sábado, 11 de febrero de 2012

Homilía del domingo VI del tiempo ordinario, ciclo b

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

Estamos celebrando este fin de semana la campaña de Manos Unidas, cuyo lema tiene que ver con la salud, y reza así: “La salud, derecho de todos: ¡actúa!”. Y encaja perfectamente con el evangelio del leproso, un enfermo que, no sólo estaba enfermo, que no es poco, sino que además, estaba marginado, aislado, separado de la vida social, declarado impuro y apartado de Dios y de la vida religiosa, ¿qué os parece?

Si tenéis alguna duda sobre esto, no hay más que leer la primera lectura, donde aparecen las normas que da el libro del Levítico sobre el procedimiento a seguir en caso de lepra (que en aquellos tiempos se le llamaba así a cualquier afección de la piel). Sólo destacaré la última frase: “vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento”. Los leprosos eran literalmente expulsados del pueblo de Israel, y no era tanto por precauciones sanitarias, cuanto por miedo a ser impuro por relacionarnos con alguien así y acabar marginados como él. Estando así las cosas, un leproso se acerca a Jesús. Jesús, como buen judío, conocía bien las normas del Levítico. El leproso le suplica de rodillas la curación. Y Jesús, que podía haberlo curado de muchas formas, decide hacerlo identificándose con él totalmente, tocándole y convirtiéndose así, no en un leproso, pero si en un “expulsado”. A partir de ese momento dice el texto del evangelio que “Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado”. Jesús pasó a ser, como el leproso, expulsado del pueblo.

Pero dice el refrán que “no hay mal que por bien no venga” (ni “que cien años dure”, por aquello de la crisis, para que no perdamos la esperanza), porque aquello propició que Jesús se encontrara con muchos otros “expulsados” que vivían (o mejor, sobrevivían) en las afueras de la ciudades por las que fue pasando. Recuerdo ahora al ciego, tirado al borde del camino, o a otro grupo de leprosos, de los que sólo un samaritano volvió para dar gracias por la curación. El encuentro de Jesús con todas estas personas fue sanador. Siempre que nos encontramos con Jesucristo nuestra vida cristiana reflorece y se nos ofrece un hálito de esperanza.

En esta gran familia que Dios quiere para todos, hay algunos hermanos que sufren la “lepra” del hambre. Muchos están cerca de nosotros, como consecuencia de esta crisis bestial que estamos viviendo. Pero si aquí estamos mal, imaginaos como viven los que viven en crisis permanente desde que nacieron. Manos Unidas nos recuerda todos los años esta realidad tan dura y nos pide nuestra ayuda y la colaboración económica, este año a través de la campaña para combatir un gran número de enfermedades contagiosas que se dan especialmente en los países en vías de desarrollo. Los conocimientos médicos actuales hacen posible la erradicación de estas enfermedades. Pero, aun así, es necesaria la elaboración de programas médicos, sociales y educativos que lleven a reducir la extensión de estas enfermedades.

Que la Eucaristía que celebramos cada domingo, en la que recordamos la entrega misericordiosa y compasiva de Jesús por todos nosotros, y por todos los marginados, nos mueva a la acción y al compromiso a favor de los más desfavorecidos, siguiendo su ejemplo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Los socialistas españoles son todo menos demócratas

