martes, 27 de marzo de 2012

Invitaciones on-line sobre Matrimonio y familia

terceros jueves de mes

ENCUENTROS MATRIMONIALES ABRIL -MAYO - JUNIO 2012

TÍTULO: "La gota que derramó el vaso"

DESCRIPCIÓN: En pocas palabras, una comunicación acertada logra hacer dos cosas fundamentales para la felicidad de una pareja.

En primer lugar ayuda a detectar lo que está “molestando” al otro. Cuando estas molestias emocionales suceden frecuentemente y durante un largo período de tiempo, pueden llegar a colmar la medida del vaso y explotar. Por esto hay que cuidar los problemas llamados "normales", porque son capaces, sin querer, de drenar, poco a poco, la vitalidad de la pareja.

En segundo lugar, la vida de una pareja está hecha de muchas cosas positivas que a veces no valoramos y no agradecemos suficientemente. Contribuye mucho a la felicidad de una pareja cuando los dos esposos son sensibles y saben “celebrar” las muchas cosas positivas que se dan todos los días.

Gracias a Dios hay muchas cosas positivas que suceden en las parejas que Este fenómeno nos indica que tenemos que estar atentos a lo que “molesta” y aumentar aquellas cosas que “gustan”. Todo esto aumenta la felicidad de las personas que viven a nuestro lado:

La felicidad de una persona también de sentirse segura, comprendida, acogida, respetada y apreciada..

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https://www3.gotomeeting.com/register/566772590

FECHAS: Terceros Jueves de mes

* 19 de Abril 2012

* 17 de Mayo 2012

* 21 de Junio 2012

PONENTE : P. MICHAEL RYAN - ROMA

HORA: 22:00 hrs. CEST (Central Europe Time)

Equivalencias horarias verano:

= a las 16:00 hrs. Brasil

= a las 17:00 hrs. Argentina, Chile

= a las 16:00 hrs. Venezuela, New York

= a las 15:00 hrs. Panamá, Colombia y Perú

= a las 14:00 hrs. México DF, Guatemala, Honduras y Texas USA

= a las 13:00 hrs. California USA

sábado, 24 de marzo de 2012

Homilía del quinto domingo de cuaresma, ciclo b

5ª semana de Cuaresma. Domingo B: Jn 7, 40-53

Era el día de la entrada triunfal en Jerusalén. Entre la multitud había unos griegos curiosos, que eran lo que podíamos llamar unos turistas. Eran estudiosos y gente entendida, y quieren “ver a Jesús”. De hecho ya le veían y sabían dónde estaba; pero ellos quieren conocerle más personalmente y por eso piden una audiencia. Felipe y Andrés hacen de intermediarios y les introducen donde Jesús. La primera enseñanza que nos dan aquellos griegos es el deseo de “ver a Jesús”. A veces hay deseos de ver a Jesús por curiosidad. Hay otros deseos malsanos, como el joven drogadicto que busca la salvación por medio de la droga o quien vende su cuerpo por un poco de dinero. Otros deseos son normales, como el desocupado que busca trabajo. Nosotros debemos saber transformar los deseos normales, que son de felicidad pasajera, por la definitiva que nos dará el conocer personalmente a Jesús. Nosotros debemos mostrar el verdadero rostro de Jesús. Para ello debemos vivir lo más posible en unión con Jesús y ser testimonio de su amor con nuestro modo de vivir cada día.

Jesús les hablaría a aquellos griegos de muchas cosas de manera sencilla; pero el evangelista hoy nos narra los mensajes más grandiosos de Jesús en aquellos momentos, mensajes importantes para la primitiva iglesia y mensajes que hoy nos trae la Iglesia a nuestra consideración en las vísperas de la Semana Santa y Glorificación.

Jesús nos descubre el éxito de la fecundidad espiritual y apostólica, que es el resumen del significado de su misma vida. Jesús estaba viendo que muchas de aquellas aclamaciones de la gente se iban a convertir en terrible clamor de condena. Y Jesús sufría una especie de agonía. Ya está sufriendo, pero comprende que eso es la voluntad de su Padre celestial, porque es lo mejor para nosotros. Pero su muerte es para dar vida, la muerte terminará en resurrección. Y pone el ejemplo del grano de trigo. Si no penetra en la tierra y se pudre, no puede germinar y dar fruto. Así es nuestra vida: muriendo se da vida. A veces se puede entender de morir corporalmente; pero sobre todo se trata de morir a las pasiones, a los deseos de triunfo mundano, a todo lo que es egoísmo. Muriendo así, obtendremos vida para nosotros y para los demás en las labores apostólicas. Muchas veces nos llegará la cruz y el sufrimiento. Sólo cuando lo abracemos con el amor de Cristo, veremos el sentido de ese dolor.

