lunes, 17 de marzo de 2008

Ante el Jueves Santo...

Ante el Jueves Santo...

En nuestro país tenemos la suerte de poder tener una seguridad social y un sistema de medicina apropiado, aunque siempre mejorable. En nuestras facultades de medicina se afanan los universitarios para aprender el funcionamiento de nuestros órganos y de los diferentes sistemas de nuestro organismo para dar solución a las diferentes enfermedades y mejorar la calidad de salud de la gente a la que serán enviados. Por ello y para ello, nosotros, como contribuyentes colaboramos para que el sistema universitario y educativo funcione lo mejor posible.

Los que tenemos la suerte de ser cristianos, de haber renacido por medio de las aguas bautismales, a parte de cuidar nuestra salud corporal también tenemos que cuidar nuestra salud espiritual; o sea, nuestra vida espiritual. Enseguida acudimos al médico cuando sentimos un dolor en el estómago, o nos cuesta respirar o cuando sentimos cualquier tipo de dolencia. Y esto es así porque valoramos nuestra salud y tenemos experiencia de la gran pérdida que supone el no tenerla y lo mal que lo pasamos cuando estamos enfermos y nuestro cuerpo no responde correctamente.

Pero, sin embargo y por desgracia, no solemos dar tanta importancia a la salud espiritual. Como en la salud espiritual no podemos ponernos el termómetro de mercurio para conocer cual si tenemos más de 37 grados centígrados… y como no tenemos analgésicos ni antibióticos y no nos duele nada… pues parece que todo marcha con normalidad. Pero muchas veces resulta que damos poca importancia a lo que debería ser lo más importante. ¿Saben ustedes cuál es lo más importante para nuestras vidas?: LA AMISTAD CON JESUCRISTO.

Estoy totalmente seguro que ustedes cuidan mucho el tema de la limpieza en sus casas, el asunto de las compras de los alimentos y medicinas, el asunto de cumplir correctamente para con sus vecinos, el ser buenos ciudadanos, y en ello invierten tiempo y esfuerzo. Y esto es digno de alabar. Sin embargo ustedes… ¿cuánto tiempo al día dedican a la oración?, ¿cuántas veces a lo largo de esta semana o de la semana pasada han abierto el libro de la Biblia para leerlo con serenidad?, ¿cuántas veces han rezado ustedes el santo Rosario?, ¿cuántas veces a lo largo de este mes han acudido al sacramento de la reconciliación o del perdón?, ¿cuántas veces han faltado a la Eucaristía dominical?, ¿cuántas veces el mal genio y el temperamento desbocado han dañado a la gente cercana que ha tenido junto a usted?. Les comento todo esto para que caigan en la cuenta que es PRECISO CRECER EN NUESTRA VIDA ESPIRITUAL, no podemos ser como agua estancada, pútrida e insalubre. Que esto de la fe y de la oración no se trata de cuestiones de los niños de primera comunión. Que esto de la fe, que esto de la amistad con el Señor nos toca de lleno a nosotros, es algo que nos afecta totalmente a nosotros.

Y Cristo nos lo dice con toda la claridad del mundo. ¿Por qué creen ustedes que Jesucristo instituyó el sacramento del Orden Sacerdotal y de la Eucaristía?. Los creó como unos medios importantísimos y fundamentales para que cuidásemos, con gran esmero, nuestra salud espiritual, nuestra vida espiritual, nuestra relación de amistad con Él, nuestro estar en Estado de Gracia.

Cuando uno está enfermo en su vida interior, en su vida espiritual no le vale ni termómetros, ni medicinas… porque estos medios no lo van a detectar. ¿Cómo sabe uno que anda “más verdes que las lechugas” en su trato de amistad con el Señor?. La respuesta es demasiado evidente: Cuando uno vive como si Dios no existiese. Cuando uno no reza, cuando uno no se confiesa, cuando uno no participa en la Eucaristía, cuando uno no se interesa por su formación cristiana… cuando uno no pone en práctica los medios que nos plantea, que nos ofrece nuestro Dios y Señor.

Cristo va a morir crucificado por nosotros, y lo hace porque nosotros le importamos muchísimo. Es más, aunque solamente existiera usted en toda la tierra a lo largo de todo el tiempo, por usted, solamente por usted, hubiese venido Cristo y hubiera derramado su sangre en el madero de la cruz. Nosotros le importamos muchísimo a Dios. Pero nosotros… ¿acaso vivimos como si Él no existiese?.