Los socialistas presentan su cara laicista más totalitaria
El nuevo secretario general del PSOE, Alfrendo Pérez Rubalcaba, ha planteado hoy la posibilidad de revisar los acuerdos de España con la Santa Sede si el PP lleva a cabo lo que ellos consideran como un rebaja «conquistas» en derechos civiles. Rubalcaba ha acusado al PP de romper un consenso que nunca existió, tal y como lo demostraron las constantes manifestaciones de buena parte de la sociedad española contra la política laicista radical del gobierno de Zapatero.
(InfoCatólica) Rubalcaba asegurado a los delegados del congreso del PSOE que "si retrocedemos y si cada vez que la derecha llega al poder reconsidera todas aquellas leyes que hemos hecho entre todos, para aumentar los derechos civiles, y trata de poner dogmas que no son del conjunto de los ciudadanos sino de algunos, el PSOE se replanteará seriamente la revisión de los acuerdo con la Santa Sede, ¡seriamente, seriamente!".Además ha alertado que "esto es muy serio" y ha insistido: "si retrocedemos en todo, si quieren sistemáticamente romper todos los consensos, si quieren volver atrás 30 años, nosotros aceptaremos el reto, volveremos también a hace 30 años y nos replantearemos nuestras posiciones, que han sido sensatas en pos de la convivencia y cohesión social".Quien fue vicepresidente y ministro de Interior en el gobierno de Rodríguez Zapatero ha asegurado que el PP tenía prisa para "imponer la justicia de pago, mucha prisa para quitar la educación para la ciudadanía, y dicen que es para dejar de adoctrinar y yo digo que es para volver a adoctrinar, para eso la han quitado. Tenían mucha prisa en llegar para laminar también el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su maternidad, ¡mucha prisa!, y en 30 días han sido capaces de retroceder 30 años",
Por su parte, Carme Chacón, que ha perdido la votación por tan solo 22 votos de diferencia (487-465), asumió el discurso de su rival para lograr el liderazgo del principal partido de la opsición asegurando que "no es porque nos hagan retroceder 30 años, sino que es que llevamos 30 años aguantando demasiado, ¡30 años aguantando demasiado, con todas sus consecuencias!". La socialista ha dicho "alto y claro", que quiere una España laica, "una sociedad libre de tutelas convencionales, con una separación clara entre la esfera pública y las creencias privadas. Un país en donde todas las religiones sean tratadas con respeto, pero ninguna con privilegio, un país donde ningún poder no democrático imponga su moral y su doctrina, ¡un país laico, compañeros, laico!".
Sin embargo, la Constitución española no indica que España sea un país laico sino aconfesional. Y dictamina que los poderes públicos deberán tener en cuenta las creencias de los españoles. El artículo 16.3 reza así:
Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

viernes, 3 de febrero de 2012

Homilía del quinto domingo del tiempo ordinario,ciclo b

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO, ciclo b

Nos encontramos hoy a Jesucristo en medio de su labor cotidiana. Al levantarse, de madrugada, se va al descampado y allí se pone a orar. Una vez que se ha dispuesto a ofrecer su jornada a Dios Padre empieza el ajetreo diario. Llegan sus discípulos presentándole la agenda del día. Su agenda es anunciar la buena noticia del Reino curando a los enfermos y predicando para que aquellos que escuchan se conviertan y crean en Dios. Luego nos lo encontramos visitando a una enferma, preocupándose por su enfermedad y restituyéndola su salud. Un poco más tarde se dedica a expulsar demonios y a transmitir el amor misericordioso de Dios. Suponemos que el Señor encontraría tiempo para comer y al final de la jornada, va otra vez a mantener un diálogo sereno con Dios Padre y con Dios Espíritu Santo, o esa, termina el quehacer cotidiano tal y como lo empezó, rezando.

Los sacerdotes somos ‘otros Cristos’, porque en realidad, en palabras del apóstol San Pablo «No soy yo, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20). Es Cristo el que a través de los sacerdotes derrama en la humanidad todo el tesoro de bien que Él ha venido a traer a la tierra. Los sacerdotes somos como un pincel en manos del artista y el artista es Dios. Empezamos nuestro quehacer diario rezando a Dios para pedirle ayuda y su constante protección viviendo en todo momento en su presencia. Luego hacemos frente a nuestra particular agenda para anunciar a una persona cuyo nombre es Jesucristo, unas veces en la Eucaristía, otras veces en las catequesis, otras veces con nuestro comportamiento. Nos diferenciamos de Cristo porque Él no tuvo pecado, sin embargo nosotros sí y precisamos del sacramento de la reconciliación. Nosotros también curamos enfermos pero no en el cuerpo, sino en el espíritu. Liberamos de la fiebre que pueda sufrir el alma de los pecadores y una vez sanada el alma la gracia divina ayuda a encauzar la vida del penitente para dar amor cuando uno reciba ingratitudes y pueda ser un fiel soldado de Cristo. Predicamos la Palabra de Dios no para “calentar los bancos de las iglesias”, expresión usada por un compañero sacerdote, sino para incitar a seguir a Jesucristo introduciéndonos en un proceso de conversión. También los sacerdotes, siguiendo a Cristo, visitamos a los enfermos y les reconfortamos con la Sagrada Comunión y con el sacramento de la unción de los enfermos para consolar al alma que va a dejar este mundo para ir hacia la casa del Padre. No expulsamos demonios de una manera tan espectacular como lo hacía el Maestro, nosotros los expulsamos con la fuerza del Espíritu Santo en el sacramento del perdón, de la penitencia o de la reconciliación. Y por supuesto, lo más importante, celebrar la Eucaristía, porque se hace presente Aquel del cual estamos todo el rato anunciando.