Hay muchas situaciones en la vida en que podemos ir muriendo un poco a nosotros: Puede ser en el matrimonio, el saber ceder a algún capricho o idea, es cuando evitamos criticar a los demás, o cuando vamos a celebrar la Eucaristía aunque no tengamos ganas. Porque el morir al egoísmo, claro que cuesta; pero en ese morir está la verdadera vida, que lo experimentaremos aquí y sobre todo en la vida futura.

Jesús era un verdadero hombre y por eso, cuando preveía su muerte y todo lo que le venía con la pasión, sufría terriblemente. Hoy se nos expone como una especie de agonía. De tal manera siente la muerte que está dispuesto a pedir a su Padre celestial que le libre de ella. Algo así como haría en el huerto de Getsemaní. Hasta con lágrimas y gritos, nos dice hoy la segunda lectura, que pedía ser librado de la muerte. Pero se arroja en los brazos del Padre. Este abandono en el amor del Padre es donación libre y por eso es fecundo de vida. Por eso en esta humillación suprema de su pasión y muerte es cuando llega el culmen de su glorificación, que es glorificación de Dios.

Este es el ideal grandioso de la vida de Jesús, la glorificación del Padre. Y el gran deseo y obsesión de su vida es “hacer la voluntad del Padre”. Esto es lo que nos enseñó a pedir como algo principal en el Padrenuestro: glorificar al Padre y hacer en todo su voluntad. Hacer la voluntad de Dios es lo mismo que seguir a Jesús. Este debe ser nuestro ideal de cristianos. Pero para seguirle debemos conocerle bien, no sólo por lo que nos dice el evangelio, sino intimando con Él, como hacían los apóstoles, viendo a Jesús con la fe y con la apertura del corazón.

Familias Misioneras para la Nueva Evangelización en Palencia

FAMILIAS MISIONERAS PARA
LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
EN PALENCIA

En el marco de la nueva evangelización las Familias Misioneras están fortaleciendo notablemente con su testimonio de familia auténticamente cristiana a nuestra Iglesia. La Diócesis de Palencia acoge con alegría a familias enteras, sacerdotes, consagradas y apostólicos (seminaristas menores) que dan testimonio público de su fe en los pueblos misionados.
Ayudan a los Párrocos a organizar los oficios litúrgicos, a visitar a los hogares y animar a nuestros feligreses a participar de las celebraciones y seguir a Jesucristo.
Cada año son más de cien familias que se reparten por toda la geografía española y esta Semana Santa 2012 la Diócesis de Palencia se va a sentir enriquecida al estar en Cevico de la Torre, Carrión de los Condes y Bustillo de la Vega. Acogerles es un privilegio ya que su alegría contagiosa fortalece muchas rodillas vacilantes para seguir a Jesucristo sintiéndose comunidad cristiana.
Con su apostolado de ‘tu a tu’ favorecen la vivencia de la vocación cristiana de las familias. Colaborando con los párrocos encienden la ilusión de todos aquellos que quizás caídos en la rutina se habían enfriado en su vida de fe.
Más de un centenar de misioneros aportarán su experiencia cristiana en las parroquias de las Unidades Pastorales de Cevico de la Torre, de Carrión de los Condes y de Bustillo de la Vega.
Sus Cura Párrocos, D. Roberto García, D. Jesús Vigo y D. Julio José Gómez reconocen que su única motivación es que todos sus feligreses reaviven su fe y vayan acercando cada vez más al Señor.
Del 4 al 8 de abril abriremos nuestros hogares a las familias misioneras para acoger ‘a los benditos pies de los mensajeros que vienen anunciando la Buena Noticia’.








Página WEB de las Familias Misioneras:
http://www.soymisionero.es/

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Qué puedo hacer para acercarme más a Cristo esta semana Santa?

Solemnidad de San José 2012

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ 2012

Tengo que reconocer que me alegra saber que Dios pone su mirada en aquellos hombres buenos que realizan su trabajo en silencio y cumplen la voluntad divina únicamente fiándose del amor de Dios. José de Nazaret era un artesano que desempeñaba sus labores y amando a Dios con un silencio agradecido. Se enamora de María de Nazaret y le quiere con todo su corazón. Toda la vida de José de Nazaret será un continuo desvivirse por la Madre del Hijo de Dios. José deseaba ser un buen judío, sin embargo Dios le otorgó una vocación sublime: ser el padre del Hijo del Altísimo. Al principio no entiende, sin embargo se fía totalmente de Dios y respeta cuidando con gran dedicación a los dos grandes tesoros que el Señor le ha encomendado custodiar: a la Madre y al Hijo.

Un hombre callado, trabajador, prudente que protege a su familia en los momentos duros y que acompaña con su cercanía cariñosa a las dos personas que constituyen el sentido de su existencia. Poco a poco descubrirá quien es realmente Jesús y dará constantemente gracias al Altísimo por haber confiado en su humilde persona para desempeñar un puesto tan importante en la salvación de los hombres.

