¿Cómo practicar la corrección fraterna que propone Jesús en Mateo 18,15-20 sin convertirla en juicio, humillación, chismorreo o presión sobre el otro? Este recurso interactivo permite recorrer paso a paso uno de los pasajes más delicados de la vida comunitaria cristiana: acercarse primero al hermano, hablar con verdad y discreción, buscar ayuda cuando sea necesario, discernir los límites de la comunión y seguir deseando su bien incluso cuando no acepta la corrección. Mediante una lectura guiada del Evangelio, profundización exegética, casos cotidianos y quiz razonados, descubrirás qué significa realmente «ganar a tu hermano», cómo comprender «atar y desatar» y por qué la presencia de Jesús entre quienes se reúnen en su nombre transforma también nuestra manera de corregir, escuchar, proteger y reconciliar.
Capilla Argaray · La Palabra en nuestra vida
Domingo XXIII del Tiempo Ordinario · Ciclo A · Mt 18,15-20
Has ganado
a tu hermano.
Cuando alguien se pierde, ¿cómo acercarnos para ayudarlo a volver? Un recorrido por la corrección fraterna, el cuidado de la comunidad y la presencia de Jesús entre nosotros.
El pasaje y su contexto
Leer sin perder de vista al hermano
Antes de indicar cómo corregir, Jesús habla de una oveja que se ha extraviado. El Padre quiere que ninguno de sus pequeños se pierda. Esa búsqueda prepara la conversación que viene después.
Antes · Mt 18,10-14
El valor de quien se pierde
El hermano conserva su valor incluso cuando se aleja. La búsqueda nace de ese amor previo.
Después · Mt 18,21-35
La necesidad de perdonar
Pedro preguntará cuántas veces debe perdonar. También quien corrige necesita recordar cuánto ha sido perdonado.
Abre cada tramo para leerlo y detenerte en su sentido. Las siguientes formulaciones son una traducción de trabajo para este recorrido; no sustituyen el texto del leccionario.
Mt 18,15 · Acercarse
Si tu hermano peca contra ti, ve y hazle ver su falta entre tú y él, a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano.
Todo comienza con una iniciativa personal. Hay algo que debe ser reconocido y corregido, pero la conversación protege la dignidad de la persona. El resultado deseado es recuperar al hermano.
Detente en el orden: acercarse, hablar con verdad, escuchar su respuesta. Antes de interpretar sus intenciones, necesitamos conocer los hechos y aceptar que podemos haberlos entendido mal.
Mt 18,16 · Buscar ayuda
Si no escucha, toma contigo a uno o dos más, para que todo asunto quede establecido por boca de dos o tres testigos.
La referencia a los testigos remite a Dt 19,15: no basta una acusación aislada. Su presencia sirve a la verdad y puede ayudar a una conversación más justa. No se trata de reunir partidarios que respalden de antemano nuestra versión.
Mt 18,17 · Reconocer la ruptura
Si no les escucha, díselo a la comunidad. Y si tampoco escucha a la comunidad, sea para ti como el pagano y el publicano.
La negativa persistente tiene consecuencias para la comunión. El pasaje contempla una separación real; no basta con fingir que todo sigue igual. Al mismo tiempo, el modo en que Jesús busca a los pecadores impide convertir esa distancia en desprecio o en una sentencia sobre el destino definitivo de alguien.
Mt 18,18 · Atar y desatar
En verdad os digo: cuanto atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y cuanto desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Las decisiones sobre la comunión tienen un alcance que supera una simple preferencia del grupo. En la lectura católica, esta responsabilidad se comprende en relación con la autoridad apostólica y la reconciliación eclesial.
Mt 18,19-20 · Reunirse en su nombre
Además os digo: si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier cosa que pidan, se la concederá mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Jesús promete su presencia a quienes se reúnen en su nombre. La oración se apoya en Él: pide confianza y disponibilidad a la voluntad del Padre. No convierte el acuerdo de dos personas en un poder para imponer a Dios cualquier deseo.
