jueves, 31 de marzo de 2011

Rebelión cívica para frenar la 'procesión' atea.

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Rebelión cívica para frenar la 'procesión' atea

Los católicos se movilizan. Hazte Oír ha puesto en marcha una campaña para pedir a la delegada del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Amparo Valcarce, que impida el ofensivo esperpento.

Foto

El próximo 21 de abril, Jueves Santo, varios grupos extremistas han convocado una ofensiva 'procesión' atea por el centro de la ciudad de Madrid.

No es el primero ni el último de los ataques contra la libertad religiosa y el credo católico que se suceden estos días, pero sí el más irreverente, habida cuenta del nombre de algunos de los pasos -virgen del mismísimo coño o hermandad de la santa pedofilia-.

Por eso, en apenas unas horas cientos de ciudadanos han secundado la campaña de firmas de Hazte Oír para exigir a la delegada del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Amparo Valcarce, que impida el esperpento.

http://www.hazteoir.org/firma/37378-firma-no-procesion-atea-en-jueves-santo

Quieren hacer daño sin contemplaciones a los católicos”, recuerda el presidente de la plataforma, Ignacio Arsuaga. Por eso, los convocantes de la peculiar procesión pretenden detenerse en la plaza de Agustín Lara, en Lavapiés, donde se erigen las ruinas de las antiguas Escuelas Pías incendiadas por la CNT el 19 de julio de 1936 para recordar la quema de iglesias.

Estas incitaciones al odio y la intolerancia con los católicos son un delito y por eso la Comunidad de Madrid debe impedir que se lleve a cabo la procesión.

Sin libertad para creer en Dios, sin que te denigren o discriminen por ello, no es posible convivir. Esto lo saben muy bien naciones mucho más antiguas que nosotros en el ejercicio pacífico de la libertad. Eso deberíamos saberlo, a estas alturas, los españoles, que hemos sufrido no hace tanto tiempo la persecución y el martirio por causa de la fe”, recuerda HO.

Márcate un punto

martes, 29 de marzo de 2011

Dos encuentas... VOTA TU OPINIÓN ES IMPORTANTE

PRIMERA ENCUESTA... pincha abajo

¿Estás a favor de que haya capillas en las universidades públicas?

SEGUNDA ENCUESTA... pincha abajo

¿Estás de acuerdo con la utilización de símbolos religiosos en la escuela?





Sólo tienes que votar pinchando antes en los dos enlaces que siguen y pasarlo a todos tus contactos.
Hazlo con orgullo, sin sentir vergüenza por ello. Desde hace siglos el crucifijo es un símbolo de paz y amor en todo el
mundo.



sábado, 26 de marzo de 2011

Para pensar...


¿Cómo se puede entender que en un pueblo pequeño haya cuatro monagüillos y en algunas parroquias grandes de capitales no tengan?.

Amar a 45º

Homilía del domingo Tercero de Cuaresma

DOMINGO TERCERO DE CUARESMA, ciclo a.

27 de marzo de 2011

En el Evangelio de hoy hemos sido testigos de cómo Jesucristo ha ganado a esa mujer samaritana para Dios. Jesucristo, con su mirada, con su conversación, con su cariño ha propiciado la conversión de esta mujer y le ha ofrecido una segunda oportunidad para reorientar su vida. Se puede decir que hoy le “ha tocado la lotería” a esa mujer samaritana al experimentar el amor tierno que Dios la tiene.

Jesucristo no es tonto. Jesucristo no está en aquel pozo, a las afueras de Sicar, soportando el fuego abrasador del sol de mediodía en vez de estar en otro sitio más fresquito. Jesucristo estaba ahí, bajo el sol, al lado del pozo adrede, con toda la intencionalidad: Quería conquistar un alma para Dios.

Sabía que las mujeres solían ir al pozo a primera hora de la mañana, cuando el sol apenas tiene fuerza. Es una ocasión de encuentro de las mujeres para conversar entre ellas y para ‘ponerse al día’ de las cosas que sucedían en el pueblo. Jesús que era un gran observador, se percató que una mujer iba siempre, como medio a escondidas, con toda la sofoquina a aquel pozo a por agua. Iba a escondida porque se sentía juzgada, criticada y cruelmente tratada por las mujeres a causa de su vida desordenada. Ella se sentía como si fuera ‘basura’, despreciada por los suyos.

