esa función reproductiva que es tener los hijos. Entienden su cuerpo como algo que está totalmente lleno de reformas y términos como masculino y femenino son totalmente intercambiables. Para ellos los términos para establecer el género no se establecen de una vez por todas sino que siempre están en el proceso de estar siempre rehechos, por lo tanto no hay masculino ni femenino, sino que simplemente estamos ante un producto cultural que va cambiando continuamente. Ellos (los que sostienen la ideología de género) dicen que se puede ser mujer con un cuerpo de hombre o con un cuerpo de hombre y que se puede ser hombre con un cuerpo de mujer o con un cuerpo de hombre; es indiferente porque cada uno se construye en su orientación afectivo/sexual sin que haya ninguna base natural ni ética previa.


¿Qué pretende la ideología de género?. Pretende, fundamentalmente, acabar en todos los órdenes de la vida, en el lenguaje, en la moral, en el derecho… con la distinción entre hombre y mujer. Ya no hay hombres y mujeres, ahora, para ellos, hay orientaciones afectivo/sexuales que cada uno va creando libremente cuando le apetece y que incluso puede ir cambiando a lo largo de su vida. Y para acabar con la diferencia entre hombre y mujer el objetivo expreso de la ideología de género es acabar también con el matrimonio y la familia. ¿Por qué no puede haber un matrimonio como institución específica como unión entre el hombre y la mujer?, porque no existe el hombre y la mujer, por lo tanto el matrimonio debe de pasar a ser una institución para la unión de cualesquiera dos adultos, sea cual sea la orientación afectivo/sexual de éstos, ya no hay diferencia, ya sea entre un hombre y una mujer, entre dos hombres o entre dos mujeres. Lo que se hace es suprimir el matrimonio para equivalerlo a la unión de dos personas del mismo sexo.


Se pretende llegar a una sociedad sin clases de sexo, para que haya una única humanidad con la orientación afectivo/sexual que cada uno se quiera construir, pero que nada distinga del hombre de la mujer. Por esto y para esto, los que llevan el estandarte de la ideología del género se empeñan en cambiar el significado del lenguaje, reescribir la historia, rehacer la ética, rehacer el derecho y, por supuesto, rehacer la religión. Así se empieza a hacer una historia que es la historia de la lucha entre los hombres y las mujeres y que denominan patriarcado a toda la época histórica que ha reinado hasta el día de hoy, según los que sostienen la ideología de género. Se ataca a la familia como institución especialmente represora y se ataca, sin cuartel, al matrimonio de orientación cristiana y occidental. Se instrumentaliza y se emplea el campo de la educación para que ésta sea un instrumento de cambio de la mentalidad para rehacer la conciencia de los chicos y chicas desde jóvenes, desde la más tierna infancia y adolescencia, para que piensen en las categorías propias de la ideología de género. Se pretende reconstruir el lenguaje cambiando el significado de las palabras (se pretende cambiar el término matrimonio para que deje de hacer alusión a la unión entre un hombre y una mujer), e incluso se intenta reconstruir la religión. Con estas personas ya no hay categorías ni morales, ni físicas, ni éticas cada uno se irá construyendo no se el qué para que todos seamos felices en ese teórico paraíso que nos dicen los defensores de la ideología de género.


La ideología de género, según el Papa Benedicto XVI, es la última rebelión de la criatura contra su condición de criatura. El hombre moderno con su materialismo rechaza la existencia de un alma que pueda darle alguna exigencia para su conducta ética. El hombre moderno con su ateismo rechaza la existencia de una instancia externa a sí mismo, Dios, que pueda significar un condicionamiento para su propia libertad o pueda decirle algo sobre su propia verdad. Y ahora el hombre moderno, con su ideología de género, pretende liberarse de su propio cuerpo. Ya sin alma, sin Dios y sin cuerpo el hombre moderno es una voluntad que se auto crea, es dios para sí mismo. Y en el fondo esa es la idea última de la ideología de género: Ya no hay nada que nos condicione, ya nuestra libertad no tiene el soporte de una naturaleza que nos impulsa hacia una determinada forma de vivir y de ser. Ya puramente nuestra voluntad, nuestro querer sin ninguna referencia a la realidad crea nuestra propia personalidad, crea la ética, las relaciones, los valores, etc. En el fondo la ideología de género es UN REDUCIONISMO.

Espero dar respuesta a tu duda. Gracias por su comentario y a su disposición.

¡Que Dios te bendiga y te guíe!.