Estamos ya en la Semana Santa

ESTAMOS YA EN SEMANA SANTA

En los textos de la Pasión del Señor tenemos una auténtica escena donde aquí queda reflejado qué es el pecado y qué es la misericordia. La Iglesia da gran importancia a lo que es la Pasión. Es más, los escrituristas nos dicen que lo primero que fue escrito fue la Pasión del Señor. Después se fueron añadiendo otros episodios.

La Pasión es un escenario en el que todos nos vemos reflejados. En esos personajes que rodean a Jesús, los soldados romanos, los apóstoles… todos estamos participando en aquellas escenas en donde vendimos, en donde traicionamos al Hijo de Dios. Todos nos vemos reflejados de una manera en aquellos personajes, como con Verónica que enjugó el rostro de Cristo, como con Simón de Cirene que ayudó al Señor a llevar la cruz.

¿Quieres saber lo que es el pecado?, ¿quieres saber lo que es la misericordia?, mira la Pasión del Señor y aquí tienes todo. Tú tienes parte en cada uno de esos personajes. Tú también tienes parte de ese soldado que atravesó con la lanza el corazón de Cristo que torturó al Señor y al mismo tiempo también eres la Verónica que limpia el rostro de Jesús, y al mismo tiempo eres Juan que estás al pié de la Cruz.

En el relato de la Pasión nos encontramos desmenuzados que tipos de pecados se dieron allí: violencia, incredulidad, rechazo, burlas, debilidad de Pilato, crueldad de los soldados, traición de Judas, negación de Pedro, abandono de sus discípulos.

Los discípulos abandonaron al Señor y huyeron. Allí todos salieron corriendo dejando al Señor solo. Si os dais cuenta, nosotros definimos la vida cristiana como un seguimiento de Jesucristo. ¿Qué quiere decir cristiano?. Cristiano quiere decir discípulo de Cristo. ¿Quién es el buen discípulo de Cristo?, quien creen en su doctrina y la practica y sigue al Señor. Para entender qué es el pecado hay que entender que la primera clave del pecado es el abandono del Señor.
Cuando uno abandona al Señor ocurre que todo se desencadena, cuando nos alejamos de su presencia ‘todo vale’ y aceptamos como válido y bueno cosas que antes, al lado de Cristo, las hubiéramos rechazado de plano. Cuando uno deja de poner sus ojos en Él ya se está hundiendo.

¿Se acuerdan de ese pasaje del Evangelio en el que Jesús manda a Pedro que ande sobre las aguas para que fuera a dirigirse hacia Él?. Pedro sale de la barca, empieza dirigirse hacia Jesús, al comienzo camina sobre las aguas, pero llega un momento en el que Pedro, por miedo, porque él empieza a hacer razonamientos ve que eso es imposible, empieza a sentir la fuerza del viento, empieza a mirarse a sí mismo, aparta su mirada de los ojos de Jesús y empieza a hundirse en aquel lago.

De aquí viene la enseñanza: Cuando apartamos nuestros ojos del Señor, cuando dejamos de mirarle a Él y empezamos a mirarnos a nosotros mismos ahí es cuando nos hundimos, ahí es cuando dejamos de ser discípulos de Jesús, cuando dejamos de seguirle. Por lo tanto, aquel pecado colectivo que allí ocurrió, con los Doce Apóstoles, cuando le abandonaron en la hora de la Pasión, ese dejarle solo, es también una forma de definir lo que es el pecado.

En el fondo cuando decimos que hemos dejado sólo a Jesús… eres tú quien te has quedado solo: somos nosotros quien nos quedamos con una ausencia divina, sin la asistencia divina. Hay un pasaje de la Sagrada Escritura, del Antiguo Testamento para explicar esto, y es que el Pueblo de Israel, allí en el desierto se revelaba contra Yahvé, eran desobedientes, eran de dura cerviz, y entonces dice la Sagrada Escritura que es entonces cuando Yahvé les abandonó a sus solas fuerzas. Es decir: tu mismo, si tú le estás rechazando, si tu no quieres agarrarte de su mano, sigue tu solo, con tus solas fuerzas, vas a ver que pronto te pegas un tropezón, vas a ver que coscorrón te llevas. Es decir, no es que Dios castigue. Es que resulta que el mayor castigo es que nos quedemos solos porque no hemos querido ir con el Señor, ¿y que es lo que te pasa?, pues que te hundes. Si nosotros no queremos ir con el Señor, si no queremos ir de su mano, el Señor respeta nuestra decisión, pero tu castigo va a ser el ir solo. La primera definición de lo que es el pecado es esta: el abandono en ese seguimiento del Señor.