Y el sacerdote es puesto por un sucesor de los Apóstoles para que sea pastor y guía de la comunidad encomendada. Anima a la comunidad cristiana en la fe y en la caridad. Tiene como cometido fortificarlas en Cristo, arraigar la vida de cada uno en Cristo.

Cristo sana los corazones destrozados y nos sostiene a todos y a cada uno de los presentes. Atravesamos épocas muy frías para la fe, sin embargo no temamos. Fijémonos en la naturaleza; en el gélido invierno los árboles parecen estar como muertos pero sus raíces bien adentradas en tierra aseguran que tan pronto como rebrote el calor primaveral las ramas se vistirán de hojas y flores hermosas.

Echemos raíces en Cristo que ya vendrá la primavera de la fe.

Alter Christus - Español - 3

Alter Christus - Español - 2

Alter Christus - Español - 1

miércoles, 1 de febrero de 2012

S A N V A L E N T I N

P A R E J A J O V E N
Nr. 57 Febrero 2012
WWW.PAREJAJOVEN.COM
E d i c i ó n d i g i t a l
PAREJA Y PAREJAS

S A N V A L E N T I N
I N V I E R N O

El 14 de Febrero es San Valentín, patrón de los enamorados, un día especialmente significativo, por influjo, quizá, del mundo del negocio. No hay documentos de garantía sobre su figura y patronazgo. Centurión romano, que protegió a un soldado casado o que iba casarse, o sacerdote cristiano, parece que murió mártir en el siglo III.
En tiempo de crisis, y recientes aún los regalos de Navidad y de Reyes, sería bueno “honrar a San Valentín” con UN PAR DE REGALOS muy personales y de gran calidad “para enamorar”. Tienes para elegir:
¿Qué sería nuestra tierra sin los inviernos? ¿Sin las grandes lluvias y las nieves que llenan los acuíferos para el resto del año? ¿Y qué sería sin los fríos y heladas que liquidan de bichos las tierras fértiles? ¿Y qué sería del hombre sin periodos de interioridad?
¿Sin tiempos de buscar y cuidar sus raíces y de mirar lo profundo de su corazón?
Los inviernos con sus días cortos y sus noches largas nos invitan el recogimiento, a la vida “en el hogar”, a más relaciones personales y familiares, a encontrar el sentido y el fundamentos
de nuestra actividad y expansión exterior.
La relación de pareja - y de amistad - precisa del cuidado y cultivo de las raíces, de la iluminación
del corazón, de ver sus perlas y brillantes y s u s heridas y durezas.

Del i n t e r i o r b r o t a vuestra vida.

1.- Escuchar: de verdad, sin interrumpir, bostezos ni críticas; con todo el cuerpo y el corazón.
2.- Cariño y ternura: abunda en besos, abrazos, caricias, miradas vivas y tiernas.
3. Sonrisas. Sonríe y ríete con frecuencia; y juntos.
4.- Notas y/o cartas de amor, con sentimientos, deseos, y sueños para vuestra relación.
5.- Cumplidos, simples y sinceros,
que sean valoraciones auténticas.
6.- Favores, detalles, servicios. Gratis, sin buscar la recompensa.
7.- Soledad y silencio: tiempo para estar a solas ...
8.- Buenas formas. Saludos.
Gracias. Ceder la vez … etc. etc.