Los sacerdotes estamos llamados a imitar a San José. Con el trabajo y oración cotidiana acompañamos a nuestros feligreses para que vayan descubriendo a la persona de Jesucristo. Cristo llama a jóvenes al ministerio sacerdotal. Él quiere que haya hombres, que sacados del mundo le hagan presente en medio del mundo. Él desea que a través de estos siervos de la Iglesia su salvación llegue a cada alma. Nosotros los sacerdotes tenemos experiencia de nuestra fragilidad. José de Nazaret sintió como sus fuerzas, en muchos momentos, eran escasas. Recordemos cuando estuvo buscando posada en Belén para que esposa pudiera dar a luz, o cuando tuvieron que huir a Egipto, o cuando vivieron como extranjeros en aquella tierra de los faraones… sin embargo se fió totalmente de Dios y esa fe fue su fortaleza. Los sacerdotes nos fiamos de Dios y le damos las gracias porque servirle es todo un privilegio. Es maravilloso engendrar a un nuevo hijo de Dios en el sacramento del Bautismo; es increíble poder sanar el alma de los penitentes en el sacramento de la reconciliación; es apasionante tener en nuestros dedos al Hijo de Dios en las sagradas especies consagradas del pan y del vino; es encantador poder ser testigo privilegiado del amor de dos novios que se unen para siempre en el amor; es reconfortante poder preparar el alma de los agonizantes para que se puedan presentar ante el trono de Dios.

San José custodió al Hijo de Dios y nosotros le hacemos presente en medio de la comunidad cristiana.

sábado, 17 de marzo de 2012

Otra homilía del cuarto domingo de cuaresma,ciclo b

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA, CICLO B

Los padres que tengan hijos en edad escolar, seguro que muchos días están detrás de ellos para que se pongan a estudiar, para que hagan los deberes del colegio, e incluso llegarán momentos en el que el padre o la madre se tienen que enfadar para que ese hijo trabaje. Seguro que también las madres de familia tendrán la siguiente experiencia: Después de una comida festiva en donde se han congregado muchos familiares y amigos, la mayoría se levantan de la mesa para irse a jugar a las cartas al bar dejando toda la faena de recoger y de fregar siempre a la misma persona. Con estos dos ejemplos quiero darles a entender cómo uno tiene que andar despierto, atento a los detalles, preocupados por el bienestar de los demás, buscando ser siempre una ayuda y no una carga. Nosotros, los cristianos tenemos a una persona que se llama Jesucristo que nos pide un importante esfuerzo de superación para morir a la pereza, al egoísmo y empezar a hacer gestos claros de amor hacia los demás.

Les voy a poner un ejemplo. Hay un juego deportivo que es el tiro con arco. Se pone la flecha se tensa la cuerda del arco y el arquero intenta hacer diana. Pero como no esté el arco suficientemente calibrado y la cuerda tensa en su justa medida la fecha será disparada hacia todos los lados menos al que debería. Ahora supongamos que la cuerda del arco está totalmente destensada, en estas condiciones no podríamos competir en esta modalidad deportiva. En nuestra vida cristiana nos pasa exactamente lo mismo: no nos podemos relajar, no podemos estar destensados espiritualmente hablando, nuestro corazón debería de estar inquieto, deseoso, ansioso de correr tras de Cristo. Y cuando uno está corriendo tras el rastro de Cristo va descubriendo todas las miserias que uno tiene guardadas. Reconoce cómo en la vida familiar, en la relación con los vecinos así como en la parroquial uno ha tenido su particular cuerda del arco o totalmente destensada o quitada.

Esta experiencia fue la que sufrieron los judíos, la que nos cuenta el segundo libro de las Crónicas, en la primera de las lecturas proclamadas hoy. Empezaron a ser infieles a Dios, entraron en la dinámica de hacer lo que ellos sabían que no debían de haber hecho. Despreciaron la Palabra de Dios, adoptaron costumbres nocivas, se dejaron llevar por la pereza, la lujuria, la venganza, el hablar más de la cuenta faltando a la caridad fraterna, y ellos mismos cosecharon lo que sembraron. Cuando uno es infiel a Dios también es infiel a uno mismo y eso acarrea la desgracia y la tristeza.

El apóstol San Pablo en su carta a los efesios nos escribe diciéndonos que Dios nos ha creado para que nos dediquemos a las buenas obras. Es decir, para que progresemos a la hora de perdonar, a las hora de ser generosos, a la hora de dialogar y comprender al otro… ¿Y dónde tenemos el modelo, el prototipo que nos ayude y estimule a superarnos y así ir tensando la cuerda espiritual de nuestro particular arco? Basta que pongamos nuestra mirada en la cruz de Cristo para gozar de la vida eterna y para disfrutar de esa luz de las que habla Jesús a su amigo Nicodemo.