Sólo hay una cosa en la vida por la que merece la pena vivirla: La amistad con Jesucristo. Así pues, pongámonos manos a la obra y mimémosla con especial devoción. Así sea.

miércoles, 12 de marzo de 2008

El aborto no es un derecho

Fuente: www.partidofamiliayvida.es

14 de Febrero de 2008


Sr. Director:

Ayer en EL PAIS volvió a salir otro artículo defendiendo a las mujeres que al parecer cometieron un delito de aborto en las clínicas abortivas que están siendo investigadas, pero, una vez mas, dice nada amas iniciarse este una verdad que nadie pone en duda; el trauma sufrido por esa mujer al someterse al aborto. No voy a enjuiciar ni valorar ahora dicha conducta. Quiero detenerme en lo único en que estamos de acuerdo los que estamos contra el asesinato de los seres humanos no nacidos y los que aún lo defienden, ya sea como un supuesto de despenalización o incluso por quines se atreven a decir la barbaridad que es “un derecho”; que siempre es un trauma para la mujer que aborta. Pues, si es así, ¿por qué desde los poderes públicos no se hace absolutamente NADA por ellas?.

Ayer en EL MUNDO nos dice que el ministro de Justicia –que escandalosamente se sentó hace poco con los empresarios del negocio abortero- se ha gastado más de 200.000 e en reformar una vivienda para él. Y digo ¿en qué país vivimos cuando un ministro se gasta esa barbaridad y no se ha preocupado ni un solo segundo por el trauma de las madres que abortan?. A su vez, oigo por la radio que Dª Ana Pastor –de triste memoria para los embriones humanos, seres humanos- propone en nombre del PP que sea gratis la salud bucodental de los niños de este país. No voy a criticar dicha medida como tal pero ¿dónde esta la sensibilidad del PP que no nos propone ni un solo euro para las citadas madres traumatizadas?. ¿Es que nadie en su sano juicio -¡que cosas digo!- se ha parado a pensar en la posibilidad de ayudar a quienes se ven exclusivamente abocadas al aborto cuando se encuentran con un embarazo no deseado? ¿No cabe otra opción? Tras los no se cuántos millones de árboles que nos han prometido plantar el PSOE y el PP –sin mencionar el coste de ello- ¿No queda ni un duro para unos seres humanos llamadas “madres embarazadas”? ¿Sólo es posible apoyar económicamente a dichas clínicas? De las innumerables, miles de partidas presupuestarias para todo tipo de cosas y fines, de la administración central de la autonómica, de la municipal ¿no es posible destinar dinero en apoyo de estas madres para que se les pueda ofrecer otro tipo de salidas a su traumática situación, para evitarles ese trauma en el que estamos todos de acuerdo?.

Algunos sabemos que sí es posible, que este Gobierno que dice tener superávit, sí tiene dinero y que por lo tanto lo que tenemos es una dejación manifiesta y expresa hacia este colectivo de madres por parte de los poderes públicos. No hay voluntad política a favor de la Vida por ninguno de los dos principales partidos de este país.


Rafael Llorente Martín Partido Familia y Vida


Contact info: C/ Bronce 11, 1ºC – 28045, Madrid
Dirección electrónica: info@partidofamiliayvida.es

Teléfono: + 34 902 88 92 18 Fax: + 34 902 88 92 19
http://www.partidofamiliayvida.es/

domingo, 24 de febrero de 2008

Escuela de novios

Fuente: www.enticonfio.org
Mons. D. José Ignacio Munilla
OBISPO DE PALENCIA

Escuela de novios

En el marco de las Charlas Cuaresmales que tradicionalmente suelen ofrecerse en nuestra Diócesis palentina, hemos podido escuchar una conferencia que ha tenido un eco muy especial en el auditorio. Don Miguel Ortega, terapeuta familiar de la Diócesis de Getafe, compartía su experiencia con nosotros, disertando sobre las causas de las crisis matrimoniales y también nos ofrecía algunas pautas de terapia familiar.
Está claro que la “salud del matrimonio” está muy condicionada por la “calidad del noviazgo” previo. Inevitablemente, las carencias del noviazgo se arrastran al matrimonio. Sería bastante ingenuo pensar que la mera novedad del cambio de estado de vida, o la gracia del sacramento, fueran a subsanar las lagunas existentes en la educación del amor humano. Tampoco cabe esperar que el cursillo prematrimonial que una pareja realiza en las semanas o, a lo sumo, en los meses previos a la celebración de la boda, vaya a ser suficiente para suplir el proceso que debiera haberse recorrido durante los años de noviazgo.
La conclusión es bastante evidente: es necesaria una orientación pastoral en la etapa del noviazgo. Aunque el reto sea difícil, sería un gran logro si consiguiésemos poner en marcha una “Escuela de novios” en nuestro Centro de Orientación Familiar (COF). ¡Son tantos los temas que debieran plantearse en esa Escuela!.

