EN EL SEMINARIO MENOR DIOCESANO
"SAN JUAN DE ÁVILA" DE PALENCIA (ESPAÑA-SPAIN)
Los principales efectos del matrimonio son.[1]
. Una mayor gracia santificante cuando se recibe en estado de gracia. Antes del matrimonio es necesario recibir el sacramento de la Confesión cuando uno tiene pecados mortales.
. Una unión indisoluble del matrimonio. Un matrimonio ratificado y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano o por otra razón que no sea la muerte. La unión que es irrevocable origina una garantía del contrato por la fidelidad de Dios.[2]
56. ¿Hay alguna gracia especial que se adquiera con el sacramento del Matrimonio? ¿Cuáles son los efectos de esa gracia?
Hay una gracia especial del matrimonio que da al esposo y a la esposa poder sobrenatural para:[3]
. Ayudarse mutuamente a obtener la santidad en su vida matrimonial y procrear y educar a sus hijos.[4]
. Ser fieles mientras vivan.
. Cumplir con sus derechos y obligaciones matrimoniales.
. Soportar las faltas y defectos de la pareja, hasta la muerte.
. Perfeccionar el amor de uno por el otro. Es un amor eminentemente humano, porque está dirigido de una persona a otra a través de un acto de la voluntad. Comprende el bien de la persona total... Este amor, que fusiona lo humano con lo divino, conduce a los esposos a entregarse libre y mutuamente... Es un amor que comprende la entrega total de la persona. En este regalo se incluye la sexualidad total con su apertura a la transmisión de la vida.[5]
16. ¿Cuál es el concepto Católico del Matrimonio? ¿Es siempre un sacramento?
El matrimonio está formado por la alianza por la cual el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole.[2] Para una pareja bautizada, este contrato ha sido elevado por Cristo a la dignidad de Sacramento.[3]
17. ¿Qué quiere decir alianza matrimonial?
Toda la vida cristiana está marcada por el amor esponsal de Cristo y de la Iglesia. Ya el bautismo, entrada en el Pueblo de Dios, es un misterio nupcial. Es, por así decirlo, como el baño de bodas[4] que precede al banquete de bodas, la Eucaristía.[5]
Alianza o Contrato en el Antiguo Testamento se refiere a las promesas y acuerdos que Dios hizo principalmente a Abraham y a Moisés. Como el matrimonio es también un acuerdo que los esposos hacen con Dios para establecer una convivencia para toda la vida, no hay mejor palabra para definirlo.
El modelo para el santo contrato del matrimonio es la unión de Cristo y su Iglesia: un amor mutuo donde el esposo y la esposa están preparados para sacrificarse uno por el otro como Jesucristo se sacrificó por la Iglesia y como la Iglesia se sacrifica por ella misma para atraer las almas hacia El.[6]
18. ¿Es el contrato matrimonial cristiano diferente al civil?
El contrato matrimonial es diferente de cualquier contrato matrimonial civil. Este convenio no puede ser alterado o rescindido a voluntad por las dos partes contrayentes. Siempre hay una tercera parte involucrada, el autor del contrato, el propio Dios.[7]
Los contratos establecidos por acuerdo común de dos partes pueden ser alterados o rescindidos cuando ambas partes estén de acuerdo. Pero en el matrimonio hay tres participantes, y el tercer participante es el que decide absolutamente.[8] Cristo dijo: Lo que Dios ha unido el hombre no debe separarlo[9] y el que despide a su mujer, fuera del caso de infidelidad, y se casa con otra, es adúltero; y el que se casa con la divorciada es adúltero también.[10]
19. ¿Por qué la Iglesia Católica prescribe unas leyes que gobiernan el matrimonio?
La Iglesia Católica tiene el derecho de establecer leyes respecto a la validez del matrimonio porque para los católicos, el matrimonio es un convenio, pero también un sacramento. Y sólo la Iglesia Católica tiene la jurisdicción sobre los matrimonios, dejando a la competencia de la autoridad civil lo referente a los efectos meramente civiles. Nadie más tiene el poder o la autoridad para cambiar las leyes eclesiásticas.
20. ¿Cómo y dónde se celebra el matrimonio?
En el rito latino, la celebración del Matrimonio entre dos fieles católicos tiene lugar ordinariamente dentro de la Santa Misa, en virtud del vínculo que tienen todos los sacramentos con el misterio Pascual de Cristo.[11] (...) Es, pues, conveniente que los esposos sellen su consentimiento en darse el uno al otro mediante la ofrenda de sus propias vidas, uniéndose a la ofrenda de Cristo por su Iglesia, hecha presente en el sacrificio eucarístico, y recibiendo la Eucaristía, para que comulgando en el mismo Cuerpo y en la misma Sangre de Cristo, "formen un solo cuerpo"[12] en Cristo.[13]
21. ¿Qué disposición interior deben tener los que contraen matrimonio?