Podemos leer esta promesa junto a la tarea de reconciliar. Es una conexión espiritual fecunda, sin reducir la oración del pasaje exclusivamente a las situaciones de corrección.
Para contrastar la variante y el contexto: Mateo 18 y sus notas, Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (en inglés) . Texto griego: Nuevo Testamento griego de la Society of Biblical Literature . Traducción castellana de trabajo.
↑ Volver al recorridoQué entendemos por pecado
Aprender a mirar la herida y a la persona
Una persona descansa mientras alguien de su casa, agotado, carga con todas las tareas. Otra se divierte difundiendo una intimidad. Ambas pueden estar pasándolo bien. Ese bienestar inmediato no nos dice todavía si están obrando bien.
El pecado puede prometer comodidad, ventaja o reconocimiento y dañar al mismo tiempo nuestra relación con Dios y con los demás. Para reconocerlo, necesitamos mirar más allá de lo que sentimos: qué hacemos, qué buscamos y qué consecuencias tiene para otros.
חָטָא (ḥaṭá): la imagen de errar el blanco
La imagen hebrea de חָטָא (ḥaṭá), «errar el blanco», ayuda a pensar en una felicidad buscada por un camino que nos aparta de ella. No ofrece, por sí sola, una definición completa del pecado.
Un error involuntario y una decisión culpable no son lo mismo. Tampoco el remordimiento mide automáticamente la gravedad: alguien puede hacer daño sin sentirlo y otra persona sentirse culpable sin haberlo hecho.
La herida importa
Quien usa la fama de otro para divertirse necesita reconocer el daño. Que la noticia sea verdadera no autoriza cualquier difusión.
La persona sigue importando
Quien ha hecho daño no queda reducido a su falta. Puede reconocerla, pedir perdón, reparar y comenzar de nuevo con la gracia de Dios.
¿El amor del Padre elimina la responsabilidad?
El Padre busca al hijo extraviado y lo llama a convertirse. Su misericordia no hace irrelevante el mal: abre la posibilidad de reconocerlo y recibir perdón. La salvación transforma ya nuestra vida y está orientada a la comunión plena con Dios.
El pecado no disminuye a Dios como si le quitara algo, pero sí es una ofensa a su amor y una ruptura de nuestra relación con Él. Eliminar la imagen de un Dios vengativo no equivale a negar su justicia ni el juicio.
Catecismo de la Iglesia Católica, 1846-1850 . Sobre las consecuencias del pecado: Catecismo, 1472-1473 .
Ser un «ángel» para alguien: una imagen de cercanía
A veces el cuidado de Dios nos llega mediante una persona que escucha, advierte a tiempo o permanece a nuestro lado. Llamarla un «ángel» expresa, de manera figurada, esa ayuda.
La comparación no identifica a los ángeles con seres humanos. Mt 18,10 habla de los ángeles de los pequeños ante el Padre; la fe de la Iglesia reconoce su realidad espiritual.
Los tres pasos de la corrección
La verdad necesita una forma de acercarse
Corregir exige algo más que detectar una falta. Necesitamos acercarnos de una manera que ayude a reconocer la verdad sin convertir a la persona en objeto de humillación.
Tú y él, a solas
Parte de un hecho concreto. Explica lo que te preocupa, evita atribuir intenciones que desconoces y deja espacio a la respuesta. Tal vez tengas que corregir también tu propia interpretación.
Una forma posible de empezar: «Ayer, cuando hiciste ese comentario delante del grupo, me preocupó cómo pudo sentirse. ¿Podemos hablar de lo que pasó?».
Con uno o dos más
Si no escucha, busca personas discretas que puedan ayudar a esclarecer lo ocurrido y favorecer la escucha. Su tarea requiere ecuanimidad, no lealtad incondicional a quien las convoca.
Antes de invitar a alguien: ¿aceptaría yo que esa persona me hiciera ver que mi versión estaba incompleta?
Con la comunidad
Hay situaciones que afectan a la vida compartida y requieren intervención eclesial. «Díselo a la comunidad» no autoriza a divulgar intimidades indiscriminadamente ni a convertir un grupo de mensajes en un tribunal.