1º.- Enamoramiento sin ceguera: ¿A quién amamos? ¿A la persona real que está junto a nosotros, o a una imagen idealizada de lo que nos gustaría que fuera? Muchísimas de las crisis matrimoniales tienen su origen en el desencanto, al comprobar que la realidad difiere mucho del aquel sueño primero. Nuestro refranero señala un peligro real cuando dice aquello de “El amor es ciego”.
Las relaciones prematrimoniales están contribuyendo también a acrecentar esa ceguera característica del enamoramiento. La relación sexual a destiempo tapa los problemas en vez de afrontarlos. Se ha insistido mucho en que las relaciones sexuales son necesarias para conocerse y sin embargo, resulta que disponemos de unos datos estadísticos inexorables, en los que se comprueba que las parejas que han convivido antes de casarse, tienen un índice de ruptura matrimonial muy superior a las que no lo han hecho.
De lo anterior se concluye que, en la relación de los novios, una cierta distancia es necesaria para poder conocerse en profundidad. Si no queremos que haya sorpresas desagradables en el matrimonio, es indispensable una educación en el amor que enseñe a los novios a no “quemar” etapas.

2º.- Del mini-divorcio al Divorcio: Cuando en el noviazgo se confunde el amor auténtico con un sentimiento inmaduro, cuando se queman las etapas intermedias, cuando el novio o la novia es considerado desde los primeros momentos como un miembro más de la familia de su pareja, cuando en la práctica se confunde la etapa del noviazgo con la del matrimonio, entonces ocurre que las rupturas de los noviazgos son traumáticas, hasta el punto de convertirse en una especie de “mini-divorcios”. De esta forma, el noviazgo, en vez de ser un ámbito en el que se aprender a discernir en libertad, se convierte en una primera experiencia que nos familiariza con el drama del divorcio.

3º.- La ausencia de un ideal: Posiblemente, la cuestión principal que habría de abordarse en esa “Escuela de novios”, sea el cultivo del ideal común en el que se sustenta la relación de pareja. En efecto, a veces comprobamos que la pareja tiene dos ideales distintos y distantes, sin posibilidad de comunión entre ellos. Otras veces ocurre que no hay “pareja”, sino que “uno” es absorbido por “el otro”, consecuencia inevitable de esa carencia de ideal común.
De forma muy gráfica, nos decía Don Miguel Ortega en la conferencia que he mencionado, que muchos matrimonios fracasan porque se han quedado en la primera fase del noviazgo. La crisis se les plantea al comprobar que, llegado un momento determinado, ya nada les une: “Mi ideal eras tú cuando te veía vibrar enamorado, pero ahora ya te veo diferente y no hay nada que nos una…”
El ideal común sobre el que ha de fundamentarse el noviazgo y el matrimonio no puede ser el enamoramiento ciego, ni las metas económicas, ni determinadas ilusiones compartidas, ni tan siquiera el reto de los hijos –que no pueden ni deben suplir el proyecto común de la pareja-… El ideal común ha de ser necesariamente el de un amor maduro, fundado sobre unos valores consistentes.
Por ello, además de la educación en el amor humano, la Iglesia está llamada a presentar y a proponer a Cristo como el fundamento del amor esponsal. Los cristianos creemos que el amor de los esposos es un “sacramento”, es decir, un “eco” del amor de Cristo a cada uno de nosotros. El matrimonio cristiano no es cosa de dos, sino de tres, porque la presencia de Jesucristo en medio de la pareja, sustenta, configura y madura el amor humano.
Le pido a la Sagrada Familia de Nazaret que nos conceda la gracia de poner en marcha esta Escuela de Novios.

domingo, 17 de febrero de 2008

Una pequeña reflexión en el camino cuaresmal...

El Dios que se nos manifestó tan bellamente en Jesucristo es el Dios de Abraham, el Dios de los padres, Dios de vivos, Dios que bendice y regala, Dios que no se agota.