En cuanto gesto sacramental de santificación, la celebración del matrimonio... debe ser por sí misma válida, digna y fructuosa.[14] Por tanto, conviene que los futuros esposos se dispongan a la celebración de su matrimonio recibiendo el sacramento de la Penitencia.[15]
22. ¿Cuál es el elemento indispensable que "hace" el matrimonio?
La Iglesia considera el intercambio de los consentimientos entre los esposos como el elemento indispensable "que hace el matrimonio".[16] Si el consenti-miento falta no hay matrimonio.[17]
23. ¿En qué consiste el consentimiento?
El consentimiento consiste en un "acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente":[18] "Yo te recibo como esposa"— "Yo te recibo como esposo". Este consentimiento que une a los esposos entre sí, encuentra su plenitud en el hecho de que los dos "vienen a ser una sola carne".[19]
El consentimiento matrimonial define y hace estable el bien que es común al matrimonio y a la familia.[20] (...) Las palabras del consentimiento expresan, pues, lo que constituye el bien común de los esposos e indican lo que debe ser el bien común de la futura familia. Para ponerlo de manifiesto la Iglesia les pregunta si están dispuestos a recibir y educar cristianamente a los hijos que Dios les conceda.[21]
24. ¿Quién está capacitado para casarse?
El consentimiento debe ser un acto libre de la voluntad de cada una de las partes contrayentes, sin coerción y sin que surja temor grave por circunstancias externas. Ser libre significa:
No estar actuando bajo presión.
Sin impedimento de la ley natural o elcesiástica.[22]
Sólo aquellos que son capaces de dar consentimiento matrimonial válido pueden casarse: El matrimonio lo produce el consentimiento de las partes, legítimamente manifestado entre personas jurídicamente hábiles.[23]
Lecciones |
Prepararse para un matrimonio feliz es:
Buscar la compañía de personas sanas que compartan la fe y la moral católicas. En esta atmósfera de amistad sana, probablemente se encuentra el futuro cónyuge. Conviene buscar a una persona que sea católica en hechos y en verdad; que sea seria en cuanto a formar una buena familia y un hogar cristiano; responsable y que valore el trabajo; sincera y honesta; casta y que se preocupe por vivir la pureza.
Empezar a la edad adecuada. Es peligroso formalizar relaciones serias o compromisos demasiado pronto. Las relaciones que conducen al matrimonio requieren madurez: un grado de desarrollo mental y emocional. Los jóvenes que formalizan relaciones muy pronto pueden no comprender la dignidad, belleza, seriedad y desinterés del matrimonio. Cuando el noviazgo ha empezado a la edad adecuada, también existe el peligro de prolongarlo demasiado. Nuestra experiencia cultural nos ha enseñado que iniciar un noviazgo a temprana edad o "estar comprometidos" por mucho tiempo son invitaciones a la tentación y pueden prestarse a relaciones sexuales prematrimoniales, que destruyen el amor.
Buscar el consejo de los padres y del confesor o director espiritual. Ellos tienen la experiencia, así como la gracia de estado para ver la voluntad de Dios en tu vida. La decisión es, siempre, personal, pero es absurdo no pedir consejo en asunto de tanta importancia.
Estudiar y comprender el concepto adecuado del matrimonio. Preocuparse por adquirir una conciencia bien formada. Al igual que en el caso de otras vocaciones y profesiones, el matrimonio requiere de conocimientos especiales. Conviene pedir al sacerdote instrucción sobre el matrimonio. Pedirle que nos recomiende libros adecuados y documentos de la Iglesia sobre la naturaleza y los propósitos del matrimonio.
Casarse no sólo por la propia felicidad sino por la felicidad del cónyuge y de los hijos. La felicidad verdadera les llega a los que son generosos. Ellos quieren dar sin esperar nada a cambio. Se sacrifican ellos mismos en cualquier aspecto por las personas que aman y de quienes son responsables. Amar significa dar y sacrificarse, sin pensar en uno mismo o en su propio bienestar.
Tener la intención correcta. El objetivo del matrimonio también es crear un hogar cristiano, es decir, tener hijos, educarlos en la fe cristiana y conducirlos al cielo.