Jesús, “como el que no quiere la cosa”, movido por amor y con ganas de ayudar a reorganizar la vida de esa mujer, se acerca a ella y con la escusa de pedirle agua comienza una conversación profunda y alentadora a la vez. Ella se siente indigna y avergonzada tanto por el pasado de pecado como por el presente también impregnado de pecado. El pecado es para ella un peso insoportable en sus espaldas.

Jesús le habla de un agua especial, de un manantial que brota y salta hasta la vida eterna. La trata como persona, la reconoce como persona y desea rehabilitarla como persona. Y lo consigue. La mujer se da cuenta que puede romper con esa vida que la esclaviza siempre que tenga a Dios en el centro de su corazón. La samaritana se da cuenta cómo Jesús sabe toda su historia, y no se siente juzgada por él, no condenada por Jesús, sino que se siente amada, reconocida y animada para caminar por las sendas que el mismo Cristo la plantea.

Cada uno de nosotros nos podríamos identificar con esta mujer samaritana, ya que también tenemos nuestros claro oscuros en nuestras vidas.

Si nosotros tuviésemos esta experiencia de encuentro con Jesucristo, tal y como lo tuvo esta mujer, empezaríamos a valorar más y mejor la vida de oración y a replantearnos muchas cosas de nuestras vidas de una manera más generosa y convencida sabiendo que lo más importante es que “nuestra vida sea toda entera para Dios”.

sábado, 19 de marzo de 2011

Segundo Domingo de Cuaresma, ciclo a

El segundo domingo de Cuaresma, 20 de marzo de 2011

Seguro que todos ustedes han tenido la experiencia de atravesar por momentos tristes, en los que cuesta mucho levantar el estado de ánimo. Y cuando uno está adentrado en estos nubarrones de pesimismo y de desánimo se agradece que una persona se te acerque para inyectarte una dosis de alegría, de aliento. Es como si la tormenta remitiese durante unos instantes para darnos una tregua.

Parece que uno no tiene fuerzas para afrontar las tareas del día ni tiene valentía para encarar los problemas que se plantean. Sin embargo Jesucristo, no sabemos cómo, de una manera misteriosa, se acerca a cada uno de nosotros y nos habla. Puede ser que no le reconozcamos, sin embargo, tal y como les sucedió a los Discípulos de Emaús nos arderá en serenidad el corazón. Es como si, en mitad de esa congoja que pudiéramos tener, sintiésemos el alivio que nos permite ‘respirar a pleno pulmón’. Hermanos, esa experiencia fue la que tuvo Jesucristo en aquella montaña alta de la transfiguración. Jesús sabía que siendo fiel a Dios Padre iba a terminar siendo aquel ‘cordero llevado al matadero o aquella oveja ante el esquilador’ de la que había profetizado Isaías. Fue esa experiencia de encuentro con Dios Padre la que ‘le inyectó’ ese ánimo para seguir adelante sabiendo que terminaría cosido a una cruz y, posteriormente, resucitando en el tercer día.

Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo han pensado desde antes de la creación del mundo en ti y en mí. Es más, existimos porque previamente hemos sido pensados y amados por Él. Entre las palmas de sus manos nos sostiene y su aliento nos permite afrontar la vida con ánimos frescos y renovados. Pero no sólo eso, sino que también, al conocernos mejor que nosotros mismos, nos ha dado una vocación, una tarea, un servicio, nos ha llamado para una misión. Unos para ser sacerdotes, otros para fundar un hogar cristiano, otros para la vida consagrada… y cuando Dios llama a uno se le ensancha el corazón de gozo porque alguien tan sumamente importante como Dios, ha pensado en nosotros. Pero no solo eso, sino que también tenemos una promesa: «Sabed que estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» nos dijo el Señor. El mismo que nos ha otorgado una vocación, será el que nos dará la gracia para llevarla a cabo.

Y así como unas pilas recargables tienen que estar en el cargador correspondiente enchufado en la corriente eléctrica para que puedan ser usadas, del mismo modo nosotros debemos tener el corazón ardiente y la plegaria en los labios para recargar nuestra vida espiritual ante el Sagrario y así poder experimentar la misma sensación de alivio que tuvo Jesucristo en el monte de la transfiguración. Así sea.