Por eso Dios no quiere que nos conformemos con menos, no quiere que nos achiquemos, no quiere que nos instalemos en lo ya conocido. Dios desea que nos superemos y que crezcamos.
Los textos de hoy son luminosos, nos hacen mirar hacia arriba, donde hay más luz; nos invita a salir, a crecer, a superarnos, a abrirnos a nuevos dones de Dios. Por eso, la virtud más destacada en este segundo domingo de Cuaresma es la esperanza. Hay que creer en Dios, sí, como Abraham y los Apóstoles, pero un Dios que nos hace mirar al futuro, un mañana que nos ha de trascender y transfigurar.


Ya es una buena noticia que Dios quiera acercarse al hombre y busque su amistad. Abraham, por mucho que lo idealicemos, no deja de ser un pastor en busca de mejores tierras y mejores pastos. Pero Dios hace con él una alianza, como dos amigos que unen su suerte en ayuda mutua. En adelante Dios se dirá el Dios de Abraham, y Abraham será el amigo de Dios, el protegido de Dios, el que cree en Dios. De ahí que no tendrá sólo una descendencia carnal, sino que será el padre de todos los creyentes.


Abraham suspiraba por un hijo y Dios le promete más: hijos incontables, como las estrellas. Abraham pensaba en una descendencia carnal, pero Dios es más; no sólo tendrá un hijo de Sara, sino que tendrá hijos del espíritu, los hijos de la fe.


Dios sacó a Abraham de su tierra para darle otra tierra mejor. Abraham se fía de Dios y le obedece. La promesa de Dios se cumple. Dios no habla solamente de una tierra fértil, en la que se encuentran ríos de leche y miel, de vino y de aceite. Eso es poca cosa. La Tierra Prometida no se encuentra en esta tierra. Hay que mirar otra vez más arriba. La Tierra Prometida es el Reino de Dios.


La fe es todo lo que pone Abraham en su alianza con Dios. La fe es lo único que Dios le exige. Pero esta fe era tan grande y se irán agrandando cada día. Resulta que Abraham cree en un Dios que no se conforma, que quiere siempre más, pero no para Él. Lo que Dios quiere es ver crecer a sus amigos, a sus hijos.


La fe de Abraham significa cerrar los ojos y entregar a Dios la propia historia para que sea Dios quien la dirija. Esto que acabo de decir en apariencia es sencillo, pero es de lo más complejo. Porque tenemos apartados, secciones, departamentos en nuestra vida en los que solamente entramos nosotros, como si nosotros fuésemos los auténticos dueños. Lo cual es un error evidente porque Cristo tiene que entrar de lleno en todos los rincones de nuestra vida para que nos dé esa luz potente que tanto necesitamos.


Un simple detalle: Cuando suelo ir como copiloto en un automóvil y marchamos hacia un lugar un poco distante, lo cierto es que no lo paso muy bien. Porque o bien corre mucho el conductor, o va demasiado lento, o gira bruscamente el volante, o pisa muy fuerte y repentinamente el freno o hace un cambio de marchas muy brusco… y no digamos nada cuando se ponen adelantar los camiones o toca el claxon en señal de protesta por una imprudencia… Yo lo paso francamente mal. Seguro que yo lo conduciré mucho peor que ese conductor, pero como soy yo creo que lo hago todo a la perfección. Claro, creo mal.


Les invito ha hacer un ejercicio de imaginación, imaginen que el coche representa la vida: Supongan que yo estoy sentado en el asiento de piloto del ‘coche de la vida’, y como copiloto de ese ‘coche de mi vida’ tengo a Jesucristo. Jesucristo es Alguien que dice las cosas claras: ‘Al pan, pan y al vino, vino’. Él me diría,… “¡Oye, no corras tanto, que vas como loco por ahí y casi no te paras a reflexionar lo que estás haciendo, que tienes que consultarme más las cosas en la oración!”. - Y no digamos nada cuando uno da un volantazo brusco y Jesucristo te dice: “¡Oye, que esa persona a la que acabas de contestar tan bruscamente y con tan poca delicadeza, a parte de hacerla daño, es que resulta que es mi hijo y tu hermano!”. O cuando se toca el claxon haciendo sacar el genio que uno tiene dentro, a lo que Jesucristo te dice: “¡Ese genio uno tiene que irlo domando!”.