Tener seria intención de contraer matrimonio válido.Es necesario recordar que sólo existirá una unión total cuando la persona está casada de acuerdo con las leyes de la Iglesia. Las relaciones sexuales deben reservarse para el matrimonio. Las condiciones y gracias adecuadas para empezar una familia sólo se encuentran en el matrimonio. Ceder a la tentación antes del matrimonio indica egoísmo, el cual es un detrimento serio para un futuro matrimonio. Además, ceder a la tentación oscurece el enlace de unidad que debe provenir del acto marital. Cuando se tienen relaciones sexuales prematrimoniales se corre el peligro de tener solo un "amorío" y elegir el compañero equivocado para el matrimonio.
Ser comprensivo, Hay que ponerse en los zapatos de la pareja. Conviene ser positivos y ponerse de acuerdo en las opiniones.
Vivir una buena vida católica. Se necesita la gracia de Dios como base para el futuro matrimonio. Conviene participar en la Santa Misa y recibir la Sagrada Comunión todos los domingos y lo más frecuentemente posible. También confesarse con regularidad.
Rezar juntos por un matrimonio santo y feliz. Al final de la vida Dios mismo pondrá en la balanza la forma en que se ha vivido la vida matrimonial. Hay que considerar el matrimonio a la luz de la eternidad del juicio de Dios y buscar su ayuda cuando se responde a esta vocación. Encomendarse particularmente a la Santísima Virgen María y a San José, quienes formaron la Sagrada Familia con Jesús, nuestro Salvador.
8. ¿Cuáles son las manifestaciones naturales del amor durante el noviazgo?
El noviazgo es el tiempo en el que se aprende si un hombre y una mujer están preparados para el matrimonio. Las manifestaciones de amor y afecto durante el noviazgo son puras, sinceras y alegres cuando hay respeto mutuo, comprensión y renunciación. Esto no quiere decir que no habrá tensiones y desacuerdos. De hecho, la forma en que éstos se resuelven pueden indicar si hay capacidad para hacer sacrificios.
El amor se demuestra básicamente en el esfuerzo por negarse a uno mismo para buscar el bien de la persona amada. Pedir pruebas de afecto específico para "demostrar" si hay amor, es egoísmo que demuestra que el amor no es sincero y alegre. En tal caso, nunca se comprenderá la dignidad del matrimonio.
Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia (...). Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestraciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en castidad.[13]
Si se tienen dudas específicas sobre las manifestaciones de afecto entre los novios (besos, abrazos, etc.) será conveniente consultarlo con el confesor y lograr así una formación de la conciencia.
9. ¿Qué es lo que hace el amor humano puro, sincero y alegre?
Vivir la santa pureza durante el noviazgo tiene como efecto una profunda alegría y es la prueba de carácter, necesaria para un matrimonio feliz. El matrimonio es sagrado; por tanto, la preparación que lo precede debe ser pura.
Nada que se oponga a la ley de Dios puede ser natural. Quien no practique la pureza no puede desarrollar adecuadamente el amor y el respeto, pues las cualidades del amor verdadero se fincan en un corazón puro.
Mientras transcurre esa etapa, un hombre y una mujer deben tener presente el designio de Dios para demnostrarse el afecto que se profesan entre sí. El noviazgo no puede ser simplemente una aventura de amor romántico en la cual se deja a un lado la pureza sexual. La castidad es una preparación para el matrimonio porque un hombre y una mujer, que tratan de vivir en la pureza, adquieren un amor puro, sincero y alegre. Se garantiza que realmente se está buscando el bienestar de la otra persona.
Cuando el amor es degradado, se convierte en una pasión sensual impura. Deja de ser amor y se convierte en placer egoísta por medio del cual una persona usa a otra. Este amor impuro obviamente no puede ser sincero y verdadero.
10. ¿Por qué la práctica de la virtud de la castidad es una afirmación alegre de nuestro verdadero amor por Dios?
La práctica de la virtud de la castidad es una afirmación alegre de nuestro verdadero amor por Dios porque:
- Es la forma más importante de glorificarlo al compartir su poder creativo divino de acuerdo a Su Voluntad.
- Cuando practicamos la castidad, somos más imagen y semejanza de Dios.[14]
- Nos permite sentir la mano paternal de Dios en nuestra vida.
- Es un signo de que somos hijos de Dios.
- Cuidamos el curpo como Templo que es del Espíritu Santo.
- Nos da la libertad para servir a otros.
Castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biológico, se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y la mujer.
La virtud de la castidad, por tanto, entraña la integridad de la persona y la integridad del don.[15]
11. Si el amor verdadero es darse uno mismo, ¿Podemos decir que el amor verdadero está principalmente en la voluntad? ¿No está determinado por los sentimientos? ¿Es ciego el amor?