El criterio: atender a la verdad, buscar la conversión y cuidar a quienes sufren el daño. Las medidas concretas corresponden a quienes tienen responsabilidad para adoptarlas.
¿Y si, después de todo, no cambia?
Puedes ofrecer ayuda, expresar un límite y mantener la oración. No puedes producir la conversión del otro ni asumir como culpa propia cada una de sus decisiones. La perseverancia ha de respetar su libertad, tu seguridad y la de quienes están implicados.
Que un encuentro termine mal no demuestra por sí solo que hayas obrado mal; que el otro ceda tampoco demuestra que hayas obrado bien. Hay que examinar los medios empleados y la verdad de lo que se le ha dicho.
La pedagogía de recuperación: Francisco, Ángelus del 6 de septiembre de 2020 . Discreción y comunicación responsable: Catecismo, 2477-2479 y 2488-2489 . Las propuestas de conversación son aplicaciones prácticas.
↑ Volver al recorridoProfundización exegética
Las palabras que requieren una segunda lectura
Las palabras difíciles merecen tiempo. Puedes abrir solo la cuestión que te interese o recorrerlas todas antes de entrar en el quiz de profundización.
«Pagano y publicano»: distancia real, esperanza abierta
Mt 18,17 reconoce una ruptura de la comunión ante el rechazo persistente de la corrección. La frase no puede reducirse a decir que nada cambia en la vida comunitaria.
Pero el horizonte del Evangelio incluye a Jesús sentado a la mesa con publicanos y pecadores (cfr. Mt 9,10-13). Por eso una separación no es permiso para despreciar ni para decidir que alguien carece de futuro. La posibilidad de conversión permanece abierta.
La aplicación pastoral reúne ambas exigencias: tomar en serio el daño a la comunión y seguir deseando el bien de la persona, también cuando sea necesario guardar distancia.
Contexto de la separación: notas a Mt 18,17 . Esperanza pastoral: Francisco, Ángelus del 6 de septiembre de 2020 .
«Atar y desatar»: más que la opinión de un grupo
En el trasfondo de estas expresiones está el lenguaje de autoridad para discernir y establecer lo permitido y lo prohibido. Aquí también importa la comunión: la exclusión y la reconciliación no son cuestiones meramente privadas.
La lectura católica sitúa Mt 18,18 junto a Mt 16,19 y al ministerio apostólico. La comunidad participa en el cuidado del hermano, pero no se convierte por ello en una suma de autoridades independientes. La reconciliación con la Iglesia y la reconciliación con Dios están vinculadas.
Podemos equivocarnos al aconsejar, juzgar una situación o actuar pastoralmente. Ese reconocimiento no permite confundir cualquier opinión local con el Magisterio de la Iglesia ni negar la asistencia prometida por Cristo.
¿Qué enseñan las medidas severas del Nuevo Testamento?
| Pasaje | Qué pone de relieve |
|---|---|
| 1 Cor 5,1-5 | Pablo afronta una conducta grave y reclama una intervención severa. La finalidad de salvación está expresada en el v. 5. |
| Tit 3,10-11 | Se contempla tomar distancia de quien promueve divisiones tras advertencias reiteradas. No conviene trasladar sin más una categoría jurídica posterior al término del pasaje. |
| 2 Tes 3,14-15 | Una distancia correctiva debe conservar el trato fraterno: el otro no se convierte en enemigo. |
Estos textos muestran que la caridad puede exigir decisiones firmes. No ofrecen una autorización para que cualquiera imponga por iniciativa propia sanciones eclesiales.
«Ponerse de acuerdo»: cómo ayuda la imagen de la sinfonía
συμφωνήσωσιν (symphōnḗsōsin) significa aquí «se pongan de acuerdo». Procede de συμφωνέω (symphōnéō). Su familia léxica permite evocar la concordancia de distintas voces.
La orquesta es una imagen catequética: dones distintos que aprenden a escucharse y a servir. No debemos presentar esa comparación como si Mateo hubiera desarrollado una teoría musical de la comunidad.
