jueves, 18 de junio de 2026

Audio en español de la homilía del domingo XII del Tiempo Ordinario, ciclo a

Escucha aquí el episodio completo:

Esta homilía, disponible en el blog capillaargaray.blogspot.com, corresponde al Domingo XII del Tiempo Ordinario, Ciclo A, y se centra en el pasaje de Mateo 10, 26-33 bajo el mandato de Jesús: «No tengáis miedo a los hombres».

A continuación, se resumen los puntos clave de la reflexión:

 

La misión en un mundo herido: Jesús envía a sus discípulos a curar un mundo "enfermo" por la corrupción, la violencia y la injusticia. Para esta tarea, pide despojarse de las seguridades humanas (dinero, poder, armas) y confiar únicamente en la fuerza del Evangelio, que no se impone por la fuerza, sino que ilumina el corazón.

El miedo como parte del camino: El autor destaca que seguir a Cristo "desinstala" y que sentir miedo es normal cuando se entiende la magnitud de la propuesta. Sin embargo, el miedo no puede tener la última palabra; si nos vence, seremos admiradores de Jesús, pero difícilmente sus discípulos.

Tipos de miedos que enfrentar:

Miedo interior: Nace de descubrir nuestra propia fragilidad y sentir que no estamos a la altura de la misión.

Miedo al rechazo: El temor a ser burlados o marginados por mostrar nuestra identidad cristiana en un entorno que piensa distinto.

Miedo a la pérdida: El temor a que las decisiones tomadas por coherencia evangélica afecten nuestra seguridad económica o proyectos familiares.

La respuesta de Jesús: Frente al temor, la homilía ofrece tres consuelos:

La verdad prevalecerá: Al final, cuando caiga el decorado de este mundo, se verá que elegir el amor no fue una pérdida.

Nada esencial se pierde: Los hombres pueden herir el cuerpo o la fama, pero nadie puede arrebatar la vida divina ni nuestra identidad de discípulos.

La providencia del Padre: Usando las imágenes de los gorriones y los cabellos contados, Jesús asegura que Dios cuida hasta de lo más pequeño. La fe no elimina los problemas, pero da la fuerza y la paz necesarias para afrontarlos.

La llamada a la coherencia: Ser cristiano no es solo llevar un nombre, sino reflejar a Cristo con la vida. Jesús reconocerá ante el Padre a aquellos que no han tenido miedo de ser coherentes con el Evangelio, incluso cuando esto suponga quedar en minoría o incomodar a los demás.

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