Algunas personas afirman que estar enamorado es todo lo que importa y que justifica cualquier cosa. Sin embargo, construir el amor en afectos que hacen que uno viole la ley de Dios pone en peligro la esencia de cualquier relación.
Lo que parece amor, con frecuencia no alcanza al verdadero significado del amor. El amor no es simplemente una atracción mutua y emocional, ni sólo un producto de nuestros sentimientos. El amor es más. Es darse uno mismo personalmente y ser espiritualmente uno con la persona amada. Por esto, se necesita la voluntad para amar.
El amor verdadero se demuestra en los hechos y no sólo en el afecto, promesas o palabras dulces. El verdadero amor humano se basa en el amor de Dios que implica el deseo de cumplir sus Mandamientos.[16]
¿Cómo puede este amor generoso crecer y ser la base para un futuro matrimonio? Por supuesto que no puede ser sólo producto de las emociones o sentimientos de la persona —llamado amor ciego—, el cual es un impulso ciego de pasiones. Tiene que ser un amor espiritual probado y demostrado, en el cual se unen las mentes.
Las pasiones no controladas pueden conducir fácilmente a la lujuria y a la impureza. La impureza nunca trae la verdadera felicidad. Crea un amor sensual que buscará otros compañeros sensuales en el futuro. Mina a la unión espiritual necesaria en el matrimonio y lo convierte simplemente en coincidencia accidental de deseos.
Por otro lado, cuando el amor se basa en la razón, se aprende a aceptar y hasta a amar los defectos del futuro cónyuge, ayudando a la persona amada a corregirlos. El amor generoso da motivos para la unidad, que siempre pesa más que cualquier motivo para la división.
12. ¿Necesita el amor de las relaciones sexuales antes del matrimonio?
Hay un tiempo y un lugar para cada cosa. Para el sexo, el tiempo y el lugar es dentro del matrimonio, el cual da la gracia a los esposos para amarse en caridad cristiana.
Durante "el compromiso", se da una revelación gradual de la verdadera persona para con el otro. Sólo dentro del matrimonio alcanza la sexualidad humana su sentido completo y la perfección que sirve como vehículo para un amor mutuo, exclusivo, permanente y de entrega entre un hombre y una mujer. El sexo no puede ser una manifestación de amor si viola el plan de Dios. Las parejas que se acercan a la Iglesia para solicitar el sacramento del Matrimonio están rechazando muchas de las nociones limitadas de la sociedad sobre la sexualidad.
Cuando una sociedad permite que el comportamiento sexual rompa sus ataduras en el amor humano y en el matrimonio; cuando trata al sexo como un mecanismo de placer personal, ésta fomenta una mentalidad destructiva y disminuye el valor del compromiso personal y de la propia vida humana.[17]
13. ¿Cuál es el plan de Dios para el sexo? ¿Cuáles son las diferencias básicas entre sexo y amor?
El propósito del sexo es la procreación y la unión conyugal entre esposo y esposa. Entre la importancia unificadora y la procreadora del acto matrimonial hay una conexión inseparable, establecida por Dios, que el hombre no puede romper por su propia iniciativa.
El acto marital al mismo tiempo une al esposo y a la esposa en la más estrecha intimidad y, juntos, los hace capaces de generar nueva vida. Esta unión fomenta la entrega mutua de los esposos. Por medio de esta entrega recíproca que es propia y exclusiva de ellos, el esposo y la esposa tienden hacia esa comunión de sus seres, donde se ayudan uno al otro para llegar a la perfección y así colaborar con Dios al engendrar y crear nuevos seres.[18]
La Iglesia enseña que esos dos aspectos de las relaciones maritales —el fortalecimiento de la unidad interpersonal entre los esposos y la procreación de la nueva vida— son dos bienes inseparables. Son inseparables, no en el sentido de que deben lograrse ambos en cada acto de la intimidad conyugal, sino en el sentido de que uno no puede deliberadamente actuar contra cualesquiera de estos bienes en un acto marital.[19]
Por estos motivos, el sexo sin matrimonio va contra el plan que Dios puso desde el principio, Sólo en el matrimonio el esposo y la esposa tienen las condiciones y la gracia necesarias para empezar una familia.
La sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan el uno al otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biológico sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo verdaderamente humano solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte.[20]
La entrega física total sería una mentira si no fuera un signo y el fruto de una entrega personal total en la cual está presente toda la persona, incluyendo la dimensión temporal: si la persona retuviera algo, o se reservara la posibilidad de decidir otra cosa en el futuro, por este solo hecho, él o ella no se darían totalmente.