En resumidas cuentas, cuando uno como acompañante en el viaje de la vida al Señor te vas dando cuenta que sus comentarios, sus insinuaciones las hace para que uno crezca con fortaleza en la fe. Cuando uno va creciendo en ese amistad íntima con el Señor siente mayor necesidad del Sacramento de la Reconciliación y de vivir en plena amistad con Él, o sea, vivir en Estado de Gracia.


La iniciativa siempre parte del Señor. La iniciativa partió de Jesús. Es Él quien invitó a Pedro, a Juan y a Santiago al monte Tabor. Escogió a tres de entre muchos. No porque fueran los mejores. El Señor le elige a usted y a mí para que subamos al monte Tabor para que entremos en un constante diálogo de amor con Aquel que sabemos que nos ama. Así sea.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Condenado en Argelia un cura que oró con emigrantes

Fuente: Resumen de prensa del 13 de febrero de 2008‏ de: Opina2000 (opina2000 iglesianavarra.org)

Condenado en Argelia un cura que oró con emigrantes

EL PAÍS

Pierre Wallez, un sacerdote francés, no podía imaginarse que su visita del 26 de diciembre a los subsaharianos en Maghnia iba a ser la última. Llevaba ocho años auxiliándoles en los bosques cercanos a esa cuidad argelina pegada a la frontera marroquí.

Se desplazaba generalmente acompañado por un médico argelino de las urgencias del hospital de Maghnia que curaba las heridas de esos emigrantes que viven a la intemperie y aspiran a cruzar a Marruecos para, desde ahí, dar el salto a España. Las patrullas de Gendarmería siempre dejaban circular al sacerdote y al médico.

El 9 de enero los gendarmes cambiaron de parecer. Registraron a los dos voluntarios y encontraron "pruebas" para detenerles. El clérigo llevaba todo el ornamental litúrgico para decir misa y el médico un botiquín de primeros auxilios y medicamentos.

Tras 30 horas en el cuartelillo, el cura fue inculpado por haber rezado -no llegó a decir misa- el 26 de diciembre en un lugar no autorizado para el culto no musulmán con un puñado de cameruneses, nigerianos y ghaneanos. Su acompañante fue acusado de ejercer la medicina al margen de un centro público, pero utilizando medicamentos del hospital en el que trabajaba.

"Es difícil imaginar en qué lugar autorizado los emigrantes sin papeles y que viven en plena naturaleza pueden reunirse para practicar su religión", se indigna monseñor Alphonse Georger, obipo de Orán.

"(...) todas las medicinas han sido sufragadas por la Iglesia católica en el marco de la ayuda humanitaria que brinda a los desamparados", precisa el obispo. "Ninguna prueba del empleo de material hospitalario ha podido ser aportada excepto, acaso, el esparadrapo", concluye.

Wallez fue condenado el 30 de enero, por un tribunal de Maghnia, a un año de cárcel -no debe ingresar en prisión- y a una multa de 200.000 dinares (2.075 euros). Al médico le cayeron dos años -sí deberá ingresar en prisión- y la misma multa.

"La Iglesia católica de Argelia", reza un comunicado recién publicado por el obispado, "no comprende esta sentencia contra dos personas que efectuaron, de acuerdo con su conciencia, gestos religiosos o humanitarios". Ha recurrido el veredicto.

Las autoridades argelinas emprendieron, hace dos años, una ofensiva contra el proselitismo, que consideraban agresivo, de los evangélicos. "Está claro que ya no establecen diferencias" entre católicos y evangélicos, constata monseñor Tessier, arzobispo de Argel.

"El fenómeno del proselitismo", aseguraba hace una semana el jeque Bouamran, que encabeza el Alto Consejo Islámico argelino, "es, desde hace algún tiempo, en nuestro país más visible y más cínico". El ministro de Asuntos Religiosos, Buabdalá Ghamalá, insistía, por su parte, en el necesario respeto de la legislación argelina que no permite erigir lugares de culto sin su autorización previa.

La Iglesia recibe 150 millones del Estado y le ahorra varios miles.

Fuente: Resumen de prensa del 13 de febrero de 2008‏ De: Opina2000 (opina2000@iglesianavarra.org)

La Iglesia recibe 150 millones del Estado y le ahorra varios miles

EL MUNDO

«La Iglesia española no sólo no está subsidiada, sino que le ahorra al Estado muchos miles de millones de euros». Lo asegura el gerente del Episcopado, Fernando Giménez Barriocanal. Y como buen contable, con datos en la mano. «La Iglesia recibe en total del Estado, a través del IRPF, 150 millones de euros y, sólo en Educación, le ahorra 3.983 millones».

El vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal habla con precisión y claridad absolutas ante unos 60 delegados de medios de comunicación de toda España reunidos en la sede del Episcopado para celebrar sus jornadas anuales. Y con la facilidad expositiva que le da el ser decano de la Facultad de Económicas de la Universidad Autónoma de Madrid y catedrático de Contabilidad.

«A veces somos tan acomplejados que no contamos lo que hacemos. Parece que nos da vergüenza. Además, nosotros no tenemos que inventarnos nada. Disponemos de muchísimos testimonios de gente entregada y de datos que avalan lo que hacemos por y para la sociedad», dice Barriocanal.

El contable de Dios aporta datos concretos para avalar su tesis. «Sólo Cáritas ha empleado el año pasado 184 millones de euros entre los más pobres, y eso es más del total que recibe la Iglesia del Estado».

Y añade más datos. El más significativo es el de la enseñanza, donde la Iglesia le ahorra al Estado 3.983 millones de euros. Y es que el Estado paga 4.000 euros anuales por cada plaza de colegio público. En cambio, a los concertados les paga casi la mitad. «En cada plaza concertada, el Estado se ahorra más de 2.000 euros», concluye el ponente. Contando que la Iglesia educa en sus centros a 1.350.000 alumnos, las cuentas están claras a su favor.

El gerente de los obispos enumera otras partidas, sin contabilizar en dinero contante y sonante. Pero que fácilmente, podrían ascender a varias decenas de miles de millones de euros. Algunos obispos, como el de Zaragoza, monseñor Ureña, habla de unos 36.000 millones de euros.

Barriocanal no quiere avanzar cifras globales. Pero sí partidas anuales. Por ejemplo, dos millones y medio de personas asistidas; medio millón de pobres atendidos; 334.000 personas atendidas en los dispensarios de la Iglesia; 26.000 niños en centros de tutela de la Iglesia; 72.000 ancianos en sus residencias; 60.000 voluntarios de Cáritas, o 2.800 voluntarios en las cárceles. Una relación no exhaustiva.

«Muy malos en marketing»

«Damos más de lo que recibimos y, además, ese dinero no va a la Iglesia, sino a la sociedad. ¿Qué institución privada atiende a dos millones y medio de personas? No la hay. Pues eso hay que darlo a conocer, porque somos muy malos en marketing», concluye Barriocanal.

Pero todavía queda un estrambote. «Todo eso sin contar el enorme bien religioso que la Iglesia presta a la sociedad, con sus 22.700 parroquias, sus 20.000 curas, sus 70.000 catequistas o el millón y medio de niños y jóvenes que reciben formación espiritual y humana», añade Barriocanal. Y remata: «O el enorme patrimonio histórico que la Iglesia conserva y paga facturas. Con maravillas que casi todas son deficitarias, excepto para las ciudades que reciben el flujo turístico». Y pone dos ejemplos. La ciudad de Sevilla recoge 22 millones de euros al año procedentes de turistas que van a ver la catedral. Y el Camino de Santiago genera más de 400 millones de euros al año.

La conclusión es obvia y el gerente del Episcopado propone dos iniciativas fundamentales para plasmarla. Primera: «Dar a conocer la vida de la Iglesia, todo lo que hacemos. Porque, hasta ahora, en comunicación nos tenemos que poner un suspenso. A veces, parece que estamos peleados con los medios y la gente sigue sin tener idea de lo que hace la Iglesia». Y segunda: «Convencer a los fieles de que ser católico afecta al bolsillo y que el compromiso de la fe también pasa por la cartera».

Como colofón, el obispo de Jerez y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación, monseñor Del Río, subrayó que «el nuevo modelo de financiación puede fracasar, sobre todo si los curas no se implican a fondo en él».



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LAS CUENTAS DEL EPISCOPADO
Recibe 150 millones de euros procedentes del IRPF.

Le ahorra al Estado 3.983 millones de euros, sólo en educación.

Asiste a dos millones y medio de personas.

Atiende a medio millón de pobres, 334.000 personas en los dispensarios, 26.000 niños en centros de tutela y 62.000 ancianos en residencias.