El fundamento de la oración es la presencia de Cristo. Una comunidad puede compartir una preferencia y estar equivocada; necesita dejar que su petición sea iluminada por el Evangelio (cfr. Mt 6,10; 18,19-20).
Taller de griego · Las formas y lo que permiten comprender
La lectura entre paréntesis es una transliteración de estudio. La gramática ilumina el texto; las aplicaciones pastorales se apoyan en el conjunto del pasaje.
| Forma | Análisis | Sentido en el pasaje |
|---|---|---|
| ἁμαρτήσῃ (hamartḗsē) | Aoristo activo de subjuntivo; 3.ª persona singular. | Con ἐάν (eán): «si peca». No demuestra que la falta sea única o irrepetible. |
| ἔλεγξον (élenxon) | Aoristo activo de imperativo; 2.ª persona singular, de ἐλέγχω (elénchō). | «Hazle ver su falta»: hay una confrontación con la verdad. La delicadeza se desprende del contexto, no solo del diccionario. |
| αὐτόν (autón) | Acusativo masculino singular. | Complemento directo de ἔλεγξον: «a él». El sujeto del imperativo es «tú». |
| μεταξὺ σοῦ καὶ αὐτοῦ μόνου (metaxỳ soû kaì autoû mónou) | μεταξύ (metaxý) se construye aquí con genitivo: σοῦ y αὐτοῦ. | «Entre tú y él, a solas»: delimita el encuentro inicial. |
| ἀκούσῃ (akoúsē) | Aoristo activo de subjuntivo; 3.ª persona singular. | ἐάν σου ἀκούσῃ (eán sou akoúsē): «si te escucha». σου (sou) indica la persona escuchada. |
| ἐκέρδησας (ekérdēsas) | Aoristo activo de indicativo; 2.ª persona singular. | «Has ganado». El complemento es τὸν ἀδελφόν σου (tòn adelphón sou), «a tu hermano». |
| συμφωνήσωσιν (symphōnḗsōsin) | Aoristo activo de subjuntivo; 3.ª persona plural. | «Se pongan de acuerdo». En Mt 18,19 el sujeto es «dos de vosotros». |
Formas contrastadas con Mt 18,15-20 en griego . Esta edición incluye «contra ti»; la variante que lo omite se explica en el primer tramo del recorrido.
Siete situaciones para discernir
Cuando el Evangelio llega a lo cotidiano
Lee la situación, elige una respuesta y examina por qué ayuda o por qué necesita corregirse. Son ejemplos de aplicación; no sustituyen el discernimiento de un caso real.
↑ Volver al recorridoDos niveles de quiz razonado
Aprender pensando cada respuesta
Cada pregunta tiene una respuesta correcta. Toca cualquier parte de la opción para seleccionarla y leer su explicación. Puedes cambiar tu elección, consultar una pista o comparar las cuatro razones.
Empieza por comprensión; la profundización es opcional. Los contadores, cuando están disponibles, muestran tus elecciones actuales, no una nota de primer intento. Las respuestas no se envían ni se guardan al cerrar la página.
Comprender el Evangelio8 preguntas · Sentido del pasaje y actitudes fundamentales
Profundizar y distinguir8 preguntas · Variantes, comunión, autoridad y oración
Escuchar, orar y dar un paso
De la lectura a la vida
Después de leer, deja que la Palabra se vuelva oración. Quizá haya alguien a quien escuchar de otra manera, un comentario que no debes repetir o una falta tuya que necesitas reconocer.
Señor Jesús, tú conoces mis heridas y las de mi hermano. Enséñame a mirar con verdad y a acercarme con humildad. Cuando tenga que hablar, cuida mis palabras; cuando deba escuchar, abre mi corazón.
Ayúdanos a proteger a quien sufre, a reparar lo que hemos dañado y a no cerrar a nadie el camino de regreso. Reúnenos en tu nombre y permanece en medio de nosotros. Amén.
Un paso posible para esta semana
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