Las relaciones sexuales fuera del matrimonio demuestran el egoísmo contrario al plan de Dios. El sexo se ve, no como la entrega de una persona, exclusivamente y para siempre al otro, sino como la satisfacción de una urgencia o necesidad momentáneas, no más significativo ni más importante que la misma urgencia o la necesidad. Esto es, obviamente, incorrecto. Sin embargo, el acto sexual entre esposo y esposa, cuando se hace de acuerdo con el plan de Dios, es sagrado. Usado correctamente, el sexo se convierte en una afirmación jubilosa del verdadero amor entre esposo y esposa.
14. ¿Por qué el placer del sexo antes del matrimonio conduce a una frustración egoísta que destruye al verdadero amor? ¿Cuándo son las expresiones del afecto una manifestación de amor?
Cuando es impuro, el amor es sofocante, ciego y dudoso: ¿Realmente me amas? o ¿Me estás usando? ¿En realidad ves mi verdadero yo o sólo el placer que obtienes de mi? Estas preguntas revelan un amor que ya ha empezado con el pie izquierdo. La respuesta es obvia. La falta contra la pureza se centra en uno mismo y en una búsqueda de placer sin compromiso ni responsabilidad. El amor que existió al principio puede convertirse en amargura y sentimiento de culpa. La unión de amor y compromiso, que debió haberse contruído, ahora está roto.
Durante el noviazgo, un cristiano se comporta con moderación y dignidad, poniendo un alto precio por sí mismo: el precio que Cristo pagó por cada persona con su propia sangre redentora.
¿Queremos una prueba de amor verdadero y serio? La mejor prueba es la pureza heróica durante el noviazgo, mientras se está conociendo y evaluando al posible compañero. Las muestras de afecto entre las personas no casadas son correctas y buenas cuando están de acuerdo con las demandas de modestia y son signos verdaderos de amor puro. No deben ser acciones que despierten pasiones.
Un hombre y una mujer que se aman y que dicen no a sus pasiones, reservándose para el matrimonio, se están diciendo uno al otro: Ves cómo te quiero realmente. Deseo honrarte y respetarse. Quiero demostrarte que te pertenezco. Un compromiso valiente entre la pareja es un compromiso que Dios ayuda y bendice con su propio amor. Si lo pueden tomar en serio, pueden pensar: Nos respetaremos y honraremos uno al otro. Ella será mi esposa, la madre de mis hijos; él será mi esposo, el padre de mis hijos.
Un director espiritual personal y el sacramento de la Confesión pueden ayudar a los que tienen dudas sobre su comportamiento concreto en el noviazgo. Dios conoce las debilidades humanas y las presiones de la cultura moderna. Además, un signo de madurez y de preocupación por el futuro cónyuge es admitir las debilidades y buscar el perdón y el consejo para poder superarlas.
15. ¿Cuáles son los valores y las virtudes cristianos que deben adoptarse durante el noviazgo? ¿Cómo puede desarrollarse la vida espiritual y qué medios sobrenaturales deben aplicarse?
Aparte de las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— y de las virtudes morales infusas (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) hay virtudes humanas. Estas desarrollan la personalidad de cada individuo. Junto con la pureza, éstas ayudan a poner los cimientos sobre los cuales se construyen las virtudes sobrenaturales. El matrimonio perfeccionará la vida de los esposos, si ellos saben cómo desarrollar las virtudes cristianas desde el principio de cualquier relación afectiva. Cada una de estas virtudes está potencialmente dentro de todas las personas llamadas al matrimonio.
Algunas de las virtudes humanas son:
Generosidad. Olvidarse de uno mismo. Buscar el bienestar, la felicidad y la vida espiritual del otro. Evitar el egoísmo y hacer cosas sólo en beneficio de uno mismo.
Modestia y decoro. Cuidar los sentidos. Comportarse correctamente para evitar las tentaciones o ser ocasión de pecado para otros. No hay que dejar que el ambiente ejerza una influencia equivocada.
Sinceridad. Ser sincero con uno mismo y con el otro. No tratar de justificar lo que es incorrecto. Llamar al pan pan y al vino vino.
Lealtad a los compromisos. Tener fe en la otra persona. Ser modelo de una relación cristiana. Evitar lo que nos avergonzaría ante Dios, los padres o la familia.
Hacer buen uso del tiempo. El ocio es la primera fuente de tentación y puede evitarse planeando y usando el tiempo que se pasa juntos sabiamente.
El principal desarrollo de la vida espiritual de los futuros esposos se basa en estar concientes que Dios está presidiendo sus corazones. El crecimiento y el progreso espiritual, para que sea eficaz, puede alcanzarse por medio de los siguientes medios sobrenaturales:
. Recibir los sacramentos: Confesión y Comunión.