Voluntarios: 60.000 personas trabajan para Cáritas y 2.800 en las cárceles.

lunes, 4 de febrero de 2008

Con perdón...insistimos (Sobre la Nota de los obispos)

Fuente: www.enticonfio.org
Mons. D. José Ignacio Munilla Aguirre
OBISPO DE PALENCIA


Con perdón… insistimos
(Sobre la Nota de los obispos)

¡Hay que ver la escandalera que se ha armado con la Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española! En ella, los obispos ofrecen a los católicos unos criterios morales, ante las próximas Elecciones Generales. Bien es cierto que las reacciones y las declaraciones de estos días, están en sintonía con las virulentas reacciones que tuvieron lugar tras la concentración de las familias el 30 de diciembre, en la Plaza de Colón de Madrid. No es mi intención entrar en el comentario detallado de la Nota. Animo a su lectura directa, sin intermediarios que indispongan a su recepción, y ahora me limito a hacer algunos comentarios que ayuden a la reflexión:

A) Diferencia de talante: Ya sabemos que estamos en una sociedad muy plural, y que cada vez es más difícil esperar que los principios morales que propone la Iglesia vayan a ser objeto de un consenso generalizado. Pero, más allá de la pluralidad de pensamiento, me parece muy significativa la diferencia tan notable de talante, entre la forma de expresarse de los obispos y la de la mayoría de sus críticos.
Por ejemplo, el punto tercero de la Nota episcopal habla en estos términos: “Respetamos a quienes ven las cosas de otra manera. Sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás. Deseamos colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad, en la consolidación de la auténtica tolerancia y de la convivencia en el mutuo respeto, la libertad y la justicia, como fundamento imprescindible de la paz verdadera”.
Desde luego, nada que ver con el estilo y las formas de los políticos que han realizado declaraciones como éstas: “Los obispos son unos hipócritas”, “Es una jerarquía integrista, fundamentalista, neoconservadora, que ni siquiera puede representar al sentimiento de la mayoría de los católicos españoles", “Los obispos nos están apretando (…) y nos están llevando a la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede”.

B) Una falsedad: Es totalmente falso que la Iglesia Católica haya “entrado en campaña electoral”. Los obispos no han hecho sino ofrecer a los católicos cerca de cuarenta criterios morales, que les sirvan como orientación antes de decidir libremente su voto. Los principales han sido: respeto a toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, tutela jurídica del matrimonio, apoyo a la familia en su derecho de educar moralmente a sus hijos, firmeza ante el chantaje terrorista, distinción entre la sana laicidad y el laicismo, moderación de los nacionalismos, atención especial a los inmigrantes, vivienda accesible para todos, respeto a la naturaleza, colaboración con el desarrollo internacional de los pueblos, defensa de la mujer discriminada y humillada, lucha contra la esclavitud de las redes de prostitución, denuncia de las diferencias injustas entre personas y comunidades autónomas, etc.
La Nota no entra a juzgar los diferentes partidos políticos. Se limita a declarar una doctrina moral consolidada, sin hacer referencia a nadie en concreto.

C) Un anhelo: Aunque la Nota episcopal afirma que los católicos tienen derecho a apoyar a distintos grupos políticos y a militar en ellos, es de sobra conocido que ninguno de los partidos políticos con representación parlamentaria en España cumple la totalidad de las orientaciones morales señaladas por la doctrina católica.
Por desgracia, nos estamos acostumbrando a la teoría del “mal menor”, como única formula de sentirnos representados en la vida pública. Sin embargo, lo razonable es que “el mal menor” sea algo transitorio -nunca definitivo-, y que al mismo tiempo los católicos vayamos dando pasos decididos hacia “el bien”.
Imagino que no hará falta aclarar que no es tarea de los obispos la de conformar alternativas políticas, sino la de limitarse a dar orientaciones morales. Ahora bien, ¿no habrá suficientes laicos católicos que se sientan llamados a desarrollar una vocación política coherente con el ideal cristiano, de forma que no nos veamos obligados indefinidamente a optar por el mal menor?

D) “La verdad os hará libres” (Jn 8, 32): Vivimos inmersos en un ambiente de acoso a la Conferencia Episcopal Española. En los momentos actuales, un obispo se lo tiene que pensar mucho antes de atreverse a hablar en público. Una de las mayores tentaciones que tiene que vencer es la del miedo, ya que cualquiera de sus palabras puede ser sacada de contexto y extrapolada por unos medios de comunicación mayoritariamente imbuidos de la cultura secularizada, laicista y anticlerical. En la práctica, el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la libertad religiosa están en peligro.
Sin embargo, al publicar esta Nota, mis hermanos de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española han obrado con la libertad evangélica y la valentía que se alimenta de la plena confianza en las palabras de Cristo: “Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir” (Lc 12, 11-12).