. Orar: pedir las gracias necesarias para comportarse como un hijo de Dios.
. Renunciación especialmente a los sentidos y a la imaginación.
. Devoción a la Santísima Virgen María: Permíteme un consejo, para que lo pongas en práctica a diario. Cuando el corazón te haga notar sus bajas tendencias, reza despacio a la Virgen Inmaculada: "mírame con compasión, no me dejes Madre mía": y aconséjalo a otros.[21]
[13] Cf. C.C.C. 2350
[14] Cf. Juan Paulo II. M. D. (Boston, MA. St. Paul Book and Media, 1988), 14
[15] Cf. C.C.C. 2337
[16] Cf. Juan 15, 14-20
[17] Committee for Pro-life Activities, N.C.C.B., Julio 15, 1993
[18] Cf. C.C.C. 2360-2363 y Paulo VI. H. V. 15
[19] Cf. C.A.F. 12 y Committee for Pro-life Activities, N.C.C.B., julio 15, 1993
[20] Cf. C.C.C. 2361 y F.C. 11
[21] Josemaría Escrivá. Surco, (Editora de Revistas, México, 1987), n 849.
Abreviaciones:
C.A.F
Carta a las familias, Ediciones Paulinas, México 1994
C.C.C
Catecismo de la Iglesia Católica, Ronma, Librería Editrice Vaticana, 1992. .
C.I.C
Codex Iuris Canonici (Código de Derecho Canónico) Ediciones Paulinas, México, 1983
D.E.
Directorio para el Ecumenismo, National Conference of Catholic Bishops (N.C.C.B)
(Conferencia Episcopal de los Estados Unidos), Origins vol 23, no. 9, julio 29, 1993
F.C.
Familiaris Consortio: El papel de la Familia en el Mundo Moderno. Juan Pablo II, Roma, Librería Editrice Vaticana, 1981
S.C.A.
Siga el Camino del Amor: Mensaje Pastoral para las Familias, N.C.C.B., Origins vol no. 25, 1993
G.S.
Gaudium et Spes, Concilio Vaticano II, 1985
G.E.
Gravissimum educationis, Concilio Vasticano II, 1965
H.V.
Humanae Vitae. Paulo VI. Librería Editrice Vaticana, 1968
L.G.
Lumen Gentium, Concilio Vaticano II, 1964
M.D.
Mulieris Dignitalis. Juan Pablo II. Roma, Librería Editrice Vaticana, 1988
N.C.C.B.
National Conference of Catholic Bishops of the United States (Conferencia Episcopal de los Obispos Católicos de Estados Unidos.
O.C.J.
One in Christ Jesus (Uno en Cristo Jesús): Toward a Pastoral Response to the Concerns of Women for Church and Society, por la N.C.C.B., Ad Hoc Committee for a Pastoral Response to Women"s Concerns, Origins vol 22; no. 29, 1993.
S.C.
Sacrosantum Concilium, Concilio Vaticano II, 1963
I. Matrimonio en el plan de Dios |
Con el lema “Habla Señor, que tu siervo escucha” (1 Sm 3, 10) el pasado sábado 22 de mayo acogió el Seminario Menor Diocesano el encuentro de monaguillos. En una jornada festiva se congregaron 21 monaguillos de edades comprendidas de
Harto de que me muestren una caricatura de sacerdote que no es sino un homosexual empedernido, un pedófilo enmascarado o un amigo del buen vivir. ¿Es que ya se acabaron los sacerdotes que sean "hombres" normales?
Harto de oír hablar de la rodilla de un Sumo Pontífice que parece llevar a cuestas no sólo su dolor, sino el cúmulo inmenso de los chismes y las habladurías que su enfermedad genera en el mundo de los medios. Tal parece que algunos sólo buscan el escándalo y lo sensacional para hacerla noticia y pasto de quienes se regocijan con el pesar ajeno.
Harto de escuchar las así llamadas luchas de poder que generan el supuesto vacío de autoridad en el que se halla la Iglesia Católica. ¿Qué saben ellos del arte y del amor de dirigir la Iglesia Católica cuándo la encajonan y la etiquetan como una empresa multinacional?
Harto de ver películas como "Priest" en dónde el sacerdote es un obispo déspota, un párroco concubinario o un joven coadjutor homosexual. ¿Es que sólo existen sacerdotes de ese tipo?
Harto de no ver ni oír por ninguna parte la noticia sensacional de tantas monjas que entregan su vida día a día en la luminosa claridad de un convento de clausura desgranando sus vidas frente al sagrario para pedir precisamente por quienes más calumnian a la vida consagrada.
Harto de que no se haga escándalo ni noticia internacional de las almas consagradas, hombres y mujeres, que pasan largas horas hablando con los encarcelados, con los drogados, o limpiando pacientemente las heces que los enfermos psicóticos dejan como estelas en los hospitales para enfermos mentales, verdaderos lugares alucinantes.
Harto de que el África con sus miles y miles de escuelas y hospitales regenteados por sacerdotes y religiosas quede siempre relegado al más profundo silencio, olvidado a pasar sus días en el polvo dorado de la sabana, escondido a los ojos del mundo, debatiéndose siempre en profundas y cruentas guerras civiles cuyos heridos y muertos son siempre cuidados por sacerdotes y monjas.
Harto de ver a una Saffira que a punto de ser lapidada por el Islam levanta olas de estupor e indignación mundial, mientras que a un obispo ruso le es negada, en flagrante violación a las leyes internacionales, el retorno a su lugar de trabajo sin que ninguno de los comités de los así llamados "derechos humanos" abogue por él o sea capaz de alzar su voz un centímetro en los medios de comunicación. Y ni qué decir de tantas mujeres adúlteras como Saffira que todos los días reciben la extraordinaria noticia del perdón de Dios de manos de un sacerdote católico. De esto no hay noticia.
Harto de que los medios presenten las escenas de quienes por defender una ballena gris o azul o amarilla se lanzan a los mares en balsas maltrechas, se encadenan a ferrovías, mientras que un grupo de monjes franciscanos en Belén arriesga su vida por un puñado de palestinos sin conmover a la opinión mundial.
Harto de que muchos católicos, como camino y coartada fácil a su falta de celo apostólico o su indiferencia religiosa digan con despecho frente a esta conjura de los medios: "No quiero oír hablar de la Iglesia Católica".
Harto de ver cómo la fe de tantas y tantas personas humildes, sencillas y buenas puede quedar lastimada de por vida, tal y como sucedió en la España de los años ochentas en donde a base una persuasiva y feroz propaganda destruyeron la fe de muchas personas, minando el aprecio y la estima por el sacerdote, precisamente a partir de calumnias, tal y como lo están haciendo ahora.
Pero estoy seguro que de esta persecución la Iglesia Católica, nuestra Iglesia Católica saldrá victoriosa como siempre ha salido, pues a semejanza de los primeros tiempos, son estas persecuciones las que como un bautismo de sangre permiten que se vigorice y se renueve en sus hijos fieles, amantes y siempre leales.
Germán Sánchez Griese | Fuente: es.catholic.net
Un lector o una lectora, en la entrada titulada EL CRISTIANO ANTE EL AMOR, parte 11, (sobre la Virginidad) me planteó una cuestión muy interesante y acertada. Y el objeto de esta entratra es dar respuesta a dicha cuestión.
Jesucristo nos enseña a amar a la persona por lo que es en sí misma, con sus virtudes y defectos. Él redescubre una dignidad en las personas que nada ni nadie se lo podrá jamás arrebatar.
Lo que me estás planteando en el fondo de la cuestión es el tema de
Para la ideología de género no existe nada natural, no existen dos sexos, lo que existen (para los que apoyan esta ideología de género) sin más son unos productos culturales creados para que el varón ate a la mujer para relacionarla únicamente a lo que se llama función reproductiva, es decir a que tengan hijos para el varón. Esto es lo que piensan los que apoyan esta ideología de género, y por tanto para ellos la mujer quedará liberada en el momento que se liberen de la función de la maternidad.
Para los que sostienen esta ideología nada es natural y todo es cultural, cada uno se construye libremente lo que ellas denominan tu orientación afectiva/sexual, es decir la dimensión sexual de su personalidad. Y como para ellos es una construcción autónoma la orientación afectivo/sexual todas las orientaciones afectivo/sexuales son igualmente valiosas: heterosexualidad, homosexualidad, lesbianismo, transexualidad o bisexualidad, para ellos son todas igualmente valiosas y no se puede hacer distinción entre unas y otras. Y para ellos cualquier persona que afirme que una orientación afectivo/sexual es más valiosa que otra cualquiera o diga que una orientación afectivo/sexual es mala… se convierte en un homófogo, que es el término inventada por la ideología de género para descalificar y limitar la libertad de expresión de todas aquellas personas que no opinamos con las categorías de la ideología de género.
Por este rechazo de lo específico de la feminidad y a la distinción entre hombre y mujer toda la ideología de género está muy transida de verdadera fobia a la maternidad y la liberación de la maternidad es el objetivo último de la liberación de la mujer, y por lo tanto todo esto está totalmente transido de una verdadera fobia al matrimonio que es, según esa forma de ver las cosas, sería la institución que hemos inventado los varones para esclavizar a la mujer en su condición femenina al servicio de esa función reproductiva que es tener los hijos. Entienden su cuerpo como algo que está totalmente lleno de reformas y términos como masculino y femenino son totalmente intercambiables. Para ellos los términos para establecer el género no se establecen de una vez por todas sino que siempre están en el proceso de estar siempre rehechos, por lo tanto no hay masculino ni femenino, sino que simplemente estamos ante un producto cultural que va cambiando continuamente. Ellos (los que sostienen la ideología de género) dicen que se puede ser mujer con un cuerpo de hombre o con un cuerpo de hombre y que se puede ser hombre con un cuerpo de mujer o con un cuerpo de hombre; es indiferente porque cada uno se construye en su orientación afectivo/sexual sin que haya ninguna base natural ni ética previa.
¿Qué pretende la ideología de género?. Pretende, fundamentalmente, acabar en todos los órdenes de la vida, en el lenguaje, en la moral, en el derecho… con la distinción entre hombre y mujer. Ya no hay hombres y mujeres, ahora, para ellos, hay orientaciones afectivo/sexuales que cada uno va creando libremente cuando le apetece y que incluso puede ir cambiando a lo largo de su vida. Y para acabar con la diferencia entre hombre y mujer el objetivo expreso de la ideología de género es acabar también con el matrimonio y la familia. ¿Por qué no puede haber un matrimonio como institución específica como unión entre el hombre y la mujer?, porque no existe el hombre y la mujer, por lo tanto el matrimonio debe de pasar a ser una institución para la unión de cualesquiera dos adultos, sea cual sea la orientación afectivo/sexual de éstos, ya no hay diferencia, ya sea entre un hombre y una mujer, entre dos hombres o entre dos mujeres. Lo que se hace es suprimir el matrimonio para equivalerlo a la unión de dos personas del mismo sexo.
Se pretende llegar a una sociedad sin clases de sexo, para que haya una única humanidad con la orientación afectivo/sexual que cada uno se quiera construir, pero que nada distinga del hombre de la mujer. Por esto y para esto, los que llevan el estandarte de la ideología del género se empeñan en cambiar el significado del lenguaje, reescribir la historia, rehacer la ética, rehacer el derecho y, por supuesto, rehacer la religión. Así se empieza a hacer una historia que es la historia de la lucha entre los hombres y las mujeres y que denominan patriarcado a toda la época histórica que ha reinado hasta el día de hoy, según los que sostienen la ideología de género. Se ataca a la familia como institución especialmente represora y se ataca, sin cuartel, al matrimonio de orientación cristiana y occidental. Se instrumentaliza y se emplea el campo de la educación para que ésta sea un instrumento de cambio de la mentalidad para rehacer la conciencia de los chicos y chicas desde jóvenes, desde la más tierna infancia y adolescencia, para que piensen en las categorías propias de la ideología de género. Se pretende reconstruir el lenguaje cambiando el significado de las palabras (se pretende cambiar el término matrimonio para que deje de hacer alusión a la unión entre un hombre y una mujer), e incluso se intenta reconstruir la religión. Con estas personas ya no hay categorías ni morales, ni físicas, ni éticas cada uno se irá construyendo no se el qué para que todos seamos felices en ese teórico paraíso que nos dicen los defensores de la ideología de género.
La ideología de género, según el Papa Benedicto XVI, es la última rebelión de la criatura contra su condición de criatura. El hombre moderno con su materialismo rechaza la existencia de un alma que pueda darle alguna exigencia para su conducta ética. El hombre moderno con su ateismo rechaza la existencia de una instancia externa a sí mismo, Dios, que pueda significar un condicionamiento para su propia libertad o pueda decirle algo sobre su propia verdad. Y ahora el hombre moderno, con su ideología de género, pretende liberarse de su propio cuerpo. Ya sin alma, sin Dios y sin cuerpo el hombre moderno es una voluntad que se auto crea, es dios para sí mismo. Y en el fondo esa es la idea última de la ideología de género: Ya no hay nada que nos condicione, ya nuestra libertad no tiene el soporte de una naturaleza que nos impulsa hacia una determinada forma de vivir y de ser. Ya puramente nuestra voluntad, nuestro querer sin ninguna referencia a la realidad crea nuestra propia personalidad, crea la ética, las relaciones, los valores, etc. En el fondo la ideología de género es UN REDUCIONISMO.
Espero dar respuesta a tu duda. Gracias por su comentario y a su disposición.
¡Que Dios te bendiga y te guíe!.